miniaturadeimagen|Cine Praga en Pinar del Río, Cuba. El cine de Cuba o cine cubano fue introducido a la isla a principios del , con el inicio de la producción cinematográfica que produjo alrededor de 80 películas completas antes del triunfo de la Revolución cubana en 1959. En su mayoría, estas películas trataban sobre melodramas. Después del triunfo de la revolución, Cuba entró al período conocido como la «época de oro del cine cubano».

Historia Primeros años

Después de que los hermanos Auguste y Louis Lumière inventaran y popularizaran el cinematógrafo, se dedicaron a viajar por las principales ciudades y capitales del continente americano. El 24 de enero de 1897, Gabriel Veyre llevó el primer cinematógrafo a La Habana desde México. La primera presentación se llevó a cabo en el Paseo del Prado n.º 126, al lado del teatro Tacón, hoy llamado Gran Teatro de La Habana. Cuatro cortometrajes fueron mostrados: Partida de cartas, El tren, El regador y el muchacho y El sombrero cómico. Las entradas costaban 50 centavos, 20 para niños y militares. Poco después, Veyre protagonizó el primer filme producido en la isla, llamado Simulacro de incendio, un documental sobre los bomberos de La Habana.

En esta primera fase de introducción, se caracterizaron ciertos sitios para el cine en Cuba: Panorama Soler, Salón de variedades o ilusiones ópticas, Paseo del Prado #118 y Vitascopio de Edison, entre otros. El teatro Irioja (actualmente llamado Teatro Martí) fue de los primeros teatros en presentar películas como atracción. Los primeros teatros para cine fueron instalados por José A. Casasús, actor, productor y empresario. El primero llamado Floradora y que luego fue renombrado por Alaska.

Desde 1932 (unos pocos años antes de la Segunda Guerra Mundial), el cine europeo y estadounidense se expandieron a otras ciudades importantes de América Latina, y los empresarios de Hollywood coparon el mercado.

El primer género que se produjo a gran escala fue el de revisión histórica. En Cuba se destacan películas como El capitán Mambí y Libertadores o guerrilleros (1914), de Enríque Díaz Quesada con el apoyo del General Mario García Menocal. Díaz Quesada adaptó a película una obra española del novelista Joaquín Dicenta en 1910, una tendencia de la época, que adaptaba obras literarias a películas, como también imitaciones de Charles Chaplin, comedias francesas y aventuras de vaqueros. Sin embargo, el primer largometraje cubano de ficción documentado se produjo en 1913 por el mismo Quesada y se titula "Manuel García, rey de ''los campos de Cuba". Su tema giraba en torno a un famoso bandido justiciero de fines del siglo XIX, una suerte de Robin Hood de la campiña cubana, devenido personaje mítico o de leyenda. El período de producción de películas mudas se extendió hasta 1937, y la mayoría de ellas se han perdido o solo se conservan fragmentos, testimonios gráficos, afiches y documentos.

Cine cubano antes del triunfo de la revolución cubana

El gran actor y Director cubano René Cardona produjo, escribió, dirigió y protagonizó el primer largometraje hablado en español, hecho en Hollywood: Sombras habaneras(1929).La actriz y soprano cubana Carolina Segrera protagoniza el cortometraje sonoro en idioma español The Cuban Nightingale (1929) y El Director de orquesta cubano Don Azpiazu musicaliza la película Espérame (1932) protagonizada por Carlos Gardel. Posteriormente filma en Nueva York, al lado del cantante cubano Antonio Machín , los cortometrajes sonoros Don Azpiazu and his cuban ensemble (1933) y Don Azpiazu the Rhumba (1933), en el sistema Movietone. Antes del triunfo de la Revolución cubana en 1959 el total de películas filmadas fue de aproximadamente 80 películas completas. Se destacaron La Virgen de la Caridad(1930) protagonizada por Miguel Santos y dirigida por Ramón Peón, donde se incorporan sonidos incidentales, aunque sigue perteneciendo al cine silente y es la única enteramente conservada; Maracas y bongó (1932) cortometraje que incorpora sonido óptico coproducido por los cineastas Max Tosquella y Arturo “Musie” del Barrio y considerada la primera película sonora cubana. La película La serpiente roja(1937) dirigida por Juan Orol con las actuaciones de Pituka de Foronda y Aníbal de Mar , El romance del palmar (1938) dirigida por Ramón Peón con la actuaciòn de Rita Montaner. Ahora Seremos Felices(1938) con las actuaciones de Gustavo Rojo, Rubén Rojo, Pituka de Foronda y Mapy Cortés y Una Aventura Peligrosa (1939) con las actuaciones de Rosita Fornés y Aníbal de Mar. Muchos actores cubanos también hicieron presencia en México y Argentina. Otras películas importantes de los años 40 y 50 rodadas o producidas en Cuba fueron: "Prófugos" (1940) con Blanquita Amaro, "Embrujo Antillano" (1945) también con Blanquita Amaro, María Antonieta Pons y Roberto Armengod; "Siete muertes a plazo fijo"(1950) con Alejandro Lugo, Maritza Rosales y Raquel Revuelta; "Casta de roble" (1954) con Angel Espasande; "La rosa blanca" (1954) [biopic de José Martí en coproducción con México], dirigida por Emilio Fernández, conocido como "el Indio Fernández, y con las actuaciones de Roberto Cañedo, Gina Cabrera y Raquel Revuelta; "Un extraño en la escalera" (1955) con Arturo de Córdova y Silvia Pinal. Muchas películas de esta etapa fueron coproducidas con los gigantes cinematográficos latinoamericanos del periodo, México y Argentina, y músicos cubanos como Ernesto Lecuona, Bola de Nieve o Rita Montaner también actuaron o participaron en la banda sonora de películas de diferentes países. El director de melodramas y películas musicales cine de rumberas, Juan Orol filmó numerosas películas en Cuba.

Cabe destacar el Cineclub de La Habana fundado por Germán Puig y Ricardo Vigón en 1948, que en 1951 tomaría el nombre de Cinemateca de Cuba.

Cine cubano después del triunfo de la revolución cubana

En los primeros días de 1959, se creó un departamento cinematográfico dentro de la Dirección de Cultura del Ejército Rebelde, la cual produjo documentales como Esta tierra nuestra de Tomás Gutiérrez Alea, y La vivienda de Julio García Espinosa. Este departamento fue el antecesor de lo que se convertiría en el ICAIC (Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos), fundado en marzo de 1959, como resultado de la primera ley de cultura.

Al período comprendido entre 1959 y 1969, muchos críticos cinematográficos lo bautizaron como la «Época de oro del cine cubano», generalmente por la producción de Lucía (1968) por Humberto Solás y Memorias del subdesarrollo (1968) por Tomás Gutiérrez Alea. Estos dos directores son catalogados como los dos mejores que ha tenido Cuba.

Una importante producción fílmica de esos años fue el filme Soy Cuba realizado en colaboración con la Unión Soviética y dirigido por el reconocido cineasta Mijaíl Kalatozov quien se apoyó en su director de fotografía habitual Serguéi Urusevski para lograr impactantes escenas de asombrosa visualidad por lo avanzado para la época. El rodaje del filme fue prolongado (1962-1964) e incluyó la etapa de la Crisis de Octubre. Un homenaje a la épica de la Revolución Cubana el guión fue escrito por los poetas y escritores Yevgueni Yevtushenko (ruso soviético) y Enrique Pineda Barnet (cubano), pero su tono grandilocuente y su ritmo lento no gustaron al público cubano, y en Moscú fue criticada por sus estereotipos y por mostrar el glamour de la clase burguesa cubana prerrevolucionaria sin suficiente cuestionamiento. La película cayó en el olvido hasta los años noventa cuando fue rescatada y revalorada por los cineastas norteamericanos Francis Ford Coppola y Martin Scorsese quienes ponderaron sus logros técnicos. El interesante documental brasileño "El mamut siberiano" del realizador Vicente Ferraz recoge la historia de este filme que hoy es considerado una película de culto.

En 1974 recibió mucha difusión el documental De cierta manera, de Sara Gómez, una inteligente crítica al machismo y el racismo aun existentes en Cuba. La película Memorias del subdesarrollo fue seleccionada entre las 100 mejores películas de todos los tiempos por la Federación Internacional de Clubes de Cine, pero probablemente la más notable de la última década del fue la película Fresa y chocolate (1993) por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. Trata sobre intolerancia y presenta la amistad entre un homosexual y un joven revolucionario militante de la Unión de Jóvenes Comunistas. Fue la primera película cubana nominada a los premios Óscar.

Esta época de inicios de cine revolucionario también se destacó por una fuerte censura a jóvenes realizadores que su único delito era el de mostrar un cine documental experimental o espontáneo, como el "free cinema", siendo el caso más escandaloso el documental realizado por Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, PM, un retrato de La Habana nocturna, solo con la mirada de la cámara sin apoyo de luces, sin entrevistas, ante paisajes nocturnos en los que la rumba y los tragos eran el paisaje que se movía como sombras en la noche. Un sencillo documental, pero para muchos críticos, una auténtica joya del cine experimental. El documental, para algunos funcionarios seguidores del nuevo proceso revolucionario y carentes de cualquier visión estética y artística, PM, no reflejaba al verdadero cubano enfrascado en su preparación para afrontar una eminente acción por parte del gobierno de los Estados Unidos, no mostraba a ese miliciano con un fusil dispuesto a morir por la Patria.1. PM (1961) — Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante.

PM fue prohibida y confiscada y terminó dando paso al famoso discurso pronunciado por Fidel Castro en la Biblioteca Nacional, Palabras a los intelectuales, cuyo lema principal fue «Con la Revolución todo, contra la Revolución nada».

El importante director de fotografía Néstor Almendros fue expulsado de la revista Bohemia por elogiar el filme de Jiménez Leal y Cabrera Infante. También fue censurado por su documental Gente en la playa, del mismo estilo que PM, realizado en una playa del litoral habanero.

Otra rama del cine cubano es el de documentales y cortometrajes. El documental Now (1965) de Santiago Álvarez es considerado por algunos críticos como el primer videoclip en la historia. El documental combina una canción con una sesión ininterrumpida de imágenes que muestran la discriminación racial en los Estados Unidos.

El caso de Nicolás Guillén Landrián (años sesenta y setenta). Más que una sola película, fue un conjunto de documentales retirados de circulación y la marginación de uno de los documentalistas más innovadores del ICAIC. Hoy es un referente indispensable en la historiografía del cine cubano.