Del buen salvaje al buen revolucionario: Mitos y realidades de América Latina es un libro publicado en 1976 por Carlos Rangel. El libro explora lo que, según el autor, son los fundamentos ideológicos y las razones culturales del subdesarrollo latinoamericano. Rangel busca una nueva interpretación de la realidad de América Latina alejada y enfrentada con lo que considera son mitos difundidos y poco cuestionados sobre la identidad latinoamericana. Rangel argumenta que estos son mitos promovidos sobre todo por las clases intelectuales nacionalistas y socialistas de muchos países latinoamericanos y que inclusive trascienden la región para convertirse en la imagen de Latinoamérica para el resto del mundo.
El libro ha conocido más de dieciséis ediciones en español y ha sido traducido al inglés, francés, italiano y portugués. El prólogo fue escrito por el pensador francés Jean-François Revel. El epílogo por los treinta años de la publicación del libro, en 2006, corrió a cargo del analista político cubano Carlos Alberto Montaner.
Recepción La primera edición del libro fue publicada en París (19 de febrero de 1976), Caracas (3 de mayo de 1976), y en Nueva York (1977). La obra se desarrolla en ocho ensayos temáticos y un "Post Scriptum" escrito diez años después de esas primeras ediciones. Las posturas teóricas e ideológicas del libro causaron gran controversia en su momento. A principios de junio de 1976, ejemplares del libro fueron quemados públicamente en la Universidad Central de Venezuela. El propio Rangel, en su "Post Scriptum" escrito diez años después de la primera publicación del libro, menciona a un crítico (sin nombrarlo) en Estados Unidos quien, señalando que el libro se imprimió en papel reciclado, dijo que "al menos los árboles se salvaron".
Al comentar sobre el incidente de la quema del libro en su programa de televisión (llamado entonces Lo de hoy), Rangel y su esposa Sofía Ímber, si bien condenaron la quema, destacaron que Venezuela era una democracia funcional y que se habían vendido más de ejemplares del libro en tres meses, desestimando el evento como un incidente aislado, liderado por un profesor con unos pocos estudiantes. Rangel dijo que más preocupante era el hecho de que una editorial argentina dispuesta a lanzar el libro no pudo encontrar una imprenta dispuesta a imprimirlo por temor de asesinatos durante la violenta inestabilidad política de la dictadura del general Jorge Rafael Videla. En un programa posterior, Carlos y Sofía comentaban sobre una entrevista reciente con Manuel Fraga y cómo el libro estaba en "revisión de importación", Sofía lo calificó de "censura", antes de permitir su publicación en la España en transición posterior a Francisco Franco. Posteriormente se publicaron ediciones impresas en ambos países. El libro ha tenido más de dieciséis ediciones en español y ha sido traducido al inglés, francés, italiano y portugués.
thumb|Primeras y segunda edición del libro "Del buen salvaje al buen revolucionario” de Carlos Rangel en inglés.Fuera de Latinoamérica, el libro ha servido como referente para debates sobre desarrollo y democracia. Reconocidos académicos estadounidenses, como Lawrence Harrisonen 1984, han dedicado artículos al libro y a su relevancia para el debate sobre la Teoría de la dependencia. Una columna del Baltimore Sun de 1994 sobre Emiliano Zapata invocó la crítica de Rangel al "buen revolucionario" para desafiar las visiones románticas de la reforma agraria. Una retrospectiva en Business Vision en el 2015 describe a Rangel como "un crítico temprano y abierto del mito del buen salvaje que la izquierda promovía", situándolo junto a Mario Vargas Llosa y Octavio Paz en el linaje liberal de la región; un artículo de opinión del JoongAng Daily de Corea del Sur en 2010 citó la obra al instar a confiar en las instituciones liberales por encima del nacionalismo populista.
La influencia del libro abarca amplios intereses. El Centro Internacional para las Artes de las Américas (ICAA), del archivo de arte latinoamericano del Museo de Bellas Artes de Houston, incluye el libro entre los textos fundamentales para comprender el discurso poscolonial en las artes visuales. En 2013 se presentó en Madrid, España, una exposición titulada "Del Buen Salvaje al Conceptual Revolucionario", reuniendo una colección de obras visuales y conceptuales por artistas de Brasil, Chile, Colombia, Suecia y Venezuela inspiradas en el libro de Carlos Rangel. DBSBR y el legado de Rangel fueron el tema de una mesa redonda liderada por Marcel Granier en la convención anual de la Sociedad Mont Pelerin celebrada en la Ciudad de México en 2025.
Álvaro Vargas Llosa argumenta que el texto de Rangel "sigue siendo más relevante que nunca" porque confronta "la tendencia de América Latina a encubrirse de victimismo" mientras que Fundación Bases lo elogia como "uno de los mejores ensayos escritos en el último siglo" por exponer los costos del populismo anticapitalista. Los académicos también atribuyen al ensayo el mérito de anticipar críticas posteriores al "socialismo del siglo XXI". Los análisis de la Brookings Institution sobre la Venezuela de Hugo Chávez y los comentarios de Impunity Observer sobre el autoritarismo regional hacen eco de la advertencia de Rangel de que culpar a Estados Unidos o al capitalismo global evade la responsabilidad local.
El libro es una referencia controversial para las críticas liberales clásicas del populismo. Aunque elogiado por pensadores liberales como Jean-François Revel, Carlos Alberto Montaner, Loris Zanatta, y Mario Vargas Llosa, fue atacado por muchos en la izquierda latinoamericana por socavar las narrativas antiimperialistas, y algunos lo llamaron un panfleto reaccionario. Para algunos críticos, el libro de Rangel es la antítesis del libro Las venas abiertas de América Latina publicado en 1971 por Eduardo Galeano, un ícono de la izquierda latinoamericana. Dos resúmenes del libro similares en su aproximación pueden verse en A 30 años Del buen salvaje al buen revolucionario, publicado por CEDICE (el enlace disponible es del Instituto Independiente); y en Un clásico del liberalismo - Del buen salvaje al buen revolucionario de Aníbal Romero en los suplementos de Libertad Digital.
Argumentos Centrales Las cinco introducciones principales del libro —de J.F. Revel (1976), C.A. Montaner (2006), C.J. Rangel (2019), L. Zanatta (2023) y C. Granés (2024)— identifican las tres narrativas culturales e ideológicas centrales que Rangel dice impulsan el autoritarismo y el subdesarrollo: la idealización del "buen salvaje" precolombino, el rechazo generalizado al liberalismo occidental —en particular al estadounidense— y la creencia de que la revolución conduce inevitablemente a la justicia. Para Rangel, estas ideas, matizadas con interpretaciones marxistas, sentimiento antiestadounidense y discurso moralista, han obstaculizado el progreso de la región hacia la democracia liberal y el Estado de derecho.
El argumento principal de Rangel es que, a pesar de las diferencias ideológicas, la mayoría de los regímenes políticos latinoamericanos —de izquierda o derecha, civiles o militares—convergen en un núcleo antiliberal que ha resultado en una persistente veta autoritaria. Sin embargo, el autor también encuentra un fuerte potencial para el liberalismo político que, según él, cuando ha aflorado, ha dado lugar a democracias (imperfectas) que coinciden con los períodos más prósperos de la región. Jean-François Revel denomina a esto la «Ley de Rangel», que expresa así: «Cada vez que el pueblo, personas reales, vota libremente en elecciones no manipuladas, elige soluciones moderadas, partidos de centroderecha o de centroizquierda. El legendario extremismo latinoamericano es un fenómeno elitista. Los intelectuales, militares, fascistas y revolucionarios que han luchado por el poder durante siglos, con fusiles y retórica encendida, son oligarquías opuestas, ansiosas por satisfacer sus ansias de dominación (por no hablar de sus apetitos financieros)».
Contraargumentos a Del buen salvaje al buen revolucionario thumb|Primeras ediciones de los libros de Carlos Rangel en español, francés e inglés.Unos meses después del fallecimiento de Carlos Rangel, Manuel Caballero, académico e historiador venezolano, escribió una profunda crítica del libro (y al legado de Carlos Rangel) en un ensayo titulado “Para una radiografía del pensamiento reaccionario”, en el que argumenta que DBSBR es un texto polémico, con una fuerte carga ideológica, que caricaturiza a la izquierda latinoamericana y que carece de rigor académico. El propio Rangel nunca calificó el libro como un tratado académico, sino solo como un extenso ensayo de opinión que intenta diagnosticar un problema, no una solución prescriptiva.
Quizás en respuesta a las primeras críticas contemporáneas sobre el enfoque poco académico de su extenso ensayo, Rangel se aseguró de que su edición en inglés, publicada un año después de la primera edición en español, incluyera numerosas referencias citadas, las cuales Caballero desconocía, por confirmar en su ensayo de 1988 haber releído la edición original de 1976 en español. En ediciones posteriores a partir del 2022 se incorporaron las referencias incluidas en la primera y segunda edición en inglés y referencias adicionales, basadas en menciones identificadas dentro del libro.
El desafío clave de Caballero, tanto a Rangel en general como al libro mismo, se enfoca sobre una afirmación que hace Jean-François Revel, en el prefacio del tercer libro, póstumo, de Rangel: Marx y los socialismos reales y otros ensayos. Allí Revel dice que Rangel era un intelectual sincero en constante búsqueda de la verdad y el desenmascaramiento de mitos. Además, Caballero argumenta que la obra de Rangel simplifica realidades complejas y utiliza la "verdad" como arma retórica porque, según Caballero, la verdad no puede estar desprovista de contexto, ideología y perspectiva histórica, una perspectiva sartreiana de "Billancourt", la cual Rangel confronta directamente en su tercer libro como parte de su argumento sobre la responsabilidad del intelectual con la sociedad. Según Caballero, a menos de que la verdad se ajuste a su contexto, se convierte en una retórica de afirmación transformada en dogma, y el uso que Rangel hace de la verdad como dogma conduce a una visión del mundo similar al estalinismo, un mundo binario simplista de contrastes entre barbarie versus civilización, racionalismo versus revolución, capitalismo versus comunismo, desarrollo versus subdesarrollo, etc.
El contraargumento de Caballero, y de la intelectualidad de izquierda en aquel momento, se centra sobre la afirmación por Rangel como verdad incontrovertible de que Latinoamérica permanece en atraso y subdesarrollo. La pregunta de Caballero (y de los críticos de Rangel) es “¿Atraso y subdesarrollo en relación con qué?” aseverando que el ejemplo de los Estados Unidos no es el modelo a seguir.
Si bien Caballero descarta a Del buen salvaje… y lo califica como un panfleto reaccionario que utiliza acrobacias retóricas para exponer su argumento, sus escritos posteriores, como “En la oposición, como siempre” (1998), y su firme oposición a Hugo Chávez a partir de 1992 reflejan un giro que se aproxima a la crítica de Rangel a falsedades ideológicas.