thumb|320px|Dique Oosterscheldekering, en Holanda.La gestión costera es la defensa contra las inundaciones y la erosión, y las técnicas que detienen la erosión para reclamar tierras. La protección contra la subida del nivel del mar en el es crucial, ya que el aumento del nivel del mar se acelera debido al cambio climático. Se prevé que los cambios en el nivel del mar dañen las playas y los sistemas costeros a un ritmo cada vez mayor, provocando la alteración de los sedimentos costeros por la energía de las mareas.
Las zonas costeras ocupan menos del 15% de la superficie terrestre, mientras que acogen a más del 40% de la población mundial. Cerca de 1.200 millones de personas viven en un radio de 100 km de la costa y 100 m del nivel del mar, con una densidad media 3 veces superior a la media mundial de población. Dado que se prevé que tres cuartas partes de la población mundial residirán en las zonas costeras en 2025, las actividades humanas originadas en esta pequeña superficie terrestre impondrán una fuerte presión sobre las costas. Las zonas costeras contienen ricos recursos para producir bienes y servicios y albergan la mayoría de las actividades comerciales e industriales.
Antecedentes históricos miniaturadeimagen|Ejemplo de acción costera en el lateral de una playa La ingeniería de costas, en lo relacionado con los puertos, comienza con el desarrollo de las civilizaciones ancestrales a la par que el tráfico marítimo, quizás alrededor del 3500 a. C. Las dársenas, los rompeolas y otras obras portuarias fueron construidos manualmente y a menudo a gran escala.
Algunas de las obras portuarias son todavía visibles en unos pocos puertos que todavía hoy existen, mientras que otros han sido recientemente explorados por la arqueología subacuática. Muchas de las obras portuarias ancestrales han desaparecido tras la caída del Imperio romano.
Muchos de los esfuerzos costeros ancestrales estaban dirigidos a las estructuras portuarias, con la excepción de algunos pocos lugares donde la vida dependía de las protecciones costeras. Venecia y su laguna es uno de esos casos. Las protecciones de las costas de Italia, Inglaterra y Holanda pueden ser rastreadas hasta al menos el . En la antigüedad se comprendieron fenómenos como las corrientes del Mediterráneo y los patrones eólicos, así como la conexión causa-efecto entre los vientos y las olas.
Roma introdujo muchas innovaciones revolucionarias en el diseño de puertos. Aprendieron a construir muros subacuáticos y se las arreglaron para construir sólidos rompeolas para proteger puertos completamente expuestos. En algunos casos puede que se empleara la reflexión de las olas para prevenir la colmatación. También emplearon rompeolas superficiales bajos para provocar la rotura de las olas antes de que alcanzaran los rompeolas principales. Fueron los primeros en dragar en Holanda para mantener el puerto en Velsen. Los problemas de colmatación de este puerto fueron resueltos cuando los muelles sólidos anteriores fueron reemplazados con nuevos espigones apilados de una forma abierta. Los Romanos introdujeron también en el mundo el concepto de las vacaciones en la costa.
Edad Media
La amenaza de ataque desde el mar causó que muchas ciudades costeras y sus puertos fuesen abandonados. Otros puertos se perdieron debido a causas naturales como la rápida colmatación, el avance o retroceso de la línea de costa, etc. La laguna de Venecia fue una de las pocas áreas costeras pobladas que continuó con su prosperidad y con su desarrollo donde los informes escritos documentan la evolución de los trabajos de protección costera. Los conocimientos científicos e ingenieriles permanecieron vivos en el este, en Bizancio, donde el Imperio romano oriental sobrevivió seiscientos años mientras la Roma occidental decaía.
Edad Moderna
Leonardo da Vinci puede ser considerado el precursor de la ciencia de la ingeniería de costas, ya que ofreció ideas y soluciones frecuentemente con más de tres siglos de antelación de su aceptación general. Mientras que la ciencia avanzaba a grandes saltos, la construcción de puertos mejoró poco respecto de los métodos romanos después del Renacimiento. A principios del , la llegada de la máquina de vapor, la búsqueda de nuevos territorios y rutas comerciales, la expansión del Imperio británico a través de sus colonias, y otras influencias, contribuyeron a la revitalización del comercio marítimo y renovaron el interés en las obras portuarias.
Se produce una evolución de la protección costera y el paso desde la construcción de estructuras de defensa a la regeneración de playas. Anteriormente a 1950 la práctica general era usar estructuras duras de protección contra la erosión costera o contra los efectos de los temporales. Estas estructuras consistían normalmente en armaduras costeras tales como rompeolas y revestimientos o estructuras de trampas de arena tales como espigones en peine. Durante los años 1920 y 1930, los particulares y las comunidades locales interesadas protegieron muchas áreas de la costa usando técnicas de alguna manera ad hoc. En ciertas zonas de recreo, las estructuras han proliferado hasta tal extremo que la protección impide en la actualidad el uso recreativo de las playas. La erosión de la arena continuó, pero la parte posterior de la línea de la playa fijada se mantuvo, resultando en una pérdida de superficie de playa. La prominencia y el coste de estas estructuras llevaron a finales de los años 1940 y a principios de los años 1950 la búsqueda de un método nuevo, más dinámico. Los proyectos ya no confiaron más en las estructuras de defensa costera en exclusiva, a medida que el desarrollo de técnicas fue reproduciendo las características protectoras de las playas naturales y de los sistemas dunares. El uso resultante de playas artificiales y dunas estabilizadas como enfoque ingenieril resultó un medio económicamente viable y medioambientalmente más amigable para disipar la energía de las olas y proteger los desarrollos costeros.
Durante los últimos cien años, el limitado conocimiento de los procesos de transporte sedimentario costero al nivel de las autoridades locales a menudo ha desembocado en medidas inapropiadas destinadas a combatir la erosión costera. En muchas ocasiones, tales medidas han resuelto localmente la erosión costera, pero han exacerbado los problemas erosivos en otras localizaciones -diez kilómetros más allá- o han creado otros problemas ambientales.
Código de Conducta Europeo La fuente esencial en materia de ingeniería costera es el Código de Conducta Europeo para las Zonas Costeras publicado por el Consejo Europeo en 1999. Este documento fue elaborado por el Grupo de Especialistas en Protección del Litoral y sirve de base a las legislaciones y prácticas nacionales.
El Grupo de Especialistas se creó en 1995, en virtud de una decisión del Comité de Ministros del Consejo de Europa. Subrayó la necesidad de una gestión y planificación integradas, pero que las zonas costeras seguían deteriorándose. El Grupo afirmaba que ello se debía a las dificultades para aplicar el concepto de "gestión integrada". El Grupo propuso que el Consejo Europeo cooperara con la Unión Costera y Marina (EUCC) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Retos actuales en la Gestión Costera La zona costera es un área dinámica de cambios naturales y de uso humano creciente. Aunque ocupa menos del 15% de la superficie emergida de la Tierra, acoge a más del 50% de la población mundial (se estima que más de 3,1 mil millones de personas viven a menos de 200 kilómetros del mar). Dado que se espera que las tres cuartas partes de la población mundial residirán en la zona costera para 2025, las actividades humanas originadas en esta pequeña porción de territorio impondrán una presión desorbitada sobre el sistema global. Las zonas costeras contienen riqueza en recursos para producir bienes y servicios además de albergar a la mayor parte de las actividades comerciales e industriales. En la Unión Europea, casi la mitad de la población actual vive a menos de 50 kilómetros del mar y los recursos de las zonas costeras producen gran parte de sus riquezas económicas. Tanto la pesca, como el transporte marítimo y el turismo compiten por el espacio vital a lo largo de los 89.000 kilómetros estimados de línea de costa, y las zonas costeras contienen algunos de los más valiosos y frágiles hábitats naturales de Europa. Las protecciones costeras consistieron hasta los 50's en la interposición de estructuras estáticas entre el mar y la tierra para prevenir la erosión y/o las inundaciones, teniendo una gran tradición. Para este periodo se han desarrollado nuevas técnicas o políticas amigables para preservar el medio ambiente cuando esto es posible. Siguen siendo de importancia cuando se trata de zonas bajas que requieren protección.GARCÍA GARCÍA, Miriam. "La reinvención de la costa. Diseñando paisajes resilientes". rita_ Revista Indexada de Textos Académicos, nº 11, 2019. Por ejemplo: Venecia, Nueva Orleans, Holanda o el mar Caspio.
La protección contra los ascensos del nivel del mar en el cobrará especial importancia, a medida que el ascenso del nivel del mar se está acelerando en la actualidad. Esto representará un reto para la gestión costera, dado que los diques y rompeolas son por lo general costosos de construir, por lo que los costes de la construcción de protecciones para plantar cara al ascenso del nivel del mar pueden ser enormes.
Los cambios en el nivel del mar provocan respuestas adaptativas directas de las playas y de los sistemas costeros, como podemos ver en la sucesión de un descenso del nivel del mar. Cuando el nivel del mar asciende, los sedimentos costeros son parcialmente desplazados hacia arriba por las olas y por la energía de las mareas, de manera que el proceso de ascenso del nivel del mar tiene una componente de transporte de sedimentos hacia tierra. Esto desemboca en un modelo dinámico de los efectos del ascenso con desplazamientos continuos de los sedimentos que no es compatible con los modelos estáticos donde los cambios de la línea de costa están basados solamente en los datos topográficos.
Enfoques planificadores Existen cinco estrategias genéricas para la defensa costera:
No hacer nada, preparar un eventual abandono del lugar y suspender actividades humanas en la zona. Gestionar el retroceso o la realineación, lo cual representa que los planes de retroceso adopten soluciones ingenieriles que reconozcan los procesos naturales de ajuste, e identifiquen una nueva línea de defensa donde construir nuevas defensas Mantener la línea actual, proteger la línea de costa, con lo que se construyen diques alrededor de la línea de costa. Avanzar hacia el mar, mediante la construcción de nuevas defensas mar adentro de las originales Intervenir limitadamente, adaptarse, haciendo ajustes para ser capaz de arreglárselas con las inundaciones, que alcancen las tierras costeras y los edificios verticalmente
La decisión de qué estrategia adoptar corresponde a cada lugar específico, en función del patrón de cambio relativo del nivel del mar, las condiciones geomorfológicas, la disponibilidad de sedimentos y la erosión, a lo que hay que añadir una serie de factores sociales, económicos y políticos.