Juan Moreira es una clásica novela gauchesca del escritor argentino Eduardo Gutiérrez, publicada como folletín entre noviembre de 1879 y enero de 1880 en el diario La Patria Argentina. Se encuentra inspirada en una crónica policial real protagonizada por el legendario cuchillero porteño Juan Moreira, quien fue muerto por la policía en Lobos, en 1874. Se trata de uno de los textos más importantes de la literatura argentina y del romanticismo hispanoamericano.

En 1884, Gutiérrez reescribió la novela como "mimodrama" para ser representado en el circo, y esta obra homónima se convirtió en la pieza fundadora del teatro rioplatense. Posteriormente, José Podestá guionó la pantomima, tomando palabras de la propia novela de Guitiérrez, poniéndola en escena por primera vez en Chivilcoy el 10 de abril de 1886. Con la creación del Juan Moreira hablado tiene lugar lo que se considera el nacimiento del teatro nacional argentino. Luego la obra fue representada en lugares de prestigio, como el Teatro Municipal Coliseo Podestá de La Plata, recientemente inaugurado, y en teatros de todo el país durante varias décadas, convirtiéndose en uno de los éxitos históricos más importantes del teatro argentino. La obra llegó a ser conocida en Francia, Italia y España.  En París, poco tiempo después de haber estado allí José Podestá con su compañía, se popularizó la expresión “¡C’est un Moreyra!” para referirse a alguien que se batía en lances a causa de una mujer. La novela de Gutiérrez fue llevada cinco veces al cine: dos veces en el cine mudo, y luego ya con el cine sonoro, primero con una versión de 1936, dirigida por Nelo Cosimi, después en 1948, con dirección de Luis José Moglia Barth, y por último en la clásica cinta de 1973 con dirección de Leonardo Favio. Además, en 1897 en el Teatro de la Ópera de Buenos Aires se estrenó "Pampa", ópera en tres actos de Arturo Berutti (1858-1938), obra fundacional en la historia del teatro lírico argentino. "Pampa" está basada en la novela de Gutiérrez, sobre un libreto de Guido Borra.

Publicación La novela fue publicada a modo de folletín, en el diario La Patria Argentina, en entregas parciales, entre el 28 de noviembre de 1879 y el 8 de enero de 1880.

Juan Moreira anticipa la literatura de masas de la sociedad urbana moderna, impulsada por el proceso de alfabetización general. Estuvo dirigido a un público amplio, de raigambre popular, que se agolpaba en la puerta del diario para esperar y leer cada entrega. Esa misma característica le valió una crítica muy negativa por parte de las élites literarias, que cuestionaban el relato, calificado de "horripilante" y acusado de "estragar el gusto".McGill, Carlos Rodríguez (2002), "El Juan Moreira De Eduardo Gutiérrez: entre el discurso hegemónico y lo performativo, y la construcción del imaginario popular Argentino", MACLAS Latin American Essays.

Eduardo Gutiérrez continuaría esta línea de personajes heroicos complicados en crónicas policiales, en otros relatos como Juan Cuello, Hormiga Negra y varios más.

Estructura La novela está compuesta de 17 capítulos, más un prólogo y un epílogo: Prólogo Los amores de Moreira Un castigo terrible El Cacique La pendiente del crimen Un gaucho flojo Un encuentro fatal El nido de desventuras El último asilo La vuelta al hogar La fuerza del destino La soberbia del valor El guapo Juan Blanco La policía en jaque El Cuerudo Jaque mate El epitafio de Moreira La daga de Moreira Epílogo

Sinopsis La obra está encabezada por una cita del poema "Lázaro" escrito por su hermano, Gordillo Pablo Ricardo Gutiérrez ("Como fiera perseguida/...voy a la muerte arrastrado/por mi propia tempestad"), en tanto que el prólogo comienza con esta frase:

De este modo Gutiérrez ubica como dato generador de la novela al hecho objetivo de la fama que tuvo Juan Moreira, un cuchillero, un hombre del pueblo que, más allá de los juicios positivos o negativos que podía merecer de sus contemporáneos, salió del anonimato para ser famoso.

Los amores de Moreira Juan Moreira era un personaje que trabajaba en funciones de "matón" o guardaespaldas de políticos y personas de la alta sociedad y era muy respetado, guitarrero y cantor, en el Partido de La Matanza (Las Matanzas), con una respetable pequeña propiedad. Está enamorado de Vicenta Andrea, la más linda paisanita de esos pagos, con quien se casa y tiene un hijo, al que le pusieron Juan, como el padre. Pero Vicenta es pretendida también por Don Francisco, el teniente alcalde de la región, al mando de la policía. Don Francisco comienza entonces a perseguir a Moreira, cobrándole multas caprichosas y llegando incluso a colocarlo en el cepo, cuando éste se quejó del trato. Simultáneamente Moreira le había prestado de palabra, como se hace en el campo, diez mil pesos al almacenero Sardetti, pero cuando aquel le pidió la devolución del préstamo, el pulpero comenzó a eludirlo. Entonces Moreira denunció a Sardetti ante Don Francisco, pero el pulpero negó la deuda y el teniente alcalde, acusándolo de mentiroso, mandó al gaucho nuevamente al cepo. Al ser liberado, Moreira ya había tomado la decisión:

Se dirigió a la pulpería de Sardetti y lo retó a duelo, matándolo con la que sería su famosa daga, luego de sufrir una leve herida en el pecho.

Un castigo terrible Luego del duelo, Juan Moreira huyó a Saladillo con su perro Cacique y su famoso caballo overo bayo que le regalara Adolfo Alsina, cuando aquel fue su guardaespalda. Mientras tanto, Don Francisco, amparado por el juez de paz, mandaba una partida policial con la orden de matarlo, a la vez que mataba a su suegro, destruía su rancho y encarcelaba a su esposa con el niño con el fin de quedársela. Enterado Moreira fue a enfrentar a Don Francisco; éste lo esperó con dos soldados, pero Juan Moreira, mata en duelo a los tres. Aprovechando la confusión, el gaucho mandó a su compañero Julián a liberar a Vicenta y a su hijo, escondiéndolos en el rancho de otro amigo, Giménez, quien le regala dos pistolas.

El juez de paz mandó entonces una partida de ocho soldados y un capitán para apresarlo. "Decidido a vencer o a morir en buena ley", Moreira los esperó en una pulpería, camino a Salto. "Aquello fue como un relámpago, pero un relámpago de muerte": el capitán y un soldado murieron, el sargento quedó herido y el resto huyó.

El Cacique "El perro es la policía del gaucho". El Cacique era el perro de Juan Moreira y fue el primer obsequio que le hiciera a su esposa, la Vicenta; cuando el gaucho comenzó a huir de la ley, decidió llevarlo consigo para recordarla y, al mismo tiempo, servirse de él como centinela. El Cacique y su caballo overo bayo -regalo de su antiguo patrón, Adolfo Alsina-, son los únicos compañeros que tendrá Moreira en su raid, recuerdos ambos de las dos personas que más apreciaba en el mundo.

La pendiente del crimen Moreira va a Navarro en plenas elecciones y por pedido del propio Alsina, se suma a la campaña, influyendo en el triunfo. El día de las elecciones se enfrenta en duelo de facones con Leguizamón, hombre de avería del otro partido, a quien vence sin matarlo. Terminada la elección, Leguizamón ya repuesto, busca nuevamente a Moreira para matarlo, generándose un nuevo duelo, en el que esta vez sí, muere el hombre fuerte del lugar. Luego enfrenta solo y hace huir a un grupo de cinco asesinos enviados a matar a Marañón, el recién electo caudillo del pueblo.

El gaucho flojo En la pulpería de López, Moreira se encuentra con Gondra, un "gaucho flojo", es decir un provocador que habla mucho pero que se acobarda cuando llega el momento del duelo. Moreira disgustado lo obliga a pelear:

Gondra gana el duelo y busca el reconocimiento del famoso gaucho, pero Moreira lo desprecia, antes de salir para Cañuelas: "Me voy porque no quiero vomitar de puro asco".

Un encuentro fatal Ya en Cañuelas Moreira se encuentra en una pulpería con Juan Córdoba, un gaucho peleador celoso de la fama de aquel. Moreira ignora reiteradamente las provocaciones, comparte la tarde con los paisanos e incluso canta con la guitarra una estrofas referidas a la muerte ("ven muerte, tan escondida,/que no te sienta venir"), pero finalmente el duelo se produce y Córdoba resulta muerto:

Luego del duelo Moreira se dirige a Las Heras. Allí pasa la noche en la casa de Santiago, hermano de Julián, y su esposa Marta. Allí se encuentra con su amigo y le pide que vaya a ver a Vicenta y su hijo, para tener noticias de ellos. Sin embargo, su presencia en el pueblo no pasa desapercibida y el juez de paz organiza una partida reforzada de quince hombres para aprehenderlo. Fiel a su juramento ("he jurado no huir nunca ante nadie"), Moreira se prepara para enfrentarlos frente a todo el pueblo, sorprendiendo a la partida. Luego de herir con sus trabucos a varios soldados y hacer huir al resto, Juan Moreira se enfrenta con el capitán, a quien desarma y perdona la vida, antes de volver al rancho de Santiago, dando una gran carcajada, algo habitual en sus combates.

El nido de desventuras Luego de varios días, Julián vuelve con malas noticias. Luego de meses de pasar hambre y de resistir el cortejo del nuevo teniente alcalde, Vicenta Andrea terminó viviendo con el compadre Giménez, quien le miente que Moreira había muerto, a la vez que le provee comida para ella y Juancito. Un día que Giménez no estaba, el teniente alcalde va al rancho de Vicenta, golpeándola luego de que lo rechazara y amenazándola con quitarle el hijo. Juan Moreira toma entonces una decisión:

El último asilo Moreira se dirige hacia la frontera con los indios y llega cerca de 25 de Mayo y luego al fortín San Carlos (antecedente de Bolívar, donde él mismo había servido como soldado y peleado en una famosa batalla contra Calfulcurá. Aquí se menciona la participación en dicha batalla del coronel Francisco Borges, abuelo del escritor Jorge Luis Borges). Moreira, luego de dormir, pone rumbo a Nueve de Julio y llega a la toldería de Simón Coliqueo, en la Tapera de Díaz, cerca de la actual población de Los Toldos. Moreira se queda tres meses con los indios, para irse luego de una partida de baraja contra Coliqueo, que terminó en un breve duelo, la partida del gaucho y un nuevo enfrentamiento contra cinco indios, en el que mata a dos y hace huir a los restantes.

Se dirige entonces a 25 de Mayo. Allí, en la pulpería, lo reta a duelo el Pato Picaso, con el resultado de que este muere de un golpe en la cabeza: "¡Está de Dios que no puedo luchar con mi sino!".

La vuelta al hogar Juan Moreira vuelve a Las Matanzas a buscar venganza. Entra de noche al rancho de Giménez para matarlo, pero este se escapa, aprovechando que los perros atacan al vengador. Moreira se reencuentra entonces con su hijo y llora al abrazarlo. Vicenta, al ver que su esposo está vivo, le pide morir:

La fuerza del destino De vuelta en 25 Mayo se enfrenta a una partida dirigida por el sargento Santiago Navarro. Como siempre, Moreira se queda a enfrentarla, haciendo huir a los soldados luego de las primeras bajas, dejándolo solo a Navarro. Moreira y Navarro se enfrentan uno a uno, en lucha de valientes, y este queda malherido. Respetando el valor de Navarro ("el valor es la prenda que más se estima entre los paisanos"), Moreira lo atiende y lo cura:

La soberbia del valor