El Frente Argentino de Liberación (FAL), o Fuerzas Armadas de Liberación, o Fuerzas Argentinas de Liberación, fue una organización guerrillera con orígenes en 1968 (Pereyra, 2014, pág 195)Daniel Pereyra (2014) Memorias de un militante internacionalista. Colección Historia Argentina. Biblioteca Militante. Ediciones Razón y Revolución. Buenos Aires. Argentina. ISBN 9789871421824 en Argentina de ideología marxista-leninista. La historiadora Stella Grenat (2010) considera que la FAL no fue una organización unitaria sino un frente que reunió a varios grupos que actuaron entre 1969 y fines de 1971. Juan Carlos Cibelli, uno de sus fundadores, ha declarado que su grupo tenía formada una célula en el temprano 1963 (Grenat, 2010, pág 88); aunque las proto FAL habían actuado ya en 1962. FAL se proponía difundir el comunismo y el socialismo entre los obreros, estudiantes y pobladores de las villas de emergencia.
Origen y evolución La principal característica de FAL será su conformación de columnas autónomas bajo una serie de presupuestos básicos: lucha armada como método de intervención, antiimperialismo y enfrentamiento a la dictadura, dejando para otras coyunturas diversas definiciones políticas e ideológicas. Sus orígenes se remontan a fines de la década de 1950 como organización de cuadros, tras desprenderse del “Grupo Praxis” de Silvio Frondizi, y hacia mediados de la década siguiente comenzará a operar. En tanto frente de columnas armadas, reunirá bajo la misma sigla a grupos de tendencia guevarista como a otros de mayor apertura al peronismo radicalizado. Algunas de sus columnas, como la Brigada Masetti, se autodisolverá en los primeros años de los setenta; otras se incorporarán al PRT-ERP, como la Columna Che Guevara y a la OCPO, como las FAL América en Armas.
Según Gambini integraron el FAL seis agrupaciones: los disconformes con la Federación Juvenil Comunista encabezados por Hernán Jorge Enríquez; la Juventud Revolucionaria Peronista, del MRP (Movimiento Revolucionario Peronista) conducida por Gustavo Rearte; el Partido Revolucionario de los Trabajadores, sector El Combatiente; los Socialistas Revolucionarios que pasaron al Partido Obrero Revolucionario Trotskista (PORT); la Vanguardia Comunista (VC) de tendencia maoísta y el Partido Comunista Revolucionario (PCR), influenciado por los pensamientos de Mao.Gambini, Hugo: Historia del peronismo. La violencia (1956-1983) pág. 185 nota 28 Buenos Aires 2008 Javier Vergara Editor ISBB 978-950-15-2433-8
Primeras acciones En abril de 1962, cuando tenían entre 30 y 32 militantes, incluidas 8 o 9 mujeres realizó un robo en el Instituto Geográfico Militar sobre la calle Cabildo, de Buenos Aires, tras un año de planeamiento; fue el primer operativo de guerrilla urbana en la Argentina. Por medio de dos militantes que cumplían el servicio militar obligatorio en la unidad, hicieron un molde de cera de la llave de la Sala de Armas de la Institución, para duplicarlo e ingresar. Se llevaron 42 pistolas 11,25 mm. y 7 ametralladoras PAM y Halcón. No reconocieron su autoría, por lo que las autoridades lo atribuyeron a delincuentes comunes.
Luego, el grupo asaltó un Registro Civil para llevarse documentos de identidad en blanco con los que falsificar identidades apócrifas. Valiéndose de militantes empleados bancarios desviaban chequeras de clientes a una dirección propia y uno de ellos cobraba cheques cuya firma imitaban, utilizando esa falsa identidad. Obtuvieron así dinero para comprar entre 11 y 13 terrenos en el Gran Buenos Aires.Cibelli, Juan Carlos: Orígenes de las FAL. En Lucha armada en la Argentina, Buenos Aires 2005 año 1 n° 1 pág.32
El 5 de abril de 1969, un grupo cuya eficacia sorprendió a la Policía, tomó el Regimiento n.º 1 de Campo de Mayo y robó armas, sacadas en un camión que abandonaron y cuyos neumáticos, adquiridos por Alejandro Baldú, permitieron a la Policía llegar al agente de propaganda médica Alberto Arruda (27), Sergio Pablo Bjelis (27) y Carlos Malter Terrada (24), el abogado Hernán Henríquez y al empleado bancario Juan Carlos Cibelli, único detenido, quien permanecerá en prisión hasta 1973. No detectaron el nombre de la organización ni salió a la luz.
FAL estaba preparando un asalto a un tren pagador haciéndose pasar por personal de la Fuerza Aérea para lo cual Baldú junto a otro militante, Carlos Della Nave, debían pintar con los colores usados por esa arma en dos vehículos. Lo hacían en un galpón alquilado en las afueras de Luján cuando, entre el 16 y el 19 de marzo de 1970, la policía buscando delincuentes comunes ingresó, encontró armas, uniformes militares y camiones similares a los usados por la Fuerza Aérea y detuvo a Della Nave; según FAL también lo hizo con Alejandro Baldú, hecho negado por el gobierno.
El secuestro del cónsul paraguayo Los compañeros, que supieron casi de inmediato la detención, comenzaron a investigar diplomáticos a los cuales secuestrar para forzar que se legalizara la situación de Baldú y Della Nave, ya que suponían que estaban siendo torturados. Lo intentaron con el embajador de Alemania Federal en la Argentina, pero mientras lo vigilaban advirtieron que los custodios sospechaban. Probaron con el cónsul inglés de La Plata, al que empezaron a vigilar. Uno de los cuadros sugirió como objetivo al cónsul paraguayo en Ituzaingó (Corrientes) localidad cercana a Paraguay que se disponía a viajar a la Capital Federal con el fin de vender su Mercedes Benz mediante un aviso en el diario. Era una víctima de muy baja categoría para presionar, máxime en comparación con otros secuestrados en esa época en otros países por organizaciones armadas de izquierda, como el embajador de Estados Unidos en Brasil, Charles Elbrik; el empresario ítalo uruguayo Gaetano Pellegrini Giampietro, o el obispo de Guatemala, Mario Casariego, lo que suponía menos dificultades y quedaba en parte compensado porque estaba próxima la visita del presidente Alfredo Stroessner a la Argentina. El 24 de marzo de 1970 dos militantes fingieron interés en el vehículo, convencieron al cónsul que les mostrara el auto junto a su chofer y, al llegar a los bosques de Palermo, los amedrentaron con armas, abandonaron al chofer con el auto y se llevaron al cónsul.
El documento enviado a los periódicos, firmado como Frente Argentino de Liberación-Grupo Operativo Táctico Emilio Jáuregui, con fecha 24 de marzo de 1970, fue el primer mensaje a la opinión pública de una organización guerrillera en la Argentina en la década:
El suceso tuvo gran repercusión. Stroessner llegó a la Argentina y almorzó con Onganía en la residencia de Olivos. La posición de Paraguay, expresada por el canciller Raúl Sapena Pastor, fue que su gobierno “dejaba el problema en manos argentinas”, en tanto su homónimo local, Juan Bautista Martín, dijo que el gobierno paraguayo “no iba a interferir” y que no había iniciado gestión alguna. La suerte de Sánchez no inquietaba a los presidentes y Stroessner partió para la residencia El Messidor, en Villa La Angostura, en plan vacacional sin mencionar el tema en público.
La Policía Federal intentó sin éxito difundir la versión extraoficial de que Baldú podía haber sido muerto y enterrado por sus compañeros y un autodenominado Comando de Represión hizo explotar una bomba en el edificio donde viviría Jacobo Tieffenberg, presidente de la FUA y militante del PCR matando una mucama e hiriendo de gravedad a otra en represalia -según dijo en un comunicado- por el secuestro. Tieffenberg no vivía allí desde hacía años. A la noche el gobierno comunicó su rechazo a las exigencias, afirmó que Baldú estaba prófugo y Della Nave se encontraba “procesado por delitos comunes ante el Juzgado Federal de San Martín”. El cálculo era condenar a un diplomático de bajo rango que les importaba poco y demonizar a sus captores (junto con ellos, a la “subversión”).
En la madrugada del 26 de marzo, el juez Luque, interviniente en la causa por el allanamiento al galpón de Luján, tomó declaración indagatoria a Della Nave y permitió que fuera visto por los periodistas, que advirtieron lo que consideraron signos de tortura. El 27 de marzo, otro comunicado, firmado como Frente Argentino de Liberación Nacional, por primera vez explicitaba sus objetivos. Luego de reiterar su versión de lo ocurrido a Baldú y Della Nave afirmaron:
A la madrugada siguiente, liberaron al cónsul -que reconoció el buen trato- con dinero para volver a su hotel. El episodio inspiró la novela de Graham Greene, El Cónsul Honorario, ambientada en una ciudad ficticia del noreste argentino, en la que una fuerza insurgente paraguaya para exigir la liberación de presos políticos del régimen de Stroessner, secuestra a un diplomático de poca monta.
La revista Análisis en una nota sin firma hizo este balance: “El FAL consiguió algunos puntos victoriosos: una espectacular movilización policial había resultado infructuosa [para detenerlos o rescatar al cónsul], la organización guerrillera había ganado notoriedad internacional, y la aureola de humanitarismo les pertenecía” y el gobierno había “mantenido la imagen de autoridad al no aceptar el chantaje político”.
Dentro del FAL, según uno de sus militantes, consideraron que los fascinó la repercusión en los medios y les pareció que el secuestro había tenido una fuerza mucho mayor que ninguna otra acción, y que ese era el atajo correcto para seguir la lucha, una forma de operar sobre la realidad más rápida y efectiva que cualquier trabajo político de masas. Sin embargo, apenas dos meses después, el 29 de mayo de 1970, fue eclipsado por el secuestro y posterior asesinato de Pedro Eugenio Aramburu y nadie recordó más al cónsul.
Della Nave enloqueció años después. Baldú desapareció, ninguna fuerza u organismo del Estado reconoció haberlo detenido, por lo que puede considerárselo como un primer detenido-desaparecido de la “guerrilla” o de la lucha armada, “pero todavía se trataba, por decirlo así, de “accidentes” de la represión, y no de una metodología planificada de exterminio; de hechos que incluso les causaban molestias a los represores, porque debían borrar todas las huellas del crimen sin contar con la logística eficiente que se implementaría seis años más tarde”.
Otras acciones de ese año fueron el asalto del Banco Provincial de Córdoba en el departamento Unión, el 18 de junio; el robo en Córdoba el 8 de agosto de un camión de aves cuya carga distribuyeron en un barrio humilde; el asalto al tren El Rosarino el 25 de septiembre del que robaron dinero y armas de la custodia; el asalto el 6 de octubre de la Clínica Mayo en La Plata, donde robaron instrumental quirúrgico; en septiembre de 1973 miembros de la Brigada Salvador Allende dispararon a la residencia de la Embajada de EE. UU. seis proyectiles sincronizados y apuntados a lugares no habitados del edificio; el secuestro de un avión el 15 de octubre para arrojar volantes sobre Rosario; el ataque del 29 de octubre a tres policías que custodiaban la embajada de los Estados Unidos, robándoles armamento y uniformes, y el asesinato del subcomisario Osvaldo Sandoval, segundo jefe de Asuntos Políticos de la Policía Federal el 14 de noviembre.Anzorena, Oscar R.: Tiempo de violencia y utopía (1966-1976), 1988 Editorial Contrapunto
Otras actividades El grupo se mantuvo vigente a pesar de escisiones como: el FAL «22 de Agosto»; FAL «Che Guevara»; FAL «América en Armas»; la Brigada Masseti (responsable de una «expropiación» al supermercado Llaneza en Buenos Aires); y la FAL «Columna Inti-Peredo» (este último clamó responsabilidad por el Copamiento del Registro Nacional Automotor de San Justo).
A la larga, esas facciones se disolvieron, reagrupándose a la FAL original u a otras guerrillas.
Algunas escisiones llamaron a la población a votar en las elecciones de marzo de 1973, donde expresaron su apoyo al Frente Justicialista de Liberación.
Referencias
Bibliografía
Categoría:Guerrillas de Argentina