María Santísima de Araceli es una imagen mariana de talla completa revestida que representa la maternidad y la Purísima Concepción de la Santísima Virgen María. La talla data del año 1562. Es una de las imágenes marianas con más carga devocional no sólo de la provincia, sino de toda la Subbética y comarca. Se encuentra en Lucena (Córdoba), lugar donde es patrona desde 1851 y alcaldesa perpetua desde 1955. Tal es su devoción en la provincia de Córdoba que nos encontramos ante la primera devoción en ser coronada canónica y pontificalmente en la diócesis y provincia. Su devoción se extiende por toda Andalucía y diferentes puntos de España, existiendo filiales en varias zonas geográficas de la misma.
Dicha devoción, fundamentalmente ligada con el sector agrario, hizo que el entonces Obispo de Córdoba (el padre Fray Albino González) en la mañana del 29 de mayo de 1955, tras la subida de la Virgen en romería hasta su santuario, la proclamara Patrona del Campo Andaluz. Desde entonces, este título ha sido defendido por su pueblo y devotos, haciéndolo conocer y llegar a toda Andalucía. En nuestros días, este patronazgo sobre los campos de Andalucía es respaldado por su pueblo de Lucena, sus devotos, hermandades, no solo andaluzas, sino de toda la geografía española. Se adhirieron pueblos enteros, ayuntamientos, entidades civiles, presidente y junta de Andalucía (en ese momento encabezada por Juanma Moreno), sector agrario, asociaciones de cooperativas, clero nacional, la unanimidad de los 9 obispos andaluces a favor y, lo más importante, el visto bueno de la Santa Sede en el año 2024, siendo Francisco el santo Padre.
La imagen de María Santísima de Araceli es una talla de 163 cm de altura y está realizada en madera de ciprés. Originalmente fue concebida como talla de busto completo y sin niño, adaptándose a vestir posteriormente con diversas modificaciones a la efigie, en torno a principios del . Representa a una mujer joven con mirada al frente, con largo cuello y en actitud orante, vistiendo una túnica de color carmesí de alto talle que rompe al tocar una nube de querubines sobre la que se sostiene.
El Icono Aracelitano ha ido evolucionando desde su creación, hasta llegar a mostrarse tal y como lo conocemos en la actualidad, vistiendo a la talla con telas preciosas y de diferentes materiales, resumiéndose en un largo manto, una saya y una corona de oro. Es en esta etapa, de principios del barroco, cuando se incorpora a la iconografía aracelitana el divino infante. Actualmente, la imagen de María Santísima de Araceli es una efigie altamente reconocible por la manera de presentar sus atributos textiles, así como por llevar en sí numerosa muestra de la colección de joyas que durante siglos se ha regalado a María Santísima, constituyendo en la actualidad uno de los joyeros de imágenes marianas más ricos de España
La ciudad de Lucen ostenta el título de Mariana, debido a la profunda devoción de los lucentinos y lucentinas a la Santísima Virgen, siendo una de las pocas localidades de España en poseer dicha distinción.
Historia
Sobre el monte Capitolio, en Roma, se alza la Basílica de Santa María in Aracoeli, la cual está dedicada a la advocación de la Madonna di Aracoeli, Coopatrona de la ciudad de Roma. Dicho templo es de gran relevancia no sólo histórica, sino católica, ya que es considerado el primer templo levantado antes de la creación de la propia Iglesia, construida en tiempos del emperador Augusto, debido a una visión que tuvo él mismo, de la Santísima Virgen. Esta le pidió construir un templo que fuera dedicado al Altar del Cielo, origen etimológico de la advocación que después adaptaría la Madonna y la efigie de la madre dulce y buena.
En ese lugar, a finales del , Luis Fernández de Córdoba, II Marqués de Comares, en una visita diplomática a la ciudad de Roma, quedó prendado ante la belleza de una imagen que presidía el altar mayor del templo; tanto le gustó, que mandó que esculpieran una talla como dicho Icono para su palacio en Lucena. Pocos datos existen de la creación de la imagen y de cómo el Marqués la obtiene. Sin embargo, el historiador Francisco Antonio Tenllado descubrió e investigó sobre la existencia de unos datos que hacen referencia al recorrido que el nobiliario siguió durante su viaje de vuelta a Lucena, donde ya portaba la imagen de la Santísima Virgen. El resumen, dicta lo siguiente…
Siendo abril, de 1562, se describe:
Domingo 12: desembarcó en el puerto de Alicante el Marqués de Comares, trayendo de Roma el rico tesoro de la hermosísima imagen de la Santísima Virgen de Araceli. Lunes 13: parece que se emplearía en preparar las caballerías y todo lo necesario para el viaje. Martes 14: salió el Sr. Marqués con su comitiva compuesta de Juan Onieva, los criados y soldados de su escolta. Anduvieron desde Alicante hasta Elche, 4 leguas; de Elche a Albatera, 2 leguas. Miércoles 15: de Albatera a Callosa, 2 leguas; de Callosa a Oríhuela, 1; de Orihuela a Santomera, 1. Jueves 16: de Santomera a Murcia, 3; de Murcia a Lebrillo, 1; de Lebrillo a Totana, 3. Viernes 17: de Totana a Lorca, 4; de Lorca a Lumbreras, 4. Sábado 18: de Lumbreras a Vélez Rubio, 3; de Vélez Rubio a Chirivel, 3 Domingo 19: No caminaron. Lunes 20: de Chirivel a Cullar-Baza, 3; de Cullar-Baza a Baza, 4. Martes 21: de Baza a Venta del Baúl, 3; de Venta del Baúl a Guadix, 4. Miércoles 22: de Guadix a Purullena, 1; de Purullena a Diezma, 2; de Diezma a Molinillo, 1,5. Jueves 23: de Molinillo a Huétor Santillán, 3; de Huétor Santillán a Granada, 1,5; de Granada a Santa Fe, 2. Viernes 24: de Santa Fe a Láchar, 2; de Láchar a Loja, 4. Sábado 25: De Loja a Iznájar, 3; de Iznájar a Rute, 2; de Rute a la encrucijada del camino de Lucena, donde hoy está la Cruz de Araceli, 1,5.
Al acercarse a Lucena, los caballos que portaban la imagen se perdieron a causa de una fuerte tormenta. Cuenta la leyenda que los caballos se perdieron donde está hoy la Primera Cruz, y aparecieron al día siguiente donde hoy están las Tres Cruces, en la cima de la Sierra de Aras. Según la comitiva, las bestias no se movieron del sitio, cobijando a la caja donde se portaba la sagrada imagen de la Virgen. Se interpretó, por tanto, que la Santísima Virgen María debía permanecer en la cumbre de ese cerro, como si de un milagro se tratara. Actualmente, en la cima de ese cerro donominado Sierra de Aras se halla el Real Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Araceli, considerado una de las obras cumbres de la arquitectura barroca andaluza, donde la divina serrana permanece todo el año, salvo en el mes de mayo, que visita Lucena para celebrar las fiestas en su honor.
thumb|300px|Virgen de Araceli saliendo de San Mateo en la romería de subida.
Efemérides y coronación canónica pontificia
Desde que la comitiva interpretó la llegada de la Virgen a la cumbre como un milagro, se ha ido extendiendo la historia y la devoción en torno a la Virgen de Araceli en Lucena y alrededores, a lo largo de muchos siglos. La historia de la devoción aracelitana es rica en datos y documentos que Lucena ha ido relatando en su honor y guardando con el más mínimo detalle.
Un acta municipal de fecha 27 de abril de 1562, en la que consta el acuerdo de que se prepararan las “caxas de atambores” para “salir a recibir la Imagen de Nuestra Señora de Araceli”'', es el primer vestigio documental de la presencia de la virgen en la ciudad de Lucena. El 20 de abril de 1563, se funda la Cofradía de Nuestra Señora de Araceli. A partir de esta fecha se constata la celebración de la festividad de Nuestra Señora de Araceli el primer domingo de mayo. En abril de 1589 se llevan a cabo las primeras rogativas por causa de sequías en el campo, prolongándose dichas peticiones a lo largo de los siglos en numerosas ocasiones. El 8 de septiembre de 1603 (hoy festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María) se inaugura el primitivo santuario en la cumbre de la Sierra de Aras para dar cobijo a Nuestra Señora. En 1628 se realizan las primeras andas de plata, que constituyeron el arquetipo de otras muchas elaboradas con posterioridad. En 1695 se diseña y se realiza el retablo mayor del Real Santuario, por Acisclo Manuel Muñoz, ayudado por Francisco Hurtado Izquierdo y otros artistas de la época. Surge así una de las mayores manifestaciones artísticas barrocas de Andalucía. En 1722 se realizan las yeserías del presbiterio, los arcos torales, la cúpula y la pechina, realizadas por Antonio de Ribera. El 6 de diciembre de 1792 se proclama la posibilidad del patronazgo de María Santísima de Araceli sobre Lucena, desencadenando un conflicto interno entre lucentinos y lucentinas debido a que, en aquellos tiempos, se le profesaba un vínculo especial en la ciudad a la devoción de San Jorge. El cual, era considerado de forma popular “patrón” de la ciudad. Dicho conflicto acaba cuando la Santa Sede, presidida por el papa Pío IX, proclama como Patrona ÚNICA de la ciudad de Lucena, a María Santísima de Araceli en 1851. En torno a 1909, se despiertan las iniciativas para coronar canónicamente a María Santísima de Araceli. Algunas de las coronaciones de la época como el caso de la Virgen de los Reyes (Patrona de Sevilla y su archidiócesis) en 1904, la Virgen de las Angustias (Patrona de Granada y su archidiócesis) en 1913 o la Virgen del Rocío (Patrona de Almonte, Huelva) en 1919, fueron alicientes para que Lucena tomara consciencia de la importancia de la coronación. Tras diferentes intentos de promover una comisión, no fue hasta 1922 cuando se fundó la misma, siendo documentada como la primera comisión oficial de los actos de coronación de la Santísima Virgen de Araceli. Es en el mismo año cuando se borda el futuro manto de la Coronación. Los acontecimientos de la época obligan a enlentecer los trámites necesarios, teniéndose que aplazar la fecha de la coronacion en varias ocasiones. En 1931 se obtienen las coronas de coronación, realizadas por el insigne orfebre sevillano Cayetano González, personaje ilustre e histórico del arte moderno de nuestro país. No fue hasta el 2 de mayo de 1948 cuando se pudo coronar canónicamente a María Santísima de Araceli. Dicho evento se ha convertido en uno de los mayores hitos de la historia reciente de Lucena y de las devociones marianas, siendo María Santísima de Araceli la primera imagen coronada de toda la provincia y diócesis de Córdoba.