Las entidades o deidades primordiales de la mitología griega corresponden a las deidades primordiales de esta mitología que generalmente son identificadas con elementos o principios naturales que existieron en los inicios del mundo en las cosmogonías y teogonías de la mitología griega; siendo descritas como las personificaciones y/o encarnaciones de estos conceptos primordiales.

Los mitos cosmogónicos eran habituales en el Oriente Próximo desde el III milenio a. C. Con el auge de su civilización, los poetas griegos comenzaron a adoptar estos mitos. Para el filólogo clásico Herbert Jennings Rose, mientras Homero organiza a los dioses a la manera en que se haría con un clan humano, Hesíodo presenta una cosmogonía de entidades primigenias que solo luego se van enlazando genealógicamente. Para encontrar una genealogía completa y propia hay que recurrir a la Teogonía de Hesíodo, p.7 que es tanto una cosmogonía como una teogonía, y puede considerarse la tradición mitológica griega más fundamental, punto de partida para los desarrollos posteriores. pp.85-86 Un ejemplo de la manera en que la especulación ulterior se apodera de la narración hesiódica se ha señalado en Las metamorfosis de Ovidio, donde Caos se presenta como una mezcla completamente informe de los elementos o de las propiedades esenciales de la materia, tales como duro y blando, pesado y liviano, etc.

Nótese que el concepto de «deidad primordial» nunca es utilizado en las fuentes mitográficas pero es una herramienta moderna y útil para englobar a las fuerzas divinas que existieron al principio de las cosmogonías. En todo caso el vocablo «protogono o protógeno» (πρωτόγονος o πρωτογενής, «primogénito»), que sí está atestiguado en las fuentes, nunca se utiliza en el contexto de definir a un dios primordial. Como teónimo ‘Protogono’ sólo hace referencia a Fanes.Proclo, sobre el Timeo de Platón I 336, 6; sobre Alcibíades de Platón 109d

Catálogo de primordiales Específicamente en la mitología griega solo un puñado de dioses son descritos sin progenitores, esto es, ya existían al principio de las cosmogonías. Como parte de su papel fundamental son descritos como creadores de todas las cosas o progenitores del resto de deidades. Estas fuerzas personificadas son el amor,El amor primordial, comprendido como la fuerza que engendra la vida y perpetúa la generación de las especies. Esta fuerza es encarnada por Eros o Fanes, y también está asociado al mitema del huevo cósmico. Filotes («amistad o unión») es la fuerza filosófica que mantiene unidos a los cuatro elementos. el agua,El agua como elemento de donde surge toda existencia es encarnada en Hydros u Océano. Ponto y Talasa, personificaciones masculina y femenina del mar, respectivamente, también juegan su papel cosmogónico, de manera más secundaria. el orden,La fuerza demiúrgica que establece el orden en el cosmos, ya sea en las esferas de los cielos o en el orden de los elementos naturales, es encarnada con Thesis (creación), Physis (naturaleza) o Ananké (destino). Poros y Tecmor, o el principio y el final, también ayudan a definir los límites del orden. el tiempo,El tiempo cronológico, motor que puso en marcha el orden y secuencia de la creación, es personificado como Chronos o Eón. Otra fuerza similar, pero que no participa en relatos cosmogónicos, es Kairós. la tierra,La tierra elemental, como fuente de vida y plataforma estable para preparar el acto de la creación es encarnada por Gea para los griegos y Tellus para los romanos. Ya en la cosmogonía hesiódica el Tártaro hace referencia a las entrañas o lo que se ubica bajo la tierra, en tanto que los Ourea, las Montañas, es lo que se sitúa por encima. Las islas personificadas (Nῆσοι), como elementos naturales, nunca aparecen en los relatos cosmogónicos ni son consideradas fuerzas primordiales. el aire,El abismo como un espacio aéreo vacío también es un mitema entre los dioses primigenios. Caos, Aer, Acmón, Érebo, Éter y Urano son espacio aéreos en los que se divide el cosmos. Dependiendo del autor en ciernes se engloba el aire, la atmósfera, el cielo o la abertura primordial; con ellos se delimita el cénit o nadir de las regiones extremas cosmos. la oscuridadLas tinieblas primordiales también son citadas en todos los relatos cosmogónicos. Entre las personificaciones de la oscuridad, noche y sombras se encuentran Érebo, Skótos, Nix y Calígine. y la luz.Éter, Hemera, Acmón o Fanes son seres asociados a una faceta lumínica. Las marmarugas o estrellas también son citadas por Alcmán, que separa el sol del concepto de la luz del día. Sea como fuere de entre esos seres inengendrados se encuentran Aer (Ἀήρ), Ananké (Ἀνάγκη), Calígine (Calīgo), Caos (Χάος), Crono (Χρόνος), Ctonia (Χθονίη), Érebo (Ἔρεβος), Eros (Ἔρως), Éter (Αἰθήρ), Gea (Γῆ), Hydros (Ὕδρος), Nix (Νύξ), Océano (Ώκεανός), Physis (Φύσις), Tártaro (Τάρταρος), Thesis (Θέσις) y Zas (Ζάς). Otros seres similares, esta vez sí descritos como prole de alguno de los dioses inengendrados, también tienen su actuación en los mitos cosmogónicos y por lo tanto también son fuerzas primordiales. Entre estos se encuentran Acmón (Ἄκμων), Eón (Αἰών), Fanes (Φάνης), Hemera (Ἡμέρα), Metis (Μῆτις), Ourea (Oὔρεα), Ponto (Πόντος), Poros (Πόρος), Skotos (Σκότος), Talasa (Θάλασσα), Tecmor (Τέκμωρ), Tetis (Τηθύς) y Urano (Οὐρανός).

Paralelos en la filosofía griega y versiones tardías Aunque no están englobados dentro de la mitología griega propiamente, algunos filósofos renombrados también narraron sus propias teogonías con sus fuerzas o deidades primordiales. Empédocles, por ejemplo, nos dice que «lo Uno es esférico, eterno e inmóvil, y que lo Uno es la Necesidad, constituyendo su materia los cuatro elementos —el aire, el agua, la tierra y el fuego— y, su forma, el Odio (Neikos, Νείκος) y la Amistad (Filotes, Φιλότης). Y dice que los elementos son dioses, y también el mundo, mezcla de los elementos».Los filósofos presocráticos (volumen II), Editorial Gredos, 1985, p. 169. ISBN 84-249-3532-2 Platón introduce, en el Timeo, el concepto del Demiurgo (Δημιουργός), una deidad inteligente que modeló el universo a partir de las ideas.Platón: Timeo, 28a y sigs. Boccaccio, aunque se ubica fuera de Antigüedad clásica, nos habla de Demogorgón, como el padre de los dioses, y que tiene como compañeras al Caos y a la Eternidad.Boccaccio: Genealogiae Deorum Gentilum, libro I, proemio Y también, en la mitología romana, nos encontramos con Jano, que como dios de los comienzos no tuvo progenitores, y de esta guisa parece una suerte de deidad primordial.Verrio Flaco (Verrius Flaccus), De verborum significatione, epítome; Jano ya existía al principio de todo, pues es el dios de los principios. Pablo el Diácono, usando la etimología, dice que Ianus proviene de hiantem, hiare, «estar abierto», y de esta manera se asocia explícitamente con el Caos de la Teogonía, aunque no todos los expertos están de acuerdo.

Teogonía y cosmogonía hesiódicas No hay una clasificación o definición estricta de las entidades o divinidades primordiales griegas. Algunos autores consideran cuatro primeras entidades o elementos primordiales: Caos, Gea, Tártaro y Eros.«In Hesiod's theogony, Tartarus is personified and represents one of the primordial elements of the world, along with Eros, Chaos and Gaia.» (En la Teogonía de Hesíodo, Tártaro es personificado y representa uno de los elementos primordiales del mundo, junto a Eros, Caos y Gea). Ver «Before the arrival of Eros on the scene, sexuality did not exist, so that the first generation of beings, the Primordial Four, had no parents whatsoever and are said simply to come into being.» (Antes de la entrada de Eros en escena, la sexualidad no existía, de modo que la primera generación de seres, los Cuatro Primordiales, no tenían padres de ningún tipo y se dice simplemente que surgen.) Ver p.64 Jan N. Bremmer habla de Urano (el cielo), Ourea (las montañas) y Pontos (el mar), una primera generación de descendientes concebidos sin relación sexual debido a su estatus primordial. Otros, como C. Scott Littleton en Gods, Goddesses, And Mythology, hablan de una «segunda generación de deidades primordiales», los hijos de la «pareja primordial» representada por Urano y Gaia: titanes, hecatónquiros, cíclopes...Ver «Titan» en

Los cuatro primordiales Tras un himno introductorio a manera de proemio en el que canta a las musas, comienza la Teogonía propiamente. «En primer lugar existió el Caos», primera de las entidades primordiales, y luego surgieron «Gea la de amplio pecho», «el tenebroso Tártaro» y «Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales». Aunque frecuentemente se asume que Gea, Tártaro y Eros descienden de Caos, esto no se corresponde ni está implicado en el texto de Hesíodo, que los presenta como realidades primarias como Caos que llegaron a la existencia independientemente. Como Gea, Caos forma posteriormente una familia propia a partir de dos descendientes que sí nacen de ella. p.23

Caos Rose analiza que aquella afirmación central de Hesíodo de que al comienzo de todas las cosas era Caos (χάος) es una expresión que ha dejado para toda la filosofía ulterior un espacio muy amplio para la interpretación y la especulación. La palabra «caos» no tenía para los griegos un significado que apunte a ninguna de las connotaciones actuales de desorden o confusión. pp.21-22 Aunque la palabra parece significar originalmente «vacío» o «espacio»,En la Teogonía hesiódica Caos es la encarnación del Vacío primordial que existía antes de que se impusiera el Orden en el universo. Ver «Chaos», en seguramente no designa simplemente un espacio vacío, dado que resulta muy improbable que los griegos hayan supuesto que al comienzo había «nada». Pero Hesíodo tampoco dice que Caos estaba allí siempre (desde toda la eternidad), sino que prefiere usar la palabra γένετο, para señalar su «génesis» o surgimiento.

En una revisión y actualización de la obra de Rose, Robin Hard agrega la idea de que aunque Caos signifique literalmente «amplio vacío» denota algo más que el mero espacio vacío, principalmente por tratarse de una característica primordial del universo. Esta «realidad turbia» apareció en las genealogías subsiguientes como la fuente primaria de lo oscuro y lo negativo en el mundo. Hard destaca además que Hesíodo se imagina a Caos como algo sólido, al menos lo suficientemente compacto como para ser afectado por el calor del rayo de Zeus. Por lo demás, Caos no desaparece, sino que continúa ocupando un lugar, una ubicación espacial, cuando ya está finalizada la construcción del universo: en un pasaje posterior se le sitúa entre Gea y Tártaro, la zona más profunda del inframundo.

Aunque Caos es en griego un sustantivo de género neutro, cuando se presenta como una deidad a veces se le trata como figura masculina y otras veces como femenina. Hesíodo utiliza «Χάος» con género neutro.Hesíodo: Teogonía, 116 y s. Aristófanes escribe «Χάους» también como neutro, pero sugiere que pudiera ser una entidad femenina, pues fue fecundado por Eros para engendrar a las tribus de los pájaros.Aristófanes, Las aves 685 ss Quinto de Esmirna, siguiendo a Aristófanes, también usa la forma neutra «Χάους».Quinto de Esmirna: Posthoméricas III, 755 Virgilio usa «Chao», que puede ser masculino o neutro.Virgilio: Geórgicas IV, 345 ss Boccaccio lo denomina como «este o esta» haciendo hincapié en que ni conoce su género ni tampoco es relevante.Boccaccio: Genealogia deorum gentilium, libro I, capítulo II

Gea