thumb|300px|Grabado que representa la parábola de la higuera estéril, realizado por el poeta e ilustrador Jan Luyken. Biblia Bowyer, Bolton. La parábola de la higuera sin fruto, también llamada parábola de la higuera estéril, «Parábola de la higuera estéril.» es una comparación (mashal) que se encuentra únicamente en el Evangelio de Lucas (13, 6-9). El evangelista, que pone esta enseñanza en labios de Jesús de Nazaret, ubica esta parábola en un pasaje en el cual se realiza una llamada a la conversión y al arrepentimiento, y con ella estimula a los oyentes a rectificar sus conductas. «Jesús añade una parábola sobre una higuera estéril para exhortar a su auditorio a que se esfuercen por enmendarse a tiempo (Lc 13,1-9).»

La parábola

Simbolismo de la higuera En la Antigüedad, existía la costumbre de plantar higueras en una viña, tal lo comentado por Plinio el Viejo en su Naturalis historia, una práctica que perduraba a pesar de haber sido desaconsejada por Teofrasto más de tres siglos antes.

En la Biblia en general y en el Antiguo Testamento en particular, la higuera simboliza al pueblo de Israel o a la tribu de Judá. «A Israel como un todo se dirige finalmente la parábola de la higuera (Lc 13, 6-9).» «Conviene recordar, a este propósito, que, en el Antiguo Testamento, la «higuera» es uno de los símbolos del pueblo de Israel o de la tribu de Judá (cf. Oseas 9,10; Miqueas 7,1; Jeremías 18, 13; 24,1-10).» Se la considera, pues, un símbolo del pueblo de Dios. «La higuera, como sabemos, era un símbolo del pueblo de Dios.»

Significado de la parábola thumb|300px|Higuera con frutos en crecimiento, tal como espera encontrar un agricultor.

La parábola de la higuera estéril es una de las ocho parábolas que terminan bruscamente sin que los evangelios brinden una interpretación directa de su aplicación. En esas parábolas, Jesús dejaba al oyente sacar su propia conclusión. «Ocho parábolas terminan bruscamente sin una aplicación interpretativa: Mc 4, 26-29 (el labrador paciente); Mc 4, 30-32 (grano de mostaza); Mt 13, 33 par. Lc 13, 20s (levadura); Mt 13, 44 (tesoro en el campo); Mt 13, 45s (perla); Mt 24, 45-51 par. Lc 12, 42-46 (siervo fiel o infiel); Lc 13, 6-9 (higuera estéril); Lc 15, 11-32 (amor del padre).

El uso de la higuera, que simboliza al pueblo de Israel, implica que la pertenencia al pueblo de Dios no significa una protección frente al juicio final, «[...] la pertenencia al pueblo de Dios no significa una protección delante del juicio de Dios.» y que cada quien debe producir sus frutos. El árbol simboliza al pecador que no dio frutos de conversión. En la parábola, el hombre que es dueño de la higuera manifiesta claramente su disgusto y contrariedad al ver que la higuera no produjo frutos, lo que provoca su reacción. «El hombre se siente disgustado y contrariado. Y eso provoca su reacción.»

A pesar de la obstinación del árbol en no dar frutos (es decir, la obstinación del pecador en no convertirse), el viñador de la parábola sale en defensa del árbol sentenciado, como si se tratase de una causa judicial, e insiste ante el dueño de la higuera en abrir un período de gracia antes de ejecutar la sentencia. Ese período de gracia significa la misericordia de Dios, «Se simboliza la misericordia de Dios en la labor de cavar y abonar la planta (cf. Oseas 9,10; Isaías 5,1-7; Joel 1,7).» de la que según la enseñanza de la parábola no se debe abusar. «A pesar de la obstinación permanente, todavía queda un período abierto a la gracia antes de la manifestación definitiva; pero no se puede olvidar que el tiempo es limitado.»

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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