El cementerio municipal de La Carriona es un espacio creado a finales del como zona funeraria a las afueras de la ciudad española de Avilés, en Asturias. Su arquitecto fue Ricardo Marcos Bausá. Tiene gran relevancia histórico-artística y por ello forma parte de la ASCE (Association of Significant Cementeries in Europe), además de liderar el proyecto EUCEMET, cuyas siglas en inglés significan "Cementerios europeos: jardines de almas, diversidad y patrimonio", que tiene como objetivo dar importancia a los cementerios a través de su musealización y puesta en valor.
Contexto histórico En Avilés a finales del , la villa vive una etapa de intenso desarrollo, vinculado a la actividad portuaria y al comercio con América, actividades que generan una época de prosperidad y una clase social, los “indianos”. Surgen proyectos industriales como la Real Compañía Asturiana de Minas. La expansión urbana traspasa los viejos límites de la ciudad amurallada, a partir de 1850 y hasta 1920 va formándose parte del actual trazado urbano: se encauza la ría, se construye el nuevo puerto de San Juan de Nieva, Sabugo y la Villa se unen con la puesta en servicio del mercado de abastos y un primer ensanche ciudadano se extiende entre las calles de Rivero y Llano Ponte. También en este momento se construyen edificios característicos de Avilés como el teatro Armando Palacio Valdés y residencias particulares como las de Arias de la Noceda o Josefina Balsera. Surgen en la periferia los primeros barrios para alojar a los trabajadores de las nuevas fábricas como Buenavista y La Magdalena. Además de esto, llega la luz eléctrica y el teléfono a la villa, y gracias al incipiente turismo vinculado sobre todo a Salinas se construye una red de Tranvía Eléctrico, para comunicar ambas poblaciones.
Antiguos cementerios de Avilés Anteriormente al desarrollo de los cementerios a extramuros, veíamos como las prácticas funerarias y las inhumaciones se realizaban dentro de la planimetría de la ciudad e incluso en el interior de las iglesias. Aunque la conciencia colectiva comience a ver estas prácticas inadecuadas en el , será a partir de 1884 cuando se prohíba definitivamente esta práctica, separándola de la población y acotando su espacio a los muros de la necrópolis. Este cambio de ubicación irá unido progresivamente a un cambio en la mentalidad, pues la sociedad acostumbrada a la visión de cadáveres y prácticas funerarias, comenzará a ver estas actividades como algo desagradable. El uso de cementerios a extramuros comenzará su proceso de generalización en Europa y también en América, unido todo ello a las debidas medidas higiénicas, para evitar la propagación de enfermedades como la peste. Por lo tanto, avanzando el vemos un alejamiento entre la muerte y la vida cotidiana.
Uno de los lugares funerarios más importantes fue la capilla de Las Alas, del destinada al enterramiento de esta poderosa familia avilesina. También los núcleos rurales de Miranda y San Cristóbal disponían de pequeños camposantos. Pero el crecimiento demográfico hizo que los viejos cementerios parroquiales de San Nicolás de Bari y Santo Tomás quedasen pequeños para la población avilesina, y se planteó la construcción de uno nuevo, cerca del Convento de la Merced (actualmente entronque de las calles de la Cámara y González Abarca), pero las nuevas leyes de sanidad y las protestas de los habitantes hacen que pronto haya que buscar una nueva ubicación, la Carriona. La Carriona, un lugar alto y ventilado como se decía por entonces, alejado en aquella época de cualquier núcleo habitado, es el lugar elegido para la construcción del nuevo cementerio: el cementerio católico de Avilés.
Construcción del cementerio municipal de La Carriona El proyecto de construcción es realizado por el arquitecto municipal de aquellos momentos: Ricardo Marcos Bausá, autor también del proyecto del parque del Muelle, además de llevar a cabo la ampliación del Real Instituto Jovellanos en Gijón. Este arquitecto fue importante también en Madrid por el diseño de la "Ciudad Lineal". El proyecto del nuevo cementerio se aprueba en 1884 y en 1888 se inician las obras de explanación y cierres, que son realizadas por artesanos avilesinos con piedra extraída de las canteras de Bustiello y Pillarno. Y será dos años después cuando se bendiga.
thumb|right|Plano del cementerio municipal de La Carriona. El cementerio es de traza mediterránea con planta cuadrada, capilla y muros perimetrales elevados para evitar las exhumaciones. Disponía de capellanía y conserjería, sala de autopsias, depósito de cadáveres, osario y “cementerio civil”, destinado al enterramiento de quienes no profesaban la fe católica y perviviendo hasta casi los años ochenta. Se establecen ejes distribuidores internos que dividen los espacios de las necrópolis de manera racionalista. Con las avenidas podemos ver como se forma en la planta una cruz, y de esta manera se entiende el recinto cerrado como la ciudad de los muertos. Uno de los elementos más destacados del conjunto es, sin duda, la capilla. Diseñada por el propio arquitecto Ricardo Marcos Bausá, su construcción abarca desde 1891 hasta 1893.
El Cementerio En la entrada principal y en las columnas destacan coronas de flores (adormideras), antorchas encendidas o relojes de arena, representativas del paso inexorable del tiempo, de la llegada de la muerte y del tránsito hacia la otra vida. Observamos un cerramiento en piedra que se combina a lo largo del parámetro de la cerca con obras de rejería. Todo ello está construido en un estilo ecléctico sin grandes elementos ornamentales, y cargado de simbolismo.
La capilla ocupa el centro del cementerio cortando la avenida principal de la entrada y funcionando así como el medio en donde surgen avenidas perpendiculares y diagonales. La planta es de cruz griega, con la nave principal rematada por un ábside poligonal y una entrada con una escalinata desde la que se accede al interior de la capilla. La nave transversal que funciona como crucero se remata de forma recta. El estilo parte de una concepción neorrománica, con arcos de medio punto, óculos y líneas sencillas. Este carácter austero y su bicromía alude a lo brunelleschiano, procedente de Italia. Marca por lo tanto un contraste con las representaciones abigarradas barrocas que tiene a su alrededor y hacen de ella una construcción serena y sobria. Al ser el centro del complejo, jerarquiza, por lo tanto, las cuadraturas que deja a su paso, de tal manera que los costes de las mismas disminuyen a medida que se alejan de la capilla y de las avenidas principales.
thumb|izquierda|Cementerio municipal de La Carriona Las principales familias avilesinas de la época eligen este espacio, la avenida principal, para su enterramiento, convirtiéndolo en un auténtico museo al aire libre, por la profusión de obra arquitectónica y escultórica que contiene. Con estos monumentos las familias adineradas quieren mostrar su poder social y económico y perpetuar su memoria y prestigio en el futuro. Muchas de estas familias estaban vinculadas al comercio y transporte marítimo con Cuba y otros países americanos, como los Fernández Balsera o los Zaldúa-Carvajal.
Los más importantes artistas asturianos del momento trabajan en estos proyectos: Manuel del Busto, Cipriano Folgueras, Faustino Nicoli y Armando Fernández Cueto entre otros. Siguen líneas y modelos artísticos muy en boga en los cementerios de las principales ciudades europeas, y muchos de ellos también habías diseñado arquitecturas para sus clientes en el centro de la villa o en el barrio indiano de Villalegre. A su lado todo un conjunto de constructores y talleres desarrollan una ingente actividad, sobre todo entre 1890 y 1920, época de puesta en servicio del cementerio, esta será, por lo tanto, su etapa dorada.
Existen diferentes tipos de enterramientos: como nichos, panteones e hipogeos (enterramientos en grandes criptas subterráneas), que podemos considerar el tipo de enterramiento más repetido dentro del cementerio.
Enterramiento del marqués de Teverga thumb|Enterramiento del marqués de Teverga Julián García San Miguel fue el segundo marqués de Teverga, hijo del primer marqués que amasó una considerable fortuna con su flota de veleros. El negocio estaba basado en la importación de coloniales procedentes de Cuba y el traslado de emigrantes a aquella isla. Durante su vida ejerció como político y fue una de las personas más importantes en la economía de Avilés, proporcionando gran impulso a la revolución industrial. Gracias a él se hicieron obras como la canalización de la ría, la llegada del ferrocarril o la construcción de la nueva iglesia de Sabugo, por lo tanto vemos como era una personalidad muy preocupada por el desarrollo de la villa avilesina. Es un enterramiento en hipogeo, formado por gran templete con planta de cruz latina y cubierta con bóveda de cañón peraltada, rematado por una torre de grandes dimensiones que se asienta sobre el crucero. Todo ello está coronado por un ángel alado. El conjunto se encuentra decorado con vegetación pétrea utilizada con gran profusión sobre las tumbas. Esta obra es del mismo arquitecto que diseñó la planimetría del cementerio, Ricardo Marcos Bausá.
Enterramiento de María Suárez y Familia thumb|izquierda|Enterramiento de María Suárez y Familia Esta construcción está diseñada por el propio Ricardo Marcos Bausá (arquitecto del cementerio) realizado para la familia de María Suárez. En 1895 se enterró su esposo, Juan Rodríguez, un avilesino que emigró a América, en donde alcanzó una alta posición económica. En este tipo de construcciones Bausá plantea una división en tres grandes partes: la primera es la cripta, el lugar subterráneo destinado al enterramiento, sobre esta se construye en piedra una edificación de gusto clasicista, defendido por la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Utiliza elementos como pilastras adosadas, arcos y columnas profusamente adornadas con flores y guirnaldas. En el centro del arco superior se coloca un ángel anunciador, con su trompeta y en el frontón se esculpe un reloj de arena. Como remate superior se coloca una cruz.
Enterramiento de la marquesa de San Juan de Nieva thumb|Sarcófago del enterramiento de la marquesa de San Juan de Nieva, 1902 Este es el monumento más espectacular de todo el cementerio. La cripta y el proyecto fueron diseñados por Armando Fernández Cueto, artista avilesino que diseñó otros edificios en nuestra villa, como el del “Gran Hotel” (con perspectivas de balneario). Como escultor intervino otro artista muy importante, Cipriano Folgueras Doiztúa, autor de otras obras en Asturias, como la estatua de Fernando de Valdés Salas, fundador de la Universidad de Oviedo y que se encuentra en el patio central del Edificio Histórico de la misma. El monumento funerario se construyó en el año 1902 y es de mármol de Carrara. Tiene una gran arca cineraria realizada con un solo bloque de mármol con el escudo de armas familiar en el frente, todo ello sustentado por unas garras de león representando así la fuerza, robustez y poder. La figura que está sentada en esta arca es un ángel anunciador de la muerte, sabemos que es así porque tiene en su mano un trompeta. Su rostro es inquietante, con cavidades en los ojos donde la familia puso piedras preciosas pero que fueron robadas en la guerra civil española. La figura posee un cuerpo femenino, pero el rostro está masculinizado, contribuyendo a presagiar un incierto destino. El arca está cubierta por un paño cuyos pliegues dejan adivinar la existencia de una cruz.
Enterramiento de Armando Palacio Valdés thumb|Estatua de Demetria del enterramiento de Armando Palacio Valdés, 1941