La Guinea española —llamada oficialmente, desde 1904, Territorios Españoles en el Golfo de Guinea y, desde 1959, Región Ecuatorial— la componían un conjunto de territorios insulares y continentales controlados por España desde 1778 en los golfos de Guinea y Biafra, en África Central.Posesiones españolas en el África Occidental por Antonio García Peréz, año 1907. Formaban parte del África española, como el protectorado español de Marruecos, Ifni y el Sahara español. Con su independencia, se convirtió en el Estado independiente de Guinea Ecuatorial el 12 de octubre de 1968.

Los españoles obtuvieron los primeros territorios en esta zona por el Tratado de San Ildefonso de 1777 y el Tratado de El Pardo de 1778. Tras unos años de relativo abandono en los que incluso hubo una breve ocupación inglesa, se afianzó la posesión española tras una expedición de Juan José Lerena y Barry a Fernando Poo (actual Bioko) en 1843. El territorio con las fronteras definitivas se formó a partir de la unión de la zona continental llamada Río Muni (protectorado español desde 1885 y colonia desde 1900, delimitado por el Tratado de París), la isla de Fernando Poo (colonia desde 1843) y las islas de Elobey, Annobón y Corisco.

Historia

Antecedentes (1472-1778)

Bartolomé de las Casas explicó que los musulmanes del noreste de África usaban el término guinauha para hablar de los asentamientos de negros wólof que había desde Mauritania. Ese término significa solamente "tierra de negros". De ahí los navegantes portugueses habrían obtenido el topónimo "Guinea".

El explorador portugués Fernando Poo es considerado el primer europeo en pisar la isla de Bioko en 1472 y, aunque la llamó Formosa, acabó siendo conocida por su nombre. En 1492 los portugueses Pedro Escobar y João de Santarém descubrieron la isla de Annobón. Estas dos islas, junto con Santo Tomé y Príncipe, fueron agrupadas en la gobernación portuguesa del Golfo de Guinea. En el Juan II de Portugal obtuvo el título de "señor de Guinea".

La presencia portuguesa en este lugar debió ser breve, si es que la hubo, porque en el consta que no había. Su compleja orografía no la hacía fácil para el cultivo. Hay constancia de esclavos fugitivos o cimarrones que se asentaron en el sur de la isla tras fugarse de Santo Tomé o de Príncipe y se mezclaron con los nativos del lugar, llamados bubis. La escasa población de la isla de Fernando Poo y la ausencia de un poder centralizado nativo que les proporcionase esclavos llevó a los neerlandeses en el a desistir de situar aquí un enclave esclavista.

Tras el breve paso de los neerlandeses, los portugueses crearon la Compañía de Corisco en una isla guineana como base para el comercio de esclavos. Todos los tratados internacionales reconocieron a Portugal como proveedora de esclavos en esa región.

En 1770 los portugueses mandaron a Fernando Poo una expedición. Fueron recibidos con desconfianza y pudieron ver que los bubis tenían presos a cinco británicos por secuestrar a nativos para hacerlos esclavos. En 1772 los portugueses mandaron otra expedición a la región. Las dos expediciones se limitaron a intercambiar regalos con los nativos y se marcharon sin construir nada ni dejar guarniciones.

El 5 de marzo de 1777 el virrey del Río de la Plata, Pedro de Cevallos, conquistó a los portugueses la isla Santa Catarina, situada entre Río de Janeiro y Buenos Aires.

El conde de Floridablanca intervino en la elaboración de un tratado en el Real Sitio de San Ildefonso el 1 de octubre de 1777 que fue ratificado en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial el 11 de octubre del mismo año. En virtud de este tratado, España devolvía a Portugal la isla Santa Catarina a cambio del control exclusivo del Río de la Plata, con la Colonia del Sacramento y los campos del Ibicuy. Este tratado incluía, además, tres cláusulas secretas para la entrega a España de territorios en África.

El 24 de marzo de 1778 el monarca español Carlos III firmó en el Palacio Real de El Pardo un tratado de "Amistad, garantía y comercio" entre España y Portugal para intentar relajar la dependencia de Portugal con Inglaterra, lo que evitó que Portugal entrase en guerra cuando España comenzó el conflicto con los británicos en 1779. Se establecía también el matrimonio entre el infante portugués Juan con Carlota Joaquina de Borbón, hija del príncipe de Asturias. También se daban unas condiciones más favorables a personas, comerciantes y barcos entre ambos países. En este tratado también se habló públicamente de la entrega de Portugal a España de la isla de Annobón, un indefinido "derecho" o "acción" sobre Fernando Poo y el derecho a negociar con las costas continentales africanas opuestas, si bien los súbditos portugueses podrían comerciar y establecerse en igualdad de condiciones.

Primera presencia española (1778-1827)

miniaturadeimagen|izquierda|Evolución de las posesiones y reclamaciones españolas en el Golfo de Guinea (1778-1968).

En 1777 Carlos III envió al virrey Cevallos instrucciones reservadas que indicaban que los territorios cedidos por Portugal en África formarían parte administrativamente del virreinato del Río de la Plata y estarían sujetos a las Leyes de Indias. También se informaba al brigadier conde de Argelejo de que debía comandar una expedición para tomar posesión de estos lugares.

Las instrucciones reservadas proponían que se situasen en Annobón unas instalaciones para comerciar con esclavos negros. También indicaban que las islas de Fernando Poo y Annobón podían ser una escala antes de doblar el cabo de Buena Esperanza en rutas en barco con Filipinas. Esto resultó falso, porque las corrientes y los vientos hacían más recomendable detenerse en las Islas Canarias. Detenerse en los enclaves del Golfo de Guinea en las rutas con Filipinas podía traer semanas de retraso. Las instrucciones continuaban diciendo que debía de situarse sendos establecimientos para guarniciones permanentes en Fernando Poo y Annobón con acceso a agua y recursos para subsistir, dejando en estos lugares también artillería.

Se mandaron desde Cádiz la fragata Santa Catalina, al mando de José Varela Ulloa, y desde Ferrol la fragata Nuestra Señora de la Soledad, al mando de Ramón Topete, hacia Montevideo. En esta ciudad se les unió el bergantín Nuestro Señor Santiago, al mando de José de Grandallana. La expedición zarpó de Montevideo el 17 de abril de 1778 al mando del conde de Argelejo. El segundo al mando fue el coronel de artillería Joaquín Primo de Rivera. Como no conocían bien el territorio africano y los comisarios portugueses se retrasaron los españoles estuvieron parados en Príncipe durante meses. El 24 de octubre los españoles levantaron el acta de posesión de Fernando Poo.

En el acta firmada el 24 de octubre de 1778 en San Carlos (la actual Luba) por el comisario portugués, el capitán Luis de Castro, se decía que Portugal:

El conde de Argelejos murió de una enfermedad el 14 de noviembre de 1778, quedando al mando Joaquín Primo de Rivera.

El 24 de noviembre de 1778 los españoles desembarcaron en Annobón y se reunieron con el jefe nativo del lugar. Un comisario portugués, fray Luis de Cayetano, comunicó a los nativos que la isla había sido cedida a España, les pidió que prestasen fidelidad al rey de España y les dijo que no se les trataría como esclavos. Como los nativos reaccionaron de forma hostil ante la presencia de europeos en la isla el portugués dio su labor por concluida para evitar enfrentamientos. Joaquin Primo de Rivera navegó luego para reconocer las costas de la isla y mandó la fragata Santa Catalina a España para informar de que no se había producido una entrega formal mediante acta. El conde de Floridablanca pensó que bastaba con lo realizado para considerar la isla española.

En 1779 el teniente de navío Guillermo Carbonell realizó el primer reconocimiento exhaustivo de la isla de Fernando Poo a bordo de la sumaca Nuestra Señora de la Concepción. Fue él quien recomendó el lugar para fundar el poblado de La Pura y Limpia Concepción (donde actualmente se encuentra Riaba). Las muertes por enfermedades, el aislamiento y los enfrentamientos con los nativos complicaron la situación. El sargento Jerónimo Martín lideró un motín, apresó a Joaquín Primo de Rivera y, a finales de octubre de 1780, ordenó embarcar en el navío Santiago, llegado desde Tenerife al mando del capitán Juan Nepomuceno Morales, y abandonar el poblado rumbo a Santo Tomé.

En Santo Tomé, Joaquín Primo de Rivera recuperó el mando y planeó regresar a Fernando Poo pero los portugueses no se lo facilitaron y los expedicionarios españoles se negaban. En lugar de regresar a España, pensaron en evitar a los británicos yendo a Bahía de Todos los Santos. Con este propósito, adquirieron la fragata portuguesa Nuestra Señora del Carmen y en el bergantín Santiago, que comerciaba con Canarias. Llegaron a aquel enclave brasileño relativamente neutral en febrero de 1782 y permanecieron ahí hasta que, en febrero de 1783, regresaron a Montevideo.

El artículo 13 del Tratado de El Pardo de 1778 daba derecho a España a comerciar con los puertos que se encontraban en "el río Gabón, de los Camarones, de Santo Domingo, de Cabo Formoso y otros de aquel distrito". José Varela Ulloa consideró en un informe que Portugal había obrado mal con este artículo porque en cabo Formoso no había europeos, el comercio en el río Camarones era insignificante, el río Santo Domingo no se encontraba en la costa o tenía otro nombre y en el comercio con Gabón participaban libremente otras naciones.

Ocupación británica (1827-1843)

thumb|Ilustración de la isla de Fernando Poo en 1840. thumb|Ilustración de Port Clarence en 1840.

Comerciantes británicos empezaron a establecerse en Fernando Poo para abastecer a los barcos que iban al sur de África y la India. Tras esto llegaron a la isla misioneros británicos y estadounidenses desde Camerún, Sierra Leona y otros lugares cercanos de África.

En 1827 España permitió que el capitán británico William F. Owen se instalase en la isla de Fernando Poo y fundase la ciudad de Clarence (luego Santa Isabel y hoy Malabo) con el propósito de reprimir el comercio de esclavos en la región. Los esclavos liberados eran transportados a esta isla. En octubre de 1828 consta que Clarence tenía 747 habitantes siendo 120 de Sierra Leona y 241 de otras zonas costeras africanas.

En 1831 los británicos propusieron a España cambiar Fernando Poo por la isla Vieques (conocida en inglés como Crab Island), cerca de Puerto Rico, pero los españoles no aceptaron.

En 1831 el médico Marcelino Andrés y Andrés realizó una expedición por Fernando Poo y en 1836 el catedrático de Náutica José de Moros y Morellón realizó otra por esta isla y por Annobón.

Por entonces había un depósito de esclavos en Corisco, donde operaban negreros como Pedro Blanco. Sin embargo, esa isla todavía no era de soberanía española.

En 1834 los británicos cesaron oficialmente su estancia en Fernando Poo para fundar tribunales contra la trata de esclavos en Freetown. Sin embargo, en Clarence quedó una nutrida población británica. John Beecroft, representante de una compañía comercial, controló la isla muchos años contando con una milicia de voluntarios armados de 120 personas.

En 1840 los británicos atacaron las factorías de Corisco y apresaron al dueño de una, llamado Miguel Pons. España dijo que no todas esas factorías se dedicaban a la trata de esclavos y que los británicos solo intentaban deshacerse de competencia comercial. Finalmente, Miguel Pons fue liberado en Cuba.

En 1839 el primer ministro británico Lord Palmerston quiso comprar Fernando Poo. En 1841 el presidente español Baldomero Espartero presentó ante las Cortes un proyecto de ley para vender Fernando Poo a los británicos por una cantidad que cubría solamente los intereses de la deuda contraída con el Reino Unido en 1828. La opinión pública se opuso y la venta se paralizó.

Dominios españoles en Guinea (1843-1968)