La gastronomía de Argentina combina influjos provenientes de muy diversas culturas, desde los pueblos originarios ―maíz, papa, batata, mandioca, ají, tomate, morrón, poroto, yerba mate―, la llamada «cocina criolla» influida por los colonizadores españoles y los gauchos ―la carne vacuna, el vino y el dulce de leche― y los afrosubsaharianos ―el consumo de achuras y mondongo―, hasta las grandes corrientes migratorias provenientes de Europa y Asia occidental a partir de mediados-fines del , principalmente la italiana ―la pasta y la pizza― la española ―la tortilla de patatas― y la andina, con gran incidencia en la producción hortícola.
Un factor determinante para su gastronomía es que Argentina, debido a la extensión y fertilidad natural de sus amplias llanuras, ha sido tradicionalmente un importante productor agrícola y ganadero. Entre los principales productos alimenticios se encuentran el trigo, poroto, maíz, girasol, carne (vacuna, ovina, avícola), leche y derivados, huevos, té, arroz, azúcar, aceitunas, embutidos, cítricos, manzanas, uvas, melones, sandías, duraznos, tomates, frutillas, limones, miel (tercer productor mundial), aceites comestibles (maíz, girasol, oliva), etc. En los últimos años el principal producto rural del país es la soja, destinada principalmente a la exportación y usado como alimento para animales.
La gran producción de carne vacuna determina que sea esta la de mayor consumo en el país. Argentina es uno de los países con mayor consumo per cápita de carne en general y de carne vacuna en particular, situación que no sufrió cambios significativos a lo largo del tiempo. Una comida típica argentina es el asado o parrillada (carne y entrañas de vaca cocinadas a las brasas), además de las empanadas (especie de pasteles rellenos de carne u otros ingredientes). Además, es muy habitual el consumo de un sándwich de chorizo, denominado choripán.
De modo semejante, las enormes producciones trigueras hacen que el pan más común sea el pan blanco de harina de trigo y explican en gran medida el éxito de ciertas comidas difundidas por el gran número de inmigrantes italianos, entre ellas la pizza argentina, extremadamente popular, caracterizada por tener mayor grosor de masa que las italianas.
La producción y consumo de leche es muy importante, consumiéndose alrededor de 240 litros por persona por año.Datos correspondientes del año 2002. De la existencia de grandes disponibilidades de leche se ha derivado un alto consumo de alimentos derivados como quesos (el país cuenta con 8 quesos propios) y dulce de leche, entre otros.
Entre los dulces, el alfajor es un producto ampliamente consumido y producido con múltiples variables regionales. Lo mismo sucede con los helados, en especial con los de tipo italiano, aunque ya desde el tiempo de la colonia española existía alguna afición a los helados de tipo sorbete. Hoy en día se mantiene el consumo de alfeñiques, típicos del Noroeste Argentino.
La bebida característica que Argentina comparte con otros países vecinos es una infusión precolombina de origen guaraní preparada con hojas de yerba mate (planta originaria de la Cuenca del Plata) llamada mate. El mate también puede ser preparado como un té, siendo denominado en este caso mate cocido. La colonización española introdujo el consumo del café, que se ha hecho masivo, generalizándose desde los tiempos coloniales los «cafés» como lugares de encuentro. Existe también un amplio consumo de té, ya sea de su variedad clásica introducida por influencia de la inmigración británica, como de hierbas digestivas de provenientes de antiguas tradiciones precolombinas como el boldo y la peperina. En menor medida, existe la costumbre de consumir infusiones de chocolate, también por influencia colonial.
Entre las bebidas alcohólicas se destaca el vino, del cual Argentina es el quinto productor mundial, elaborado principalmente en Mendoza, San Juan y en otras provincias cordilleranas. Entre los vinos característicos del país se destaca el malbec. Otras bebidas alcohólicas, mayormente conocidas en las zonas rurales del norte, como lo son la caña y algunas de origen precolombino, como la aloja, la chicha y el guarapo (una variedad de hidromiel).
El desayuno clásico es pan con manteca y dulce, acompañado de café, leche y, eventualmente, mate; este último suele reemplazar totalmente al desayuno. La cena se suele realizar después de las 21:00 h. Existe la tradición de dedicar el almuerzo del domingo al asado o las pastas, en reuniones familiares o con amigos.
Además de las diferencias regionales, existe una distinción muy importante entre la gastronomía netamente urbana, la de zonas menos urbanas y la de zonas rurales, más tradicionales. Otro conjunto de diferenciaciones está dado por los estratos socioeconómicos. Aunque existen comidas argentinas comunes en toda la extensión del país (asados y el chimichurri, los churrascos y milanesas, el dulce de leche, los alfajores, las empanadas de carne, el locro, el puchero, el guiso carrero con fideos,"Por la huella iba el popular guiso carrero" - Diario La Nación, publicado el SÁBADO 06 DE FEBRERO DE 2010 (Consultado el 23/09/2017) el guiso de arroz y el mate —especialmente el amargo—, se pueden distinguir cuatro regiones gastronómicas principales.
Por región
Región Central y Pampeana
thumb|Un hombre prepara asado en el pueblo rural de América, en la provincia de Buenos Aires, circa 1954.
Abarca la ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos.
Es la región que ha recibido un mayor influjo europeo directo, principalmente italiano y español, aunque es asimismo, por sus importantes producciones pecuarias —en especial de ganado vacuno— el epicentro de dos platos típicamente argentinos: el asado y el dulce de leche (este último se usa para acompañar el pan en el desayuno o la merienda, o en tortas, alfajores o postres).
Las comidas que han perdurado desde tiempos coloniales en la región son las siguientes: los asados (a la estaca y a la parrilla) y parrilladas, el dulce de leche, el locro, el puchero con caracú, el guiso carrero (con fideos), el guiso de arroz, el mate (especialmente el amargo), las tortas fritas, las tortas o tortillas asadas (similares a las fritas pero asadas en un parrilla y a las brasas, que perdura desde tiempos coloniales y que son muy comunes en el Gran Buenos Aires, no tanto en otras zonas de la región en cuestión), el matambre arrollado, los pastelitos criollos, las empanadas (particularmente las de carne), los alfajores, el pastel de papa y el arroz con leche.
A las comidas ya mencionadas se añaden las milanesas y los churrascos. Las milanesas suelen ser condimentadas con jugo de limón e incluyen una variante que, pese a su nombre, es de invención local: la milanesa napolitana. Algo similar ocurre con la milanesa a la provenzal. Es también muy frecuente el sándwich llamado sándwich de milanesa, que puede constar de una sola milanesa entre dos rodajas de pan (casi siempre blanco «francés»), aunque, por lo común, consiste en un sándwich de milanesa con hojas de lechuga y rodajas de tomate al que pueden añadirse aderezos como la mayonesa o la mostaza. Una variedad algo más compleja de este sándwich típicamente argentino es el que usa una milanesa napolitana como núcleo en lugar de una milanesa simple.
Las pizzas argentinas difieren bastante de las italianas y, en muchos casos, son más próximas a algunas variedades italianas de calzoni. Pizzas típicas o exclusivamente argentinas son la pizza canchera o de cancha, la fugazza con queso, fugazzetta, la por metro, a la parrilla, a la piedra, etc. La pizza a la piedra se generalizó a fines de los 1960 y se trata de una pizza de poca masa (aunque no tan estrecha de espesor como las pizzas romanas), recubierta de mozzarella o un queso semejante. A comienzos de , la pizza a la piedra era una de las más consumidas ya que es expendida por cadenas de pizzerías económicas como fast food. Por lo común las pizzas argentinas van cubiertas con salsa de tomates y un queso tipo mozzarella: a esta variante «económica» se le suman las cubiertas con salsa de tomate, queso, anchoas, jamón cocido, aceitunas y pimientos morrones, en ocasiones se le añade huevo; a las pizzas de pequeñas dimensiones (generalmente circulares y con el tamaño justo para un comensal) se las denomina pizzetas. Preparaciones menos comunes son las que sustituyen el jamón por el salame ("pizza calabresa") o la pizzaiola (que es una especie de pizza basada solo en salsa de tomate con ajos y cebollas), o las que poseen rodajas de ananá, palmitos, diversos hongos y mariscos. La pizza argentina deriva de la cocina napolitana mientras que la fugazza con queso y la fugazzetta, modalidades de pizza de origen argentino, derivan de la focaccia zeneize (genovesa), aunque la preparación local difiere bastante de la italiana.
Otro plato muy popular en la ciudad de Buenos Aires y de ciertas zonas de su área metropolitana es la fainá, una especie de fugazza realizada con harina de garbanzos. Durante el ha sido común que la gente pidiera en las pizzerías de la ciudad de Buenos Aires o Córdoba un combo de "moscato, pizza y fainá", es decir un vaso grande del dulzón vino moscatel (o moscato) acompañado por dos porciones triangulares sobrepuestas, la inferior de fainá y la superior de pizza.
De los fideos genéricamente llamados pastas se distinguen estos tipos: pastas secas (equivalentes a las llamadas, en italiano, paste asciutte y, en cocoliche, "pastashiuta"), entre las cuales las más comunes en Argentina son los tallarines; pastas frescas (ñoquis, tallarines, espaguetis, etc. no desecados); pastas rellenas, que pueden ser en algunos casos pastas secas, aunque debido al relleno perecedero casi siempre forman parte de las pastas frescas (las más comunes en Argentina son los ravioles) y «fideos guiseros» (los "guiseros", casi en su totalidad, son un subconjunto de las pastas secas, aunque definidos, como su nombre lo indica, como propios para hacer guisos e incluso sopas; ejemplo de fideos secos que se usan para sopas son los llamados "municiones", los fideos "letras" —ya que tienen la forma de letras— o los cabellos de ángel).
Entre las pastas se encuentran, principalmente, los tallarines, ravioles, ñoquis, canelones, fetuchines o "cintitas", bucatines, sorrentinos, lasañas, capeletis, tarteletis y agnolotti o añolotis; en menor medida los mostacholes (llamados penne rigate en Italia; es decir, "plumas rayadas"), aunque en Argentina frecuentemente los mostacholes son muy usados como fideos guiseros junto a los "moñitos" (en italiano farfalle; es decir, "mariposas") o los "tirabuzones". En las pastas rellenas es frecuente el uso de la ricota, producto lácteo semejante a la cuajada que también es muy usado para hacer postres como tartas y "redondos de ricota", otros rellenos de las pastas rellenas incluyen ricota y nuez molida, verduras como la espinaca, jamón, picadillos de carne, etc.
thumb|Un choripán servido "a la mariposa" con salsa criolla.
El chef italiano radicado en Argentina, Pietro Sorba, explica que la comida italoargentina actual difiere bastante de la italiana actual: la cocina italoargentina mantiene mejor las características gastronómicas italianas decimonónicas e incluso previas al , en cambio la cocina de la Italia actual es mucho más "light", lo cual explica por qué las actuales comidas italiana y española están "aburguesadas". En la actual España e Italia están de moda los ingredientes exóticos caros (por ejemplo la "gastronomía molecular") los cuales por ser caros en precio obligan a ingerir pocas porciones de los mismos y porque el sedentarismo laboral obliga a dietas de muy pocas calorías.