La arquitectura tradicional de Omaña está condicionada por la situación geográfica de la comarca en la Montaña Occidental de la provincia de León, España, las actividades económicas predominantes en la zona y una herencia cultural que, hasta finales del se ha transmitido de generación en generación sin apenas cambios.
Entre sus rasgos más distintivos destacan un estilo rústico y funcional, el uso de la piedra como principal material de construcción y la preferencia por edificios de planta rectangular, con cubiertas muy inclinadas que eran recubiertas de cuelmos de paja de centeno hasta la gradual sustitución de estos durante los últimos dos siglos por la teja y la losa.
El patrimonio arquitectónico se encuentra amenazado debido a la fuerte despoblación de la comarca y al abandono de los usos propios de la economía de autoabastecimiento y quedan pocos ejemplos de construcciones subsidiarias en buen estado de conservación y de viviendas con una distribución del espacio tradicional.
Influencia geográfica y climática thumb|Edificaciones en Montrondo. Los techos inclinados, el pequeño tamaño de los vanos, sobre todo en los muros orientados al norte y los muros gruesos de piedra son elementos propios de un clima de montaña. La sustitución de los teitos por tejados de losa es representativa de las poblaciones de Omaña occidental. La comarca de Omaña es, desde el punto de vista geográfico, un espacio de transición entre las llanuras de La Cepeda al sur y la zona de alta montaña de Luna y Babia al norte. Esta situación se refleja en la arquitectura, que aun compartiendo muchas características con las de las comarcas vecinas, adquiere debido a la confluencia de elementos de diversas áreas geográficas y culturales, un carácter idiosincrático.
Omaña se sitúa a bastante altitud, con cotas mínimas que rebasan los y está aislada de las influencias marítimas por la Cordillera Cantábrica, por lo cual las temperaturas invernales entre los 0 y 2 °C y las precipitaciones en forma de nieve son comunes. Esto favorece el uso los techos inclinados, para impedir la acumulación de nieve y el hielo y de las cubiertas de teito, por sus propiedades como aislante térmico, pues con fuego en la estancia se puede mantener la temperatura interior a unos 15 °C en invierno. La prioridad concedida a la prevención de incendios en el último siglo y el consiguiente establecimiento en algunos municipios de impuestos especiales para cubiertas vegetales, han conllevado su relegación gradual a edificaciones auxiliares, por lo general alejadas de la vivienda principal.
La ubicación de la cuadra para el ganado mayor directamente bajo las viviendas de más de un piso, los vanos (puertas, ventanas y respiraderos) de pequeño tamaño y el papel de la cocina como habitación principal y centro de la vida familiar y social, obedecen también a la necesidad de aprovechamiento máximo de todas las fuentes de calor como protección frente a la dureza del clima.
Urbanismo thumb|Ubicación en fondo de valle, caracterizada por una disposición lineal siguiendo los contornos de las laderas circundantes Los pueblos de la comarca de Omaña presentan una estructura característica del norte de la provincia de León y, en general, de la zona cantábrica de España. Se trata de núcleos de pequeño tamaño con una agrupación de viviendas y edificios semidispersa, es decir, ordenados en barrios o áreas, a veces marcadamente separadas y otras con una distribución más difusa; esto obedece a un aprovechamiento máximo del espacio e integración con el medio natural. Alonso González distingue varios tipos en la distribución de las poblaciones según su ubicación:
Agrupaciones en «fondo de valle»: estas poblaciones están situadas en las cotas de latitud más bajas; presentan forma lineal, siguiendo los contornos de los valles, cada vez más estrechos a medida que se avanza hacia el oeste. Este es el tipo de agrupación predominante en los pueblos de los municipios de Murias de Paredes y Valdesamario, pero también abunda en Riello.
Agrupaciones en «valle abierto», también situadas a menor altitud, en áreas donde el valle se ensancha, lo que permite una distribución más abierta. Como ejemplos se puede citar a Soto y Amío y a las cabezas de municipio de Riello y Murias de Paredes.
Poblaciones en «zona alta»: menos abundantes, aunque se encuentran varios ejemplos al sur de Riello, en el valle amesetado de La Lomba.
Agrupaciones a «media ladera»: como su nombre indica, estas poblaciones están situadas a altitudes medias en una ladera, generalmente con orientación sur; por ejemplo, La Urz, Rosales o Salce.
Las vías de circulación entre las propiedades suelen ser estrechas y alternan con zonas abiertas o plazas más amplias, donde tenían o tienen lugar las reuniones de vecinos, bailes y festividades y mercados.
Contexto histórico Castros
Se conocen una veintena de restos de castros en Omaña y Valdesamario; los más antiguos datan de la Edad del Bronce, aunque la cultura castreña alcanzó su apogeo en la Edad del Hierro. En la mayoría de los casos se aprecia indicios de ocupación en la Baja Edad Media. Se encuentran asentados en colinas y oteros en las cercanías de ríos. Las dimensiones oscilan alrededor de una media de . Tenían funciones de habitación humana y defensivas, evidenciadas las últimas por la presencia de fosos, terraplenes y murallas a su alrededor. Algunos pudieron estar asociados a la explotación aurífera en tiempos de los romanos. Los fosos están especialmente bien conservados en Murias de Paredes, Otero de las Dueñas y Villaceid, donde fueron excavados en la roca, y en Omañón, Vegarienza y Riello, protegidos al quedar cegados por tierra. Las murallas son normalmente ovaladas, como los castros de Galicia.
Las viviendas se suelen encontrar en peor estado de conservación. En Villaceid se aprecia que eran de forma circular u ovalada, sin ningún orden apreciable en su distribución. En contraste, en los castros de Omaña meridional y oriental, se encuentran casas en planta rectangular, lo que denota influencias de la meseta.
Fortificaciones medievales thumb|Ruinas del castillo de Benal Aunque la comarca cuenta con elementos escultóricos del período románico y, en menor abundancia, del gótico, no se conservan estructuras arquitectónicas de la época medieval, aparte de los restos de necrópolis, por ejemplo en Rosales y Murias de Paredes, templos, como en Curueña y fortificaciones como el castillo de Benal en El Castillo, el de los Vallaos en La Garandilla y el de Trascastro de Luna. Estos castillos, en particular el de Benal, constituyen los ejemplares más estudiados de la arquitectura de esta época.
El castillo de Benal, Beñal o BenarTambién aparece a veces escrito con 'v' inicial. aparece ya como «castro de Benal» en un documento de 1366. Poco después pasó a poder de la familia de los Quiñones. Posee una planta triangular, probablemente dictada por la topografía de la colina sobre la que se ubica, y de la que solo existe otro ejemplo en España. Su torreón era un prisma trapezoidal con muros de mampostería y argamasa. A fines del se destruyó el castillo y sus materiales fueron empleados para pavimentar la carretera. Permanecen aún en pie la torre del homenaje y algunos muros. En 2010 se organizó una mesa redonda para discutir la eventual cesión del castillo al ayuntamiento de Riello, primer paso para su restauración.
El castillo de Trascastro estaba ubicado en una elevación sobre el río Omaña. De él se conservan algunos muros de argamasa. Tenía un torreón de planta rectangular, muros de mampostería y recinto amurallado. Fue destruido en el y nunca se reconstruyó.
Construcciones del barroco y neoclásico thumb|Santuario de La Garandilla, en Valdesamario thumb|150 px|Santuario de Pandorado, en La Omañuela El período renacentista tampoco dejó elementos arquitectónicos distintivos, aunque de esta época datan los retablos de la iglesia de Villaceid y de Salce. Del la construcción más notable es el santuario de Pandorado, principal lugar de romería en Omaña. La planta del templo es rectangular, con muros de mampostería. Tiene una torre de planta cuadrada y tres niveles, el superior utilizado como campanario. La nave cuenta con una capilla a cada lado. El edificio también contiene un presbiterio, un camarín y un pórtico lateral, sostenido por pies derechos. Del mismo siglo data la casa de los Tusinos en Folloso, actualmente en precario estado, con muros con aparejo de mampostería y esquinas y blasón familiar en piedra labrada.
El santuario de Nuestra Señora de la Garandilla se levantó en el primer cuarto del , aunque se encuentra asentado sobre un templo más antiguo, posiblemente del . La planta es de cruz latina y la nave es de bóveda de cañón con lunetas. La torre es el elemento arquitectónico más distintivo y ha sido restaurada en 2008; es de planta cuadrada y con cuatro cuerpos; el campanario se encuentra en el último, bajo el tejado rematado por chapiteles. Del mismo siglo destacan otros edificios religiosos, como la ermita de Jesús Nazareno, en Barrio de la Puente, con un blasón en su fachada; la iglesia de la misma localidad, construida en 1773 y con balconadas muy distintivas en la espadaña; y la iglesia de Villaceid. También son del las casas más antiguas cuya fecha de construcción se conoce, en Sosas del Cumbral (1736) y Sabugo (1777).
Época contemporánea
En contraste con la estabilidad de los siglos anteriores, en que el estilo general de arquitectura se mantuvo sin grandes cambios, el se caracterizó por la paulatina aparición de elementos de construcción ajenos a los tradicionales, localizados frecuentemente en los núcleos de población de mayor importancia, como Riello, en las viviendas de comerciantes, médicos, maestros y otros profesionales asentados en la comarca. La tendencia se intensificó a partir de los años 60 debido a tres factores: El abandono del modo de vida basado en la economía de autoabastecimiento que dictaba el uso del espacio edificado y la emigración de la población, lo que motivó el abandono y ruina de numerosas construcciones. La identificación del estilo tradicional con atraso cultural y pobreza, lo que condujo a rehabilitaciones y restauraciones poco respetuosas con los modelos autóctonos y al empleo de materiales y técnicas mal adaptadas al medio; ejemplos de estas prácticas son el uso de fibrocemento, hormigón, cierres de bloque y ladrillo y carpinterías metalizadas. La ausencia durante mucho tiempo de políticas de protección y conservación coherentes y continuadas por parte de la Administración.
En las últimas décadas del empezaron a publicarse estudios que contribuyeron a tomar conciencia de la importancia para el patrimonio cultural de la arquitectura tradicional. En el se ha incrementado el interés por la rehabilitación de construcciones siguiendo las pautas tradicionales, contando con apoyos de la Diputación de León.
Materiales y técnicas de construcción
Muros thumb|Torreón en Murias de Paredes, ilustrando el encuentro de muros trabados.