La inmigración italiana en Colombia son grupos de ciudadanos colombianos de ascendencia italiana. Se estima que 2 000 000 de colombianos tienen ascendencia italiana total o parcial, comenzando desde siglos atrás en épocas de colonización hasta inmigración en los siglos y .
Historia Período colonial La presencia de italianos en Colombia empezó desde las épocas de Cristóbal Colón y Américo Vespucio. El mismo nombre de Colombia deriva del apellido en italiano (Colombo) del descubridor de América, idealizado por el venezolano Francisco de Miranda.
Martino Galeano (miembro de la noble Familia Galeano de Génova) fue uno de los más importantes conquistadores del territorio de la actual Colombia (Nuevo Reino de Granada). Como capitán de infantería, dirigió la campaña militar de Pedro Fernández de Lugo, que desembarcó en Santa Marta en 1535. Luego fundó la población de Vélez, en Santander, siendo regidor de la misma y cofundador de Bogotá.
Tiempo después, en el navío Santa Rosa, llegó desde el puerto de Cádiz a la ciudad de Cartagena de Indias el artillero naval Giovanni Andrea Botero, más específicamente en enero del año 1716, trabajando al servicio de la corona española. El artillero Botero nació en la República de Génova y por enfermedad, al no ser ciudadano español, tuvo que pedir permiso para quedarse en el territorio del Virreinato de la Nueva Granada. Viajó al interior del país y se asentó en el Valle de San Nicolás, más específicamente en el municipio de Rionegro, Antioquia, fundando allí esta familia en Colombia.
Colombia independiente miniaturadeimagen|250px|Banderas de Italia y Colombia en Bogotá. Antes de la guerra de independencia, centenares de religiosos (principalmente misioneros y curas) dejaron sus huellas en muchos renglones de la sociedad colonial.Influencias italianas en la lengua colombiana Aunque pocos, estos primeros italianos estaban casi todos en los niveles superiores de la sociedad colombiana: en 1812 Juan Dionisio Gamba, hijo de un comerciante genovés, fue presidente del Estado de Cundinamarca.
A mediados del llegaron muchos italianos del sur del país (especialmente de la provincia de Salerno y de las regiones de Basilicata y Calabria) a la costa norte de Colombia: Barranquilla fue el centro de esta primera migración de masa.Italianos en Barranquilla
Agustín Codazzi propuso la creación de una colonia agrícola de italianos, tomando como modelo lo que hizo con la Colonia Tovar en Venezuela, pero -según el académico Roberto Violi- un conjunto de factores se lo impidieron.
En 1857, llegó a Cartagena de Indias la primera compañía de ópera italiana en la historia de Colombia, dirigida por el sastre y empresario Luigi Bazzani, y conformada por varios cantantes que luego tomarían residencia en el país. Gracias a esta primera compañía, y a las redes profesionales que ya había tejido en otros parajes de América, más músicos italianos empezaron a llegar a Colombia, entre ellos el tenor italiano Oreste Sindici, futuro autor de la música del Himno Nacional del país. Otros nombres sobresalientes son el violinista Emilio Conti y el multinstrumentista Darío D'Achiardi, cuyas familias en algún momento abrirían dos de los almacenes musicales más longevos de Colombia (la Casa Musical Conti Hermanos y el taller de pianos D'Achiardi).
Previo a la unificación política de Italia, en 1861, y dados los movimientos revolucionarios que se agitaban en la península, la gran mayoría de estos inmigrantes italianos eran de tendencias políticas radicales, reflejado en la afiliación que muchos de ellos tenían con logias masónicas y grupos políticos de corte socialista.
Precisamente por esto, en 1885 se rompieron las relaciones diplomáticas entre Italia y Colombia cuando un acaudalado empresario italiano de nombre Ernesto Cerruti se puso en contra de la oligarquía y de la iglesia del Estado Soberano del Cauca, favoreciendo a los liberales y masones, por lo que las autoridades de Bogotá confiscaron sus propiedades y lo encarcelaron. Esto ocasionó un bloqueo de los puertos colombianos por parte de la Marina italiana y el flujo migratorio desde Italia se cerró parcialmente hasta 1899.
thumb|left|Italianos llegando a Colombia.
A inicios del siglo habían 5.600 italianos, el 10% del total de extranjeros en el país, concentrados en la costa alrededor de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, con algunos centenares viviendo en Bogotá. La mayoría de ellos eran hombres y muchos de ellos se casaron con colombianas de la alta sociedad local y de estirpe española.
En las décadas siguientes, especialmente en Barranquilla, miembros de la comunidad italiana iniciaron todo tipo de actividades industriales: zapatos, joyas, bebidas, entre otras empresas, las cuales constituían sus grandes emprendimientos. Otras personas de distintos oficios, tales como médicos y ensayistas, contaron sus últimas historias en el sur del Caribe Colombiano, como en El Carmen de Bolívar y en otros puertos marítimos.Italianos en el norte de Colombia
Después de la Segunda Guerra Mundial la emigración italiana se dirigió prevalentemente hacia la capital, Cali y Medellín, en su mayoría provenientes de las regiones del norte de Italia.
Aporte cultural y social
miniaturadeimagen|Teatro Colón de Bogotá, obra del italiano Pietro Cantini. La enorme emigración italiana en América"Emigrazione italiana", con referencias a Colombia (en italiano) impactó mucho menos en Colombia que en otros países de la región. Sin embargo, la diáspora creó una pequeña comunidad de italo-colombianos que se ha integrado en la sociedad local.
Esta representa una importante población inmigrante en Colombia, principalmente en ciudades del Caribe como Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, y en Bogotá. Desde el se ve la llegada de italianos a los puertos marítimos del país como Cartagena y Santa Marta, y algunos fluviales como Mompox.
Donde más se aprecia la presencia italiana es en la cultura de Colombia: desde el cine a la arquitectura, a la música y al arte en general es fundamental el aporte de los italianos inmigrados a Colombia.Video sobre el aporte cultural de los Italianos en ColombiaVideo 2, sucesivo
En efecto, desde la primera década del cine, casi al mismo tiempo que en los países europeos, aparecen ya en Colombia los italianos Vicente y Francesco di Domenico, quienes vienen a explotar comercialmente el nuevo invento. En 1912 estrenan el Teatro Olimpia de Bogotá, "con una capacidad asombrosa de 3.000 espectadores y rodarían la película italiana II romanzo di un giovane povero, la primera exhibida en Colombia en un teatro para tal fin.
Cuando en 1927 se lanza el cine sonoro, nace la empresa que va a dominar hasta hoy el paisaje cinematográfico nacional: Cine Colombia, originada en las empresas de los Di Domenico. En 1912 IIegó a Barranquilla Floro Manco, quien importó la primera máquina filmadora de cine con la que realizó películas documentales, lo que puede ser el lejano origen de este género en el país, así como en 1952 donde Rafael Campanella Rodríguez filmaba el Carnaval de Barranquilla, paisajes naturales del país y oleoductos de la empresa Andean National Corporation.Rescatan archivos del Cineasta Rafael Campanella Rodríguez miniaturadeimagen|Oreste Sindici, músico italiano (nacionalizado colombiano) que compuso la música del Himno nacional de Colombia.|izquierda
En la arquitectura se vuelve a constatar la presencia italiana en la construcción de algunos de los emblemas de la nacionalidad colombiana. El Capitolio Nacional es obra de Pietro Cantini. Su labor se desarrolla desde 1885 hasta 1906 y su aporte se extiende a crear una escuela de arquitectura, formada alrededor de la construcción del Capitolio Nacional. Esta escuela, la antigua academia Vásquez de pintura y la academia de música se fusionaron para formar la "Escuela de Bellas Artes", que quedó constituida el 10 de abril de 1886 y es el origen de la actual Facultad de Artes de la Universidad Nacional. También es de Cantini el Teatro Colón.Teatro Colón, de Cantini
Dos esculturas de gran simbolismo nacional también son de manos italianas. A mediados del siglo antepasado llegó a Bogotá la estatua pedestre de Simón Bolívar, obra de Pietro Tenerani, hoy en la Plaza de Bolívar. Y en Cali se encuentra la imponente escultura de Cristo Rey en uno de sus cerros recibiendo a los visitantes, obra de los hermanos Alideo y Alindo Tazzioli, quienes llegaron entre 1929 y 1934.Cristo Rey, obra de los Tazzioli en Cali
En Colombia, la influencia italiana en el arte musical tiene raíces antiguas con Giovanni Battista Coluccine y Giuseppe Dadey, que fueron prácticamente los precursores de este arte. En los siglos y llegan varias compañías de ópera y dan a conocer la música operática de Verdi, Rossini, Vincenzo y Bellini. Particularmente, algunos himnos y coros se convirtieron en símbolos locales tan asumidos por los colombianos, que incluso hoy día varios de ellos se tararean diariamente, como ocurre con la de Aida, de Verdi. miniaturadeimagen|Instituto de Cultura Italiana en el barrio Teusaquillo de Bogotá. Son muchos los campos de la cultura, las industrias y las ciencias nacionales abonados por italianos. El derecho, por ejemplo, recibió el influjo renovador de los grandes tratadistas italianos Francisco Carrara, César Lombroso y Enrique Ferri. Sus enseñanzas marcaron los caminos del derecho penal y la criminalística colombiana, y dejaron su impronta en el Código Penal que estuvo vigente desde 1936 hasta principios de 1981.
En arquitectura, además de Cantini, durante el el arquitecto Juan Mainero Trucco construyó el desaparecido Teatro Marinero. En Popayán, Mario Lombardi diseñó a su vez el Teatro Guillermo Valencia. En la misma ciudad, el religioso Serafín Barbetti construyó el Puente del Humilladero.
Giovanni Buscaglione desarrolló a principios del varias construcciones religiosas de estilo ecléctico en Bogotá y Medellín. También en el , Bruno Violi y Vicente Nasi dejaron obras significativas en la capital. Las Matemáticas como disciplina mucho le deben al profesor Carlo Federeci Casa.
Actualmente los italianos en Colombia cuentan con escuelas italianas en Bogotá (institutos "Leonardo da Vinci" y "Alessandro Volta"), Medellín ("Leonardo da Vinci") y Barranquilla ("Galileo Galilei"), además de algunas instituciones patrocinadas por el gobierno italiano como la Sociedad Dante Alighieri, el Instituto de Cultura italiana y la Casa de Italia en la capital.
Notables italo-colombianos Colombia es un país muy diverso, no solo a nivel étnico, sino también a nivel cultural y social.
Muchos colombianos se han destacado a nivel nacional e internacional en los campos del arte, el entretenimiento, el deporte, la religión, la política, entre otros. Algunos de ellos son descendientes de italianos, cuyos ancestros llegaron al territorio suramericano hoy llamado Colombia, ya sea hace algunos siglos o relativamente hace pocas décadas o años.
Arte y Entretenimiento Uno de los colombianos más destacados es el artista Fernando Botero, quien nació en la ciudad de Medellín en el año 1932, convirtiéndose en el pintor, dibujante y escultor de mayor reconocimiento de América Latina. Su estilo figurativo, muy particular por sus grandes volúmenes, es plenamente identificado en el mundo entero. Sus pinturas y esculturas se encuentran exhibidas en museos y calles de grandes ciudades del mundo. En Colombia, se destaca el Museo Botero, ubicado en Bogotá y la Plaza Botero, con algunas de sus esculturas, en el centro de Medellín.
thumb|Fernando Botero (2018)| Artista figurativo y escultor colombiano Fernando Botero. Todos los colombianos que llevan este apellido descienden de un artillero naval italiano, nacido en la República de Génova.