La casa de los Álvarez Abarca de Salamanca (Castilla y León, España), también conocida como casa de los Doctores de la Reina, es un palacio torreado de estilo gótico y renacentista. Fue edificado en el para Fernán Álvarez Abarca, médico de los Reyes Católicos. Desde 1946 es la sede del Museo de Salamanca.

La casa fue construida entre finales del y principios del y constituye un ejemplo del gótico floridoLampérez y Romea, 1922, tom. I, pág.454 con reminiscencias renacentistas. Se halla en la actual plazuela de Fray Luis de León, antiguamente conocida como atrio de San Agustín dado que en las proximidades se encontraba el convento agustiniano, destruido y vuelto a reconstruir hasta su desaparición tras la desamortización de Mendizábal.

Contexto histórico del origen del edificio En la Salamanca medieval se había formado una jerarquía laica y eclesiástica que se fue consolidando con el paso del tiempo. La formación de los concejos urbanos regía el gobierno municipal de cada núcleo poblacional mientras el obispo y los canónigos en sus cabildos catedralicios se repartían el control religioso de la población.

Ambos grupos de poder se aseguraban las rentas pertinentes para su subsistencia: la diócesis a través del diezmo y la apropiación de tierras (convirtiéndose en propietarios de señoríos) y el lado laico formando grupos dominantes que terminarán por configurar a través del linaje un grupo privilegiado bajo cuyo dominio se agrupan tierras y derechos, y el ejercicio del poder político.

Esta situación es la que hereda la Salamanca del y la mayoría de España, constantes conflictos entre las diferentes familias y linajes nobiliarios, los conflictos con la monarquía y las luchas de bandas urbanas. En Salamanca se habían consolidado dos linajes enfrentados: el de los Enríquez y el de los Manzanos, pertenecientes a diferentes parroquias (de San Benito y de Santo Tomé).Martínez Frías, J.M. 2005, pág. 16

El origen de esta contienda habría sido, siguiendo el razonamiento de M. Villar y Macias,Villar y Macías. 1887, vol.3 la real provisión por la que el rey Enrique IV de Castilla confiscó los bienes de los Manzanos (autores del crimen contra los Enríquez) hacia 1464-65, por lo que se deduce que en esos años se inició el enfrentamiento, aunque no fueron los únicos protagonistas de la violencia, a ella se sumaban las oligarquías existentes en la época como los Maldonado, Solís, nieto…cuyos privilegios les permitían cualquier tipo de desmanes. Debemos destacar el papel que desempeñaron los clérigos en la pacificación y mediación de estos conflictos.

Estas turbulencias nobiliarias a las que la debilidad monárquica de la época no podía poner fin, hicieron que la arquitectura salmantina del momento estuviera salpicada de casas fortaleza.

A finales del tuvo lugar un impulso arquitectónico importante. A ello contribuyó que los Reyes Católicos exigieran a sus funcionarios un título universitario, pasando por un proceso previo de estudios Generales: según la real cédula de 1493, cualquier secretario de estado, miembros de consejos o de los tribunales del reino debían tener obligatoriamente una formación universitaria. Este requisito colaboró al florecimiento de la Universidad de Salamanca, patente a finales del y comienzos del a cuya llamada, y de la mano de la jerarquía eclesiástica, de las diferentes órdenes religiosas masculinas y femeninas construyeron sus colegios y conventos. Es la época en la que se decora la bóveda de la antigua biblioteca de la Universidad, con un programa astrológico, que se atribuyó a Fernando Gallego, aunque la autoría es dudosa, y del que solo se conserva una tercera parte, en la actualidad es conocida como el cielo de Salamanca.Silva Maroto, P. 2004

A su sombra, los nobles e hidalgos se lanzan a la vorágine constructiva para adaptarse a los nuevos gustos estéticos en el que las casas y palacios, sin abandonar del todo los torreones, se abran a la ciudad. Las obras que comienzan en el continúan en el siglo siguiente, poniendo de manifiesto la combinación de obras de carácter gótico con elementos renacentistas. Es una época de bonanza y ostentación.

Se levanta la Torre del Aire, palacio construido a fines del que mantiene el carácter defensivo, la Casa de las Conchas, o la Torre del Clavero, la casa que nos ocupa de Álvarez Abarca (residencia de los doctores de los Reyes Católicos y de su hija Juana), la de María la Brava o los palacios de Montellano y Solís y otras que no nos han llegado.

En definitiva, siguiendo a José M.ª Monsalvo (1997), “Las torres, Palacios y casas fuertes que los caballeros salmantinos construyeron en Salamanca, aunque relacionadas también con disputas y banderías fueron sobre todo indicadores de prestigio de una casta triunfadora urbana…”.

Los promotores Se la conoce como la Casa de los Doctores de la Reina, ya que el promotor de su construcción, Fernando Álvarez Abarca, tuvo tal condición.

Fernando era hijo de Álvaro Sánchez Abarca, doctor de los Reyes Católicos (desde 1438 hasta 1468). Al cesar Álvaro se hace con el cargo su hijo Gabriel Álvarez Abarca que es sustituido por su hermano Fernando a su muerte en 1508, presuntamente por la peste que asoló estas tierras.

Fernando Álvarez Abarca, conocido como “el médico de la reina”,Hispania.1951, pag.607 estaba casado con Beatriz de Alcaraz, de cuyo matrimonio nació su hija Ana Abarca que se casó con Francisco Maldonado, ajusticiado el 24 de abril de 1521 por haberse levantado contra la corona de Castilla, en la llamada guerra de los comuneros.Villar y Macias,1887 vol. 2 pág. 408

Descripción estilística de la casa Fernando erigió este edificio a finales del sobre los restos de otro anterior perteneciente a la misma familia. A pesar de que el primitivo edificio fue derribado, la fachada todavía presenta una de las ventanas originales, situada en la base de la torre. La historiografía se basa en que la técnica en la que fueron realizados los motivos ornamentales del dintel y de sus antepechos son anteriores por la forma en que fueron labradas respecto al resto de vanos de dicha fachada.

Los materiales empleados fueron en su mayoría, el tapial en toda su estructura salvo para la fachada, escalera o patio que se utilizó la piedra de Villamayor. Los techos de la galería principal debieron de ser de madera con elementos decorativos, al igual que las puertas y los suelos eran de ladrillos rojos.

La planta que se levanta sobre los restos de la antigua muestra una planimetría rectangular en la que destaca una torre cuya altura en origen era superior a la que podemos observar hoy en día, la cual terminaba en claraboyas (ornamentos) y pirámides (remates con motivos vegetales) sustentadas en la cornisa de la torre. En 1671, como consecuencia del sobrepeso de la torre, se ordena que sea rebajada en dos tramos y se cerrará con el tejado.Archivo Histórico Provincial de Salamanca. El remate que actualmente tiene la torre corresponde a la reforma que se llevó a cabo en el año 1946.

En la fachada contigua a la torre se abre una puerta adintelada enmarcada por un alfiz, cuyos extremos se rematan con escudetes que contienen una flor de lis en un caso y en el otro, dos abarcas, alfiz que a su vez acoge los escudos nobiliarios de Los Alcaraz-Abarca.Escudo de los Alcaraz: García Carraffa. 1920. Tom. I, pág. 45. Escudo de los Abarca: Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Véase también Álvarez Villar, J. 1966, pág., 51

En la fachada encima de la puerta se abren cuatro ventanas, todas ellas de factura renacentista en las que destaca su mayor tamaño frente a las góticas, permitiendo una mayor iluminación acorde a los tiempos y a la filosofía humanista donde se hacía gala de una mayor ostentación ornamental que refleja el poder de sus moradores.

En los extremos, vanos enmarcados con superposición de molduras. Los dinteles que las acompañan están ornamentados con hojas y cogollos abigarrados, destacando en la parte inferior dos pares de delfines enfrentados; encima frontones semicirculares, que remiten a la antigüedad clásica y enfatizan la simetría y la proporción, adornados con los escudos familiares sujetos por tenantes de ángeles alados. miniaturadeimagen|Vanos centrales de la fachada. Los vanos centrales están debajo de un alfiz en cuyo quiebro aparece el escudo y las divisas de los Reyes Católicos, aludiendo al cargo que ostentaban los moradores de la vivienda como doctores de los reyes. Estas ventanas centrales están profusamente decoradas en las jambas, ambas enmarcadas por pilastras cuyas líneas potencian el sentido ascensional reminiscencia del arte gótico. Entre las agujas y encima de los vanos se enmarcan los escudos con la heráldica nobiliaria de la casa, sujetos por soportes de animales fantásticos coronados por un ángel en un caso y por hojas en otro, todo ello rodeados de arcos que imitan las nervaduras y rizadas hojas de cardo, denominadas cardina, que rematan en una cruz con la misma profusión decorativa.Gallego de Miguel, A.1972. pág. 47 Los dinteles que soportan estas ventanas tienen la misma decoración que los extremos, de delfines enfrentados.

Patio y estancias miniaturadeimagen|Patio. La puerta que comunicaba el patio con la entrada de la calle estaba desalineada (característica propiamente mudéjar). El mismo estaba separado de la calle por un gran zaguán de forma trapezoidal, está columnado con basas ochavadas y capiteles poliédricos por los cuatro costados, soportando mediante arcos escarzanos una galería cuyo techo está compuesto por vigas de madera, y rematado a su vez con gárgolas (característica gótica) cuyas aguas vierten al centro de este.

Debajo de la galería, la planta baja despliega ventanales y aberturas de paso para los sótanos, bodegas, caballerizas y estancias para el servicio. Esta planta conecta con la galería superior mediante una gran escalera de tipo claustral con tres tramos, restaurada a finales del . Está situada a un costado del patio, sustentada mediante dos arcos arbotantes, y era la escalera principal de la casa por la que acceden los dueños al piso superior; existían otros accesos que eran utilizados por la servidumbre.

La segunda galería se diferencia de la primera en que la superficie inferior del arco está más marcada y las barandillas son macizas.

En el primer piso o piso noble se hallaba el salón que daba a la fachada principal de la casa y estaba ligado al estatus de la familia: en él se recibía a las visitas y se usaba para actos sociales. Su decoración debía de reflejar la opulencia que afirmaba su posición social, pero también se valoraba la estética, se decoraba con tapices, frescos, muebles y otro tipo de objetos que no siempre tenían una utilidad práctica.

Las habitaciones privadas, cámaras y recámaras, estaban en la parte trasera que preservaba la intimidad de los nobles, estando decoradas probablemente con ricos tapices bordados y muebles lujosos; al lado de estas estancias había un baño.Apraiz, A.1916, pág. 20

La casa se complementa con una cocina, tres chimeneas, despensas, una bodega, un jardín y un pozo que está protegido por un brocal y que hoy en día sigue activo a pesar de su cierre por motivos de seguridad.

El Zaguán no estaba destinado para dejar el carruaje de Fernando, sino que era un habitáculo meramente decorativo. Para ello, construyeron las ya mencionadas caballerizas, por donde el médico de la reina entraba desde la calle Traviesa.

Restauraciones en el

Restauración de 1921 En 1921Real Orden, de la Comisión de Monumentos del 10 de febrero se declara la casa de los Abarca monumento arquitectónico-artístico, lo que impulsó la restauración del patio y del zócalo exterior, cuyo estado en ese momento era deplorable y requería una intervención inmediata.

Restauración de 1945