El Tratado de Londres, también conocido como Treaty of London (en inglés) o Patto di Londra (en italiano), fue firmado en Londres el . Por él, Italia entró en la Primera Guerra Mundial del lado de la Entente. El tratado era secreto y los países firmantes fueron: El Reino de Italia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Francia y el Imperio ruso.
Según el tratado, Italia recibiría las zonas habitadas por italianos en el Imperio austrohúngaro, gran parte de la costa dálmata y el resto de los territorios balcánicos del Imperio austrohúngaro se repartiría entre tres Estados independientes: el Reino de Serbia, el Reino de Montenegro y Croacia.
A cambio, Italia se comprometía a abandonar la Triple Alianza, que la unía a los imperios alemán y austrohúngaro y entrar en la guerra del lado de la Entente. El cambio de bando se había acordado ya a comienzos de septiembre de 1914 en un convenio secreto firmado en Londres. La entrada en la guerra debía producirse en menos de un mes desde la firma del tratado y así se hizo; la declaración de guerra italiana se anunció el 23 de mayo.
La aplicación del tratado quedó muy condicionada por la disolución del Imperio austrohúngaro y el surgimiento de nuevas naciones, especialmente Yugoslavia, que no estaban dispuestas a aceptar las concesiones prometidas a Italia por la Entente, y por la entrada en la guerra de los Estados Unidos, que definieron nuevos objetivos bélicos y se negaron a admitir la entrega de territorios de mayoría eslava a Italia. Finalmente Italia obtuvo solo una parte de los territorios prometidos a través de una serie de acuerdos rubricados a inicios de la década de 1920. Por otra parte el régimen fascista italiano señaló que el país había sido engañado y no había logrado los territorios que le correspondían por las maquinaciones de sus aliados. A esta situación los italianos la denominaron la Vittoria Mutilata (en español, la victoria mutilada) debido a que consideraron que Reino Unido y Francia no hicieron lo suficiente para apoyarlos en sus reclamos territoriales.
Negociaciones italianas
El , murió el principal ministro del gabinete de Antonio Salandra y este cayó a finales de mes; fue reconstituido el con la presencia del nuevo ministro de Asuntos Exteriores Sidney Sonnino. De ideas claras y moderado, Sonnino se había mostrado partidario de la inclusión del Reino de Italia en la Triple Alianza desde el comienzo. Ya en el verano de 1914 había defendido la entrada en guerra de Italia del lado de los Imperios Centrales. En noviembre, aún inseguros de su duración en el cargo, el primer ministro y su ministro de Asuntos Exteriores se mostraron muy cautos hacia los bandos enfrentados. A pesar de una campaña de prensa a favor de la inclusión de Istria y Dalmacia (con un 96 % de población eslava en la segunda y un 54 % en la primera) el Gobierno no exigió su entrega, aunque el diario de Sonnino, el Giornale d'Italia, se mostró favorable a los irredentistas. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Sidney Sonnino, que llevó a cabo negociaciones secretas en paralelo con los dos bandos enfrentados en la Primera Guerra Mundial, y firmó finalmente el Tratado de Londres con la Entente.|thumb|right El , el Gobierno recibió el respaldo del parlamento y Sonnino decidió pasar a la acción, ordenando al embajador italiano en Viena, el duque de Avarna, que reclamase compensaciones territoriales al Imperio austrohúngaro de acuerdo al artículoVII del pacto de la Triple Alianza. El Gobierno de Viena no había respetado las cláusulas del tratado de alianza, que estipulaban la consulta al resto de aliados antes del comienzo de operaciones militares y la compensación a Italia en caso de ventajas en los Balcanes para Austria-Hungría, y había permitido así que el Gobierno de Roma pudiese mantener la neutralidad en la guerra. Una vez quedó clara la imposibilidad de una rápida victoria austro-germana, Italia decidió negociar con los dos bandos para lograr el mayor beneficio posible de la situación.
El , tras un tiroteo en el puerto de Valona, la ciudad fue ocupada por tropas italianas, teóricamente para proteger a los residentes italianos. Sonnino se apresuró a asegurar a los austrohúngaros que la ocupación sería temporal, para evitar que a su vez exigiesen compensaciones territoriales como él mismo estaba haciendo por el ataque al Reino de Serbia.
Aunque Sonnino apoyaba la campaña de prensa que reclamaba la entrega de Dalmacia al Reino de Italia, el Gobierno no exigía aún su entrega, usando la publicidad simplemente para que el Gobierno vienés accediese a entregar el Trentino y Trieste, sus verdaderos objetivos en aquel momento. Las conversaciones entre Sonnino y el embajador austrohúngaro Macchio no lograron sus frutos, ya que este último utilizó una táctica dilatoria para retrasar las posibles compensaciones territoriales a Italia.
El ministro de Asuntos Exteriores austrohúngaro, el conde Leopold Berchtold, fue entonces sustituido por el húngaro barón Esteban Burián, amigo y protegido del primer ministro húngaro Esteban Tisza. Berchtold se había mostrado contrario a las indicaciones alemanas de acceder a las peticiones territoriales italianas. Burián mantuvo la misma actitud de su predecesor, convencido de que las amenazas de Sonnino eran un farol.
El , Sonnino exigió tener derecho a veto sobre las operaciones militares austrohúngaras en los Balcanes a menos que el Gobierno de Viena cediese a las reclamaciones italianas. La delicada situación del frente oriental, la epidemia de tifus que acababa de estallar en la península balcánica y la actitud de Sonnino detuvieron las operaciones militares de Viena durante los primeros meses de 1915. Alemania redobló sus presiones sobre el Gobierno austrohúngaro para satisfacer a los italianos.
El , Burián comunicó al embajador italiano su disposición a negociar la cesión de territorio austrohúngaro, a lo que hasta entonces su Gobierno se había negado. Sergéi Sazónov, ministro de Asuntos Exteriores ruso y principal opositor a las exigencias italianas para entrar en la guerra del bando de la Triple Entente por sus efectos adversos para las aspiraciones eslavas en los Balcanes.|thumb|left Mientras y secretamente, sin embargo, Sonnino había dado instrucciones al embajador italiano en Londres, el marqués Imperiali, para que entablase conversaciones con la Triple Entente y expusiese las condiciones en las que Italia estaba dispuesta a entrar en la guerra de su lado. Sonnino se mostró especialmente interesado en mantener secretas estas conversaciones paralelas y en ocultarlas al Gobierno serbio. A partir de ese momento, Sonnino mantuvo negociaciones paralelas con los dos bandos enfrentados. Las exigencias italianas se presentaron a lord Grey el 4 de marzo.
Serbia y los representantes del Comité Yugoslavo acabaron enterándose de los manejos de Sonnino, y tuvieron en el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Sazónov, a su mejor adalid. Italia explicó su deseo de obtener Dalmacia no por su población italiana, sino por razones estratégicas, para controlar el Adriático. Durante las siguientes semanas, Sazónov se mostró contrario a las exigencias italianas, que consideraba excesivas, mientras que los Gobiernos francés y británico mostraban su impaciencia porque Italia entrase cuanto antes en la contienda, creyendo que su participación les daría la victoria.
El , el Gobierno italiano renunció por fin a conseguir Split, lo que los franceses utilizaron para presionar a los rusos y empujarlos a aceptar el resto de reclamaciones italianas. Sazónov, sin embargo, no accedió, considerando estas contrarias al principio de nacionalidad por el que supuestamente estaban combatiendo. La opinión pública rusa se preocupaba por el destino de las poblaciones eslavas y especialmente por la serbia, y el ministro de Asuntos Exteriores ruso creía que no aceptaría las concesiones que Italia exigía.
El , Edward Grey fue relevado en las negociaciones por Herbert Henry Asquith por parte británica.
Mientras, las negociaciones con Viena encontraron un nuevo escollo: la exigencia italiana de que los territorios cedidos fuesen entregados de inmediato () y no tras el final de la guerra, como proponían los austrohúngaros. El , Burián comunicó al embajador italiano que el emperador había accedido a entregar el Trentino a cambio de la neutralidad italiana y su aquiescencia a las campañas austrohúngaras en los Balcanes. El , Sonnino respondió a la propuesta con un memorándum de once artículos con las reclamaciones italianas.
Mientras tanto, entre marzo y abril, se aceleraron los preparativos militares en Italia. En Londres Asquith redactaba una propuesta que reflejaba la postura rusa, como última oferta para los italianos. El 9, ante la falta de acuerdo, volvió a presentar una propuesta por la que Italia conseguía la costa dálmata entre Zara y el cabo Planka, Curzola y sus islas menores, y la desmilitarización de la costa entre Planka y Cattaro, salvo la que se entregaría a Serbia. El 14, el marqués Imperiali aceptó esta oferta, renunciando a la península de Sabioncello. Solamente reclamó que no se erigiesen fortificaciones en las cercanías de Cattaro, mientras que Sazónov aceptó que la representación internacional de Albania quedase en manos italianas. Siguió exigiendo, sin embargo, que continuasen las negociaciones sobre ciertos detalles.
Francia y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda presionaron entonces al zar Nicolás, que ordenó ceder a Sazónov, a pesar de sus aprensiones sobre lo correcto del pacto. El , Sazónov indicó al embajador ruso en el Reino Unido que rubricase el acuerdo.
El , el Gobierno austrohúngaro respondió a las exigencias italianas, de manera en general negativa. Ante esta, el pacto con la Entente se firmó el en Londres, comprometiéndose el Reino de Italia a entrar en guerra inmediatamente contra el Imperio austrohúngaro y el alemán —tenía un mes desde la rúbrica del documento para hacerlo— y a no firmar una paz por separado. A pesar del deseo italiano de no contender con Alemania, finalmente aceptó declarar la guerra al conjunto de enemigos de la Entente.
El documento final lo firmaron el 26 de abril Paul Cambon por Francia, Imperiali por Italia, Edward Grey en nombre del Reino Unido y el embajador ruso como representante de su país.
Reparto de territorios
Según el acuerdo, Italia recibiría: Territorios prometidos a Italia según el Tratado de Londres y frontera final tras las negociaciones de posguerra para el periodo de entreguerras (1924-1941).|miniatura|derecha|upright=3
El Tirol hasta la separación de cuencas, situada en los Alpes, que incluía las provincias del Trentino-Alto Adigio. Trieste. El condado de Gorizia y Gradisca. Istria, sin Fiume (Rijeka). Parte de Carniola (los distritos de Vipava, Idrija y Ilirska Bistrica, excluyendo Postojna). El norte de Dalmacia, incluyendo Zara () y la mayoría de las islas del Adriático. El archipiélago del Dodecaneso, controlado desde la guerra ítalo-turca de 1911-1912. Vlorë . El control de la política exterior de la nueva Albania, reducida por la partición de la mayoría del territorio entre el Reino de Serbia y Reino de Grecia. Parte de las colonias alemanas en África y Asia, en caso de que Francia y Reino Unido obtuviesen nuevas colonias. Se confirmaba además la posesión italiana de Libia. Antalya, en caso de que se repartiese Asia Menor. Los límites de este territorio quedaban, empero, sin delimitar claramente.
en 1915:
]] Con los cambios fronterizos propuestos entre Italia y el Imperio, basados tanto en la unión de los italianos del Imperio austrohúngaro como en razones de defensa estratégica, aquella recibía una minoría de cerca de un cuarto de millón de alemanes y tres cuartos de millón de eslavos. Las ganancias territoriales en el Adriático garantizaban también el control del mismo, una de las aspiraciones italianas. Las concesiones al Reino de Italia se agrupan en cuatro sectores, definidos con precisión variable: