miniaturadeimagen|"The Shallows: What The Internet Is Doing To Our Brains". Libro escrito por Nicholas George Carr. Superficiales: Lo que Internet está haciendo con nuestras mentes (título original en inglés The shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains, publicado en Reino Unido con el nombre The Shallows: How the Internet Is Changing the Way We Think, Read and Remember) es un libro escrito por Nicholas George Carr. En inglés fue publicado por primera vez en 2010 por la editorial W. W. Norton & Company y en español fue publicado en 2011 por la Editorial Taurus.

El libro desarrolla en más profundidad el argumento que ya expuso el autor en el artículo ¿Está Google haciéndonos estúpidos?¿Google nos está volviendo estúpidos? (En español). Traducido por José Joaquín, 13 de enero de 2011 que apareció en 2008 en el anuario de la revista The Atlantic.

El libro apareció en la lista de superventas del New York Times en la categoría de no ficción y fue nominado en 2011 para el Premio Pulitzer en la categoría de no ficción.Finalista de Premio Pulitzer 2011 Ha sido traducido a 17 idiomas.

Argumento El libro explora los efectos que el uso intensivo de las tecnologías de la información tienen en nuestra inteligencia y en la cultura. El principal argumento de Carr es que Internet puede tener efectos perjudiciales en el pensamiento que dañan la capacidad de concentración y contemplación. Esto provoca un déficit en la capacidad de almacenamiento de hechos en la memoria y en el procesamiento de la información. Para llegar a esta conclusión Carr se basa en la historia de la humanidad, el sentido común, impresiones personales y en estudios neurobiológicos y psicológicos.

Prólogo. El perro guardián y el ladrón En el prólogo se introduce el pensamiento de Marshall McLuhan.

Marshall McLuhan ya en 1964 declaraba que las nuevas tecnologías de comunicación del momento influían no solo a través del mensaje (el contenido que transmiten) sino que también el medio de comunicación en sí mismo, a largo plazo, influía, y en grado más importante, en nuestros actos y pensamientos. Aseveraba que el medio nos moldea lo que vemos y cómo lo vemos, alterando los patrones de percepción y con el tiempo, si lo usamos suficientemente, nos cambia como individuo y como sociedad. Esta influencia es continua y no perceptible por el individuo ya que éste está ocupado en analizar y procesar la información que se le transmite.

Capítulo 1. Hal y yo En este capítulo el autor explica la sensación que tienen muchos individuos que usan intensamente las tecnologías de la información de que su mente está cambiando. En concreto les cuesta más concentrarse largo tiempo en la lectura, son más propensos a distracciones y aumentan su impaciencia cuando se topan frente a argumentos largos. Carr afirma que Marshall McLuhan estaba en lo correcto y las nuevas tecnologías hacen que nuestra mente espere absorber información de la manera en que se distribuye mediante esas tecnologías. Por eso nuestra forma lineal de pensamiento, calmada, concentrada y sin distracciones, típico de la cultura transmitida a través de los libros, está siendo desplazada por una nueva clase de mente que recibe y disemina información en estallidos cortos y descoordinados.

Capítulo 2. Los caminos vitales En este capítulo Carr comenta lo que se conoce sobre el funcionamiento del cerebro.

El cerebro básicamente está formado por células específicas (neuronas) las cuales tienen núcleos centrales (soma), que desempeñan funciones comunes a todas las células, y también dos tipos de apéndices a modo de tentáculos (los axones y las denditras). Un cerebro humano tiene unos 100 mil millones de neuronas. Las neuronas tienen muchas formas y muy distintas longitudes. Una neurona suele tener muchas dendritas aunque solo puede tener un axón. Tanto las dendritas como los axones pueden tener una gran cantidad de ramas y terminaciones sinápticas.

Cuando una neurona se activa, un impulso fluye desde el soma a la punta del axón donde se desencadena la liberación de unas sustancias químicas (neurotransmisores como el ácido glutámico, inhibidores como el ácido γ-aminobutírico así como moduladores como la serotonina (generada por las interneuronas), dopamina, testosterona y los estrógenos) que se adhieren a la dendrita de una neurona vecina, provocando o suprimiendo un nuevo impulso eléctrico. A esto se le llama sinapsis y es la forma en que las neuronas se comunican entre sí. Cuanto más neurotransmisores más se refuerza la conexión sináptica prolongando la actividad eléctrica en las neuronas vinculadas.

Nuestros pensamientos, recuerdos y emociones nacen de estas interacciones entre neuronas. A la medida que la experiencia se repite los enlaces sinápticos entre las neuronas se hacen más fuertes y abundantes mediante cambios fisiológicos (Ej. liberación de altas concentraciones de transmisores) y/o anatómicos (Ej. generación de nuevas neuronas o desarrollo de nuevas terminaciones sinápticas en axones y dendritas ya existentes). Análogamente también pueden debilitarse sobre la base de nuevas experiencias. Nuestros genes especifican muchas de las conexiones entre neuronas formando plantillas innatas. Nuestras experiencias regulan el vigor de las conexiones lo que permite la remodelación de la mente y de los patrones de comportamiento. Todas estas aseveraciones han sido comprobadas con experimentos como los de Eric Kandel con babosas marinas o los de Michael Merzenich sobre los nervios extirpados.

El cerebro es plástico (plasticidad neuronal). Esto quiere decir que podemos constituir nuevos circuitos neuronales a lo largo de nuestra vida y los antiguos pueden fortalecerse, debilitarse o extinguirse por completo. Además cuando unas neuronas pierden total o parcialmente su utilidad estas se reorganizan aprovechando los recursos destinados a las viejas habilidades para realizar las nuevas que se practican en su lugar, las cuales no tienen porque ser mejores. De esta forma las neuronas se adaptaban a la actividad para la que estemos utilizando el cerebro, adaptando su estructura. La plasticidad disminuye a medida que envejecemos pero nunca desaparece.

Una vez que hemos 'cableado' un circuito en nuestro cerebro anhelamos mantenerlo activo. Esto nos permite ser cada vez más eficientes, pero también nos va encauzando en comportamientos cada vez más rígidos. Esto no tiene por qué ser deseable y puede ser la causa de algunas patologías como la depresión o el trastorno obsesivo-compulsivo.

Digresión sobre qué piensa el cerebro cuando piensa acerca de sí mismo Carr explica lo que pensaban Aristóteles y Descartes sobre el funcionamiento del cerebro. También explica nuestras reticencias a asimilar que las impresiones que nuestro cerebro registra como sensaciones y almacena como recuerdos, dejan huella en nuestra propia estructura. Estas reticencias son consecuencia de la consideración de que si lo aceptáramos, estaríamos poniendo en tela de juicio la propia integridad de el yo.

Capítulo 3. Las herramientas de la mente En este capítulo Carr explica como distintas herramientas han influido en la mente de los hombres y de la sociedad en su conjunto.

En este ámbito las herramientas las más importantes han sido: El mapa El proceso intelectual de transformar la experiencia en el espacio en una abstracción del espacio representa una revolución de los modos de pensar. Estos avances no solo reflejan el desarrollo de la mente humana, además ayudaron a impulsar y popularizar esos mismos avances intelectuales que documentaban. Esto se debe a que difunden la manera que el autor del mapa tiene de percibir y dar sentido al mundo. Cuanto más se consultan mapas más se entrena nuestra mente para comprender la realidad basándose en ellos. El reloj Antes de la segunda mitad de la Edad Media el tiempo era un flujo continuo y cíclico. A partir de ahí empezó a ser necesario dividir el día en una secuencia de actividades reglamentadas. Los primeros fueron los monjes Benedictinos los cuales estaban obligados a realizar siete misas a horas especiales del día. A medida que la gente se trasladó del campo a la ciudad (trabajando en mercados, talleres y fábricas) los días se segmentaron cada vez más finamente de forma que permitiera el funcionamiento coordinado de las ciudades. Esto convirtió al reloj en un acicate para la realización personal y la productividad. Por otro lado, al dividir el tiempo en distintas unidades de igual duración, en nuestra mente se promovió el trabajo mental de la división y la medición. De esta forma se alumbra el espíritu moderno de la mente científica y el hombre de ciencia. Nuevas herramientas para la caza, agricultura, metalurgia y medicina Este tipo de herramientas permiten nuevas formas de vivir. La civilización tiene su forma actual gracias a las tecnologías que ha acabado utilizando. La lectura y la escritura El lenguajes es innato a nuestra especie. Sin embargo, leer y escribir no. Se requiere de educación y práctica. Inicialmente reservado a una élite, para extenderlo a las masas fueron necesarias tecnologías que facilitaran el acceso a las obras escritas. Cuando se aprenden estas dos técnicas se ha cambiado el sistema neurológico de la persona. Además, se ha comprobado que los circuitos neuronales serán distintos dependiendo del idioma que se utilice. Por ejemplo se ha comprobado que los circuitos cambian si el idioma tiene símbolos logográficos (Ej. el Chino) o símbolos fonéticos (Ej. el español o el inglés). Dentro de los idiomas que usan símbolos fonéticos se ha comprobado que hay diferencias entre los idiomas en los que la pronunciación no es evidente a partir de la escritura y en los que sí. Por otro lado la cultura oral es menos profunda que la cultura escrita. Las razones más importantes para ello son que el texto escrito libera el conocimiento de los límites y libera al idioma de estructuras necesarias para apoyar la memorización.

Capítulo 4. La página profundizada En este capítulo Carr analiza los distintos soportes que ha tenido la escritura y su influencia en como percibimos el conocimiento y por tanto en como se configuran los circuitos neurológicos.

Los requisitos ideales del soporte para registrar de forma escrita el pensamiento profundo o una larga discusión son: Barato Abundante Uniforme De difícil deterioro Fácil transporte y almacenamiento Nos aporte suficiente espacio para expresar textos largos. De fácil acceso a la información concreta que quiera consultar.

Para que sea posible que la lectura provoque el pensamiento profundo es necesario también que el cerebro se rediseñe. Esto tuvo como consecuencia que los cerebros se volvieron más contemplativos, reflexivos e imaginativos.

Inicialmente el soporte fueron piedras, tablillas de madera, trozos de corteza, trozos de tela, cerámica rota, fragmentos de huesos,... Fueron los sumerios los que empezaron a usar un soporte concreto: Las tablillas de arcilla cuidadosamente preparadas que a veces estaban numeradas para que funcionaran a modo de páginas. Los egipcios utilizaron rollos obtenido a partir del papiro que a veces también se numeraban para conseguir 'páginas'. Este soporte era flexible, portátil y fácil de almacenar. Los romanos y griegos también usaron el papiro pero, debido a que no era muy fácil de cultivar en todos sus dominios, también utilizaron el pergamino hecho de cuero de cabra u oveja. La obtención de los pergaminos requería un curtido de pieles lento y laborioso. Poco después de la época de Cristo se empezaron a utilizar tablillas de cera en un marco de madera que se podía usar a modo de pizarrón lo cual permitía borrar de forma fácil y económica el escrito. Las tablillas se podían coser juntas con una tira de cuero o tela formando los primeros libros encuadernados o códices. Esta encuadernación permitía un mejor transporte y ocultación. También permitía un fácil acceso a información concreta.