El castillo de Sobroso es una fortaleza medieval situada en Villasobroso, en el municipio de Mondariz (Pontevedra, España).

En 1117, Urraca I fue cercada en este castillo por los partidarios de su hijo y su hermana Teresa de León, pero consiguió escapar y volver a Compostela, tal y como se relata en la Historia compostelana.

Fue prácticamente destruido en el 1467 durante las Guerras Irmandiñas y posteriormente reconstruido en el por Pedro Madruga. Paulatinamente su importancia estratégica se fue reduciendo y a partir del quedó abandonado, arruinándose con el paso de los años. En 1923 es adquirido por Alejo Carrera Muñoz, un vecino de Villasobroso, que se dedica a la restauración de este monumento. Posteriormente el Ayuntamiento de Puenteareas lo compró en 1981 a sus herederos para terminar de restaurarlo y crear en él un museo histórico y etnográfico de la comarca del Condado.

Actualmente es la sede del Centro de Recuperación e Difusión da Cultura Popular del municipio de Puenteareas, en el que desde el año 1998 se mantienen varias exposiciones sobre oficios tradicionales como los de cestero o zoquero, sobre el proceso tradicional de confección del lino, y una colección de trajes regionales de la zona sur de la provincia de Pontevedra.

Situación Se sitúa dentro del término de la entidad local menor de Villasobroso, en el municipio de Mondariz, junto a la carretera Vigo-Orense (N-120, km-637), perteneciente a la comarca del Condado. Se sitúa en la cumbre de la colina de Landín, la más elevada de Villasobroso, dominando el valle y pudiéndose divisar más de cincuenta pueblos de Galicia antes de la frontera con Portugal. Es el kilómetro cero, de una las más antiguas comarcas naturales del sur de Galicia, en este territorio se ha originado el Señorío de su nombre y posterior centro de poder feudal. Gracias a su situación estratégica, su papel defensivo y militar fue preponderante durante la Edad Media para el sur de la provincia de Pontevedra; su pueblo y fortaleza son conocidos con el sobrenombre de la llave fuerte del antiguo Reino de Galicia. Además, este castillo es la seña de identidad propia de Villasobroso, como así lo recoge uno de los cuarteles del escudo tradicional que, junto con un alcornoque, representa a la entidad local menor.

Historia thumb|left|300px|Ronda de la muralla. Se enclava en un lugar donde históricamente ha habido gran cantidad de alcornoques, en el lugar de un castro prerromano. Los orígenes del castillo se remontan posiblemente a la época de la expansión cristiana hacia el sur de la península ibérica, aunque la primera referencia sobre el castillo no se encuentra hasta el , cuando el rey Bermudo II se refugia en la fortaleza durante la batalla de Portela Arenaria el año 983, entre sus tropas y las de Ramiro II de León. En tiempos de Alfonso V fue conquistado y saqueado por Almanzor. Villasobroso aparece por primera vez documentalmente citada bajo el título de Villa San Martini de Portela Subcastelo de Suveroso en 1170, en una escritura de donación real de Fernando II de León al obispo de Tuy. Por otro lado, algunos historiadores hacen mención a otra escritura de la reina Doña Urraca del año 1112, donde dice que al pie del castillo había, entre otras, una villa denominada Salaín. Si nos basamos en la etimología de esta palabra (Salaín, Saliñán, saliñáns) podría ser el asentamiento primitivo de los primeros pobladores o el origen del pueblo de Villasobroso, donde hoy todavía existe un barrio que se denomina Saniñáns, limítrofe con otro que se denomina Vila Queimada, en el cual se conserva una fuente, conocida como Fonte da Vila. También en el entorno de estos lugares se encuentra el castro de Chans, catalogado pero nunca estudiado ni examinado por personal especializado y docto en la materia, aunque a simple vista se pueden encontrar restos arqueológicos, de las viviendas que poblaron el lugar en épocas pretéritas y también se hallan múltiples trozos de cerámica que prueban la antigüedad y el origen castreño de esta población.

Así diferentes historiadores retrasan su construcción a los siglos , y . Desde entonces se convirtió en un importante baluarte del sur de Galicia durante el medievo.

Por sus estancias pasó la reina Urraca, su hijo el rey Alfonso VII (que fue coronado en este castillo), y los Sobroso, familia propietaria del castillo, emparentados con el rey Alfonso IX. En el año 1117 doña Urraca, tras su segundo matrimonio con Alfonso I de Aragón, fue cercada por el ejército de los partidarios de su hijo. Asediada por el conde de Traba y Teresa de Portugal, la reina supuestamente huyó por un pasadizo que la llevó hasta la ribera del Tea exiliándose a León, donde comenzó las negociaciones con el obispo Diego Gelmírez, hechos estos narrados en la Historia compostelana.

En el año 1190 el rey Fernando II nombra tenens del castillo a Pedro Muñiz. También aquí se celebró la boda del rey de Portugal, Dinis I, con Isabel, hija de Pedro III de Aragón, más tarde canonizada como santa Isabel de Portugal. En el año 1275, María Alfonso, siendo monja en el convento de Tábara, dio su parte del castillo al Abad Gómez Fernández que regía el monasterio de Melón. En el año 1368 el castillo es posesión de Don Álvaro Pires de Castro, hermano de Inés de Castro, representante en Galicia de Pedro I de Castilla, el Cruel, que después del triunfo de Enrique II se ve obligado a refugiarse en Portugal, donde recibe en nombre del rey Fernando I de Portugal los condados de Arraiolos y de Viana de Foz de Lima. La fortaleza le fue otorgada a Pedro Ruiz Sarmiento, adelantado mayor de Galicia y señor de Ribadavia, por el rey Juan I, en el año 1379.

Las páginas más relevantes de su historia tuvieron lugar en los siglos y , con las familias Sarmiento y Soutomaior. Álvaro Páez, hermano de Madruga, asedió el castillo y llevó allí a García Sarmiento, hijo de Diego Páez. Se dice que le tenía atado de manos sobre una mesa a la vista de los defensores, pidiéndoles que le entregasen el castillo, pues de lo contrario le cortaría la cabeza, a lo que le respondieron que lo podía matar que no le iban a dejar entrar.

Las Revueltas Irmandiñas tuvieron lugar en este castillo un destacado protagonismo. Tras sofocarse la revuelta, Diego García Sarmiento reconstruye el castillo pero poco después Pedro Madruga se apoderó de Sobroso, y lo perdió durante su cautiverio en Benavente (1477-1478). Una vez libre, trató infructuosamente de recuperarlo con 5000 infantes y 1000 caballeros, por lo que levantó el vecino castillo de la Picaraña.

Los Reyes Católicos ordenaron su derribo dos veces en 1481 y 1486, pero no se llevó a cabo y la fortaleza pasó a manos de los Sarmiento, señores de Sobroso y Salvatierra a la cabeza de una amplia jurisdicción ante el . Fue perdiendo paulatinamente su papel defensivo, que fue seguido de un periodo de abandono y progresiva ruina de doscientos años.

Marquesado Villasobroso ha sido el origen y corazón de su antiguo señorío, hoy marquesado de Sobroso, título nobiliario del Reino de España concedido por el rey Felipe IV el 18 de mayo de 1625 en la persona de García Sarmiento de Luna y Sotomayor, señor de Sobroso, II Conde de Salvatierra, en premio a los servicios prestados a la Corona, quien además sería nombrado virrey de México y posteriormente el 20 de septiembre de 1648 pasa a ser el titular del virreinato del Perú. El Marquesado se rehabilitó en 1926, por Alfonso XIII, en la persona de María Rosa Vázquez y Silva, XII Marquesa de Sobroso, descendiente de la Casa de Sobroso, precisamente coincidiendo con la recuperación del título de Villa en 1926 del pueblo de su nombre, Villasobroso, de cuyo honor ya el pueblo disfrutaba en el año 1170, según se da testimonio en una escritura de donación Real otorgada por el Rey Fernando II de León al Obispo de Tuy.

Abandono y recuperación de la fortaleza por los vecinos de Villasobroso Al principio del , este castillo quedó en poder de la familia de los Híjar y, más tarde, del conde de Torrecedeira, que en 1923 vendió sus ruinas por 5000 pesetas a un periodista vecino de Villasobroso llamado Alejo Carrera Muñoz, primer alcalde-pedáneo de la entidad local menor de Villasobroso. Alejo Carrera, que se autoproclamó señor de Sobroso, empleó toda su fortuna, en su restauración, construyó un puente y una carretera de acceso hasta la misma fortaleza procediendo a continuación con la restauración de las torres. En la restauración, que se llevó a buen término, desde 1923 a 1967 participaron los vecinos de Villasobroso, y fue todo un ejemplo de altruismo e iniciativa privada, sin ayuda económica alguna del Estado, las autoridades de aquel tiempo tan siquiera le brindaron ayuda técnica orientativa, pero a pesar de ello, hoy es orgullo del histórico patrimonio arquitectónico español.

Alejo Carrera organizaba actividades culturales y literarias; las más destacadas eran siempre, las jornadas celebradas en las vísperas de la noche de San Juan, se reunía con toda la intelectualidad gallega del momento. El castillo estaba abierto a las visitas del incipiente turismo en la zona, protagonizaba eventos de exaltación autóctona gallega, lo promocionó con múltiples publicaciones en castellano, francés, inglés y alemán que enviaba a todos los diferentes centros de turismo y Casas de Galicia de todo el mundo.

Alejo Carrera Muñoz falleció el 18 de julio de 1967 y está enterrado en un mausoleo propiedad de sus herederos en el cementerio parroquial, a la entrada del castillo. A su entierro y funerales asistieron, junto a los vecinos de Villasobroso, autoridades y personalidades de las letras, de la política, del estamento militar e incluso una representación de la familia real española.

Posteriormente, el castillo y su finca fueron adquiridos por 30 millones de pesetas por el Ayuntamiento de Puenteareas en 1981 a Zita Teresa Carrera Ferreira, la única hija heredera de Alejo Carrera. El ayuntamiento realizó nuevas obras de restauración a partir del año 1995. Hoy este castillo sobroseño, declarado Monumento Nacional en 1949, también es bien de interés cultural de Galicia.

Descripción De pequeñas dimensiones y planta poligonal irregular ocupa un espacio de 360 metros cuadrados. Se rodea de un camino empinado que formaba parte de su defensa. Este amplio camino de ronda atraviesa el ángulo nordeste del recinto interior, sostenido por canecillo de piedra. Su estilo es de arte románico. Se compone de tres cuerpos: cerca exterior, cuerpo residencial y la torre de homenaje.

Edificada en buenos perpiaños conserva buena parte de los muros, la entrada de alguna torre defensiva, de planta circular. Se protege por los lados vulnerables con taludes en declive. La muralla exterior en forma ovalada en su lado norte y sigue el primitivo trazo medieval y en el resto forma poligonal resultado de la reconstrucción llevada a cabo en el . Los elementos más antiguos conservados son la galería gótica en la esquina norte de la crujía (arquitectura) rectangular, que parece original y no da restauración hecha en el , y el trazado de las murallas en cremallera que dejó de usarse a finales de .Durante las obras de restauración por Alejo Carrera, apareció un escudo del reino de Galicia que hoy corona la entrada principal del espacio amurado. En la puerta situada en el este se encuentra un escudo de los Sarmientos y los Valladares. También se conserva la capilla, de estilo románico y planta rectangular, en el lado norte del patio de armas.

La torre del homenaje thumb|300px|Vista de la torre del homenaje.