La Talavera es un tipo de mayólica típica de los estados de Puebla y Tlaxcala, México. Su distintivo es su acabado vítreo en color blanco marfileño como base de la decoración. La auténtica talavera solo proviene de aquellos estados, específicamente de las localidades de Puebla de Zaragoza, Atlixco, Cholula y en el estado de Tlaxcala en el municipio de San Pablo del Monte debido a la calidad de las arcillas que ahí se encuentra y a la tradición de su manufactura, que se remonta al . Los colores empleados en su decoración son el azul, el amarillo, el negro, el verde, el naranja y el malva (violeta pálido). La producción de talavera en estos estados alcanzó un gran desarrollo gracias a la disponibilidad de su barro y a la gran demanda de azulejos para revestir las iglesias y conventos. La industria creció a tal grado que para mediados del había creado sus propios gremios de artesanos y estándares, los cuales demandaron una mayor calidad, llevando a estos estados a su "era dorada" entre los siglos y . En términos formales, la tradición surgida en Puebla se acuñó con el nombre de Talavera, diferenciándola así de las talaveras españolas. Es una mezcla de técnicas cerámicas chinas, italianas, españolas e indígenas.
La tradición abrió su camino a través de la Guerra de Independencia al , durante el cual el número de factorías no sumaban más de ocho en todo el estado de Puebla. Posteriores esfuerzos de artistas y coleccionistas de principios del trataron de rescatar la tradición y hoy en día existen colecciones de talavera en Puebla, en la Ciudad de México e incluso en Nueva York. Ulteriores esfuerzos para preservar y promover la artesanía han ocurrido a finales del , con la introducción de nuevos diseños decorativos y la llamada denominación de origen para proteger la autenticidad de las piezas de talavera elaboradas con los métodos originales del .
En 2019 fue declarada Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO bajo la denominación oficial de Fabricación artesanal de cerámica de estilo talaverano en Puebla y Tlaxcala (México) y en Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo (España). Esta declaración alude a las comunidades de artesanos que existen en ambos países.Fabricación artesanal de cerámica de estilo talaverano en Puebla y Tlaxcala (México) y en Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo (España) UNESCO. Patrimonio inmaterial.
Características La talavera es un tipo de cerámica mayólica, que se distingue por su blanco vítreo como base de color. La auténtica talavera solo proviene de el estado de Tlaxcala y la ciudad de Puebla, de las localidades de Atlixco, Cholula y Tecali de Herrera y del estado de Tlaxcala , de San Pablo del Monte, debido a que el tipo de barro y la historia de la artesanía. provienen de esa región. Todas las piezas son elaboradas a mano en torno, como han sido hechas desde la época virreinal. El vidriado debe craquelarse, ser ligeramente poroso y casi blanco. Solo se permite usar seis colores: azul, amarillo, negro, verde, naranja y un violeta pálido, que deben generarse a partir de pigmentos naturales. Los diseños de color tienen una apariencia difuminada a medida que se funden con el vidriado. La base, la parte que toca la superficie no visible, no es vidriada y expone la terracota, la cual debe tener inscrito el logotipo del fabricante, las iniciales del artista y la ubicación de la fábrica en Puebla.
thumb|Tibores talaveranos en una ventana de un taller alfarero. El diseño de las piezas está estrictamente regulado por la tradición. La pintura debe sentirse al tacto con una ligera elevación sobre la base. En sus comienzos solo se empleaba el color azul cobalto, que era el pigmento más caro y también muy buscado, no solo por prestigio sino porque aseguraba la calidad de toda la pieza. La talavera es la más destacada de la tradiciones artesanas. Solo se emplean barros naturales y no barros tratados químicamente. Su delicada manufactura y fragilidad, ya que una pieza se puede romper en cualquier momento, hacen a la talavera tres veces más costosa que cualquier otra pieza de cerámica. Por ello, los fabricantes de la talavera han estado bajo presión por las imitaciones, más frecuentemente de China, y piezas de cerámica similares de otras partes de México, especialmente de Guanajuato. El estado de Guanajuato pidió al gobierno federal compartir los derechos de la denominación de origen con el de Puebla, pero en 1997 recibió como respuesta una negativa, y la cerámica vidriada de otras partes de México se denominan simplemente mayólica.
Hoy en día, solo las piezas provenientes de zonas designadas y de talleres específicos que han sido certificados están permitidos para llamar a sus obras talavera.Norma Oficial Mexicana NOM-132-SCFI-1998, Talavera-Especificaciones. La certificación es emitida por el Consejo Regulador de la Talavera, un cuerpo regulatorio especial. Solo nueve talleres hasta ahora han sido certificados: Talavera Armando, Talavera Celia, Talavera de las Américas, Talavera de la Luz, Talavera La Reyna, Talavera de la Nueva España, Talavera Santa Catarina, Talavera Uriarte y Talavera Virgilio Pérez. Cada una de las cuales debe pasar por una inspección bianual de sus procesos de fabricación. Las piezas son sometidas a 16 pruebas elaboradas por laboratorios certificados internacionalmente. Aunado a esto, hay una prueba hecha por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Puebla para asegurar que el vidriado no contenga plomo en más de 2.5 partes por millón o de cadmio en más de 0.25 partes por millón, dado que la mayor parte de las piezas se usan para servir alimentos.Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA1-1993. Salud Ambiental. Artículos de cerámica vidriados. Límites de plomo y cadmio solubles. Solo aquellas piezas salidas de los talleres que alcancen los estándares están autorizadas para llevar la firma del alfarero, el logotipo del taller y el holograma especial que certifica la autenticidad de la pieza.
Producción thumb|La tienda y taller de Talavera Uriarte en Puebla.
El proceso de la elaboración de la talavera es complicado y prácticamente no ha cambiado desde la temprana época virreinal. El primer paso es mezclar arena negra de Amozoc y arena blanca de Tecali. Es entonces lavada y filtrada para quedarse con las partículas más finas. Esto puede reducir el volumen en un cincuenta por ciento. En seguida la pieza es modelada a mano en un torno, y dejada a secar varios días. Viene entonces el primer cocido, a una temperatura de 850 °C. Tras comprobar que no tiene fisuras o defectos. Se aplica el vidriado inicial o fondo blanco-marfil. Posteriormente, el decorado se pinta a mano. Finalmente se expone a un segundo cocido para endurecerlo. Este proceso puede llegar a tomar tres meses para la mayor parte de las piezas, pero en algunas puede durar hasta seis.
El proceso es complicado a un grado tal que durante la época virreinal los alfareros encomendaban las piezas con oraciones especiales durante el proceso de cocimiento.
Algunos talleres en Puebla ofrecen visitas guiadas y explican el proceso. El taller certificado y aún en operación más antiguo es la "casa Uriarte". Fue fundada en 1824 por Dimas Uriarte, y se especializa en diseños de la era virreinal. Otro taller certificado es el "Talavera de la Reina", conocido por aplicar diseños de artistas mexicanos contemporáneos.
Uso thumb|La Casa de los Azulejos en la Ciudad de México.
La talavera se emplea principalmente para utensilios de uso común tales como platos, jarrones, tibores, floreros, lavamanos, artículos religiosos y figuras decorativas. Sin embargo, una cantidad importante se destina a la decoración interior y exterior de edificios en México en forma de azulejos, en especial en la ciudad de Puebla. La cocina poblana es uno de los motivos decorativos de la Talavera, desde los azulejos que decoran los muros y tarjas hasta los platos y otros utensilios de cocina. Constituye un estilo per se de decoración en las cocinas mexicanas. En las antiguas cocinas conventuales muchos diseños incorporaban el emblema de la orden religiosa. Muchas de las fachadas del centro histórico de Puebla están decoradas con estos azulejos,La talavera en las calles del Centro Histórico de Puebla; Gil Mejía, Raúl; Versus Editores, S.A. de C.V./Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; 2007; ISBN 9789685482103 así como fuentes, patios, iglesias y otros edificios, y constituyen parte importante de la arquitectura barroca poblana. El empleo de azulejos era una demostración del estatus económico familiar o de la iglesia. Esto condujo a un dicho que dice: "No aspirar a construir una casa de azulejos equivale a no aspirar a mucho en la vida." Demostrar un nivel de vida alto no estaba restringido a Puebla. En la Ciudad de México, la Iglesia de la Encarnación y la de la Virgen de Valvanera ostentan ambas cúpulas revestidas de azulejos. El más famoso ejemplo del uso de la talavera en la capital es la Casa de los Azulejos, palacio del edificado por el conde del Valle de Orizaba. Lo que hace a este palacio único en la antes llamada Ciudad de los Palacios, es que su fachada en todas sus caras está completamente revestida de azulejos azules y blancos, exorbitante para la época de su construcción.
Antecedentes thumb|Plato del siglo , producción de Talavera de Puebla conservada en el Museo de Arte Popular (Ciudad de México).
El origen de estas lozas se sitúa en China. Las técnicas y diseños chinos fueron llevados a la península ibérica vía Mallorca por alfareros de la España musulmana a finales del . De allí se extendió al resto de Europa, con el nombre de mayólicas. Entre los diversos centros españoles de industria cerámica se hizo especialmente popular el de Talavera de la Reina (Toledo, España), que junto con Sevilla acapararon las exportaciones de loza fina al Nuevo Mundo. En México se incorporaron ulteriores influencias chinas e italianas a medida que evolucionaba en España, así como la formación de gremios con el fin de regular la calidad.
Hay varias hipótesis sobre cómo se introdujo la cerámica mayólica a México. La más común y aceptada es que fue introducida por monjes franciscanos, que bien pidieron artesanos a España o sabían producir la cerámica ellos mismos. Estos padres requerían azulejos y otros objetos para decorar sus nuevos conventos, así que, para satisfacer la demanda, los artesanos españoles o los mismos padres enseñaron a los indígenas a producir la cerámica vidriada. Un número significativo de alfareros laicos fueron a México desde Sevilla y Talavera de la Reina durante la muy temprana época virreinal. Más tarde, Diego Gaytán, alfarero oriundo de Talavera, revolucionaría la alfarería poblana.
De finales del a mediados del , el número de alfareros y talleres se mantuvo al alza, y cada uno comenzó a crear sus propios diseños y técnicas. El gobierno virreinal decidió regular la industria con gremios y estándares. En 1653 se crearon las primeras ordenanzas, que estipulaban a quiénes podía llamarse artesanos, la categoría del producto de calidad y las normas de decoración. El resultado fue la homologación y el incremento de la calidad. Algunas de las reglas establecidas por las ordenanzas incluían el uso del azul cobalto en las piezas más finas, la firma para evitar las falsificaciones, la creación de niveles de calidad (fina, semi-fina y uso diario) e inspecciones anuales por parte de maestros alfareros.
El periodo entre 1650 y 1750 pasaría a denominarse "la Era Dorada de la talavera". Puebla fue conocida como el centro alfarero más importante de la Nueva España. Las piezas eran exportadas a todos el territorio, y eran enviadas a Guatemala, Cuba, Santo Domingo, Venezuela y Colombia. Durante esta época, el empleo del azul en la talavera fue reforzado por la influencia de las cerámicas chinas de la dinastía Ming, cuyo arte llegaba a México desde Filipinas en los galeones de Manila. Las influencias decorativas de Italia en el introdujeron el uso de otros colores.