El Conjunto Arqueológico de San Esteban, también conocido como Complejo palatino y barrio andalusí de San Esteban, es una parte del yacimiento arqueológico urbano de época andalusí formado por la ciudad de Murcia, desarrollado principalmente entre los siglos y . Está situado en el barrio de San Miguel de la ciudad de Murcia, Región de Murcia, España. Anteriormente denominado Arrabal de la Arrixaca Vieja (o del Norte). Actualmente en pleno centro financiero y social de la capital murciana, en el solar que ocupaba el antiguo jardín de San Esteban y junto al edificio emblemático del Palacio de San Esteban, sede de la presidencia de la Región de Murcia. Se trata, según los expertos, del entramado urbano en una ciudad árabe medieval, más importante de Europa, cuyo estudio, está permitiendo documentar la evolución de este espacio urbano desde época islámica hasta la actualidad, para dar un nuevo enfoque dentro de la arqueología medieval de época andalusí en España.
Hallazgos arqueológicos El hallazgo arqueológico corresponde fundamentalmente a la estructura del barrio islámico del , con algunos elementos visibles pertenecientes al , e incluso posiblemente de finales del . Estos restos son de gran interés histórico, aunque el proceso de excavación se encuentra inconcluso y todavía faltan datos arqueológicos para su evaluación definitiva.
Dentro del conjunto arqueológico nos encontramos en uno de los antiguos arrabales de época medieval de la ciudad, el conocido como Arrabal de la Arrixaca Vieja (o del Norte). La imagen de este arrabal que nos transmiten las fuentes es la de un espacio ocupado por almunias (residencias campestres, a veces verdaderos palacios, situados a las afueras de la ciudad. No eran sólo grandes fincas de recreo rodeadas de extensos jardines bien irrigados, sino también importantes explotaciones agrícolas o ganaderas que producían cuantiosos beneficios al propietario.), palacios y jardines. Con la conquista cristiana, debió de cambiar rápidamente su fisonomía al trasladarse al arrabal población musulmana y ocuparse con población cristiana la antigua medina. thumb|left|Vista del conjunto, septiembre de 2010, tras la limpieza y conservación de todas las superficies y estructuras del conjunto. La excavación arqueológica ha cambiado ligeramente esta imagen previa que teníamos por las fuentes. Al parecer, el inicio de la presión demográfica en el arrabal de la Arrixaca se remonta, al menos, al , y a partir de entonces se produciría una progresiva ocupación del espacio a partir de la muralla de la medina (ubicada en la calle Santa Teresa) y de sus principales vías de salida, y se levantarían determinados centros políticos o residenciales. Las excavaciones realizadas en el pasado en el Palacio de San Esteban permitían intuir bajo éste la existencia de un palacio de época islámica. Este palacio habría generado a su vez la proliferación de espacios urbanos en su entorno inmediato, que son los que han salido a la luz en las excavaciones del jardín de San Esteban. El entramado urbano de Murcia nos es bien conocido por las excavaciones que en las últimas dos décadas han ido documentando la totalidad de los solares afectados por la renovación urbana. Lo mismo que hallamos en San Esteban existe bajo la totalidad de la ciudad de Murcia y está siendo estudiado sistemáticamente.
Analizadas de forma individual y desde un punto de vista meramente arquitectónico, las viviendas documentadas en la excavación presentan un nivel de calidad constructiva medio-bajo dentro de lo que es habitual en los solares excavados del casco urbano de Murcia. Lo que da una mayor fuerza a los restos hallados en este lugar es la posibilidad de tener una visión de conjunto de un espacio urbano de amplias dimensiones.
La observación del conjunto El hecho de contar con un espacio libre a priori, permitió una ordenación urbana con calles de proporciones y características destacadas dentro de lo que conocemos a nivel global de la ciudad de Murcia. Esta estructura urbana, como es habitual en la medina islámica, presenta una clara infraestructura y ordenación de desagües conectada a un sistema público de “alcantarillado”. Este aspecto se perdería con la conquista cristiana de la ciudad, y Murcia no recuperaría infraestructura pública y jerarquizada de desagüe y salida de aguas residuales hasta bien avanzado el . thumb|Vista de los restos arqueológicos tras las acciones de conservación en 2010. Pese a la modestia de los materiales de construcción, las plantas de las casas son reflejo de los modelos característicos islámicos, con patios centrales ajardinados, la estancia principal situada al Norte y la entrada acodada desde la calle para reforzar la intimidad del interior de la vivienda. Esto les confiere un valor tipológico, ya que sirven como muestra de la articulación de una vivienda tradicional islámica murciana del -, heredera de la mejor tradición clásica y mediterránea.
Recintos palaciales: Si bien no se trata de palacios como tales, como puede deducirse de una comparación con un palacio como el de Santa Clara, estas viviendas son de grandes proporciones y, por tanto, corresponderían a una clase acomodada, posiblemente de altos funcionarios relacionados con el palacio que sí se ubicaría bajo el actual Palacio de San Esteban. En algún caso puede pensarse, por sus paralelos tipológicos, en su relación con otro tipo de edificios públicos, tales como un funduk (posada) o una madrasa (escuela). Junto a las viviendas, resulta destacable la existencia de un sector de carácter religioso, ubicado en el extremo noroeste del área en excavación, con una zona de necrópolis y quizá un oratorio o pequeña mezquita relacionable con el barrio de finales del .
Contexto histórico En 1147 a Abeniyad y se declaró vasallo de Alfonso VII de Castilla para poder frenar los embates almohades. Este guerrero y agricultor, curtido al sol mediterráneo e investido de una fuerza explosiva y una energía arrolladora, fue capaz de gobernar grandes extensiones del enorme territorio de al-Ándalus desde la propia Murcia y, en un período tan convulso, lo hizo durante un cuarto de siglo.
El hallazgo de estos restos de época islámica en pleno centro de Murcia supone todo un hito para la ciudad, ya que revela la existencia de una trama urbana de los siglos y en una zona cuya población se creía dispersa, exterior a los muros de la antigua medina murciana. Esta extensa trama conserva su sistema de evacuación de residuos y alzados de muros de baja altura en las distintas edificaciones, lo que permitirá estudiar detalladamente el trazado y la estructura de las calles y viviendas que forman la totalidad del conjunto.
En aquel momento, la ciudad de Murcia se erigía como una medina importante, gracias a la gran muralla de protección que la resguardaba de posibles ataques y riadas, y de la mano del gran monarca Ibn Mardanish, más conocido como el Rey Lobo por las crónicas cristianas de la época. En la persona de este rey se sumaban la capacidad de mando, el poder y la confianza de sus propios soldados, entre los que se contaban algunos mercenarios cristianos. Dando fin a las amenazas procedentes de sus rivales 'almohades', el rey Ibn Mardanish había hecho que la zona quedase relativamente pacificada, y esto permitió que, durante su reinado (1147-1172), Murcia fuera conocida como una ciudad próspera y poderosa. thumb|left|400px|Plano urbano de Medina Mursiya con el trazado de la muralla árabe, en su interior, el Alcázar Mayor y los arrabales. La defensa de la urbe se vio reforzada por la construcción de una muralla de gran altura (más de quince metros) que contaba con noventa y dos torres de vigilancia distribuidas por todo su perímetro, y con una antemuralla con saeteras. Ambos muros -muralla y antemuralla- estaban separados por una barbacana para los soldados, y formaban una fortaleza defensiva prácticamente inexpugnable. La muralla se extendía por la actual calle El Cigarral, al este; Cánovas del Castillo y Glorieta de España, al sur; calle Sagasta por el oeste; y por el norte, hacia Santa Teresa y Doctor Fleming. Entre las puertas de entrada distribuidas a lo largo del conjunto amurallado destacaban la Puerta de Orihuela (en funcionamiento hasta el ), la Puerta del Toro o la Puerta del Zoco.
Al ser una de las principales medinas de Al-Andalus, Murcia contaba con una extensa red de mezquitas, la principal de las cuales (denominada Aljama o Mayor) era el lugar de culto más importante de la ciudad. La mezquita Mayor sirvió como base para la actual Catedral de Murcia, del mismo modo que algunas de las mezquitas menores fueron reconvertidas en iglesias como San Juan de Dios, La Merced, San Pedro o San Miguel, entre otras.
Los centros que albergaban el poder administrativo y militar del rey musulmán se concentraban en el conjunto palatino del Alcázar Mayor, situado cerca de la mezquita Aljama y próximo al río Segura. El conjunto se completaba con un oratorio de uso real que, en el , se convertiría en la primera iglesia cristiana de la ciudad de Murcia, la Iglesia de Santa María (San Juan de Dios en la actualidad).
La residencia privada para descanso del rey musulmán era el Alcázar Menor, un palacio con estructura típica islámica (esto es, con alberca en el patio interior y dos crujías de habitaciones en los extremos de la construcción). Situada extramuros, esta residencia se incorporaba a uno de los arrabales (barrios que se construían fuera de la muralla) que extendieron los lindes de la medina, sobre todo a partir del . En Murcia, los arrabales más importantes eran la Arrixaca Vieja y la Arrixaca Nueva. Las zonas ajardinadas dominaban la Arrixaca Nueva, al norte, mientras la Arrixaca Vieja, al oeste, presentaba una gran concentración de talleres artesanales, con especial presencia de alfarerías desde fechas muy antiguas. 200px|thumb|Portada del salón norte del Alcázar Seguir, residencia de Ibn Hud, en el actual Monasterio de Santa Clara la Real, situado a unos 200 metros del complejo.. Pero este concepto de arrabal fue cambiando con el paso del tiempo, mientras el poder de la ciudad disminuía al estar desprovisto de un liderazgo fuerte, tras la caída de Ibn Mardanish, el Rey Lobo. Esta situación se prolongó hasta el primer tercio del , momento en que surgió la figura del rey Ibn Hud, personaje de gran importancia para la historia de Murcia. Este rey logró reprimir las incursiones enemigas y unificar bajo un mismo poder todos los territorios islámicos del sur de la península. Durante las épocas de Ibn Mardanish (mitad del ) e Ibn Hud (1228-1238), la medina murciana experimentó un gran crecimiento demográfico dentro de sus límites amurallados, y muchos ciudadanos pasaron a construir sus viviendas en los arrabales, también defendidos por un muro que les protegía tanto del invasor como de los habituales desbordamientos del río Segura. Este incremento demográfico se relacionaría en parte con la llegada a Murcia de muchos refugiados musulmanes procedentes de territorios del Norte, que huían de las conquistas cristianas, así como de población que huía de la presión almohade. Ibn Hud fue asesinado en Almería por sus enemigos poco antes de la llegada de los conquistadores cristianos, y la ciudad volvió a carecer de una figura importante que los guiara; por ello, el miedo a una posible conquista por parte de las tropas aragonesas de Jaime I y de las musulmanas granadinas de Muhammad I hizo que se pactara un acuerdo con el Reino de Castilla, el Tratado de Alcaraz, en 1243. Las condiciones firmadas con el Infante Alfonso, heredero del trono castellano por su padre Fernando III de Castilla (el Santo), fueron claras: la población musulmana podría conservar sus viviendas y su credo, siempre y cuando se pagara un tributo anual a las arcas castellanas, y el poder administrativo de la ciudad quedase en manos de los cristianos. De esta forma, por ejemplo, el Alcázar Mayor pasaría a ser desde entonces residencia del rey cristiano.