Los pueblos indígenas de Costa Rica son habitantes originarios del territorio que conforma a la actual nación costarricense. Se dividen en ocho etnias distinguibles pertenecientes todas al Área Intermedia o Mesoamericana según sus influencias culturales, y que están diseminadas a lo largo del país pero mayormente viven en los 24 territorios indígenas, que en teoría y de acuerdo a las leyes nacionales y a diversos convenios interestatales, se supone que deben ser entidades plenamente autónomas capaces de tener su propio autogobierno y sistema judicial.

Según el último censo nacional de población al menos 104 143 personas se identificaron como aborígenes o sus descendientes, lo que representa poco más del 2% de la población. Sin embargo, su influencia cultural logra penetrar diversas capas de la sociedad costarricense en aspectos culinarios, culturales, folclóricos e idiomáticos muy profundos; dejando también una huella genética visible en la mayoría de los costarricenses a través del mestizaje durante la conquista europea.Gene admixture in the Costa Rican population

Historia Precolombina

izquierda|miniaturadeimagen|Posible subdivisión cultural de Costa Rica durante la época precolombina: las áreas verde (Huetar) y amarilla (Diquís) pertenecían a la Zona Muisca, la parte roja (Nicoya) a Mesoamérica. En el periodo prehispánico el territorio estuvo habitado al menos por cerca de medio millón de personas, diseminadas de manera extensa por el país y organizadas en cacicazgos estructurados con la influencia regional mesoamericana, intermedia y caribeña, lo que hace a los pueblos indígenas costarricenses bastante heterogéneos desde sus inicios.

De esta forma, es extensa y duradera la presencia nativa en el territorio costarricense, habiendo evidencias de poblamiento humano con la llegada de cazadores-recolectores hace alrededor de 12.200 años, debido el hallazgo en el cantón de Siquirres de 66 asentamientos humanos de la etnia aborigen cabécar donde se recuperaron elementos funerarios, petroglifos, basamentos de viviendas, calzadas, herramientas de piedra, alfarería, cerámica, los cuales datan del Paleoindio, constituyéndose en el sitio arqueológico más antiguo de Centroamérica. Es así como las sociedades indígenas fueron evolucionando de forma constante al lado de las influencias diversas que recibían de los muchos otros grupos nativos del continente; mesoamericanos en Guanacaste e intermedios en el resto del país, y se encuentra la aparición progresiva de la fabricación de herramientas de piedra en Turrialba, con presencia de puntas de lanza tipo clovis (norteamericana) y cola de pez (sudamericana), hace unos 10 000 o 7 000 años; la agricultura surge hacia 5000a.C., principalmente dada por tubérculos, y para el primer y segundo milenios a.C. ya existían comunidades agrícolas sedentarias, pequeñas y dispersas; mientras que las artesanías principalmente en cerámica nacen con la producción de ollas, vasijas cilíndricas, platones y tecomates, decoradas con técnicas como incisos o acanaladuras, estampados y modelados, hace unos 3000 años.

Los asentamientos también fueron variando en su complejidad de la mano con el aumento en las estructuras sociales de los cacicazgos presentes en el territorio, por lo que para el 800 d.C. y hasta la llegada de los españoles en el , se presentó un incremento en el tamaño y variedad del diseño interno de las aldeas, y las diferencias regionales se acentuaron. La presencia de numerosos cementerios, simples y complejos, obras de infraestructura masivas, diversidad de bienes domésticos y suntuarios, desarrollo de orfebrería, intercambio regional y conflictos entre cacicazgos por territorios y recursos son elementos característicos de esta época. La jerarquización social incluye individuos principales como el cacique y el chamán, y el pueblo común formado por artesanos y agricultores. El oro substituyó al jade como símbolo de rango, en especial en las regiones Central y Diquís.

Desde el thumb|left|"El rescate de Dulcehe", de Tomás Povedano de Arcos, muestra un claro ejemplo del sincretismo cultural que se dio desde la colonización española, proceso que al final derivó en una gran reducción de la influencia indígena en el país. Con la colonización española, la floreciente sociedad indígena costarricense se vio diezmada, pues muchos de los habitantes nativos sufrieron enfermedades y esclavitud; de manera que la mayor parte de la población se vio obligada a retroceder hacia las cordilleras del sur, en el Talamanca, lugares en los que predominan sus asentamientos hasta la actualidad.

Desde entonces, los pueblos indígenas han sufrido de marginación política, social y económica, y en muchos casos son muy pobres. Incluso han sufrido violencia policial como fue el caso del Comando Cobra, acusado de racismo y violencia contra los indígenas.

Aunque el gobierno de la mandataria Laura Chinchilla Miranda con frecuencia adujo del excelente trato que brinda el Estado a los pueblos indígenas, y se autoproclamó como uno de los gobiernos más avanzados en la materia; activistas indígenas, dirigentes sociales y políticos de oposición cuestionaron esto y lo critican, al denunciar abiertamente que existen diversas violaciones a los Derechos Humanos de los aborígenes por parte del gobierno.

En la actualidad representan aproximadamente el 2.4% de la población, muchos de los cuales mantienen su cultura, lengua y religión autóctona, en algunos casos mediante ingentes esfuerzos de distintos actores para preservarlas, aunque un cierto proceso de pérdida de tradiciones y aculturación ha sucedido en los últimos años, especialmente en ciertos sectores jóvenes. El 60 % de los indígenas costarricenses viven en el cantón de Talamanca.https://web.archive.org/web/20120615045705/http://www.una.ac.cr/bibliotecologia/grupos_etnicos/indigenascr.htm

Desde hace décadas se discute en la Asamblea Nacional la Ley de Autonomía Indígena, a la cual se opone la CONAI y el Partido Liberación Nacional debido a posibles conflictos con proyectos hidroeléctricoshttp://kioscosambientales.ucr.ac.cr/index.php?option=com_content&view=article&id=461:oficialismo-no-avalaria-ley-de-autonomia-indigena-para-no-afectar-proyecto-diquis-&catid=40:noticias-ambientales&Itemid=60

En la actualidad existe una institución del Estado encargada de velar por los pueblos indígenas: la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas (CONAI). Sin embargo, es ampliamente criticada por ser una instancia, no solo gubernamental (y por ende, parcializada) sino también dirigida y administrada por personas ajenas desde la capital, San José. Tal situación genera la creación de muchas asociaciones indígenas que suelen ser más representativas de sus comunidades, como la Mesa Nacional Indígena. En todo caso, la Ley Indígena de 1977 establece como representantes formales de los pueblos nativos a los consejos indígenas electos por sus comunidades y que, teóricamente, representarían una función de gobierno autónomo y de interlocutor con el gobierno central. Costa Rica fue el quinto país en suscribir el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de 1989 y el tercero de América. La Ley Indígena de 1977 también pone a nombre de las distintas tribus sus tierras a perpetuidad e ilegaliza cualquier venta, traslado o explotación de las mismas. Sus recursos naturales pueden ser explotados por el Estado con supervisión de CONAI y con la obligatoriedad de hacerlo de manera ecológicamente sostenible.https://web.archive.org/web/20120120220212/http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien-Tico/102/cajiao102.htm

En julio de 2014 se generó un enfrentamiento violento en la comunidad indígena de Salitre, Puntarenas, donde se denunció que finqueros blancos agredieron a residentes indígenas debido a una disputa de tierras, reportándose quemas de ranchos, amenazas de violencia que motivaron la huida de familias indígenas a la montaña y bloqueo de caminos. Lo cual causó la intervención del gobierno para detener la violencia.https://web.archive.org/web/20140714185722/http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/noticias/4562-Hoy%20en%20la%20U/13423-finqueros-impiden-ingreso-de-universidad-a-zona-indigena.html

Territorios

thumb|Territorios indígenas de Costa Rica. Un territorio indígena se considera el espacio cultural, económico, habitacional, territorial y autonómico de los diversos pueblos aborígenes costarricenses. Esta denominación, su marco jurídico y aplicación existen desde la creación de la Ley Indígena n.6172 aprobada en el Congreso del año 1977.Instituto Interamericano de Derechos Humanos Ley Indígena

Actualmente, existen 24 distintos territorios indígenas reconocidos por el MIDEPLAN. La gran mayoría se localizan en la Zona Sur, alrededor de la Cordillera de Talamanca, en las provincias de Limón y Puntarenas. Otras dos reservas aborígenes se encuentran en el cantón de Hojancha en Guanacaste y en el cantón de Guatuso en Alajuela; y el resto están establecidas entre las provincias de San José y Cartago.

Posesión de la tierra

Según el reporte del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo del 2013, el 38% de los territorios indígenas de Costa Rica está en manos no indígenas. Según esta misma organización, en el caso de Térraba, un 88% de este territorio se encuentra en manos de no indígenas, y un 97% del territorio de China Kicha está en manos no indígenas.

Etnias

En Costa Rica sobreviven 8 etnias indígenas, todas diferenciadas. En conjunto suponen un 2% de la población y radican mayoritariamente en sus territorios especiales, casi todos en la Zona Sur.

Intermedias thumb|300px|Mapa de la distribución de las etnias intermedias. La gran mayoría de los pueblos nativos costarricenses son del Área Intermedia (región etnocultural aborigen extendida desde el norte de Suramérica hasta una pequeña franja en la costa este de Honduras). Esto supone una diferenciación con casi toda Centroamérica, donde predomina el componente mesoamericano, y genera también una notable relación con la mayor parte de los indígenas de Panamá, así como algunos de Colombia y Venezuela. Esta región como tal ya es un puente cultural, pues sus pobladores resultan de los influjos trasmitidos por los amerindios mesoamericanos, caribes, andinos y amazónicos, de manera que registran peculiares similitudes con muchos grupos étnicos de todos estos lugares. Entre sus principales rasgos característicos se encuentran el dominio de la orfebrería y la habilitad escultórica en piedras y tallado en maderas, la práctica de lenguas chibchenses (derivadas del microfilo lenmichí), uso moderado de cerámicas, técnicas de cultivo en terrenos extensos y una alimentación a base de maíz y otros productos vegetales endémicos y poco conocidos fuera de su círculo de influencia como el arracache, el pejibaye o la yuca; así como cacao, papas, frutas y carnes de animales locales.

Las etnias intermedias de Costa Rica, asimismo, se subdividen en dos grupos marcados por sus ejes de influencia: en la mayoría de ellas se registran contribuciones chibchas y caribes, con algunos elementos mesoamericanos, que conforman una paridad de pluriculturalidad aborigen; mientras que las sociedades ubicadas originalmente al extremo sur del territorio desarrollaron la cultura del Diquís, donde toman fuerza las filiaciones sudamericanas (aparte de influjos muiscas, hay fuertes rasgos andinos e incluso amazónicos). De esta forma, las 7 etnias intermedias de Costa Rica son:

Bribris: Se ubican mayoritariamente al sur de la nación, alrededor de la Cordillera de Talamanca, y representan el grupo más grande con 17.000 habitantes. Cultural y étnicamente pueden observarse diversas filiaciones con los cabécares. Hablan el idioma bribri y practican sus propios ritos religiosos.