El Banco de México (Banxico) es uno de los cinco órganos constitucionales autónomos de México, este con funciones de banco central. Es el encargado de planear y ejecutar la política monetaria del estado mexicano, para preservar el valor de la moneda nacional a lo largo del tiempo y contribuir a mejorar el bienestar económico de la población.
Para ello sus funciones incluyen, regular la emisión y circulación del peso mexicano, moneda nacional producida por la casa de moneda; operar como respaldo de las instituciones de crédito a manera de última instancia de reserva; moderar en la libre fluctuación de los tipos de cambio del peso frente al resto de divisas del mundo; establecer las tasas de interés en el manejo de las operaciones crediticias; asesorar a las Secretarías de Hacienda y Economía en el diseño de sus respectivas políticas públicas, especialmente en el aspecto financiero; representar al país ante los organismos financieros internacionales; y ser depositario, a la vez de administrador, de los fondos de estabilización petrolera y las reservas internacionales, facultad que debe garantizar la rectoría del estado en la economía nacional.
Fue fundado por decreto como sociedad anónima el 25 de agosto de 1925 por el presidente Plutarco Elías Calles e inició operaciones el 1 de septiembre de ese año, bajo la Dirección General de Alberto Mascareñas Navarro y el primer Presidente del Consejo, Manuel Gómez Morín. Desde abril de 1994, por mandato constitucional, el Banco de México es una institución autónoma. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 28, dispone que «el Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración, por lo que no es una dependencia o entidad de la Administración Pública Federal».
Desde febrero de 2025, la Junta de Gobierno se encuentra integrada por Victoria Rodríguez Ceja como gobernadora; José Gabriel Cuadra García, Jonathan Heath Constable, Galia Borja Gómez y Omar Mejía Castelazo como subgobernadores.
Finalidades y funciones del Banco de México thumb|240px|Alimentación de billete thumb|240px|Guillotina thumb|240px|Revisión visual thumb|240px|Elementos de seguridad del billete conmemorativo de 100 pesos: 1. Impresión con relieve (intaglio), 2. Elemento que cambia de color, 3. Textos microimpresos, 4. Fondos lineales, 5. Registro perfecto, 6. Ventana transparente. Polímero y fluorescencia. thumb|240px|Elementos de seguridad del billete conmemorativo de 200 pesos: 1. Impresión con relieve (intaglio), 2. Elemento que cambia de color, 3. Textos microimpresos, 4. Fondos lineales, 5. Registro perfecto, 6. Marca de agua. Papel de algodón y fluorescencia. thumb|240px|Reverso de una moneda Libertad de plata thumb|240px|Reverso de una moneda de plata de 100 pesos, que muestra el calendario azteca. thumb|240px|Informe trimestral sobre la inflación thumb|240px|Reporte sobre el sistema financiero
Las finalidades sustantivas del Banco de México son proveer a la economía del país de moneda nacional (el peso mexicano), instrumentar la política monetaria con el objetivo prioritario de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pago.
El Banco de México, de acuerdo con su Ley Orgánica, también tiene las funciones de: prestar servicios de tesorería al gobierno federal y actuar como agente financiero del mismo, fungir como asesor del gobierno federal en materia económica y, particularmente, financiera; participar en el Fondo Monetario Internacional y en otros organismos de cooperación financiera internacional o que agrupen a bancos centrales, y operar con bancos centrales y con otras personas morales extranjeras que ejerzan funciones de autoridad en materia financiera.
Provisión de moneda Una de las finalidades principales del Banco de México es proveer al país de moneda nacional. Al igual que cualquier banco central moderno, cuenta con la facultad exclusiva de emitir papel moneda y de regular la cantidad de billetes y monedas en circulación.
La Casa de Moneda de México es una entidad separada del Banco de México, dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y es responsable de fabricar las monedas en las cantidades y denominaciones que requiere el público para efectuar sus transacciones. El Banco de México, por su parte, es responsable del diseño y producción de los billetes, asegurándose que haya una cantidad suficiente en circulación y que sean auténticos mediante la incorporación de características de seguridad.
En la actualidad, los individuos utilizan dinero en efectivo y otras nuevas formas de dinero para llevar a cabo sus transacciones cotidianas. Aun con las innovaciones asociadas con las tarjetas de débito, las tarjetas de crédito y otras formas de pago electrónico, un alto porcentaje de la población utiliza intensivamente los billetes y monedas en sus operaciones cotidianas.
Millones de nuevas notas son producidas por el Banco de México cada año con el fin de reemplazar las que están en mal estado o aquellas que por su desgaste ya no son aptas para circulación. El Banco de México cuenta con seis cajeros regionales en varias localidades del país, los cuales desempeñan un papel trascendental en la distribución de efectivo en todo el país.
La cantidad producida se determina con base en la cantidad de billetes (y monedas) que necesitan los individuos para realizar sus transacciones. Esta demanda de circulante generalmente se eleva en Navidad, en los períodos vacacionales, en las quincenas e incluso varía dependiendo del día de la semana, de los días feriados o puentes.
Para proteger la confianza en la moneda, el Banco de México busca prevenir la falsificación de los billetes, incorporándoles sofisticadas características de seguridad y dándolas a conocer a la población mediante campañas de difusión. Si bien la cantidad de billetes falsos como porcentaje del total en circulación es uno de los más bajos del mundo, recientemente se ha observado una tendencia ascendente, especialmente en los billetes de mayor denominación. Por esta razón, el Banco de México utiliza tecnología de punta en el diseño y la fabricación de los billetes. Por ejemplo, el uso de nuevos materiales como el polímero, aunado a las nuevas características de seguridad de los billetes, han resultado sumamente efectivos para combatir la falsificación.
Por lo que hace a la fabricación de monedas, el Banco de México busca promover los valores patrios y la identidad nacional con la emisión de billetes y monedas conmemorativos, por ejemplo, las monedas conmemorativas de los Estados de la República, las monedas de 5 pesos alusivas a personajes de la independencia y la revolución, los billetes conmemorativos del centenario de la revolución mexicana y del bicentenario de la independencia mexicana. Asimismo, el Banco de México comercializa monedas en metales finos como el oro y la plata que han merecido de reconocimiento a nivel mundial. Un ejemplo reciente es la distinción a la Moneda Azteca de 1 kg de plata como la moneda más bella del mundo. Estas monedas tienen una gran demanda en los mercados numismáticos y representan una fuente adicional de ingresos para la economía nacional.
La estabilidad de precios Una de las funciones principales de la Junta de Gobierno del Banco de México es la de formular la política monetaria del país. El criterio rector en la conducción de la política monetaria que instrumenta el Banco de México es el de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional. En otras palabras, cuidar que el valor de la moneda no se vea erosionado por aumentos sostenidos de los precios.
La inflación y sus males
La inflación se refiere a un aumento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios. Este fenómeno se produce cuando la demanda o gasto agregado de las familias y las empresas, tanto nacionales como de extranjeros, excede a la capacidad del aparato productivo nacional para generar bienes y servicios.Adicional a lo anterior, la causa real del alza generalizada en los precios es por un exceso en la cantidad ofertada de dinero
En los últimos 10 años, las acciones de política monetaria del Banco de México han logrado que la inflación sea relativamente baja y estable. Sin embargo, este no siempre fue así. En ocasiones la inflación puede salirse de control. Baste recordar que, de 1970 a 2000, México experimentó tasas de inflación y tasas de interés altas y fluctuantes. Hacia finales de 1987, la inflación alcanzó niveles de hasta 159% y las tasas de interés se elevaron hasta 180%. Estos episodios de inflación alta y fluctuante estuvieron asociados con las crisis económicas y financieras que el país padeció con una periodicidad casi sexenal entre 1970 y mediados de la década de los noventa. A lo largo de dicho periodo, el desempeño económico de México ha dejado mucho que desear en términos de crecimiento económico, creación de empleos permanentes y bien remunerados, distribución del ingreso y elevación de la calidad de vida y bienestar de la población.
La lucha contra la inflación no es obsesión ni es un capricho. La experiencia de México y de otros países ha demostrado que una inflación elevada se asocia, en el mejor de los casos, con un desempeño ineficiente de la economía. Y un mal desempeño económico tiene una clara dimensión social; un mal desempeño económico significa menos oportunidades de empleo, significa aumento de la pobreza, significa agravar la distribución del ingreso.
La razón principal es la incertidumbre que se genera por un entorno de inestabilidad. En un contexto de inflación, no todos los precios se ajustan al mismo ritmo. Unos aumentan más rápido que otros debido a las prácticas de fijación de precios. Esto crea distorsiones serias en la eficiente asignación de los recursos productivos entre sus posibles usos. Además, la inflación tiende a ser más volátil cuando es elevada. En estas circunstancias, las tasas de interés tienden a elevarse tanto en términos reales como nominales. Esto es así porque los ahorradores o los oferentes de fondos prestables exigen una prima para cubrirse ante la eventualidad de que inflación resulte más alta que la esperada. Aún es estos casos, debido a las diferentes percepciones que los participantes de los mercados financieros tienen sobre la inflación futura en un entorno de inestabilidad, la variabilidad de la inflación puede ocasionar una redistribución de la riqueza entre los ahorradores, los inversionistas y los intermediarios financieros.
Por otra parte, una de las manifestaciones más frecuentes en los mercados financieros del entorno de incertidumbre que está asociado con inflación alta y volátil es que se dificulta la planeación estratégica a largo plazo y resulta difícil distinguir las inversiones rentables a largo plazo de otras con carácter especulativo. Los plazos de inversión y ahorro se acortan y se limita el acceso al crédito a tasas de interés fijas a largo plazo.
Otro de los costos más evidentes de la inflación es que típicamente los salarios tienden a rezagarse respecto de los precios, lo que reduce el poder de compra de los salarios. Peor aún, la inflación actúa como un impuesto regresivo porque típicamente afecta a las personas de menores recursos, entre ellos los pensionados, ya que éstos tienen un menor acceso al sistema financiero y, por lo tanto, menores oportunidades para proteger el poder adquisitivo de sus ahorros.
De ahí la importancia del trabajo autónomo del Banco de México con el que en estos años se ha reducido la inflación sobre bases firmes, sin controles de precios y sin predeterminar el tipo de cambio.