miniaturadeimagen|En el contexto de la Reforma protestante, campesinos alemanes expresan con flatulencias su rechazo a una bula del papa Paulo III. De una serie de grabados de Lucas Cranach el Viejo, comisionados por Martín Lutero (1545). Una flatulencia (coloquialmente: pedo, peo, viento o gas) es la mezcla de gases intestinales que son expelidos por el ano, con un sonido y olor característicamente desagradables al olfato humano. Estos gases intestinales provienen de tres fuentes principales: gases producidos a partir de los alimentos por colonias de bacterias intestinales y levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal de los mamíferos; dióxido de carbono (CO2), que se produce por la neutralización del ácido gástrico; y aire tragado. Cuando son excesivos o malolientes suelen indicar la presencia de una enfermedad no diagnosticada o no tratada, entre las que destacan la enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten no celíaca, el síndrome del intestino irritable y la intolerancia a la lactosa.

right|thumb|Sonido de una flatulencia típica de un ser humano.

Los gases originados por la fermentación bacteriana (principalmente hidrógeno y metano) suponen aproximadamente las ¾ partes del total de la flatulencia. En personas sanas, la frecuencia de expulsión de gases a través del recto es variable en cada caso.

Flatulencia desde el punto de vista médico Cuando existe una excesiva producción y evacuación de gases pestilentes, esto puede llegar a ser socialmente incapacitante para algunas personas. En general, la causa se debe a la fermentación por la microbiota del colon de sustancias no digeridas. Es un problema multifactorial y puede tratarse de la manifestación de una dolencia orgánica, como los trastornos de malabsorción.

El cuerpo humano está habitado por una comunidad de microorganismos vivos denominados microbiota. Se estima que está compuesta por unas 1014 células, diez veces más que el total de las células humanas, la mayoría en el colon, predominando Firmicutes, Bacteroidetes y Actinobacteria.

Las principales enfermedades que, sin tratamiento, pueden provocar un exceso de gases o que estos sean malolientes son la enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten no celíaca, el síndrome del intestino irritable y la intolerancia a la lactosa.

Todos los animales expulsan flatos, incluyendo a muchos invertebrados, pájaros, gusanos, hormigas, peces y reptiles. Debido a su diferente dieta, el flato de carnívoros, tales como perros y gatos, por lo general es más oloroso que el de los herbívoros, tales como las vacas.

La producción de gas en la fermentación bacteriana depende fundamentalmente de la cantidad de residuos fermentables de la dieta no absorbidos en el intestino delgado que llegan al colon y de la composición de la flora colónica

Composición La flatulencia humana está compuesta de: nitrógeno (ingerido, 70-85%) hidrógeno (producido por unos microbios y consumido por otros, 0-50%) dióxido de carbono (producido por microbios aerobios o ingerido, 10-30%) metano (producido por microbios anaerobios, 0-10%) oxígeno (ingerido, 0-10%).

Las ventosidades también contienen partículas aerosolizadas de excrementos, aunque en cantidades minúsculas.

La flatulencia está compuesta principalmente por nitrógeno y no por metano, como comúnmente se cree.

El metano es producido por microorganismos metanógenos pertenecientes al dominio Archaea (no al dominio Bacteria) que se encuentran en el interior del intestino. El metano y el hidrógeno son inflamables, por lo que algunas flatulencias son susceptibles de una potencial ignición. A pesar de esto, algunas pruebas sugieren que dos de cada tres personas no expulsan metano en sus flatulencias.

Olor de una flatulencia El intenso mal olor característico proviene de trazas de otros constituyentes producidos por la ruptura de proteínas: ácido butírico (olor a mantequilla rancia). compuestos del azufre. sulfuro de hidrógeno (olor a huevos podridos). disulfuro de carbono.

Causas Los gases intestinales provienen de fuentes exógenas (90%) y endógenas (10%). Los gases endógenos se producen como derivados de la digestión de cierto tipo de comida. Los alimentos que producen flatulencias son, por lo general, ricos en carbohidratos complejos (especialmente oligosacáridos como la inulina) e incluyen habichuelas, leche, cebollas, batatas, castañas, brócoli, coles, alcachofas, levadura del pan, huevos, etc.

En las habichuelas, los gases endógenos parecen provenir de los oligosacáridos, carbohidratos que son resistentes a la digestión. Estos pasan al intestino delgado prácticamente sin modificar y, cuando alcanzan el intestino grueso, las bacterias se alimentan de ellos, produciendo una abundante cantidad de gas.McGee, 1984, pp.257-258.

Las bacterias intestinales que se alimentan de la lactosa, en el caso de personas con intolerancia a este disacárido, pueden producir un aumento excesivo de gas cuando se consume leche u otras sustancias que contienen lactosa.

Mecanismo de acción Flatulencia anal thumb|100px|right|El músculo esfínter interno del ano, integrante del extremo final del aparato digestivo. Los sonidos comúnmente asociados con la flatulencia se producen por la vibración de la apertura anal. El sonido varía dependiendo de lo contraído que se encuentre el músculo del esfínter y la velocidad así como potencia a la que se expulsa el gas, incluyendo otros factores como la humedad y la grasa corporal. El músculo esfínter interno del ano, o esfínter anal interno, se encuentra en la parte interior del recto, del cual es una continuación de su capa muscular circular interior. Es uno de los dos esfínteres del ano.

El flato desemboca en el ano tras haber seguido los mismos movimientos peristálticos recorridos por las heces, produciendo sensaciones similares de urgencia e incomodidad.

Las terminaciones nerviosas en el recto aprenden a distinguir entre pedos y heces, aunque las deposiciones demasiado fluidas pueden llegar a confundir a estos sensores y provocar una defecación accidental e involuntaria por apretar en exceso. Conocido coloquialmente como peo con challa (Chile) o peo calduo.

Flatulencia vaginal

Flatulencia vaginal es el aire que se libera a través de la vagina acompañado por un sonido similar al que ocurre en la flatulencia anal. La ventosidad vaginal, conocida también como flatulencia o pedo vaginal, es la emisión o expulsión de aire acumulado en la vagina y puede ocurrir durante el acto sexual, un estiramiento, el ejercicio físico o a voluntad.

Su sonido es comparable a la flatulencia del ano. Sin embargo, no implica eliminación de gases intestinales y carece de olor. No se trata de una flatulencia real porque no deriva de la fermentación de bacterias.

Reacciones Aunque es probable que el humor de la flatulencia se considere divertido, muchas culturas consideran descortés hacer público un gas interno. Rara o comúnmente (esto dependiendo muchas veces del sitio y de las personas presentes), se le puede hacer burla (por medio de risa o hasta lenguaje soez) a quien ha liberado la flatulencia. A esto, muchas veces se siente vergüenza. En casos contrarios, el individuo que llega a percibir el sonido o el olor puede incluso enojarse.

Impacto ambiental thumb|200px| La flatulencia es solamente una pequeña porción de la liberación de metano a partir de las vacas. Estas también eructan metano, debido a la fisiología de su aparato digestivo. Se culpa a menudo a la flatulencia de ser una fuente importante de gases de efecto invernadero, debido a la creencia errónea de que el metano liberado por el ganado está en el flato. Si bien el ganado produce cerca del 20% de las emisiones mundiales de metano, el 90-95% del que es liberado lo es por exhalación o eructos.

Países como Nueva Zelanda producen grandes cantidades de productos agrícolas; por lo tanto, se encuentran en posición de tener altas emisiones de metano del ganado en comparación con otras fuentes de gases de efecto invernadero. El Gobierno de Nueva Zelanda ha firmado el Protocolo de Kioto para tratar de reducir las emisiones de efecto invernadero. Para lograr esto, después de una investigación agrícola, fue propuesto un impuesto, que rápidamente se hizo conocido como un «impuesto al pedo». El gobierno se encontró con la negativa de los agricultores, grupos de presión agrícolas y políticos de la oposición.

En Fresno, California, se utiliza un sistema para recoger metano derivado de ganado lechero y convertirlo en biogás en asociación con Pacific Gas & Electric (PG&E) y Soluciones de Bioenergía, mediante el cual ésta vende el metano recogido a partir del excremento de vaca a PG&E, que luego convierte el metano en biogás utilizable, muy similar al gas natural. Se debe reconocer, no obstante, que esto no tiene nada que ver con la flatulencia. El gas en cuestión se produce por fermentación.

En Argentina, el doctor Guillermo Berra ―del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) de ese país― logró recolectar, purificar y comprimir los gases que emiten los bovinos. Su intención es utilizarlos como fuente alternativa de energía. Según el doctor Berra, se podrá utilizar en varios dispositivos. Mediante este sistema podrían disminuir las emisiones de un gas que provoca el efecto invernadero.

La flatulencia en la literatura y el arte thumb|L'Art de péter, El Arte de Peerse (en Westphalie, Chez Florent-Q, rue Pet-en-Gueule, au Soufflet, MDCCLXXVI). Aristófanes (444-385 AC) escribió en 424 Los caballeros, cuyo texto es escatológico y contiene numerosos pasajes de flatulencias. Dante Alighieri (1265-1321), en La Divina comedia en la última línea del capítulo 21 del «Infierno», se lee un ejemplo del uso demoníaco de una función natural del cuerpo: Ed elli avea del cul fatto trombetta («y él había, del culo, hecho trompeta»). Geoffrey Chaucer (1343-1400) escribió Los Cuentos de Canterbury. En el Cuento del molinero, hay una de las incidencias más celebradas del humor de flatulencia en literatura inglesa: «Nicholas levantó rápidamente la ventana y asomó su culo hacia afuera… Entonces Nicholas dejó escapar un pedo con un ruido tan grande como un trueno, de modo que Absolom casi fue arrojado por su fuerza. Pero él tenía listo su hierro caliente y golpeó violentamente a Nicholas en medio de su culo» (líneas 690-707). Rolando el Pedorro (conocido en registros contemporáneos como Roland le Fartere, Roulandus le Fartere o Roland le Petour) fue un flatulista medieval que vivió en la Inglaterra del . Su verdadero nombre no era Rolando sino George, pero adoptó ese nombre para desarrollar su actividad artística. Como parte de sus servicios, cada Navidad estaba obligado a escenificar la obra “Unum saltum et siffletum et unum bumbulum " (“Un salto, un silbido y un pedo) para la corte del Rey. Friedrich Dedekind (), Grobianus et Grobiana, aparecen en Inglaterra en 1605 como La escuela de Slovenrie: «Oh, Cato se dio vuelta de adentro hacia afuera», publicado por R. F. Esta escuela enseñaba a sus estudiantes que contener el deseo de orinar, peer y vomitar era algo malo para la salud. De esta manera, uno tiene que complacer libremente las tres actividades. François Rabelais (1494-1553) escribió en (1532) Gargantua y Pantagruel. En esta obra, se refiere a un pedo que hizo temblar la tierra nueve millas a la redonda. Montaigne (1533-1592), escribió el capítulo «De los recipientes para descargar el vientre» (en su ensayo La fuerza de la imaginación), que es una discusión acerca de la flatulencia: «Yo mismo conocí uno tan bruto, que por cuarenta años utilizó su culo como respiradero principal intermitentemente hasta que murió de ello».