miniaturadeimagen|Pintura Sonata a Trío. La sonata a trío es una forma musical recurrente durante el período Barroco y probablemente el género instrumental más popular entre finales del y principios del , escrito a tres voces, generalmente dos de ellas para sendos violines y la tercera para bajo continuo.
Historia No se conoce con exactitud ni se ha redactado ninguna historia general adecuada para explicar el nacimiento de la sonata. De todas formas sabemos que el género incluye los acercamientos más importantes a la escritura de música instrumental desde finales del Renacimiento.
Aunque hoy en día entendemos el término italiano sonata como una manera de organizar la música según una tradición que parte del con la época galante y los primeros compositores pre-clásicos, surgió ciento cincuenta años antes, a finales del Renacimiento, y proliferó durante la era Barroca; en aquel entonces era un comodín para referirse a la música instrumental en general (en oposición al término cantata), sin especificar una manera de organizar el discurso de forma estricta.
Renacimiento tardío y Barroco temprano: Sonata y Canzona Encontramos ya desde principios del música para instrumentos independiente del canto, en formas como la sinfonía, la sonata o la canzona. Normalmente se componían para ser interpretadas por pequeños o grandes grupos en la iglesia, la corte o en casa; como introducciones para las óperas, música de danza, etc.
Sin embargo, canzona y sonata en un principio eran títulos dados de forma prácticamente arbitraria y por ello probablemente compartían características. Según Sandra Mangsen en The Companion to Baroque Music, la única diferencia entre estas dos era la ocupación del músico en cuestión: los organistas escribían canzonas y los intérpretes virtuosos, sonatas.
Las primeras sonatas eran de un único movimiento, divididas en diferentes secciones que indicaban tempos y caracteres diferentes. Algunos eran cortos y funcionaban como transiciones y otros eran más extendidos. Ya en esta época, dentro del género, encontrábamos de forma indistinta obras para un único instrumento, dúos o tríos. Véase, por ejemplo, las Sonate concertate in stil moderno de Castello.
Las canzonas (y las sonatas en estilo de canzona tradicional) se interpretaban en iglesias mientras que las sonatas tenían un carácter secular (incluyendo en su lenguaje danzas, o música vocal profana). De aquí surgen los términos sonata da chiesa y sonata da camera, que se vuelven recurrentes a partir de la década de 1670 en las publicaciones italianas. La terminología, en ocasiones, es confusa y los dos géneros se fueron acercando hasta ser prácticamente iguales.
Antes de Corelli no encontramos esta denominación. Para el compositor italiano la sonata da camera hacía referencia a una colección de danzas binarias idealizadas, precedidas por un movimiento introductorio e intercalando movimientos de tempo lento. Antes de Corelli, los compositores ingleses, franceses y alemanes que hacían aproximaciones al género prefirieron utilizar el término "suite".
La sonata da chiesa partía del estilo de las canzonas que se interpretaban en la iglesia, es decir, incorporaba (como las da camara) una introducción lenta, un allegro en estilo fugato y un movimiento lento en estilo cantabile, con un finale en forma binaria que guardaba cierta similitud con la danza. De hecho, a mediados del empieza a incorporarse el lenguaje de ésta en este tipo de composiciones.
Las secciones de las primeras sonatas de un único movimiento se convirtieron en segmentos más o menos independientes del global de la sonata y formaron los movimientos, los cuales se encabezaban con estas mismas indicaciones de tempo o con el nombre de la danza en la que se inspiraban.
Estos esquemas no eran cerrados ni definidos y no es hasta su utilización por Corelli que empezaron a ser tradición en la música italiana.
En la época barroca se asienta esta manera de organizar y componer movimientos en forma de danza, tanto para instrumentos solistas como para pequeños grupos e incluso orquestas.
La sonata a Trío Entre este cúmulo de géneros instrumentales que compartían ciertas similitudes, ya se escribía música en el estilo de lo que a finales del XVII y a lo largo del XVIII se denominaría sonata a trío.
Son muchas las obras que encontramos escritas para dos voces melódicas y bajo continuo antes de establecerse bajo la etiqueta de sonata a trío. Muchas de ellas denominadas como canzona, sinfonia, suite o sonata (a tre o a due e basso, etc.). Son ejemplos las canzoni da sonare de Frescobaldi, las canzoni overo sonate concertate per chiesa e camera, Op.12 de Merula, la Sinfonia a tre de Stradella, la Suite in B-flat major de Pachelbel, las 10 Sonatas in Four Parts de Purcell, la Symphonie à 3 flûtes de Charpentier o las suites de las Pièces en trio pour les flûtes, violon, et dessus de viole de Marin Marais, entre otros.
El lenguaje empleado en estas obras se homogeneiza y acaba convergiendo, a partir del cambio de siglo, en el término sonata a trío para referirse a este tipo de obras.
Los compositores empiezan a tener predilección por los instrumentos de tesitura soprano, y el bajo melódico y el bajo acordal se vuelven cada vez menos independientes.
Los movimientos siguen siendo encabezados por el nombre de la danza a la que hacen referencia o por indicaciones de tempo o carácter, siguiendo la tradición de la música instrumental anterior.
El género adquiere una gran popularidad que se extiende rápidamente, siendo una de las formas para música de cámara compuesta e interpretada de manera más asidua a nivel internacional.
Encontramos que autores como Händel, Fux, J.S. Bach, Hotteterre, Buxtehude, Boismortier o el mismo Corelli (entre otros) componen sonatas a trío en grandes cantidades (ejemplos, respectivamente: Sonatas a trío, Op.5, Sonata a trío en La Mayor, K.340, Sonatas a trío para Órgano, BWV 525-530, 10 Sonatas a trío, Op.3, Sonata a trío en La Menor, BuxWV 272, 5 Sonates en trio suivies d'un concerto, Op.37, 12 Sonatas a trío, Op.4) .
La fácil accesibilidad de estas piezas (instrumentación no del todo cerrada y un lenguaje que no suponía una extremada dificultad o virtuosismo) y su carácter conversacional y ligero facilitaron que se extendiera también entre los músicos amateurs, que las acogieron con gusto.
La tendencia del estilo y comportamiento galante (que nació como oposición a la estética Barroca, comenzando en la corte francesa en la década de 1720 y extendiéndose rápidamente por el resto de Europa), eligió la música de cámara como género predilecto y la sonata a trío fue una de las formas preferidas por muchos compositores pre-clásicos de la segunda mitad del XVIII.
Algunos ejemplos son la Sonata a trío en La Menor, H.572 de C.P.E. Bach, la Sonata a trío en La Mayor, HW VII:1 de J.C.F. Bach, el Trio en Si bemol Mayor, F.50 de W.F. Bach, la Sonata a trío en La Mayor, QV 2:Anh.31 de Quantz, las 6 Sonatas a Trío de Joan Baptista Pla, las 6 Sonatas a trío de Josep Pla, las 6 Sonatas a trío de Juan Oliver y Astorga, las 6 Sonatas a trío, G. 143-148 de Boccherini, etc.
A finales del XVIII surgen cambios estéticos, y las piezas instrumentales empiezan a estructurarse en la conocida forma sonata. Poco a poco el género de la sonata a trío se acaba y se convierte en lo que el período Clásico denominaría simplemente tríos. Sin embargo, la hegemonía del género de la música de cámara se desplazaría al cuarteto.
Cabe destacar que existe la posibilidad de que Haydn llegara a escribir algunas sonatas a trío (se tratan de adaptaciones de temas compuestos por él, pero no acaban de atribuirse al compositor austríaco, sospechando que podrían haber sido compuestas por otro autor contemporáneo): 6 Sonates à flute, violon et violoncello, Op. 11.
Instrumentación Una sonata a trío habitualmente está escrita para dos voces melódicas con un bajo continuo.
En cualquier caso hay que ser consciente de que el término "trío" hace referencia a la técnica contrapuntística (que partía de tres voces diferentes) y no al número de instrumentistas que podían participar en su ejecución.
Voces melódicas Los instrumentos melódicos pueden ser tanto de cuerda como de viento. Las combinaciones indicadas varían y se pueden encontrar escritas indistintamente para instrumentos iguales, de la misma familia pero de diferente tesitura o formaciones mixtas. De hecho, como en muchas otras obras de la época Barroca, pueden ser interpretadas por cualquier instrumento melódico al que se puedan adaptar las exigencias técnicas requeridas (tesitura, idiomática, etc.) o que la creatividad y habilidad del intérprete le permitan enfrentarse a la escritura.
Sin embargo, las formaciones habituales son para:
2 violines 1 violín y 1 viola da gamba o chelo 2 flautas 2 traversos 2 oboes 1 traverso y 1 oboe 1 flauta de pico y 1 violín 1 traverso y 1 violín 1 oboe y 1 violín
Los compositores tampoco eran muy estrictos a la hora de cerrar una instrumentación y en ocasiones indicaban que la obra podía ser interpretada por más de un instrumento (asegurándose de este modo que más gente podría tener acceso a la sonata y comprarla).
Además, muchas sonata a trío, principalmente las precursoras del género en el italiano, simplemente indicaban la tesitura de la parte (soprano o bajo) y en este sentido daban libertad total a la hora de que el intérprete eligiera con qué instrumentos interpretar la sonata (sujetos al gusto o la disponibilidad del ejecutante).
En aquellos casos en los que el compositor creyera que una parte debía ser interpretada por un instrumento en concreto añadiría la indicación obligato.
Bajo Continuo En la tradición del , el bajo continuo era normalmente interpretado por un instrumento polifónico de teclado (que con la mano izquierda tocaba el bajo escrito y que con la derecha añadía acordes según un cifrado indicado o según su propia imaginación) con el refuerzo de un instrumento melódico de tesitura baja (como el violonchelo, la viola da gamba, el violone o el fagot). Pero como mencionamos más adelante, esta no es la única manera de enfrentarse a la instrumentación de un bajo continuo.
Otras Instrumentaciones También podemos encontrar ejemplos de sonatas a trío para un único instrumento de teclado (como el órgano, donde las dos voces superiores se interpretan con las manos y el bajo con los pedales) o versiones donde el teclado interpreta una de las voces melódicas y el bajo, acompañando a un único instrumento melódico. (Por ejemplo, respectivamente: Sonatas a trío para Órgano, BWV 525-530 de J.S. Bach y Sonata para Viola da Gamba en Sol Mayor, BWV 1027 de J.S. Bach).
Nos damos cuenta de la libertad tímbrica que podemos encontrar en una sonata a trío y de la variedad de agrupaciones que podía proporcionar la forma.
Número de participantes
¿3=4? Normalmente se piensa que para interpretar una sonata a trío se necesitan un mínimo de 4 intérpretes (2 para las voces superiores y 2 para completar la realización del bajo continuo, a partir de un instrumento polifónico y otro melódico), pero en realidad enfrentarnos a la interpretación de una pieza en esta forma puede prestarse a una instrumentación y a un número de participantes que diferirá según el trabajo, el período de composición, la región o simplemente el gusto y la imaginación de los propios intérpretes.
Por ejemplo, es habitual la formación de 4 músicos para sonatas a trío del , sobre las cuales encontramos evidencias en los tratados de que un instrumento melódico de tesitura grave y uno de teclado tocaban la misma línea (con una armonización realizada por un instrumento de teclado o de cuerda pulsada). Pero en casos anteriores, de mitad del , algunos autores no doblaban la línea del bajo ni la armonizaban (por ejemplo: Frescobaldi, Salamone Rossi o Giovanni Battista Buonamente, que si querían el bajo continuo realizado añadían la parte correspondiente).