La crisis de abril de 1917 en Rusia fue el primer conflicto grave entre el Gobierno provisional ruso y el Sóviet de Petrogrado tras la creación de ambos durante la Revolución de Febrero.Tsereteli (1955), p. 93 Surgida por el desacuerdo entre los objetivos de paz condicional de los dirigentes de la mayoría en el Sóviet (Consejo) y la postura a favor de la continuación de la participación rusa en la guerra manteniendo los objetivos del anterior régimen zarista, llevó a la dimisión del ministro de Exteriores, Pável Miliukov y a la formación del primer gabinete de coalición entre liberales y socialistas moderados, que se mantuvo con grandes tensiones hasta la Revolución de Octubre cuando los bolcheviques derrocaron al Gobierno.
Antecedentes Tras la Revolución de Febrero, la cooperación entre el Gobierno provisional y el Sóviet de Petrogrado parecía fluida. Durante la reciente celebración de la primera conferencia nacional de los sóviets, la postura de cooperación con el Gobierno liberal llevada a cabo por el Sóviet de la capital había recibido el apoyo abrumador de los delegados. El programa de Gobierno pactado entre el comité ejecutivo del Sóviet capitalino y el Comité provisional de la Duma Estatal anunciado el , pero sin abandonar mientras el conflicto mundial. El , sin embargo, no incluía mención alguna a la política exterior del país.Wade (1969), p. 9 Ante la importancia del asunto, presentó una segunda declaración más detallada de su programa cinco días más tarde en la que, por primera vez, se trataban la guerra y los asuntos exteriores del país:
Irakli Tsereteli, destacado menchevique que logró imponer el «defensismo revolucionario» como posición del Sóviet de Petrogrado y de su comité ejecutivo y que dirigió las conversaciones con el Gobierno provisional durante la crisis de abril que acabó con la marcha de Pável Miliukov y Aleksandr Guchkov y el ingreso de ministros socialistas en el gabinete.|thumb|right Esta declaración mostraba la decisión del Gobierno de no cambiar la postura rusa anterior a la Revolución de Febrero y reflejaba la opinión del ministro de Exteriores, Pável Miliukov, dirigente de los kadetes. Miliukov esperaba erróneamente que una ola de patriotismo facilitase el reforzamiento del frente y de las operaciones militares; la mayoría de la población, por el contrario, hacía tiempo que había perdido cualquier entusiasmo por la contienda.Wade (1969), p. 11 Se esperaba, en efecto, que el nuevo Gobierno abandonase los objetivos expansionistas del anterior y se dedicase a lograr una paz democrática entre los contendientes. La capacidad del Ejército de continuar el conflicto, a pesar del respaldo explícito de algunas unidades a mantenerse en la guerra, era muy dudoso. Para Miliukov, cualquier cambio de la política exterior rusa respecto a la guerra debía pactarse con los Aliados. En su opinión, el camino a la paz era el de la victoria militar.
Dos días más tarde, el , Miliukov reiteró en una rueda de prensa que la revolución no se extendería a la política exterior rusa. Según Miliukov, la revolución había acercado Rusia a los Aliados al convertirla en un país democrático que defendía los mismos objetivos de justicia y democracia que estos. El ministerio apenas sufrió cambios de personal, de acuerdo con la línea continuista de Miliukov y a pesar de las protestas de algunos revolucionarios. A pesar de negarlo, el ministro defendía la política expansionista rusa de sus predecesores y pronto trató de obtener garantías Aliadas sobre las promesas territoriales realizadas anteriormente al país.Wade (1969), p. 12 Los Aliados se habían comprometido a favorecer la anexión rusa del mar de Mármara, el Bósforo y los Dardanelos, además de Constantinopla y ciertas zonas costeras anejas. Además, un acuerdo con Francia había prometido recientemente a Rusia ampliar sus fronteras occidentales mientras Francia hacía lo propio con las suyas orientales.
La postura a favor de una pazWade (1969), p. 15 con condiciones del Sóviet publicada el se encontró con las declaraciones contrarias del ministro de Exteriores del Gobierno provisional.Tsereteli (1955), p. 101 El y por influencia del Tsereteli, el comité ejecutivo del sóviet había adoptado la postura «defensista revolucionaria», a favor de una paz democrática entre los contendientes, pero sin abandonar mientras el conflicto mundial. El , Miliukov había declarado que Rusia combatía para obtener los territorios con población de lengua ucraniana de Austria-Hungría, Constantinopla y los estrechos del mar Negro, indignando intensamente a los miembros del Sóviet;Rabinowitch (1991), p. 43Radkey (1958), p. 156 tachó la petición del Sóviet de una paz sin anexiones ni compensaciones como una «fórmula alemana que tratan de hacer pasar por socialista internacionalista».Wade (1969), p. 26 Para el Sóviet de Petrogrado, la renuncia a las anexiones territoriales eran un requisito para emprender la firma de una paz negociada. Las publicaciones desataron una campaña crítica con el Gobierno y, en especial, con Miliukov por su actitud ante la guerra. Este contraatacó a través de Rech, el diario de su partido, y trató al tiempo de recabar el apoyo de las tropas, tanto las de la capital como las del frente, para su posición, lo que ponía en peligro la autoridad del sóviet. Para el ministro de Defensa, el Sóviet no era más que el representante pasajero de una parte minúscula de la población rusa, sin autoridad para dictar la política exterior de la nación, que él deseaba que continuase siendo proaliada y dominada por el Consejo de Ministros.
Miliukov sólo logró acallar la críticas de sus colegas en el Consejo de Ministros amenazando con dimitir y retirar a los miembros de su partido del Gobierno, en el que eran mayoría. Al día siguiente, la comisión de enlace del Sóviet con el Gobierno, encabezada por Irakli Tsereteli, acudió a tratar los desacuerdos con el Gobierno. Aunque ambas partes coincidían en la necesidad de reforzar el frente, disentían sobre la política exterior más adecuada para lograrlo.Wade (1969), p. 27 Los delegados del Sóviet expusieron su postura defensista —convertida gracias a la influencia de Tsereteli en mayoritaria en el comité ejecutivo del Sóviet y dominante hasta el otoño—: la necesidad de rechazar los antiguos tratados imperialistas y proclamar que la continuación de la guerra era necesaria sólo hasta la próxima conclusión de una paz general negociada. Frente a esta posición, el Gobierno se mostró dividido: Miliukov rechazó los razonamientos del Sóviet, pero otros ministros se mostraron más dispuestos a aceptarlos en parte. Esta larga sesión acabó simplemente con la promesa del Gobierno de estudiar las propuestas del Sóviet. En las deliberaciones posteriores, Miliukov se encontró en minoría. El gabinete redactó una proclama que no fue del gusto del Sóviet que la rechazó, aunque el Gobierno se negó a realizar más concesiones que las que reflejaba el documento.Wade (1969), p. 28
El , sin embargo, el Gobierno se vio forzado a publicar una rectificación a las declaraciones del ministro, ya con el beneplácito del Sóviet de Petrogrado, que creyó reflejaba el abandono a las anexiones territoriales que defendía. La declaración, sin embargo, se hizo simplemente para calmar al Sóviet y a los partidos socialistas, sin intención real de cambiar la política del Gobierno y sin ser comunicada en el extranjero.Radkey (1958), p. 157 Miliukov siguió haciendo declaraciones en defensa de la anexión de Constantinopla y los estrechos, atizando así la oposición al Gobierno. Las diferencias de opinión entre la mayoría del gabinete y el Sóviet —cuya opinión representaba en solitario Kérenski en el Consejo de Ministros— subsistían. La presión de otros ministros y de la delegación socialista aliada no consiguió obligar a Miliukov a publicar una nueva nota dejando claro la renuncia rusa a las anexiones e indemnizaciones de guerra, a pesar de su promesa de hacerlo.
El el Sóviet de Petrogrado había publicado su llamada a la paz mundial basada en un pacto que excluyese las anexiones y las indemnizaciones de guerra.Rabinowitch (1991), p. 42 Preocupado por la divergencia entre sus llamamientos y las declaraciones del Gobierno, el Sóviet de Petrogrado trató de que el gabinete publicase su llamamiento a la paz como declaración oficial,Wade (1969), p. 31 reuniéndose una delegación del Sóviet con el gabinete el .
Negociaciones entre el Sóviet de Petrogrado y el Gobierno provisional Pável Miliukov, ministro de Exteriores del Gobierno provisional ruso y partidario de que Rusia continuase luchando en la Primera Guerra Mundial, fue el causante y principal víctima de la «crisis de abril».|thumb|right La delegación del Sóviet de Petrogrado, que incluía a Matvéi Skóbelev, Irakli Tsereteli y Víctor Chernov, recién regresado del exilio y muy crítico con las acciones de Miliukov, defendió la publicación del manifiesto de marzo como documento oficial, argumentando que la renuncia a los objetivos imperialistas del antiguo régimen reforzaría la imagen de Rusia entre los Aliados y la decisión de los soldados del frente a continuar la lucha, esta vez en defensa de objetivos más democráticos.Tsereteli (1955), p. 102
Miliukov se mostró claramente contrario, expresando su convicción de que la publicación del manifiesto avivaría los temores de la Entente sobre una próxima retirada de Rusia de la guerra. Ante la falta de respaldo de sus colegas de gabinete, que no deseaban entrar en disputas con el Sóviet, cedióWade (1969), p. 35 finalmente. Los representantes del Sóviet asumieron que la nota que publicaría Miliukov sería la emitida por el Sóviet en marzo y que se haría inmediatamente, pero no fue así.
Tensión Mientras Miliukov retrasaba la publicación del manifiesto, el Gobierno trataba de recabar el apoyo explícito del Sóviet para un nuevo crédito de guerra, el llamado «Crédito por la Libertad», que el Sóviet se negó a respaldar hasta que se hubiese publicado el comunicado a favor de la paz y renunciando a los objetivos del antiguo régimen que se iba posponiendo.Tsereteli (1955), p. 103
El Sóviet de Petrogrado contó con el respaldo de las delegaciones Aliadas que llegaban a Rusia y que, aunque simpatizaban en ocasiones con Miliukov, creían que su posición no favorecería la revitalización de las operaciones militares rusas y lo consideraban con escasa influencia.Wade (1969), p. 37 Las declaraciones de Kérenski el sobre la próxima entrega a los Aliados de una nueva nota diplomática causó disgusto en el gabinete, que las desmintió dos días más tarde, pero al precio de enfurecer a su vez al Sóviet, que exigió su inmediata entrega a los Aliados.Wade (1969), p. 38 Miliukov, por su parte, seguía rechazando una estrategia militar puramente defensiva y rechazaba que el Gobierno se plegase a los dictados del Sóviet en política exterior.
El presidente del Gobierno, príncipe Gueorgui Lvov, avisó al Sóviet de Petrogrado la nocheWade (1969), p. 39 del de la comunicación del manifiesto oficialmente a los Gobiernos Aliados y a la prensa, pero esta nota contenía un anexo de Miliukov que disgustó profundamente a los dirigentes del Sóviet.Radkey (1958), p. 160 El añadido de Miliukov dio la impresión a los socialistas de expresar un apoyo a la continuación incondicional de la guerra y al mantenimiento de los objetivos zaristas, incluyendo las indemnizaciones de guerra.Tsereteli (1955), p. 104 Su entrega a los Aliados el día anterior, Primero de mayo pareció una afrenta intencionada de Miliukov.Wade (1969), p. 5 Este se había limitado a añadir el anexo a la nota original, recalcar la intención de Rusia de continuar combatiendo hasta la «victoria decisiva» y sustituir la mención de anexiones e indemnizaciones por «garantías y sanciones», léxico que despertó las sospechas del Sóviet.
Oposición del Sóviet de Petrogrado