Espacios de gobernanza mundial Según el Experto Independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo (Naciones Unidas) Grupo de los Siete (G7) 200px Grupo de los 20 (G20) 200px BRICS 200px Grupo de los 77 200px Movimiento de Países No Alineados 200px El experto también ha incluido el Foro Económico Mundial y el Grupo Bilderberg.
El tema de la gobernanza mundial aparece en el contexto de la llamada globalización. Ante la aceleración de las interdependencias – a escala mundial – entre las sociedades humanas y también entre la humanidad y la biosfera, la “gobernanza mundial” sirve para definir la elaboración de reglas en esta escala. A sí mismo, denota un sistema compuesto tanto por instituciones gubernamentales como por mecanismos informales no gubernamentales y asocia a actores políticos, que en conjunto, reflejan el hecho de que el sistema de Estado no es la única fuente de potencia contemporánea.
Antes del fin de la Guerra Fría se trataba principalmente de regular y limitar el poder de los Estados para evitar los desequilibrios de poder y la ruptura del statu quo, el desafío actual de la gobernanza mundial consiste en tener un mayor peso colectivo sobre el destino del mundo mediante el establecimiento de un sistema de regulación de las numerosas interacciones que superan la posibilidad de acción de los Estados. Por el contrario, la homogeneización política del planeta, gracias a la aparición de la llamada democracia liberal, que se declina en formas diferentes, eventualmente podría facilitar el establecimiento de un sistema de gobernanza mundial que supera el laissez-faire del mercado y la paz democrática imaginada originalmente por Immanuel Kant, y que puede considerarse una especie de laissez-faire geopolítico.
A pesar de la globalización a menudo vista como un proceso de homogeneización implacable, los intereses nacionales son heterogéneos. Por otra parte la búsqueda de soluciones a los problemas mundiales provoca el desplazamiento de las prioridades de integración de la gestión de las relaciones bilaterales hacia la organización de la acción colectiva. El resultado es un nuevo modelo de representación y gestión de la interdependencia, que tiende a aplicarse a un número cada vez mayor de ámbitos. También es destacable la aparición de una conciencia cívica mundial, en parte integrada por una crítica frente a la globalización. Así cada vez son más los movimientos y organizaciones que establecen su discurso a escala internacional o mundial.
En un principio el ámbito temático de la gobernanza global puede contener temas heredados de la geopolítica o de la teoría de las relaciones internacionales (por ejemplo, paz, defensa, geoestrategia, diplomacia, relaciones comerciales ...), pero a medida que la globalización se consolida, y que el número de interdependencias aumenta, la escala mundial deviene protagonista indispensable de un mayor número de temas. En este sentido existen propuestas y experiencias para la formación de un mayor número de redes e instituciones en todos los temas, que operan a escala planetaria. Estas conciernen a los partidos políticos; a los sindicatos; a las administraciones regionales; y a los parlamentarios de los Estados soberanos.
El crecimiento exponencial de nuevas tecnologías y especialmente de Internet, ha sido acompañado por el desarrollo de una comunidad mundial de producción e intercambio de bienes que está cambiando el paisaje de la industria del entretenimiento, y que influye en el comportamiento social de un número cada vez mayor de personas, así como en las pautas de organización de las instituciones, las empresas y la sociedad civil. Más allá de las comunidades peer-to-peer y de los proyectos de elaboración colectiva del conocimiento, tales como Wikipedia, que implican a millones de usuarios en todo el mundo, hay otros proyectos innovadores, tales como los tipos de propiedad alternativos a la propiedad privada como los Creative Commons, así como la práctica de la ciberdemocracia y la posibilidad de desarrollarla a escala sectorial, regional y mundial.
Origen del término
miniaturadeimagen|Contracumbre de Seattle.
El fin de la Unión Soviética en 1991 marcó el final de un periodo de la historia universal, considerado de “equilibrio”. Después de este acontecimiento el planeta se encuentra en una fase de ruptura geoestratégica. El modelo de “seguridad nacional”, por ejemplo, aunque continúa siendo válido para la mayoría de gobiernos, deja lugar progresivamente a una consciencia colectiva emergente que va más allá de ese marco estricto.
Hasta comienzos de los años 1980, la cuestión de la gobernanza mundial no era tenida en cuenta. El término usado era el de interdependencia para definir la gestión de las relaciones entre estados. En el contexto de la era posterior a la Guerra Fría, una nueva visión aparece a lo largo de esa década, a partir de un conjunto de cuestiones:
Aumento de interés en el tema de la mundialización y debilitamiento progresivo de los Estados nación, que da lugar a una perspectiva de desplazamiento hacia el nivel mundial de herramientas de regulación que han perdido eficacia a escala nacional o regional. Intensificación de la inquietud relativa al medio ambiente mundial, que recibe una sanción multilateral con ocasión de la cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992). Los temas del clima y de la biodiversidad, que son tratados en prioridad en esta ocasión, representan un enfoque nuevo, que será conceptualizado con la expresión de Bien público mundial. Emergencia de conflictos normativos (comercio y medio ambiente, comercio y derechos sociales comercio y sanidad pública), que, además de alargar los debates clásicos sobre los efectos sociales de las políticas de estabilización macroeconómica, destapan la cuestión del arbitrio entre objetivos igualmente legítimos en un sistema de gobernanza sectorial en el que los grandes temas de la interdependencia se confían a una institución internacional especializada. Estos conflictos, aunque a menudo son limitados, gozan de un gran alcanza simbólico puesto que relevan la cuestión de los principios y las instituciones de arbitraje. Mayor cuestionamiento, por último, de las normas e instituciones internacionales, por parte de los países en desarrollo que tienen dificultades para aceptar que los países industrializados mantengan el poder y den privilegio a sus propios intereses, y por parte de una sociedad civil para quien el sistema de gobernanza internacional se ha convertido en el verdadero centro de poder, y que se rebela al mismo tiempo contra sus principios y sus procedimientos. Si estas dos críticas a menudo son opuestas en sus hipótesis y objetivos, pueden coincidir para desafiar la posición dominante de los países desarrollados y de las grandes organizaciones, como lo ha demostrado simbólicamente el fracaso de la cumbre de Seattle de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1999.
Gobernabilidad y gobernanza
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Temas de la gobernanza mundial
Derecho global
miniaturadeimagen|Países con políticos implicados directa o indirectamente en los Panama Papers.
Constitución Mundial
Tras la disolución de la Unión Soviética se ha ido gestando en las relaciones internacionales una crisis que afecta a lo que el jurista italiano Luigi Ferrajoli ha considerado como “ese embrión de constitución mundial que representan la Carta de las Naciones Unidas, y las distintas declaraciones y convenciones sobre los derechos fundamentales”. Sin embargo, no existe consenso sobre el hecho de que dicha carta represente la constitución mundial.
La idea de una constitución mundial tiene antecedentes como por ejemplo cuando en el las ciudades-estado italianas desarrollaron la “doctrina estatutaria” para solucionar los problemas que surgieran entre las múltiples jurisdicciones legales. A pesar de su larga historia, la creación de un sistema sensible al bienestar de todas las personas ha chocado con el problema de la soberanía del estado nación, por lo que los intentos de establecer una ley internacional solo han tenido un éxito parcial. Y es que el estado nación tiene la prerrogativa de pasar por alto leyes o derechos reconocidos por terceros.
Reforma de las Instituciones Internacionales
Uno de los aspectos más importantes de la reforma de la Organización de las Naciones Unidas es el problema de la representatividad en la Asamblea General. En la Asamblea, que funciona sobre el principio de "un Estado un voto", estados con un tamaño extremadamente desigual tienen el mismo peso en la votación, lo que distorsiona la representatividad. Como resultado de ello, son las instancias de acción o de concertación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas las que toman las decisiones.
Por otra parte, la reforma del sistema monetario internacional busca resolver el problema más destacado por el economista británico John Maynard Keynes: “la asimetría entre el ajuste de los Estados Unidos y otros países deficitarios (especialmente europeos) y el comportamiento macro de las economías con superávit, entre ellas China, los países petrolíferos y Alemania”. Así, por ejemplo, durante la Gran Recesión el presidente del Banco Popular de China planteó que era necesario eliminar paulatinamente el papel desempeñado el dólar estadounidense en el centro del sistema y la Comisión de Expertos de las Naciones Unidas sobre Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional se centró en la modificación del sistema mundial de reservas.
Supranacionalidad
Medio ambiente y gestión del planeta
+ Acuerdo de París dentro de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático
Economía y mundialización
Paz, seguridad y resolución de conflictos
La forma e intensidad de los conflictos armados ha cambiado desde la caída del Muro de Berlín en 1989. Los atentados del 11 de septiembre de 2001, las guerras en Afganistán y Irak, los atentados sistemáticos ponen de manifiesto, entre otras cosas, que los conflictos pueden ser mortales, no sólo directamente para las partes beligerantes, sino también para el resto del mundo.
Al mismo tiempo, las guerras civiles siguen produciéndose especialmente en las regiones algunos países de África Oriental y central y el Oriente Medio. Estas zonas y otras seguían inmersas en situaciones de crisis, obstruidas por regímenes autoritarios, y sectores enteros de su población sumidos en una baja calidad de vida. Las guerras y los conflictos tienen muchas causas: desigualdades económicas, conflictos sociales, sectarismo religioso, disputas territoriales, control de los recursos clave como el agua y la tierra. En todos los casos, lustran una crisis profunda de la gobernanza mundial.
El ambiente bélico que resulta de estas acciones impregna las relaciones internacionales de un nacionalismo competitivo y contribuye, tanto en los países ricos como en los pobres, a aumentar los presupuestos militares y drenar grandes sumas de fondos públicos hacia la industria de armamentos y la innovación científica con fines militares, y contribuir al mismo tiempo a una mayor inseguridad global. Se trata de enormes sumas de las que sólo una parte sería suficiente para resolver el problema de las necesidades básicas de la población mundial y reducir drásticamente las causas que conducen a las guerras y al terrorismo.