El Komuch o Comité de Miembros de la Asamblea Constituyente fue un gobierno rival al Gobierno bolchevique establecido primero en Petrogrado y más tarde en Moscú tras la Revolución de Octubre. El Gobierno del Komuch, controlado por los socialrevolucionarios, duró cerca de cuatro meses antes de ser eliminado por los bolcheviques en septiembre de 1918, y tuvo su sede en la ciudad de Samara, junto al Volga.
Resultado de cerca de siete meses de lucha clandestina contra los bolcheviques, su programa político y económico difería significativamente del de otras entidades antibolcheviques, y suponía una alternativa intermedia entre conservadores contrarrevolucionarios y bolcheviques. Incapaz de lograr un apoyo decidido de ninguna de las clases sociales ni de formar una gran fuerza militar, a las victorias bélicas de junio, julio y agosto les siguió una rápida serie de derrotas en septiembre a manos de las unidades soviéticas, reformadas por Trotski, que acabaron en unas cuantas semanas con el Komuch. Durante su existencia sus relaciones con otras autoridades antisoviéticas, especialmente con el Gobierno Provisional Siberiano, fueron complicadas y apenas recibió apoyo en su lucha contra el Gobierno de Moscú.
Antecedentes Miembros del Komuch, de izquierda a derecha: Iván Brushvit, Prokopi Klímushkin, Borís Fortunátov, Vladímir Volski (presidente) e Iván Nésterov.|thumb|right Los socialrevolucionarios (SR o eseristas), que habían perdido gran parte del apoyo del que gozaban al comienzo del periodo revolucionario ruso, habían aprobado en su IV Congreso de diciembre de 1917 defender la Asamblea Constituyente Rusa, incluso con las armas y enfrentándose a los bolcheviques si hubiera sido necesario. El Congreso había aprobado también una resolución que prohibía nuevas alianzas con fuerzas conservadoras como la que habían mantenido en el Gobierno Provisional Ruso antes de la Revolución de Octubre, consideradas perjudiciales para el partido. Únicamente se contemplaban pactos con otras formaciones socialistas. A pesar de la decisión de los socialrevolucionarios, la Asamblea Constituyente Rusa fue disuelta por los bolcheviques a comienzos de 1918 y los diputados regresaron a sus provincias, mientras el Comité Central socialrevolucionario permanecía en la capital planeando cómo enfrentarse al Gobierno y reunir de nuevo la Asamblea. El partido sopesó la posibilidad de reunir la Asamblea en territorio no controlado por los bolcheviques y, después de descartar Ucrania y el Don, se decidió por la región del Volga, de tradición socialrevolucionaria y donde los bolcheviques estaban encontrando problemas. En febrero, una delegación de veinte diputados de la Asamblea viajó a la región para preparar el alzamiento y entrar en contacto con otros grupos opuestos a los bolcheviques. Los primeros meses la actividad fue infructuosa y los informes favorables a la oposición al Gobierno resultaron exagerados, pero a finales de abril y comienzos de mayo, las perspectivas de lograr un alzamiento contra los bolcheviques mejoró para los socialrevolucionarios con la llegada de los destacamentos encargados de requisar alimentos de los campesinos, que fueron recibidos con hostilidad y violencia por estos. Las medidas del Gobierno bolchevique en Samara, que disgustaron a la guarnición y a la clase media, aumentaron el descontento. Ante los indicios de tensión creciente, los socialrevolucionarios decidieron planear un alzamiento para septiembre. El VIII Congreso del partido, celebrado a mediados de mayo en semiclandestinidad por la persecución de la Cheka, aprobó la lucha armada contra el Gobierno soviético y los Imperios Centrales; mostrándose favorables no solo la corriente más conservadora del partido, sino también la más izquierdista. De este modo, se enviaron miembros del Comité Central a las regiones del Volga y de los Urales para organizar el levantamiento.
El 25 de mayo unidades de la Legión Checoslovaca se alzaron contra los bolcheviques y comenzaron a capturar localidades a lo largo del ferrocarril transiberiano. La revuelta condujo a la formación de diversas autoridades políticas antibolcheviques que surgieron en los meses posteriores. El levantamiento de los checoslovacos hizo variar los planes de los socialrevolucionarios, y los dirigentes socialrevolucionarios de Samara, en la clandestinidad, solicitaron el apoyo de las tropas de la Legión Checoslovaca, acantonadas en la cercana ciudad de Penza, para tomar el poder en Samara, junto al Volga. Los SR de la ciudad infringían así la resolución de su Octavo Congreso, celebrado en mayo, que prohibía la injerencia de tropas extranjeras en el conflicto ruso. Las negociaciones con mencheviques y kadetes para obtener su apoyo al alzamiento fracasaron, a pesar de las simpatías de ambos partidos por el objetivo de expulsar a los bolcheviques de la ciudad. Tras cierta renuencia, los checoslovacos aceptaron atacar la ciudad. Después de unas breves escaramuzas conocidas como la «batalla de Samara», que se saldaron con escasas bajas por ambas partes, los dos mil guardias rojos fueron expulsados el 8 de junio por los ocho mil checos bien armados, que habían llegado a la ciudad el día anterior y recibieron la ayuda de una unidad socialrevolucionaria y otra de oficiales. A pesar del júbilo por la expulsión de los bolcheviques, la población en general no apoyó la toma del poder por los alzados.
Establecimiento Tras la toma de la ciudad de Samara, se formó entonces un nuevo Gobierno que trató de legitimarse haciendo referencia a la disuelta Asamblea Constituyente Rusa. La proclama la realizaron cinco diputados socialrevolucionarios en la duma de la ciudad, bajo protección militar de los checoslovacos. En sus primeros llamamientos a la población a comienzos de junio tras su establecimiento, el Komuch convocó a la población a defender la Asamblea y el país contra el imperialismo alemán y lo que consideraba claudicación a este por parte de los bolcheviques. La lucha contra estos dos enemigos debía ser la tarea del nuevo «Ejército Popular».
El nuevo Gobierno no contó, sin embargo, con el apoyo decidido de todo el partido socialrevolucionario: su fracción más conservadora, fuerte entre los diputados moscovitas de la Asamblea, vio con malos ojos al Komuch y prefirió respaldar los esfuerzos de la Unión por la Regeneración de Rusia para oponerse al Gobierno de Lenin.
Originalmente lo formaron cinco social revolucionarios —Vladímir Volski, Iván Brushvit, Prokopi Klímushkin, Iván Nésterov y Borís Fortunátov—, todos diputados de la Asamblea Constituyente, tres de ellos naturales de Samara. El nuevo Gobierno hizo un llamamiento a todos los antiguos diputados, con la excepción de los bolcheviques y socialrevolucionarios de izquierda, para que acudiesen a la ciudad, donde se reconstituiría el desaparecido Parlamento. Al final de sus cuatro meses de existencia, alrededor de cien antiguos diputados se habían reunido en la ciudad del Volga. La mayoría de ellos eran socialrevolucionarios, absteniéndose los diputados de otros grupos de acudir dada la preponderancia de los primeros. El Gobierno se consideraba a sí mismo provisional, y planeaba entregar el poder a la Asamblea Constituyente tan pronto como hubiese cuórum para reunirla de nuevo.
Características y medidas de gobierno El Komuch formó unas estructuras administrativas con competencias mal definidas, lo que llevó a continuos roces e ineficiencia en la gestión. La distribución de las carteras ministeriales entre los cinco miembros originales dio paso a un gabinete responsable ante el Komuch. En agosto se formó un Consejo de Ministros de quince miembros y el Komuch se transformó en una especie de Cámara legislativa. En la práctica, las decisiones principales las tomaban Volski y Klímushkin en conjunción con Mijaíl Vedeniapin, miembro del Comité Central socialrevolucionario.
La mayoría de los socialrevolucionarios de derecha como Vladímir Zenzínov, Nikolái Avkséntiev o Yekaterina Breshko-Breshkóvskaya se trasladaron a la ciudad. En muchos aspectos fue una resurrección del Gobierno Provisional Ruso en su última fase —durante las sucesivas coaliciones social-liberales presididas por Aleksandr Kérenski—, ya que se basó en la misma premisa que este había defendido y lo había llevado a la derrota a manos de los bolcheviques: que las provincias no estaban listas para una revolución socialista y, por tanto, el proceso revolucionario no debía avanzar más allá de su fase democrática. Nuevamente, esta asunción se mostró falsa. El objetivo principal del Komuch fue, por consiguiente, el restablecimiento de la democracia y el aplazamiento de las reformas sociales hasta la convocatoria de la Asamblea Constituyente, que debía encargarse de tales asuntos. Como en el caso del Gobierno provisional desaparecido, el Komuch se declaró autoridad transitoria hasta el establecimiento de un Consejo de Ministros parlamentario.
El Komuch se consideraba a sí mismo como la única autoridad verdaderamente revolucionaria y mantuvo por ello los símbolos revolucionarios; consideraba contrarrevolucionario al Gobierno de Moscú por su disolución de la Asamblea Constituyente y sus medidas represivas.
El Komuch restauró teóricamente los derechos civiles, pero la guerra civil impidió su aplicación. Se arrestó a cerca de cuatro mil prisioneros políticos, partidarios de los bolcheviques. Se restablecieron los zemstvos y las dumas municipales, prohibiéndose temporalmente los sóviets, que luego reaparecieron, pero no como organismos de gobierno, sino como órganos de clase donde los trabajadores podían expresar sus deseos al Gobierno. El Komuch contaba con delegados plenipotenciarios en las provincias y distritos con potestad para anular los actos de zemstvos y dumas.
Relaciones con las fuerzas locales y de la región Relaciones con mencheviques y kadetes Campesinos rusos de la época de la revolución. El Komuch, con su insistencia en moderar la reforma agraria que teóricamente defendía y su devolución de parte de las tierras a los terratenientes, perdió el apoyo del campesinado.|thumb|right El Gobierno fue esencialmente un ejecutivo SR, con algunos representantes de las minorías regionales, y de los mencheviques y los kadetes, que ingresaron en el mismo infringiendo las directrices de sus comités centrales respectivos.
Los kadetes pusieron, como condición para ingresar en el gabinete, que los socialrevolucionarios abandonasen su programa agrario; la negativa de los SR los hizo ser hostiles al Komuch. Los kadetes prefirieron respaldar al Gobierno Provisional Siberiano, considerado como defensor de su programa político y capaz de derrotar a los bolcheviques, a la vez que respaldaban los esfuerzos de la Unión por la Regeneración de Rusia y abandonaban temporalmente su preferencia por la instauración de una dictadura militar. El partido kadete confiaba en obtener una mayoría en una nueva Asamblea Constituyente, se negaba a acatar las decisiones de la anterior y deseaba posponer el reconocimiento de la reforma agraria hasta entonces.
Los mencheviques locales solo modificaron su postura en agosto, cuando permitieron que algunos de sus miembros de manera individual ingresasen en el Gobierno, pero el Comité Central mantuvo su oposición a intervenir en la guerra civil. Se formó, no obstante, un comité regional para colaborar con el Komuch. Iván Maiski —el futuro diplomático soviético y miembro por entonces del Comité Central menchevique—, decidió formar parte del ejecutivo, lo que provocó su expulsión primero del Comité Central y más tarde del partido. Esto hizo que muchos mencheviques se abstuviesen de ayudar al Komuch. Otros, sin embargo, trabajaron en los ministerios, aunque ninguno formó parte del Komuch propiamente dicho, ya que no había diputados mencheviques de la Asamblea en Samara.
Relaciones con las minorías