Historia del actual distrito madrileño de Carabanchel, antiguos municipios de Carabanchel Bajo y Carabanchel Alto.

Los terrenos de Carabanchel en la Prehistoria Las terrazas formadas por la erosión del río Manzanares favorecieron los primeros asentamientos del hombre prehistórico en sus riberas, como lo demuestran los objetos encontrados en el yacimiento del cerro de San Isidro, ubicado cerca de la Ermita de San Isidro.

Durante las obras de instalación de ascensores en la estación de Carpetana, en la línea 6 del metro, entre los años 2006 y 2009 se encontraron varios restos arqueológicos como el fósil del primer representante de la familia de los caballos del Mioceno de Europa, un descubrimiento que convierte al yacimiento en uno de los más importantes de la región.

Se encontraron más de 15.000 restos con una antigüedad superior a los 14 millones de años, entre ellos, mandíbulas de caballo primitivo (Anchitherium), restos de mastodontes (Gomphotherium angustidens), rinocerontes, rumiantes (cérvidos y bóvidos), o tortugas gigantes; todos fueron llevados al Museo Arqueológico de Alcalá de Henares.

También durante las obras de restauración de la ermita de Santa María la Antigua, en el año 1999, se encontraron pequeños fragmentos de objetos que datan del o , probablemente restos de ánforas utilizadas por pobladores carpetanos.

La época romana Los romanos llegaron a la península en el En la región madrileña se asentaron en lugares elevados, pero cerca de las cuencas de los ríos Jarama, Tajuña, Henares y Manzanares.

Historiadores como José María Florit defienden la tesis de que la villa tardorrománica de Miacum, mencionada en el Itinerario de Antonino que unía Segovia por el puerto de Navacerrada con Titulcia en el valle del Jarama, estuviera cerca de la antigua finca de los Montijo, no muy alejada de la antigua cárcel de Carabanchel. Podría ser una villa surgida en los últimos tiempos del dominio romano en la Tarraconense, de la que se encontró un mosaico en el llamado de "las Cuatro Estaciones", o mosaico de Carabanchel. Actualmente se exhibe en el Museo Municipal de Madrid.

La Edad Media thumb|200px|San Isidro y el milagro de los bueyes

San Isidro Labrador vivió en un caserío en Carabanchel Bajo durante el , y fue sepultado por primera vez en el cementerio de San Andrés. El desbordamiento de un arroyo que pasaba por este camposanto descubrió el cuerpo incorrupto de Isidro, lo que fue interpretado como intervención divina, y su cuerpo fue trasladado entonces al altar mayor de la iglesia de San Andrés. La tradición sitúa en la iglesia de La Magdalena los cuatro milagros atribuidos a San Isidro en el Códice de Juan Diácono.

La primera vez que se menciona "Carabanchel" por escrito fue en un documento del 1 de enero de 1181, por el que Pedro Manrique de Lara y su hermana María ceden la propiedad de la villa de Carabanchel, bajo pago de 100 maravedíes a Gonzalo Díaz, con la particularidad de que se califica a la población como “dulce perla” (el pergamino original se encuentra en el archivo de la catedral de Toledo). Diez años más tarde, en 1191, las tierras de Carabanchel son de nuevo vendidas a Lupo Petriz por 300 maravedíes.

El 2 de julio de 1218 los terrenos de Carabanchel se convierten en un señorío eclesiástico dependiente del arzobispado de Toledo.miniatura|Ermita de Santa María la Antigua A mediados del el núcleo de población que existía en torno a la entonces conocida como iglesia de La Magdalena quedó abandonado y sus habitantes se distribuyeron entre los concejos de Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo. Por estos años es cuando se fundan las nuevas iglesias parroquiales de San Pedro en Carabanchel Alto, y de San Sebastián en Carabanchel Bajo.

Durante los reinados de Juan II y Enrique IV, los principales problemas de los Carabancheles venían de la necesidad de obtener tierras propias para que pudiese pastar el ganado lanar y de trabajo (dehesas). El juez y corregidor de Madrid, Alonso Díaz de Montalvo, dicta como propia la dehesa de "La Tabla" en Carabanchel Alto, y el Concejo de Madrid dona en calidad de común las dehesas de "La Fontanilla" y "Prado Redondo" en Carabanchel Bajo.

Una de las familias principales de Carabanchel en aquellos tiempos fue la de los Zapata, dueños de casas, viñas, tierras, huertas, majuelos, prados y dehesas. 180px|thumb|Halcón peregrino El 11 de abril de 1478, el rey Fernando el Católico singularizó como depositario del antiguo arte de la cetrería al concejo de Carabanchel Bajo quien, a partir de entonces, recibió el privilegio de asentar al gremio de los halconeros reales.

En el año 1488, debido a una epidemia que asolaba Madrid, el concejo madrileño se reunió tres veces (23 de agosto, y 1 y 15 de septiembre) en la parroquia de San Pedro (Carabanchel Alto), para salvaguardar la salud de los munícipes.

El 12 de marzo de 1498, los Reyes Católicos otorgan a la villa de Madrid una cédula para que se conceda a Carabanchel Bajo un terreno propio que sirviera como dehesa, y que los vecinos pudiesen llevar allí a pastar al ganado lanar y de labor.

En el , el templo de La Magdalena perdió su rango parroquial y fue convertido en ermita, quedando consagrado a Santa María de la Antigua y adscrito a la iglesia de San Sebastián.

: Renacimiento e Imperio En 1517, Hernando Colón, hijo del Almirante Cristóbal Colón, escribió para Carlos I la "Cosmografía de España" en el que se refleja la población de Carabanchel Bajo y Carabanchel Alto con 80 vecinos (unidades familiares y que representarían unos 320 habitantes) cada localidad.

El lugar donde se ubica la actual ermita de San Isidro pertenecía a Iván de Vargas, el patrón de San Isidro.Joseph de la Croix Nicolas, (1790), Vida de San Isidro Labrador, patrón de Madrid, Imprenta Real, Madrid, págs. 24-25 La primera ermita tenía modestas proporciones, data del año 1528 y se construyó por iniciativa de Isabel de Portugal, esposa del emperador Carlos I. El motivo fue el agradecimiento al Santo por haber curado a su hijo, el príncipe Felipe de unas peligrosas fiebres cuartanas que contrajo con las aguas de un manantial. En torno al manantial se edificó la ermita, estableciéndose como santuario dedicado a San Isidro Labrador.Leonor Zozaya, (2011), «Construcciones para una canonización: reflexiones sobre los lugares de memoria y de culto en honor a San Isidro Labrador.» Tiempos Modernos. Revista electrónica de Historia Moderna, Vol 7, No 22.

No obstante, hay varios autores que defienden la edificación posteriormente, en el año 1537, justo cuando se crea la Cofradía del Santísimo Sacramento y San Isidro.Matilde Verdú Ruiz, La Rivera del Manzanares, en VVAA: Establecimientos tradicionales madrileños. Cuaderno VII. El ensanche Sur y la Ribera del Manzanares, Madrid, Cámara de Comercio e Industria de Madrid, 1986, pp. 39-58; especialmente pp. 52-53 Incluso hay algunos autores que defienden la fecha de edificación posterior, apuntando al año 1587. En cada caso los historiadores parten de la documentación encontrada al fusionarse diversas cofradías madrileñas. thumb|800px|center|Dibujo de 1562, en el que se ve desde la primera ermita de San Isidro en Carabanchel la ribera del río Manzanares y la Villa de Madrid en la que Felipe II estableció la Corte en 1561.

En 1561, Felipe II estableció la Corte en la Villa de Madrid lo que debido a la proximidad de los Carabancheles con la Villa de Madrid hacen que a partir de ese momento, su desarrollo y evolución vaya intrínsecamente ligado al de la capital de España.

: El Puente de Toledo El proyecto del Puente de Toledo fue concebido por Juan Gómez de Mora, en 1623, y construido por José de Villarreal, entre 1649 y 1660, cuando Felipe IV proyectó enlazar la villa de Madrid con el camino de Toledo por medio de un puente sobre el Manzanares

Sin embargo, una crecida del río lo destruyó poco después y se proyectó uno nuevo en 1671. En 1680, recién terminado el nuevo puente, otra riada lo volvió a destruir. En esta ocasión los encargados de su reconstrucción fueron José del Olmo, que realizó el diseño en 1682, y José de Arroyo. Las líneas básicas de este proyecto fueron mantenidas por Teodoro Ardemans cuando se hizo cargo de las obras en 1684.

: La Edad Moderna Durante el y hasta bien entrado el , los carabancheles se convierten en una zona de veraneo para la aristocracia y alta burguesía de Madrid que tenían allí sus casas y palacios, muchos de los cuales todavía se conservan. thumb|200px|left|La romería a la ermita de San Isidro vista por Goya en 1788. thumb|Vista general de la ermita de San Isidro.

La segunda ermita de San Isidro fue reconstruida en el año 1725, bajo la vigilancia de Baltasar de Zúñiga, marqués de Valero, en época de Felipe V.

Fernando el Católico estableció la capital de la cetrería en Carabanchel Bajo en 1478, mediante un privilegio específico. Su nieto, Carlos I, años después, dispuso entregar la custodia de la isla de Malta a la Orden de San Juan de Jerusalén, lo que se conoce como la Orden de Malta. Y es que en 1530, los corsarios turcos pirateaban el mar Mediterráneo, y Carlos I puso allí a la Orden de San Juan de Jerusalén como policía para custodiar la isla. Por recibir tal merced, la Orden Jerosolimitana había de enviar anualmente al emperador Carlos I una vistosa rapaz, que la leyenda acabaría denominando 'el halcón maltés'.

El ave era adiestrada en Carabanchel Bajo por el gremio de los halconeros reales. La tradición se prolongó hasta que Fernando VI en 1748, acabó con ella. Fue su halconero mayor, el conde de Fuensalida, el último titulado con tal cargo.

La conocida como Finca de los Montijo es la más antigua de los Carabancheles, pues ya en el , se instaura como mayorazgo de los Zapata y mayorazgo de los Cárdenas que tras muchos avatares y por enlaces y cesiones llega a los condes de Miranda. Hacia 1780, los citados condes llevaron a su villa los capiteles, basas y escudos del palacio que tenían en el centro de Madrid (la llamada casa de los Salvajes) en la plaza del conde de Barajas. Las piedras blasonadas fueron colocadas en una balconada y en una columnata que presidía la entrada del palacio de la quinta.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1750, se dice que tanto Carabanchel Bajo, como Carabanchel Alto son Realengos bajo la jurisdicción de Madrid, por tanto tenían tierras comunes a disposición de su población: “prados, cañadas, arroyos y barrancos”. Se mencionan grandes fincas, como la citada del conde de Miranda y que luego sería de Eugenia de Montijo, la de Manuel Dávila, y la de la Huerta de Aluche.

La finca y fábrica de jabón de los Cabarrús estaba ubicada en Carabanchel Alto. El 31 de julio de 1773 nació en el Carabanchel Alto Teresa Cabarrús, la conspiradora principal en la caída de Robespierre y conocida como “Nuestra Señora de Thermidor” durante la Revolución Francesa. Hija de María Antonia y de Francisco Cabarrús al que Carlos IV concedió el título de conde de Cabarrús en 1792. La fábrica de jabón de Carabanchel fue el origen de la fortuna de Francisco Cabarrús y lo que le permitiría más adelante fue fundar la Banca Nacional de San Carlos, la Sociedad de Filipinas o ser ministro de Hacienda con José Bonaparte. thumb|200px|El Puente de Toledo (1782) El Puente de Toledo enlaza la glorieta de Pirámides, en la orilla este, con la glorieta del Marqués de Vadillo, en la orilla oeste, enlazando la Villa de Madrid con el camino de Toledo, uniendo ambas riberas del río Manzanares. Es de estilo barroco (churrigueresco). El arquitecto Pedro de Ribera fue encargado de realizar el puente actual en el año 1715. Sin embargo, no se retomó el proyecto hasta 1718, cuando el corregidor Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, se propuso terminar la obra. Estas comenzaron en 1719 y concluyeron en 1732.