El Palacio Nacional de El Salvador está localizado en el centro histórico de la ciudad capital de El Salvador. Se trata de un edificio de dos pisos, de un estilo predominantemente neoclásico, aunque cuenta con algunas decoraciones renacentistas y, en menor medida, góticas. Sus portones y otras decoraciones en bronce y hierro son de estilo art nouveau. Por todo ello, no sería descabellado decir que su arquitectura es de carácter ecléctico
Fue construido originalmente para albergar a los tres órganos de poder del Estado salvadoreño y sus respectivas oficinas dependientes. Con el tiempo, el edificio se quedó pequeño respecto a sus funciones originales y cada órgano fue abandonándolo, siendo el último en retirarse la Asamblea Legislativa en la década de 1970. En 1980 fue declarado Monumento Nacional.LISTADO DE PATRIMONIO CULTURAL DECLARADO Pertenece al Ministerio de Cultura de El Salvador; y hasta el 2023 albergó al Archivo General de la Nación de ese país (en ese año dicho archivo sería quitado de sus instalaciones para posteriormente trasladarlo a la BINAES).
Historia thumb|Palacio Nacional de El Salvador Antecedentes
Época colonial Después de la conquista de lo que hoy es El Salvador, se estableció en el territorio una población de carácter castellano con el título de villa y el nombre de San Salvador por orden del Adelantado Pedro de Alvarado. El objetivo era dominar el terruño en aras, tanto de los naturales de la región, como de las pretensiones de Pedro Arias Dávila, quien pretendía extender la jurisdicción de la gobernación de Nicaragua hasta los hoy territorios salvadoreños. Aunque la villa fue fundada circa de abril de 1525, esta tendría carácter permanente hasta en 1528, en el sitio que hoy se conoce como Ciudad Vieja. Aquí se construiría un cabildo con tres pabellones dispuestos en línea recta y paralelos a la plaza mayor y en un sitio relativamente elevado respecto a la plaza. Este constituye el primer edificio de carácter gubernamental de estilo occidental fundado en la hoy tierra salvadoreña.
En 1545, San Salvador es trasladada al valle de las Hamacas, al pie del volcán de San Salvador, sitio que ocupa hasta la actualidad. En ese momento, siguiendo siempre las normas castellanas, es trazado el cuadro de la plaza mayor y, al sur de la misma, se destina la manzana para albergar el cabildo. Acá es donde tendrían su despacho los distintos alcaldes ordinarios (habiendo dos, que eran el alcalde de primer voto y el de segundo voto) y demás miembros del ayuntamiento; así como también, desde 1579, los alcaldes mayores (nombrados por el rey para el gobierno de la jurisdicción) y el resto de funcionarios realengos de la Alcaldía mayor de San Salvador (la cual no incluía los actuales departamentos de Sonsonate y Ahuachapán, que hasta 1824 formaban la alcaldía mayor de Sonsonate) hasta 1785.
En 1785, por real cédula de Carlos III de España la alcaldía mayor de San Salvador pasa a ser la Intendencia de San Salvador, y, nuevamente, los intendentes ocuparían el mismo cabildo de San Salvador como despacho. Aunque el Barón Francisco Luis Héctor de Carondelet, cuando fue nombrado intendente de San Salvador en 1789, tuvo la proyección de construir un palacio para albergar el despacho de los intendentes en el sitio que hoy ocupa el Portal de Occidente, al poniente de la Plaza Libertad. De hecho, el V Barón de Carondelet, impulsó la construcción de caminos, pozos, lavaderos públicos, entre otras obras, ya que, al llegar a San Salvador, la ciudad le resultaba más un pueblo que una ciudad. Pero para infortunio de la localidad, Carondelet fue removido de su cargo en 1791 para dirigirse como gobernador de Luisiana y Florida, en donde también dejaría su huella en construcciones. Y, más tarde, en 1799, en la Real Audiencia de Quito, con el palacio que aún hoy en día funge como sede del gobierno de Ecuador y que aún lleva su nombre, el Palacio de Carondelet.
El 8 de mayo de 1821, por decreto de las Cortes generales españolas, todas las intendencias pasan a ser provincias lideradas por un jefe político superior que es ayudado por una diputación provincial; por lo que la intendencia de San Salvador pasa a ser la Provincia de San Salvador, donde nuevamente el cabildo de San Salvador es también la sede del gobierno.
Independencia y república federal El 15 de septiembre de 1821, el Reino de Guatemala firma su independencia de España, y, hacia 1823, se dispone crear una república federal, haciendo de las otras provincias españolas, cinco Estados, con la excepción de Chiapas. Cada Estado tendría sus propias autoridades y, por tanto, sus respectivos edificios para albergarlas. Para el caso del naciente Estado salvadoreño, el primer congreso constituyente se reunió en el convento franciscano de la ciudad de San Salvador en 1824, ubicado en el lugar que hoy ocupa el Mercado Excuartel. Acá, los diputados representantes de la Provincia de San Salvador y la Alcaldía mayor de Sonsonate, decidieron unir sus territorios y formar un solo Estado bajo el nombre de Salvador, y redactar su primera constitución como una entidad federativa de la República Federal de Centro América. No obstante, en 1826, la república federal se sumergió en una serie de guerras civiles que derivarían en el desmembramiento de la misma en 1838. Y pese a que en 1834, San Salvador fue elegida como distrito federal de la unión centroamericana, entre tanta batalla, nunca hubo tiempo para pensar en la construcción de edificios gubernamentales.
En 1841, dos años después del colapso federal centroamericano, el Estado del Salvador era el único que seguía perteneciendo oficialmente a la federación, por lo que el 2 de febrero de ese año, una nueva asamblea constituyente se reúne para declarar la soberanía del Estado salvadoreño y redactar una nueva constitución como estado independiente. Acá apareció de nuevo la necesidad de tener edificios gubernamentales, sin embargo el lastre que habían dejado tras de sí las guerras centroamericanas, el endeudamiento externo, la prácticamente nula dinamización económica y la guerra contra los filibusteros que obligaron a toda Centroamérica a involucrarse de nuevo en batallas fratricidas en la década de 1850, hicieron imposible que el gobierno salvadoreño emprendiera siquiera la construcción de edificios de gobierno.
Construcción del primer Palacio Nacional thumb|Primer Palacio Nacional (San Salvador), Ese edificio era la sede de los tres Poderes del Estado. Hacia las postrimerías de la década de 1850 y, sobre todo, a comienzos de la década de 1860, durante los efímeros períodos presidenciales del Capitán General Gerardo Barrios, se comenzó a pensar seriamente en la construcción de un palacio de gobierno. Debido a que la plaza de armas -hoy Plaza Libertad- tenía todas sus manzanas aledañas ocupadas: al oriente de la misma se encontraba la Catedral de San Salvador (hoy Iglesia de El Rosario); al sur la Alcaldía de San Salvador, lo que un día fuera el cabildo; y al oeste y norte los portales del comercio; Gerardo Barrios designó como lugar de construcción del palacio de gobierno, el predio poniente de la Plaza Santo Domingo, hoy Plaza Gerardo Barrios, donde se encontraban una serie de casas de aspecto ruinoso, según las miradas de la época. Cabe decir que, la Plaza Santo Domingo era más bien un amplio atrio de la Iglesia y convento de Santo Domingo, que se ubicaban al norte, en donde hoy se encuentra la Catedral metropolitana de San Salvador. Esta decisión de Barrios llegaría a cambiar, con el tiempo, la configuración del centro político y geográfico de la ciudad de San Salvador.
Pese a las proyecciones de Gerardo Barrios de construir una sede de gobierno, quien tuvo el privilegio de dar por inaugurada las obras fue el presidente Francisco Dueñas, en el predio que anteriormente había elegido Gerardo Barrios, demoliendo las casas que se encontraban ahí.
Los trabajos se iniciaron el 15 de enero de 1866 bajo la dirección de José Dolores Melara e Ildefonso Marín. Se hizo una fundación de piedra y mezcla de dos varas de profundidad y, conforme al proyecto, este edificio hecho prácticamente en su totalidad de madera y láminas constó de dos pisos, con un frente de 96 varas, dividido en tres cuerpos y dirigido hacia la entonces Plazoleta de Santo Domingo. En el 19 de enero, el presidente Dueñas dirigió un discurso al Cuerpo Legislativo donde menciona la edificación del Palacio Nacional y dice "La obra será digna de la Capital". Para septiembre, se había comenzado a techarse una parte del frente del palacio que miraba hacia la plaza, el señor Marín creía poder presentar en estado de servir esa parte del palacio dentro de tres o cuatro meses. Para enero de 1867: el techado estaba terminado y los principales trabajos interiores seguían. Para febrero, todo el frente del piso alto estaba enteramente cubierto; en este tiempo se recomendó ocultar la techumbre de dicha frente con una media vara de entablado y poniendo pilares a manera de balaustres a una distancia proporcionada. En la memoria del Ministro del Interior, Hacienda y Guerra, Juan José Bonilla, presentada al Cuerpo Legislativo en el 28 de enero de 1868, se menciona que por un nuevo contrato con el empresario de la construcción, se iba a extender el edificio sobre la manzana entera comprada por el gobierno y que el costo total de la obra era de 130,000 pesos. Para julio, la fachada principal estaba casi concluida. Para finales de agosto, se habían concluido las tres fachadas que se habían construido al frente de las tres puertas que miran a la Plaza de Santo Domingo, la fachada de enfrente sería acabada dentro de dos semanas; también se estaban techando 50 varas del costado sur y se comenzó a techar otras 50 varas al costado norte en septiembre. En el 21 de diciembre, El Constitucional anunció que en la Imprenta del Gobierno y en el Hotel América se expenderán vistas litografiadas del Palacio Nacional hechas por Manuel José Letona, profesor de dibujo y pintura, a dos pesos.
En uno de los espaciosos salones del Palacio Nacional que había sido preparado se dio en la tarde del 1 de febrero de 1869 un banquete en celebración de la inauguración del nuevo período presidencial de Francisco Dueñas; concurrieron más de 200 personas. En el siguiente día a las 9:00 p. m. se dio un baile en el salón. En el 14 de febrero se celebró otro banquete y baile en obsequio al Presidente Dueñas.
Para septiembre de 1869, se estaban trabajando los andenes del frente y costados. La obra quedó concluida e inaugurada el 19 de enero de 1870. Era una construcción arquitectónicamente bella, y para su época fue el edificio más moderno e importante de la república.
El extinto Palacio Nacional, que precedió al actual, estaba compuesto de dos niveles. El inferior de mampostería y el superior de madera y lámina. Ostentaba tres cuerpos de columnas frontales. Fue construido entre el 15 de enero de 1866 y el 19 de enero de 1870. Según testimonios de la época, en ese complejo arquitectónico eran notables el Salón de Recepciones y el Despacho de la Presidencia, aunque los informes no destacan al salón de sesiones del Poder Legislativo.
Sin embargo, el llamado terremoto de San José, ocurrido el 19 de marzo de 1873, causó daños desastrosos al edificio por lo que fue sometido a una integral reparación durante la administración del Mariscal de Campo, Santiago González Portillo. A principios de 1875 ya estaba nuevamente funcionando a plenitud.
Incendio de 1889