Las Escuelas Menores de Salamanca son uno de los más importantes testimonios del patrimonio arquitectónico y educativo de esta ciudad. Están estrechamente vinculadas a la historia y evolución de la Universidad de Salamanca.

Habiendo sido fundadas en el , estas instalaciones jugaron un papel fundamental en la formación de los estudiantes que aspiraban a ingresar a los estudios superiores de la Universidad. A través de su arquitectura y su evolución a lo largo de los siglos, las Escuelas Menores reflejan el esplendor de la época medieval y el Renacimiento, además de la interacción entre las diferentes corrientes culturales y las transformaciones sociales y académicas que marcaron el desarrollo de la educación superior en España.

Este complejo ha sido testigo de numerosos cambios y restauraciones, pero su relevancia ha perdurado en el tiempo como un espacio activo, tanto para la formación académica, como para la promoción cultural.

Con esta información buscamos ofrecer una visión general de su historia, así como la evolución de su arquitectura y su importante legado junto con la Universidad de Salamanca, y las intervenciones más recientes que se han realizado para su conservación y valorización como parte del patrimonio histórico de la ciudad.

Historia Las Escuelas Menores de Salamanca forman parte del complejo de la Universidad de Salamanca y representan uno de los conjuntos históricos y arquitectónicos más significativos de la ciudad. Fueron fundadas en el y se concibieron como un espacio dedicado a la educación preparatoria de los jóvenes estudiantes que pretendían ingresar en las Escuelas Mayores de la universidad, donde se cursaban estudios superiores, proporcionando así, una formación inicial base para los estudios avanzados.

En la época medieval, las universidades españolas se estructuraban en dos grandes áreas: las Escuelas Menores y las Escuelas Mayores. En las Escuelas Menores se impartían estudios básicos o preliminares, donde los estudiantes de escasos recursos aprendían los conocimientos necesarios para acceder, mediante becas logradas, a los estudios superiores de las Escuelas Mayores. Estas últimas ofrecían grados avanzados en disciplinas como derecho, medicina y teología, que eran los estudios principales en esa época.

En 1413 había unas aulas destinadas a escuelas de Gramática que se hallaban en unas casas, propiedad de la iglesia de San Benito, en la actual calle de la Plata, junto a la desaparecida iglesia de San Salvador. Habrían estado en el mismo solar o en uno muy próximo al que con posterioridad se utilizó para edificar las Escuelas Menores.Vaca, Á. (1999). Origen y formación del primitivo campus de la Universidad de Salamanca: Las Escuelas Mayores. Salamanca. Revista de Estudios, 43, 143-169, p. 149. De estas casas se habría conservado “la casa sita en la fachada zaguera”,Nieto, J. R. (2004). Escuelas Mayores, Menores y Hospital del Estudio, siglos XIII-XX. En L. E. Rodríguez-San Pedro (coord.), Historia de la Universidad de Salamanca. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, vol. 2, 375-456, p. 441. una casa con cornisa de bolas y una entrada en arco apuntado hacia la Calle de la Plata.Castro, A. (2002). Juan de Álava: arquitecto del Renacimiento. Salamanca: Varona, p. 429.

Las Escuelas Menores de Salamanca comenzaron a construirse a finales del , en un contexto de esplendor cultural y educativo en la ciudad. Este periodo coincidió con la consolidación de la Universidad de Salamanca como uno de los centros de enseñanza más prestigiosos de Europa, atrayendo a estudiantes y académicos de todo el continente. La fundación de las Escuelas Menores formó parte de un proyecto para organizar y expandir la educación, de modo que hubiera un espacio adecuado para los estudios básicos, que preparara a los jóvenes para acceder a los grados superiores impartidos en las Escuelas Mayores.

La construcción del edificio de las Escuelas Menores se finalizó en el bajo el patrocinio del obispo de Salamanca y otros importantes mecenas. Durante esta época, la Universidad de Salamanca también se veía beneficiada por el patrocinio de los Reyes Católicos, quienes impulsaban la reforma y expansión de las instituciones educativas en sus dominios. En este contexto, el complejo de las Escuelas Menores complementaba las actividades educativas de las Escuelas Mayores al acoger a los estudiantes de niveles iniciales en materias que eran consideradas fundamentales, como la gramática, la retórica, la aritmética, el latín y la lógica. Estas materias formaban parte del trivium, la primera fase de los estudios liberales de la época.

En los siglos y , las Escuelas Menores dejaron de funcionar como espacio académico debido a la transformación de la universidad y la reestructuración de sus programas de estudio. Sin embargo, el edificio fue preservado debido a su valor histórico y su vinculación con la rica tradición universitaria de Salamanca.

En la actualidad, el edificio de las Escuelas Menores sigue cumpliendo una función educativa y cultural, aunque de forma distinta a su propósito inicial, ya que forma parte del patrimonio arquitectónico y cultural de la Universidad de Salamanca, siendo un espacio que alberga eventos académicos, exposiciones y actividades culturales, además de la pintura del "Cielo de Salamanca", lo cual permite a turistas, estudiantes y académicos disfrutar y explorar su arquitectura e historia.

La Universidad de Salamanca, al ser una de las universidades más antiguas de Europa y un centro de cultura viva, utiliza las Escuelas Menores como un espacio donde se promueve y celebra la herencia académica y cultural de la ciudad. Este papel como espacio de difusión del conocimiento y la cultura permite que las Escuelas Menores continúen siendo parte activa de la vida universitaria y cultural de Salamanca, proyectando su historia y relevancia a las generaciones actuales.

Descripción de la obra

Exterior miniaturadeimagen|Acceso a las Escuelas Menores desde el Patio de Escuelas. Las Escuelas Menores de Salamanca son unas dependencias a las que se accede por una pequeña fachada enmarcada en una de las esquinas del Patio de Escuelas. Esta fachada está realizada en una solución escultórica que sigue el mismo ritmo que las utilizadas en las Escuelas Mayores, y se divide en tres cuerpos.

En el primer cuerpo vamos a encontrar dos arcos de medio punto geminados, los cuales se encuentran divididos por una columna realizada en granito. Encima de estos elementos, en las enjutas, hay labrados unos medallones de busto muy corto, representando únicamente la cabeza y una pequeña parte del cuello. Dados los atributos con los que se encuentran representados, se cree que son Cristo, Hércules y Teseo.

En el segundo cuerpo encontramos una decoración heráldica, es decir, destinada a un escudo de armas. Podemos ver tres, de los cuales el central está dedicado al emperador Carlos V. Estos escudos se encuentran enmarcados con pilastras cuyos motivos decorativos están hechos a partir de grutescos. En cuanto a la decoración, tanto en el interior de los escudos de los extremos, como en la parte superior del central, hay esculpidas unas águilas bicéfalas. Sobre estas águilas localizamos tres coronas, que representarían los tres triunfos de Carlos V: su coronación en Aquisgrán y sus victorias en la Guerra Italiana de los Cuatro Años (1521-1526) en Milán y en el motín del Saco de Roma (1527).

El tercer y último cuerpo es un friso. Contiene una tiara papal y a los lados de esta se encuentran nuevamente unos medallones, en ellos talladas esta vez las figuras de los santos Pedro y Pablo. Todo ello rodeado de ornamentos de carácter renacentista.

Interior

Patio miniaturadeimagen|Galerías y patio del claustro. miniaturadeimagen|Galerías y patio del claustro. Una vez damos paso al interior de esta arquitectura, lo primero con lo que nos encontramos es con un zaguán, una pequeña estructura que sirve como zona de paso al interior del patio. Esta sección se encuentra en parte cubierta por una bóveda de crucería de carácter gótico, y seguidamente abierta al cielo. La pared que hace finalmente de paso al patio presenta dos arcos, nuevamente geminados, pero esta vez siendo uno de ellos de medio punto y el otro deprimido. Sobre ellos está representado el sello de la Universidad de Salamanca rodeado de la inscripción Omnium Scientiarum Princeps Salmantina Docet, frase que vendría a significar “Salamanca enseña como príncipe de todas las ciencias”. Este grabado se encuentra enmarcado entre semicolumnas cargadas de grutescos.

Al dejar atrás este recibidor examinamos finalmente el patio. Es una arquitectura muy sencilla, de planta cuadrangular y un solo nivel. Esta construcción se comprende entre cuatro crujías compuestas por arcos mixtilíneos. Estos arcos descansan sobre columnas de granito cuyos capiteles y basas siguen la tradición gótica.

Este conjunto se encuentra rematado en la parte superior por una balaustrada que funciona a modo decorativo. Es un añadido posterior realizado en 1769 por Jerónimo García de Quiñones, cuyo estilo está ligado al gusto barroco.

En la parte central de esta obra se simula el brocal de un pozo.

Dependencias En torno a este claustro se encontraban situadas las aulas en las que se impartía clase en aquel momento, y que actualmente funcionan como salas de exposición y dependencias administrativas.

Es aquí, en una de estas estancias, donde se encuentra el Cielo de Salamanca. Esta es una obra pictórica datada en el y realizada por Fernando Gallego, un pintor español perteneciente a la Escuela Hispano-Flamenca.

En un principio se encontraba ocupando una tercera parte de la bóveda de la antigua biblioteca de la Universidad de Salamanca, ubicada dentro del conjunto de las Escuelas Mayores. Pero es en el cuando esta estancia sufre un incendio, siendo necesario así una restauración. En aquel momento el plan de actuación que se llevó a cabo fue terminar de demoler los restos de la bóveda original para así construir una nueva, de esta manera las pinturas que cubrían la techumbre quedaron escondidas.

No es entonces hasta el año 1901 cuando esta creación fue redescubierta por Antonio García Boiza, quien se topó con él mientras investigaba una cámara oculta en el falso techo de la Capilla de San Jerónimo, edificio que había sido la anteriormente mencionada biblioteca de la Universidad. Al subir al tejado para examinar el área, encontró esta impresionante bóveda mural pintada con motivos astrológicos. Tras esto, esta obra fue restaurada y posteriormente trasladada al Museo Universitario, que se encuentra nada más y nada menos que en una de las dependencias de estas Escuelas Menores.

En este trabajo se encuentran representadas las constelaciones zodiacales de Leo, Virgo, Libra, Escorpio y Sagitario, además de una serie de constelaciones como la del Boyero, la de Hércules, la de la Hidra, el Centauro, la Crátera, el Cuervo, la Corona y la Serpiente. En la misma hay una representación alegórica del Sol en forma humana, dispuesto sobre una cuadriga tirada por caballos y otra del dios Mercurio sobre un carro tirado por dos águilas. Todo este conjunto sobre cuatro cabezas que corresponden a los cuatro vientos, que a su vez se encuentra enmarcado por una inscripción en latín sacado del salmo bíblico del Rey David en el que se lee Quoniam video celos tuos, opera digitorum tuorum; lunam et stellas, que Tu fundasti , cuya traducción sería “Porque yo veré tus cielos, obra de tus dedos; Luna y estrellas que Tú fundaste”.