La inmigración china en España comprende a los ciudadanos de la República Popular China y sus descendientes residentes en España. Constituye una de las principales comunidades de origen asiático del país y una de las más numerosas entre las comunidades extranjeras en España, así como una de las más consolidadas dentro del territorio español. La migración china hacia España ha estado condicionada principalmente por factores económicos, el desarrollo de redes migratorias transnacionales y la expansión de actividades comerciales y empresariales. Diversos estudios señalan que una proporción relevante de la población de origen chino residente en España procede de la provincia de Zhejiang, en particular del condado de Qingtian, asociado a los procesos migratorios de la denominada diáspora qingtianesa.Gladys Niedo (2002), "La emigración de Qingtian a España. Reflexiones desde una perspectiva de género, Cuestiones de género en el fenómeno de las migraciones, págs. 123-145, ISBN 84-8468-051-7

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 residían en España personas nacidas en China, mientras que la población de nacionalidad china era de personas, una diferencia explicada por los procesos de adquisición de la nacionalidad española. La comunidad china se distribuye de forma relativamente homogénea en el territorio, con una presencia destacada en la Comunidad de Madrid, Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana, especialmente en áreas urbanas y en sectores vinculados al comercio minorista y la hostelería.

Historia

La presencia de población de origen chino en la península ibérica se remonta, al menos de forma documentada, a finales del siglo XVI, en el contexto de la expansión global del Imperio español y el desarrollo de las primeras rutas transoceánicas con Asia. En este periodo, la circulación de personas a escala intercontinental aumentó como resultado de la integración de Asia, América y Europa dentro de un sistema imperial articulado en torno al comercio, la administración colonial y las redes marítimas. Aunque estas llegadas fueron excepcionales y no constituyeron un flujo migratorio estructurado, existen referencias que sugieren la presencia de individuos procedentes de China en territorio español o en espacios vinculados a la Monarquía Hispánica.

Algunas de estas menciones aparecen en obras del siglo XVI como las de Bernardino de Escalante o Juan González de Mendoza, que recogen testimonios indirectos sobre la llegada de personas identificadas como “chinos” a España.Juan González de Mendoza, The history of the great and mighty kingdom of China and the situation thereof. English translation by Robert Parke, 1588, in an 1853 reprint by Hakluyt Society. Page 95. Also quoted by Donald F. Lach. Modern annotations (as in the 1944 Spanish edition) note that this fact is absent in the first Spanish edition (Rome, 1585) but appears in the next Spanish edition (Madrid, 1586), meaning that Mendoza added a current fact to the new edition. Asimismo, la documentación administrativa y judicial de la época refleja la presencia de individuos de origen asiático en ciudades como Sevilla,Caso documentado ante el Consejo de Indias en la década de 1570 relativo a la situación jurídica de dos individuos identificados como “chinos” residentes en Sevilla. El proceso enfrentó a Diego Indio, esclavizado por Juan de Morales, y a su propietario, y contó con el testimonio de Esteban Cabrera, también residente en la ciudad. Según la documentación conservada, Diego Indio afirmó haber sido trasladado desde América a la península ibérica tras un recorrido que incluyó México, Nicaragua, Perú, Panamá y Lisboa durante su infancia. Esteban Cabrera declaró conocer a Diego desde su juventud en Liampó (Ningbo), aunque dicha localización era erróneamente identificada en el contexto de la época como vinculada a las “Indias”. El caso incluyó también testimonios de otras personas residentes en el entorno colonial hispánico, como Juana de Castañeda e Isabel García, y finalizó en 1575 con una resolución favorable a la libertad de Diego Indio por parte del Consejo de Indias. El testamento de Esteban Cabrera (1599) menciona además su actividad como sastre y su familia asentada en la península. integrados en entornos domésticos, comerciales o jurídicos propios de la sociedad imperial. En este contexto, el término “chino” se utilizaba de forma amplia en la documentación española para referirse a personas originarias de distintas regiones de Asia oriental y sudoriental, sin una delimitación étnica precisa.

Durante los siglos y , la presencia asiática en el mundo hispánico estuvo estrechamente vinculada a las rutas del Galeón de Manila, que conectaban Filipinas con Nueva España (actual México) y, de forma indirecta, con la península ibérica. A través de estas rutas se produjo la circulación de bienes, mercancías y también personas, algunas de las cuales fueron trasladadas en el marco de sistemas de servidumbre, esclavitud o trabajo forzado característicos del periodo colonial. Parte de estos individuos asiáticos fueron llevados a América y, en menor medida, a la península ibérica, aunque su número en territorio europeo fue reducido y su presencia dispersa. En cualquier caso, no puede hablarse de comunidades chinas establecidas de forma estable en España durante este periodo, sino de presencias puntuales ligadas a las estructuras globales del imperio.thumb|Bazar chino en Oleiros, Galicia. Durante los siglos y , la presencia asiática en el mundo hispánico estuvo estrechamente vinculada a las rutas del Galeón de Manila, que conectaban Filipinas con Nueva España (actual México) y, de forma indirecta, con la península ibérica. A través de estas rutas se produjo la circulación de bienes, mercancías y también personas, algunas de las cuales fueron trasladadas en el marco de sistemas de servidumbre, esclavitud o trabajo forzado característicos del periodo colonial. Parte de estos individuos asiáticos fueron llevados a América y, en menor medida, a la península ibérica, aunque su número en territorio europeo fue reducido y su presencia dispersa. En cualquier caso, no puede hablarse de comunidades chinas establecidas de forma estable en España durante este periodo, sino de presencias puntuales ligadas a las estructuras globales del imperio.

A lo largo de las últimas décadas del y comienzos del , la inmigración china en España se ha consolidado y diversificado, con un proceso progresivo de asentamiento familiar y establecimiento empresarial. Este colectivo ha desarrollado una presencia especialmente significativa en actividades comerciales urbanas, restauración y pequeñas y medianas empresas, al tiempo que ha experimentado procesos de movilidad social y diversificación ocupacional. En la actualidad, la población de origen chino constituye una de las comunidades inmigrantes más numerosas en España, con una distribución territorial amplia y un grado creciente de arraigo social y generacional.

Demografía Según el censo de 2003, solo el 1,8 % de los chinos residentes en España tenía más de 65 años, una cifra muy baja comparada con el 7 % de la población de la República Popular de China y el 17,5 % de España; el 17 % tenía menos de 15 años. Como resultado de la baja proporción de personas mayores, además de las largas jornadas de trabajo y el estado ilegal de algunos, los chinos usan los servicios médicos mucho menos que otros grupos étnicos en España.

Véase también Relaciones entre la República Popular China y España Caso Emperador Diáspora de Qingtian

Referencias

Bibliografía Beltrán Antolín, Joaquín (1 de febrero de 2003), "Diáspora y comunidades asiáticas en España", Revista electrónica de geografía y ciencias sociales (Universidad de Barcelona). Nieto, Gladys (2003), "Overseas Chinese associations building up a national identity: specific cases in Spain", in Fernández-Stembridge, * Leila, China Today: Economic Reforms, Social Cohesion, and Collective Identities, United Kingdom: Routledge, pp. 173–195, ISBN 0-415-31267-1 Nieto, Gladys. "The Chinese in Spain." International Migration 41, no. 3 (2003): 215–37.

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