thumb|250px|Plantación de árboles de Navidad en Estados Unidos El cultivo de árboles de Navidad es una actividad agrícola, silvícola y hortícola que implica cultivar pinos, piceas y abetos, principalmente, para utilizarlos en específico como árboles de Navidad. El primer vivero de árboles de Navidad apareció en 1901, aunque la mayor parte de los consumidores continuaron obteniendo sus árboles directamente de bosques hasta los años 1930 y 1940. El cultivo de árboles de Navidad fue visto en principio únicamente como una alternativa viable para darle uso a tierras de labranza de baja calidad. Sin embargo esa percepción ha cambiado dentro de la industria agrícola.
Para obtener cosechas de óptima calidad, el suelo debe ser llano o ligeramente ondulado y estar relativamente libre de maleza y escombros. Se cultivan una amplia variedad de especies de pinos y abetos para usarse como árboles de Navidad, aunque algunas variedades destacan por su popularidad. En los Estados Unidos, el abeto de Douglas, el pino silvestre y el abeto de Fraser tienen buena demanda. El abeto de Normandía y la picea de Noruega son populares en el Reino Unido, esta última incluso en toda Europa. Como todas las coníferas, los árboles de Navidad son vulnerables a una gran cantidad de plagas. Los áfidos y los adélgidos son sus enemigos más comunes dentro de los insectos, y la denominada muerte repentina del roble se ha presentado en viveros californianos. El cultivo de árboles de Navidad también ha levantado críticas por parte de los ecologistas debido al uso de pesticidas y a los posibles efectos del cultivo sobre la biodiversidad.
La etapa final del cultivo, la cosecha, se realiza de diferentes formas; uno de los métodos más populares es la elección personal del árbol, donde a los clientes se les permite recorrer el vivero, elegir su árbol y talarlo ellos mismos. Otros cultivadores cultivan árboles en macetas para que así puedan ser replantados después de Navidad y usados de nuevo al año siguiente. En los Estados Unidos, la investigación genética ha producido mejores variedades de semillas, lo que ha resultado en cosechas de árboles de Navidad de mayor calidad. Las jurisdicciones en Canadá y los Estados Unidos han establecido mínimos de calidad para los árboles de Navidad que son talados.
Historia
La práctica de cultivar árboles de hoja perenne para venderlos específicamente como árboles de Navidad se remonta a 1901, cuando un vivero de 25000 piceas de Noruega fue establecida cerca de Trenton, Nueva Jersey, Estados Unidos. Sin embargo, la comercialización de árboles de Navidad había comenzado cincuenta años antes cuando un granjero de los montes Catskill llevó árboles a Nueva York para venderlos. A pesar de estos primeros intentos, la mayoría de las personas continuaron obteniendo árboles silvestres directamente de bosques hasta las décadas de 1930 y 1940. Después de la Segunda Guerra Mundial más árboles comenzaron a ser cultivados en plantaciones, y para los años 1950 la creciente demandas de sus clientes hizo que la competencia entre vendedores fuera cada vez mayor. El mercado de árboles de Navidad floreció durante las décadas de 1960 y 1970, pero de los años 1980 en adelante los precios y el mercado de árboles de Navidad naturales decayeron. A comienzos del cerca del 98% de todos los árboles de Navidad naturales vendidos en el mundo fueron cultivados en viveros especializados.
Cultivo
Terreno y clima
thumb|250px|Este vivero de árboles de Navidad se sitúa en terreno ligeramente ondulado
Los viveros de árboles de Navidad se localizan preferentemente en terrenos relativamente llanos y libres de obstrucciones. En el pasado, los cultivadores de árboles de Navidad establecieron sus plantaciones en terrenos agrícolas poco deseables, también llamados «páramos agrícolas». No obstante, en el cultivo moderno de árboles de Navidad el énfasis ha girado en torno a la producción de árboles de mayor calidad, incrementando de igual forma las expectativas en la calidad del suelo. Es más, algunas especies de árboles, como el abeto de Fraser, son incapaces de crecer en tierras de labranza de baja calidad. Se prefieren terrenos planos o ligeramente ondulados antes que terrenos con empinadas cuestas o pendientes, los cuales son propensos a la erosión y a las fluctuaciones en la fertilidad. Obstrucciones considerables, como rocas, cercas o un sotobosque significativo, también son poco recomendables.
Como todas las plantas y cultivos, los árboles de Navidad requieren una serie de nutrientes específicos para prosperar. Hay 16 elementos que son cruciales para su crecimiento; de ellos, tres se obtienen a través del aire y del agua: hidrógeno, carbono y oxígeno. Del suelo se obtiene nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre, boro, cobre, cloro, manganeso, molibdeno, hierro y zinc. Si los elementos necesarios no están disponibles en la tierra donde se encuentran, se usan fertilizantes nutritivos. Otros factores importantes a considerar sobre el suelo son el pH y el drenaje. Ciertos tipos de tierras son preferibles, dependiendo del tipo de árbol. Los pinos usualmente se adaptan mejor a un terreno arenoso o limoso, mientras que los abetos, como el abeto plateado y el abeto de Douglas, prefieren terrenos arcillosos y de limos de textura fina. Algunas especies crecen bien en todo tipo de terreno, pero en cualquier caso, la tierra debe drenarse bien para que el vivero de árboles de Navidad tenga oportunidad de prosperar.
El clima, al igual que con otras actividades agrícolas, juega un papel crucial en el desarrollo de un vivero de árboles de Navidad. El frío intenso durante el invierno y el calor y sequía extremos durante y después de la cosecha pueden causar daños irreparables al cultivo. Las nevadas prematuras pueden hacer que tanto la cosecha como el transporte de árboles se vuelvan tareas difíciles o imposibles de realizar.
Trabajo y equipo
thumb|250px|Los árboles son revisados frecuentemente por los cultivadores para controlar enfermedades y plagas.
El cultivo de árboles de Navidad es un proceso intensivo de trabajo. Dependiendo de la calidad del suelo, puede requerirse la utilización de máquinas excavadoras antes de sembrar, a fin de quitar obstáculos como troncos o rocas. Si el volumen de la maleza lo requiere, la tierra puede ser labrada; la labranza puede ayudar a quitar cualquier escombro restante después de la eliminación de árboles y hierbas. Tanto las plantas leñosas como las malas hierbas deben ser controladas antes de sembrar; esto por lo general se hace aplicando un herbicida químico. Además, algunos tipos de fertilizantes deben ser introducidos en el suelo antes de la siembra. El trabajo realizado antes de sembrar las plantas de semillero juega un papel importante en el éxito general de una cosecha de árboles de Navidad.
Cuando los árboles ya se encuentran plantados, el trabajo sobre el cultivo continúa. Las plagas animales (especialmente los insectos) y enfermedades deben ser monitoreadas y controladas, y el crecimiento de hierbas también debe ser minimizado. Muchas especies de pinos y abetos requieren ser podadas de dos a cuatro años después de haber sido plantadas para conservar la forma tradicional que tienen los árboles de Navidad. La omisión o el retraso de la poda pueden resultar en problemas para vender los árboles debido a los grandes huecos que presentan en la cobertura de las ramas. Algunas especies de pinos, como el pino silvestre, son susceptibles a volverse de color amarillento durante la temporada seca, algo que generalmente es contrarrestado con un colorante o pintura verde.
La cantidad de dinero que se desembolsa para conseguir equipo de trabajo varía ampliamente. Algunos objetos que por lo general pueden ser hallados en un vivero de árboles de Navidad son rociadores de insecticida, moldeadores —que sirven para darle forma a los árboles— y tractores. Las sembradoras mecanizadas, con un costo aproximado de USD4000, no son esenciales pero sí significan un ahorro de tiempo para los cultivadores. Los cultivadores pueden comprar plantas de semillero en viveros.
Árboles
thumb|left|200px|Piña de un abeto de Douglas, una especie popular tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido.
Las especies que mejor se venden en el mercado norteamericano son el pino silvestre, el abeto de Douglas, el abeto noble, el abeto balsámico, el abeto de Fraser, el abeto de Virginia y el pino blanco americano, aunque otros tipos de árboles también son cultivados y comercializados. En Alabama, por ejemplo, algunos tipos de árboles cultivados para utilizarse como árboles de Navidad incluyen el pino blanco americano, pino de Virginia, ciprés de Leyland y ciprés de Arizona. En Florida, entre los 20000 árboles cultivados en el estado cada año se encuentran algunos ejemplares de pino de arena y pino picea.
thumb|200px|La picea de Noruega es una especie con gran demanda en Europa
En Gran Bretaña, el abeto de Normandía es una especie popular. Otras especies populares en la región son la picea de Noruega, la picea de Serbia y el pino silvestre, este último un poco menos común que los otros; tiene hojas puntiaguas que no sostienen las cargas fácilmente.
En el Pacífico Noroeste de los Estados Unidos, una importante región de cultivo de árboles de Navidad, el abeto de Douglas siempre ha sido la principal especie cultivada. La mitad de todos los árboles producidos en la zona son abetos de Douglas. Los árboles de esta especie por lo general tardan de cinco a siete años en madurar lo suficiente para poder ser vendidos como árboles de Navidad. También comunes en la región son el abeto noble, un árbol con un mayor costo que el abeto de Douglas, y el abeto gigante, el cual conforma cerca del 10% de la cosecha anual en el Noroeste. Otras especies colectivamente conforman solo entre el 3 y el 5% de la cosecha total en la región.
En América del Norte, el abeto de Fraser, cultivado en los Montes Apalaches de Carolina del Norte, ha sido llamado el "Cadillac de los árboles de Navidad" así como la «más popular y más valiosa de las especies de árboles de Navidad». En el sur de los Estados Unidos, el pino de Virginia es una especie popular. En Canadá, el pino blanco, la picea blanca, el pino silvestre, la picea azul y el abeto de Fraser generalmente son cultivados. En la provincia de Ontario, el pino silvestre siempre ha dominado tanto el mercado doméstico como el de exportación. Otras regiones del mundo también tienen diferentes especies favoritas cuando de árboles de Navidad se trata, y sus viveros de árboles de Navidad lo reflejan; en Europa, por ejemplo, la picea de Noruega es bastante popular.
Plagas, enfermedades y malas hierbas
thumb|left|200px|Adelges piceae, una de las principales plagas que afectan los cultivos de árboles de Navidad.
Muchas de las especies de coníferas cultivadas deben afrontar infestaciones y plagas como Adelges piceae, además de otros adélgidos y áfidos. Las especies de insectos invasores, como Tomicus piniperda y la pollila gitana, también amenazan los cultivos de árboles de Navidad. Los árboles de Navidad igualmente son vulnerables a patógenos fúngicos, resultando en enfermedades como la putrefacción de raíces y, en California, Washington, Oregón y Columbia Británica, la muerte repentina del roble. Los abetos de Douglas son especialmente vulnerables a infecciones de patógenos botánicos tales como Rhabdocline pseudotsugae y Rhabdocline weirii; R. weirii afecta únicamente a los abetos de Douglas. El patógeno por lo general hace a los abetos de Douglas invendibles como árboles de Navidad y afecta gravemente a la industria de cultivo de árboles de Navidad.
