miniaturadeimagen|310x310px|Fotografía de la Sábana Santa en dos versiones: a la izquierda, en positivo; y a la derecha, en negativo. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de una foto, la imagen en el sudario se trataría de la impresión directa del cuerpo sobre la tela, de tal manera que su lado derecho (a la izquierda en la imagen) correspondería a la izquierda del rostro real. Por tanto, vemos una imagen invertida a la realidad, es decir que en la frente habría una «ε» y no un «3». El Sudario de Turín ―también conocido como la Síndone, la Sábana Santa o el Santo Sudario― es una tela de lino que muestra una imagen de Jesucristo (escasamente visible en condiciones normales) presentando las marcas y traumas físicos propios de una crucifixión.Bucklin, Robert: «The Shroud of Turin: a pathologist’s viewpoint», en Legal Medicine Annual, 1982; Zugibe, Frederick: The crucifixion of Jesus: a forensic inquiry. M. Evans Publ., 2005.

El sudario mide 444 cm × 112 cm aproximadamente. Se custodia en Turín, en la capilla de la Sábana Santa ―construida expresamente para ese fin entre 1668 y 1694, durante el reinado del duque Carlos Manuel II de Saboya―, una obra maestra del barroco italiano finalizada por Guarino Guarini que se encuentra dentro de un complejo de edificios que incluye la catedral, el palacio Real y el palazzo Chiablese.

Los orígenes del sudario y su figura son objeto de debate entre científicos, teólogos, historiadores e investigadores. Algunos sostienen que el sudario es la tela que se colocó sobre el cuerpo de Jesucristo en el momento de su entierro, y que el rostro que aparece es el suyo. La Iglesia católica no ha manifestado oficialmente su aceptación o rechazo hacia el sudario, pero en 1958 el papa Pío XII autorizó la imagen en relación con la devoción católica hacia la Santa Faz de Jesucristo.Cruz, Joan Carroll OCDS (2003): Saintly men of modern times (pág. 200); ISBN 1-931709-77-7.

Se puede considerar que la utilización de nuevas tecnologías en el estudio del sudario comenzó en 1898, cuando un fotógrafo aficionado, Secondo Pia, observó que en los negativos de las tomas que había realizado se podía ver con más nitidez la imagen del cuerpo.

En 1988 la Santa Sede autorizó la datación por carbono-14 de la sábana, que se realizó en tres laboratorios diferentes, y los tres laboratorios dataron los hilos de lino de la tela (con un intervalo de confianza del 95 %) entre 1260 y 1390. Ese período de tiempo coincide con la primera aparición documentada de la sábana, en 1354.

Los defensores de la autenticidad del sudario han cuestionado esos resultados, afirmando generalmente que las muestras analizadas podrían haber estado contaminadas o podrían haberse extraído de una reparación del tejido original (estas teorías han sido discutidas por expertos en datación por carbono y otros que se basan en pruebas de la propia sábana). Los defensores de su autenticidad se basan en estudios forenses, artísticos y otras pruebas de datación y rayos X.

Estudios oficialmente autorizados

Con el permiso de Humberto II de Italia, dueño de la reliquia en aquella fecha, fue nombrada una comisión de estudio en 1973. Esta comisión, básicamente semejante a otra que se había limitado a examinar la tela en 1969, incluía serólogos forenses, anatomistas, radiólogos, historiadores, físicos, etc. Los resultados de la investigación fueron cautelosos: aunque no favorables a la autenticidad en algunos casos, no la excluían de manera concluyente.

En 1978 se llevó a cabo un estudio detallado por un grupo de científicos estadounidenses llamado Shroud of Turin Research Project (STURP), financiado por la Holy Shroud Guild, (artículo publicado originalmente en la revista JPL Universe, de la Jet Propulsion Laboratory de la NASA, July 5, 1977.) una organización religiosa dedicada a la promoción de la reliquia. No encontraron pruebas fiables para afirmar que se trataba de una falsificación, y consideraron que la aparición de la imagen era todo «un misterio».Shroud.com (resumen de las conclusiones de STURP, de 1981; en inglés).

En 1988 se efectuó una prueba de datación por radiocarbono con pequeños fragmentos del sudario. Los laboratorios de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, la Universidad de Oxford y la Universidad de Arizona determinaron que la Sábana Santa data de la Edad Media, entre 1260 y 1390 (±10 años). Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature. Dicha datación se corresponde cronológicamente con la primera aparición histórica documentada, lo que fortalece una explicación científicamente coherente en la que la creación de la pieza se habría producido en los años inmediatamente anteriores a esta primera exhibición pública de 1357.

Entre junio y julio de 2002 un equipo de expertos bajo la dirección de Mechthild Flury-Lemberg, conservadora del Museo histórico de Berna (Suiza), realizó una tarea de restauración del lienzo, que se acompañó del escaneo, espectrometrías, microfotografías, etc., y el lienzo fue guardado en una teca especialmente diseñada en condiciones óptimas para su conservación, que, al parecer, estaba amenazada desde hacía años. En estos trabajos se levantó por primera vez el forro posterior que cubría la tela.

La datación de 1988 no zanjó la cuestión entre los defensores y los detractores de la autenticidad del lienzo en el ámbito de la “sindonología” (que es como los partidarios de la autenticidad llaman a los estudios sobre la síndone -del griego σινδών (sindón), mortaja, la palabra utilizada en los evangelios sinópticos para referirse a la sábana mortuoria-). Aspectos de estas polémicas como los antecedentes históricos del lienzo, la formación de la imagen, la naturaleza del tejido, la datación, etc., se recogerán a continuación.

Historia

Posible historia anterior al : la imagen de Edesa

miniatura|Esta imagen del del monasterio de Santa Catalina en el Sinaí muestra a Abgaro de Edesa exhibiendo la Imagen de Edesa.

Aunque existen relatos de diferentes imágenes milagrosas de Cristo, tanto de cuerpo entero como solamente del rostro, no se ha podido conectar con certeza ninguna de ellas con la tela que actualmente está depositada en la catedral de Turín. Dado que las primeras referencias seguras sobre la existencia del sudario remiten a mediados del (Cf. sección ), el período de tiempo que existiría entre el entierro de Jesús y la aparición medieval del sudario en Europa resulta problemático para quienes pretenden que se trata de la tela que habría sido usada para cubrir el cuerpo de Cristo. Para colmar este vacío se han propuesto diversas teorías que identifican el sudario con otras imágenes antiguas o encuentran indicios en la literatura y el arte de la época medieval. Una de las más conocidas es la de Ian Wilson, historiador que sostiene que el Mandylion o Imagen de Edesa, célebre icono bizantino, era, en realidad, el sudario de Turín.Wilson, Ian: The Shroud: The 2000-Year-Old Mystery Solved London, Bantam Press, 2010

La imagen de Edesa, también conocida como Mandylion, era una tela que representaba el rostro de Cristo. Tiene su origen en la historia del rey Abgaro o Abgar V, que reinó en esta ciudad armenia en el . Según la leyenda, el rey habría solicitado por carta la ayuda de Jesús para sanar de una enfermedad (probablemente lepra). Las primeras versiones de la leyenda (Eusebio de Cesarea, 325), no hablan de ninguna imagen, sino de que hubo una respuesta en forma de epístola a la que se atribuyó poderes milagrosos. Pero versiones posteriores, del , se refieren a una tela con el retrato de Cristo que había sido pintada por el enviado de Abgar (Doctrina de Addai) o creada por el milagroso contacto con el rostro de Jesús (Actas de Tadeo). Esta imagen sería propiamente el Mandylion, del que se tiene noticias fiables desde el (Evagrio Escolástico), antes de ser trasladado apoteósicamente a Constantinopla en 944.Para las fuentes y evolución de la leyenda consultar Guscin, Mark: The Image of Edessa, Leiden, Brill, 2009; Nicolotti, Andrea: Dal Mandylion di Edessa alla Sindone di Torino, Alessandria, Edizioni dell’Orso, 2011 y 2015; Nicolotti, Andrea, From the Mandylion of Edessa to the Turin Shroud, Leiden, Brill, 2014 Todas las fuentes directas que se refieren o muestran el Mandylion, escritas o pictóricas, representan el rostro de un hombre vivo, así como prácticamente todas las versiones de la leyenda, pero los partidarios de la identificación con el sudario de Turín han aducido que existen indicios de que la tela podría haber contenido la imagen de un cuerpo entero.

En las Actas de Tadeo se dice que a Jesús se le entregó la tela doblada en cuatro (tetradiplon) para que se limpiara la cara. Ian Wilson extiende esta expresión a la posibilidad de que la tela se guardara siempre plegada de esta forma, de modo que solo se pudiera ver el rostro y permanecieran ocultas las dos imágenes corporales, tales como se ven en el sudario de Turín.Ian Wilson: The Shroud. The 2000-year-old Mystery Solved, London, Random House, 2010; pp. 190-192.

Con motivo del traslado de la sábana a Constantinopla en 944, Gregorio Refrendario, arcediano de Santa Sofía, pronunció un sermón sobre el mismo, que fue traducido en francés por André-Marie Dubarle en 1997, y luego en inglés por Mark Guscin. El sermón, según esta controvertida traducción, diría que la tela de Edesa contenía una referencia a la herida del costado, lo que sugiere que la imagen representaría el cuerpo entero de Jesús. Sin embargo, esta traducción fue abandonada incluso por Guscin. En la narración de Gervasio de Tilbury (), que se basa en un texto anónimo del - (Códice Vossianus latinus Q69), que a su vez remite a un tratado sirio más antiguo, se menciona una tela que recibió el rey Abgar con la imagen de Cristo en la que: «[Non tantum] faciei figuram sed totius corporis figuram cernere poteris» («No sólo podrás ver la imagen/figura de la cara, sino también la imagen/figura del cuerpo entero»). Se concluía, por lo tanto, que, al menos en el , existía un testimonio de que el Mandylion representaba el cuerpo entero de Cristo. Andrea Nicolotti, sin embargo, aduce que este texto es una transformación posterior de un discurso pronunciado por el papa Esteban III en 769, en el que las mismas palabras se refieren solo al rostro.Nicolotti, Dal Mandylion di Edessa alla Sindone di Torino, op. cit. p.123.

Otros autores, como Antonio Lombatti«La Sindone e le storie impossibili» (2). Approfondimento Sindone, 2010. y Andrea Nicolotti,«Forme e vicende del Mandilio di Edessa secondo alcune moderne interpretazioni.» En Adele Monaci Castagno ed., Sacre impronte e oggetti «non fatti da mano d’uomo» nelle religión, Atti del Convegno Internazionale - Torino, 18-20 maggio 2010. han rechazado la idea de que el Mandylion pudiera ser el lienzo de Turín. Ellos señalan que hay diferencias cruciales entre uno y otro (fundamentalmente que el Mandylon retrata a un hombre vivo, con los ojos abiertos -cf. ilustración adjunta al texto-), las descripciones del Mandylion siempre se refieren a un rostro, nunca se ha descrito la tela como una sábana y los que hablan de un sudario lo diferencian del Mandylion como dos objetos diferentes. La hipótesis de un lienzo doblado les parece “fantástica”. Nicolotti sugiere que ciertas diferencias en los textos respecto al origen y forma del lienzo podrían deberse a que se habla de oídas o se está contemplando copias diversas que existieron en la época. El método de trabajo de los partidarios de la identificación ha sido criticado seriamente por Nicolotti, que considera que trabajan con frases descontextualizadas. En la misma línea, en L’image d’Édesse, Romain et Constantin,Monaci Castagno, Ibid, p. 254. Bernard Flusin juzga que los métodos de trabajo de Guscin son académicamente inválidos.