Huanca (del quechua wanka, en alusión a los monolitos típicos del área cultural andina) fueron un grupo étnico que habitó el valle del Mantaro, en la sierra central del actual Perú. Su territorio comprendía principalmente las actuales provincias de Jauja, Concepción, Huancayo y Chupaca. La sociedad huanca se caracterizó por una economía agrícola y ganadera, basada en el cultivo de maíz, papa y quinua, y en la crianza de llamas en las zonas altoandinas.Según libro Lecturas Huancas.
Los huancas mantuvieron una prolongada rivalidad con los pueblos xauxas, asentados en el norte del Mantaro y con quienes a menudo se les confunde en las fuentes coloniales, y con los yauyos, asentados al oeste. A mediados del siglo XV fueron incorporados al Tahuantinsuyo, dentro del cual el Mantaro se convirtió en un nodo estratégico al construirse la extensa ciudad de Hatun Xauxa. Durante la guerra civil incaica se mantuvieron leales al gobierno cusqueño, lo que causó severas represalias por parte de los insurgentes atahualpistas. En la Conquista, la región huanca fue disputada entre los remanentes atahualpistas de Quizquiz y una alianza entre los conquistadores españoles de Francisco Pizarro y los cusqueños de Túpac Hualpa. La participación huanca sería crucial para la victoria de los segundos, quienes también participaron activamente en nuevas campañas de conquista y represión de rebeliones a favor del nuevo orden virreinal. Los cacizagos huancas se mantuvieron hasta las independencias hispanoamericanas, aunque su legado cultural perdura en forma de expresiones como la lengua y música como el Huaylarsh wanka.
Etimología Según la Descripción de Xauxa (1582), el nombre "huanca" fue acuñado por los incas debido a la presencia de un monolito al inicio del valle. Posteriormente, fue generalizado por los cronistas españoles. Se reintrodujo en la década de los 20's por Julio César Tello y difundido por Federico Gálvez Durand: pionero en impulsar la arqueología en el Mantaro. Todos los habitantes prehispánicos del valle fueron catalogados de forma masiva e indiscriminada como huancas, aplicándose tanto a los huancas étnicos como a los xauxas.
Historia Origen Estudios arqueológicos plantearon que el origen de los primeros grupos que poblaron la región de los huancas estuvo en la región selvática, desplazándose desde algún lugar del nor-oriente hacia el sur de la sierra central del Perú. Desde Huánuco (Huargo y Lauricocha) prosiguiendo por Pasco, Junín y Huancavelica; dejando evidencias en Parimachay, Curimachay y Pachamachay en Ondores, Junín y que datan aproximadamente de 950 a. C. (Rick y Matos 1976, Hurtado de Medoza 1979). Su desplazamiento se proyectó desde la selva central hacia el Valle del Mantaro. En el área de Jauja, estudios evidencian ocupaciones de pobladores entre valles rocosos de Tutanya y Helena Puquio en Pachacayo y Canchayllo ambos en el distrito de Canchayllo (Oreficso y Mota 1984; Mallma 2002). En Huancayo y Chupaca también se encontraron evidencias en abrigos rocosos de Tschopik o Callavallauri (Tschopik 1948; Fung 1959; Kaulicke 1994). La presencia de material lítico, en colinas como San Juan Pata en Jauja, como esquirlas, lascas, núcleos y performas llevaron a planteamientos de esquemas cronológicos por investigadores como (Matos y Parsons 1979), David Browman (1970), Catherine LeBlanc (1980) y Christine Hastorf (1986). En algunos casos en cerámica dejaron evidencias que permitieron plantear esquemas cronológicos. Posteriormente, estos sitios albergaron a sociedades agroalfareras de los cuales surgió la sociedad Pre-Wanka.
thumb|625px|center|Esquema Comparativo de la Arqueología e Historia Xauxa - Wanka, por el antropólogo Arturo Mallma Cortez.
El Dr. Ramiro Matos Mendieta considera que la población en el Valle del Mantaro no es mayor al Formativo Medio:
En Jauja se constituye asentamientos matrices desde donde se difunden los Xauxas y posteriormente los Wankas. Es en Jauja donde hasta la actualidad se encuentran mayormente restos arqueológicos que datan desde el Pre-cerámico, Formativo, Horizonte Temprano, Intermedio Temprano. En el Horizonte Medio van a sufrir presiones foráneas de grupos provenientes del sur altiplánico como Tihuanaco y posteriormente se producirá la migración de los Yaros, hoy en día ubicada en la provincia de Yarowilca.
El hombre en el valle del Mantaro Los primeros pobladores que ocuparon el Valle del Mantaro, posiblemente procedieron de las zonas altoandinas, de las que descendieron siguiendo el curso de sus afluentes. En los refugios naturales del río Cunas, en el distrito de Chupaca, hay vestigios de la existencia de una sociedad cazadora nómada cuya economía estaba basada en la recolección de frutos silvestres y en la caza de camélidos andinos. Según las evidencias encontradas, la vida humana en el Valle del Mantaro tiene por lo menos 10 mil años de antigüedad.
Estos primeros pobladores, cazadores y recolectores, con el correr del tiempo experimentaron la domesticación de las plantas, es decir, descubrieron la agricultura. Al encontrar esta valiosa fuente de recursos el hombre se volvió sedentario y abandonó las cuevas para construir albergues de piedra, dando origen a las primeras aldeas, de las que existen en todo el valle, numerosos restos con una antigüedad de 3 mil años.
El hombre de Junín, poco a poco, fue perfeccionando sus herramientas de piedra, no solo para la caza de camélidos (de los que extrajo carne para alimentarse, pellejo para cubrirse y huesos para sus usos), sino para iniciar la agricultura y la domesticación de plantas.
Época preincaica Pre-huanca Con estos hechos, en la historia del hombre en la sierra central del Perú finaliza el periodo precerámico y comienza otra etapa en la que aparece la cerámica y luego el surgimiento de las aldeas. Aparecen, asimismo, las primeras prácticas de una religión mágica.
Por aquellos tiempos, hace aproximadamente 3500 años, se produce la expansión de la cultura Chavín a la Sierra Oriental, y se advierte su influencia en las diversas zonas del Valle del Mantaro. Las últimas investigaciones han encontrado importantes testimonios de la presencia de la cultura Chavín en Ataura (Jauja) y en San Blas, distrito de Ondores, Junín. Hacia 1300 a. C. aparecen los primeros brotes de cerámicas en la sierra central de estilo chavinoide y se inicia lo que se denomina el horizonte temprano.
El proceso continúa siglo tras siglo, con el correr del tiempo las aldeas que recibieron influencia de Chavin entran en decadencia y los pobladores reafirman su individualidad y se independizan de su predominio cultural. Aparecen entonces influencias de otras sociedades como la de Tiwanaku y Huari. El Imperio wari, según parece, no estableció un control firme ni directo sobre las poblaciones del Mantaro, sino que se limitó a relaciones de reciprocidad y comercio.
Intermedio Tardío Durante el Intermedio Tardío, aparecieron los huancas y los xauxas. De ellos, los xauxas eran más prominentes. Conforme a la clasificación inicial del proyecto UMARP (Upper Mantaro Archaeological Research Project), este periodo corresponde a las fases Wanka I (1000-1350), caracterizado por una rudimentaria sociedad tribal, y Wanka II (1350-1460), caracterizado por el surgimiento de vastos asentamientos en tierras altas. Según el historiador Aquilino Castro Vásquez, se gestaron 5 jefaturas huancas: Tunanmarca, Marcavilca, Chongos, Llacsapallanga y Xauxa.
El virrey Francisco de Toledo describe esta etapa en las Informaciones de 1570 como violenta y carente de orden:
Época incaica Hacia 1460, las tropas incaicas, conducidas por Túpac Yupanqui, llegaron al Mantaro. Las jefaturas huancas no reaccionaron uniformemente. Según los cronistas Sarmiento de Gamboa y Cieza de León, algunas jefaturas ofrecieron resistencia. Según Garcilaso y Santa Cruz Pachacuti, no se produjo ningún altercado. Carlos Hurtado Ames aduce que los huancas se integraron de forma totalmente pacífica y que fueron los xauxas quienes se opusieron al ejército inca. La integración de los huancas al Imperio incaico dio inicio a la tercera fase propuesta por el UMARP: Wanka III.
Una vez sujeto el territorio huanca al Estado incaico, se instauró el huamani (provincia) de Huanca, compuesto por tres sayas (sectores): Ananguanca (Hanan Huanca, el sector de arriba), Luringuanca (Hurin Huanca, el sector de abajo) y Atunxauxa (Hatun Xauxa, el sector principal y núcleo político). Estas entidades territoriales se conservaron aún después de la fractura del Incanato, hasta bien entrada la época virreinal.
En la parcialidad de Atunxauxa se edificó la llacta de Hatun Xauxa, que se convirtió en el mayor centro administrativo, urbano y comercial en el valle del Mantaro. Algunos huancas fueron usados en calidad de colonos incaicos, como lo demuestra la actual población de Huancas en Chachapoyas. También se construyeron redes de caminos; el célebre tramo Xauxa-Pachacamac parte justamente del valle. Restos arquitectónicos incaicos se encuentran en yacimientos como Hatun Malka y Arhuaturo; de este último es notoria la presencia de una kallanka.
Las élites huancas continuaron al mando de las nuevas parcialidades. Ananguanca era regida por la familia Apoalaya, Luringuanca era regida por los Guaucrapaucar-Limaylla y Atunxauxa era regida por los Surichac (Cusichaqui). De entre todos, los Apoalaya fueron los más activos colaboradores con el Estado. Su curaca principal fue recompensado con la entrega de una esposa inca noble, llamada Mullo Maca, por los servicios prestados al padre de esta, llamado Cayo Topa, militar incaico al servicio del inca Huayna Cápac que participó en las campañas bélicas del norte (actual Ecuador). Apo Apolaya, otro jefe de la familia, también recibió una esposa inca, de nombre Manco Yarro. Él fue autorizado por un inca denominado "Caxi Gualpa" para heredar el título de gobernante de su parcialidad.
Sobre la agricultura, Christine Hastorf refiere que el cultivo de maíz y quinua se intensificaron, en desmedro de los tubérculos.
Durante la guerra civil incaica los huancas se encuadraron en el bando cusqueño, sosteniendo la legitimidad del Inca Huáscar sobre el caudillo insurgente Atahualpa. Sin embargo, las fuerzas atahualpistas o quiteñas consiguieron caputar el valle del Mantaro tras derrotar y expulsar a las fuerzas del general cusqueño Guanca Auqui en las batallas de Yanamayo y Angoyacu. Las represalias tomadas por los atahualpistas contra los huancas por su lealtad al emperador cusqueño fueron cruentas. Huáscar acabó capturado en Quipaipán.
Anexión al Imperio español Los huancas tuvieron las primeras noticias sobre los españoles cuando supieron sobre la captura de Atahualpa en noviembre de 1532. Poco después, el general quiteño Chalcuchímac atravesó el valle del Mantaro rumbo a Cajamarca en un intento de rescatar al caudillo, pero evitó el enfrentamiento directo y castigó a los huancas por su antiguo apoyo al gobierno cusqueño. Las élites locales, advertidas de su llegada, buscaron apoyo externo para resistir a las fuerzas atahualpistas.
Siguiendo la costumbre andina de reciprocidad y redistribución, los huancas enviaron obsequios a los españoles como gesto de alianza. Los conquistadores, sin comprender su significado simbólico, lo interpretaron como una muestra de sometimiento y enviaron expediciones al valle para asegurar el control de Hatun Xauxa. Se libró la primera batalla de Jauja, en el que las tropas atahualpistas intentaron emboscar a las expediciones españolas e incendiar la ciudad, pero fueron derrotadas y se impidió así la destrucción total del centro urbano.