Manuel Arenzana (Soria, 24 de marzo de 1750 - Puebla de los Ángeles, 21 de agosto de 1821) fue un compositor y maestro de capilla español.
Vida
Manuel Arenzana Crespo nació en Soria, en la Corona de Castilla, el 24 de marzo de 1750. Era hijo legítimo de Manuel de Arezana y María Antonia Crespo, el segundo de once hijos. Fue bautizado el 30 del mismo mes en la parroquia de Santo Tomé. Con toda probabilidad se formó en la Colegiata de Soria, donde ingresaría entre los 6 y los 8 años, para estudiar bajo la batuta del maestro Juan Encabo. Manuel no ha podido ser documentado, pero su hermano menor Simón aparece en la documentación como infantejo del coro, que al cambiar de voz continuó allí su formación como organista.
En el caso de Manuel, hay un vacío documental hasta 1788, pero en el Legajo G de la Catedral de Puebla aparece como «facultativo en el calave», por lo que se puede suponer que se formaría como organista hasta los 22 años de edad aproximadamente. Lo único que se sabe con seguridad es que durante ese tiempo se casó con Paula Lozano, de la que enviudaría posteriormente. El 23 de agosto de 1788 se casaba en segundas nupcias con 38 años en la parroquia de San Antonio de Cádiz de Cádiz con Juana Solsona, natural de Madrid y viuda ella misma de Josef Moscoli.
Con 41 años, se embarcó en Cádiz en la fragata «La Dolores, alias La Afortunada», como mozo de repostería para dirigirse a la Nueva España. Llegó a Veracruz enfermo y se dirigió a la lejana ciudad de Puebla de los Ángeles para curarse. Es posible que todo se tratase de una estratagema para no tener que pagar el pasaje y poder quedarse en Nueva España, ya que tras llegar a Puebla se dirigió a la Catedral y no a un hospital. Desde la renuncia del maestro José Joaquín Lazo de Valero en 1776 el magisterio se encontraba vacante y se había cubierto con una serie de interinos. De hecho, en 1790 se había nombrado a Cayetano Pagueras, cantor de la Catedral de La Habana, pero este no llegó a presentarse desde Veracruz para tomar posesión del cargo. Así, Arenzana solicitaba «sufrir» el examen para acceder al cargo, ya que no llevaba documentos para acreditar sus capacidades.
A pesar de llegar a Puebla de forma inesperada, Arenzana consiguió una carta de recomendación de don Matías Menduburu. Entre tanto, Joseph Fallotico había enviado una solicitud para el magisterio el 22 de julio de 1791 desde La Habana, que al parecer no fue tomado en cuenta. Ante la partida de Pagueras de vuelta a La Habana, el cabildo decidió examinar a Arenzana, pidiéndole que escribiese unos Kiries de una misa y un motete en canto llano. Tanto estas obras como las de Pagueras fueron enviadas a fray Francisco Martín de Crucelaegui para su dictamen, que fue favorable a Arenzana. Su fallo sobre las composiciones de Pagueras fue durísimo: «sus Piezas estan defectuosisimas a tanto grado, que no solo no merece el nombre de Compositor, pero ni aun el de verdadero Contrapuntista».
Sin haber tomado posesión del cargo, Arenzana ya ejercía el cargo a finales de 1791, con un salario de 1000 pesos fuertes anuales y otros 500 de obvenciones. Un salario de los más altos, incluso si se compara con la Catedral de México. Sus inicios no fueron fáciles, ya que tras un largo plazo sin supervisión, los músicos no asistían regularmente, ni cumplían con sus obligaciones; los niños no recibían lecciones; y prácticamente se había dejado de componer. Además tuvo roces con el presbítero Francisco Cabrera, sin que se sepan las causas.
En cuanto consiguió el magisterio, mandó venir a su esposa, que embarcó en Cádiz en dirección a la Nueva España. Arenzana tuvo problemas económicos, posiblemente una señal de la decadencia de la catedral poblana y en 1793 todavía no había tomado posesión como titular del magisterio. La situación se prolongó hasta 1797, año en el que se especificaron las obligaciones del maestro de acuerdo con las constituciones y reglamentos de 1786. Atenzana consiguió reconducir la capilla de música angelopolitana y que tuvo una segunda época de esplendor durante su magisterio, antes del definitivo declive. Se introdujo el violín y el clarinete. Tres años después de ocupar su cargo, ya componía para gran orquesta, lo que no quiere decir que obras de tal envergadura se tocasen en la Catedral, pero que por lo menos entraba dentro del reino de lo posible.
Gabriel Pareyón en su Diccionario Enciclopédico de Música en México (2007) afirma que Arenzana dejó Puebla de los Ángeles en 1796 para ocupar el cargo de violinista primero de la capilla de música de la Catedral Metropolitana de México. De esta forma coloca en el magisterio a José María Villegas (1796-1799), José María Carrasco (1799-1813) e Ildefonso Sánchez (1814-1821). En esto la información se contradice con el trabajo de la musicóloga Miriam Dalila Franco Gutiérrez.
Según Franco Gutiérrez, ejerció el cargo durante casi 30 años, siendo el último maestro de capilla titular y novohispano de la catedral angelopolitana. Fallecía en Puebla de los Ángeles el 21 de agosto de 1821, un mes antes de la independencia mexicana. Tras su fallecimiento ejercería el cargo de forma interina sus Piezas están defectuosisimas a tanto grado, que no solo no merece el nombre de Compositor, pero ni aun el de verdadero Contrapuntista.
Obra
La obra de Manuel Arenzana se sitúa en la fase final de la tradición musical novohispana, caracterizada por la pervivencia de modelos hispánicos tardobarrocos combinados con elementos del clasicismo emergente. Su producción conservada muestra un claro dominio de la escritura litúrgica para coro y orquesta, con especial atención a los géneros propios del calendario eclesiástico. Entre sus composiciones destacan los Maitines a la Purísima Concepción (1794–1797), objeto de edición crítica reciente, en los que se aprecia un tratamiento elaborado de la policoralidad, el uso expresivo del contrapunto y una cuidada articulación de los textos litúrgicos, acorde con las prácticas musicales de las grandes catedrales americanas de finales del .
Aunque parte de su producción se ha perdido, como las dos misas y tres maitines que figuraban en el catálogo musical de la catedral de México de 1875, diversas obras se conservan en archivos catedralicios. La catedral de Puebla resguarda composiciones como dos Lamentaciones, el Miserere mei Deus y los salmos Dixit Dominus y Laudate Dominum, mientras que la Catedral de Oaxaca conserva una misa para coro y orquesta. Estas obras evidencian la continuidad de las formas sacras tradicionales, así como una progresiva incorporación de recursos orquestales más amplios y un lenguaje armónico que refleja la transición estilística propia del periodo. Arenzana se inscribe así entre los músicos más destacados del final del virreinato, junto a otros maestros de capilla que consolidaron el repertorio catedralicio novohispano.
Además de su producción religiosa, Arenzana desarrolló actividad en el ámbito teatral, lo que amplía el alcance de su perfil artístico. El Diario de México lo menciona como autor de zarzuelas y sainetes, entre ellos El extrangero y Ribales de amore, compuestos para el Coliseo Nuevo, uno de los principales espacios escénicos de la capital virreinal. Esta faceta lo sitúa entre los últimos representantes de la música lírica teatral en la Nueva España, en un momento en que los géneros escénicos comenzaban a transformarse bajo nuevas influencias estéticas. En conjunto, su obra refleja tanto la solidez de la tradición musical catedralicia como su apertura a formas y contextos más amplios dentro de la cultura urbana de finales del periodo virreinal.
Referencias
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