Cronología (del griego χρόνος chrónos ‘tiempo’ y λόγος lógos ‘estudio’) es una de las ciencias auxiliares de la historia cuya finalidad es determinar el orden temporal de los acontecimientos históricos siendo una herramienta fundamental para la historia.

El concepto también es utilizado en otras áreas del conocimiento del ser humano para relatar hechos no históricos en orden cronológico. La necesidad de la disciplina de la cronología para el estudio de la historia radica en la variedad de sistemas de datación que las diferentes civilizaciones y sociedades desarrollaron a lo largo de la historia. De allí surge la necesidad de establecer una cronología universal que permita ubicar en una línea del tiempo los eventos y acontecimientos históricos para su estudio y comprensión en conjunto.

Los dos sistemas de datación más importantes de la civilización occidental han sido el calendario juliano (calendario romano), de origen romano, y el calendario gregoriano (calendario cristiano), reforma del anterior y vigente hasta nuestros días, basado en la era cristiana y en el ciclo del Sol.

Pero existen, y han existido, otros calendarios (calendario chino, calendario hebreo, etc.), cuyos sistemas de datación se basan, o basaban, en diferentes eras (como la era de la Hégira) o ciclos astronómicos (como las fases lunares) con amplio uso y arraigo incluso en la actualidad.

La cronología, en este sentido, se basa en el principio de que todos los hechos se encuentran relacionados entre sí, por lo tanto, al ordenarlos, podremos comprender mejor su evolución.

Una cronología también sirve como herramienta para relatar hechos de manera ordenada, en el orden en que los eventos fueron ocurriendo: «El artículo debe publicarse acompañado de una cronología de los hechos».

miniaturadeimagen|El campanario del Duomo de Mesina concentra diversos mecanismos cronológicos en su reloj astronómico y calendario perpetuo miniaturadeimagen|Reloj astronómico de Mesina miniaturadeimagen|Calendario perpetuo de Mesina

Cronología relativa y absoluta

En la arqueología, como cronología relativa se denomina el procedimiento por medio del cual se puede fijar la anterioridad o posterioridad de un objeto o cultura en relación con otra. Como tal, permite ordenar los hallazgos en secuencia. Por su parte, la cronología absoluta es aquella que permite fijar la fecha exacta de fabricación o utilización de un objeto según un sistema cronológico universal.

Los ciclos son series de números determinados de años que se renuevan constantemente al finalizar cada una de ellas. Se diferencia de las eras en que estas son periodos indefinidos de tiempo cuyo único límite conocido es el inicial determinado por un acontecimiento convencional.

Ciclos

La determinación de los ciclos se fundamenta en fenómenos astronómicos «de duración calculable», pero también «en nociones mitológicas, combinaciones aritméticas o instituciones civiles, fiscales o políticas.»

Ciclo de la indicción

El ciclo de la indicción (en griego, ἴνδικτος; en latín, indictus; literalmente, convocatoria), o ciclo indiccional, fue un ciclo cronológico establecido durante el gobierno de Constancio o Constantino con fines fiscales usado tanto en el Imperio romano de Occidente como en el Imperio bizantino. Para el especialista en cronología, Santos García Larragueta, su origen quizá se remonta al antiguo Egipto.

Cada indicción es una revolución de quince años que se nombra por sus números correspondientes: Indicción I, Indicción II... hasta la Indicción XV. Luego se reinicia el conteo desde I, II, III... El nombre y uso de las indicciones provienen de los cómputos para tributos que pagaban los romanos.

Su uso en la datación documental se convierte en frecuente y abundan los ejemplos de tal uso abarcando un amplio espacio temporal, con ejemplos desde el año 553, de 1213, o 1558.

Ciclo del Sol

Es un periodo de 28 años, terminado el cual, los días del mes vuelven otra vez a coincidir con los de la semana y el lugar del sol a los mismos signos y grados de la eclíptica de los mismos meses y días. De tal modo que no hay diferencia de un día en 100 años y otra vez comienza el periodo de los años bisiestos y de las letras dominicales.

Ciclos lunares y el número áureo

El ciclo de la Luna se llama comúnmente número áureo por haberse marcado con letras doradas en los calendarios antiguos.

Es un periodo de 19 años, al final del cual los diferentes aspectos de la luna, con la diferencia de una hora, viene a ser lo mismo que eran en los mismos días del mes, 19 años antes. Este ciclo se adoptó el 16 de julio del año 433 antes de nuestra era.

Para encontrar el número áureo de cada año en el ciclo de la Luna debe considerarse como primer año de este el del nacimiento de Jesucristo, se añade uno al año vulgar, y se divide la suma por 19, y el cociente será el número de ciclos de la luna transcurridos desde 4.º de nuestra era y lo que sobre será el número áureo. miniaturadeimagen|Dionisio el Exiguo inventó la era anno Domini para calcular la fecha de Pascua.

Ciclo pascual

Entra dentro de los ciclos lunares ya que su cálculo se basa en la fase lunar de primavera. El ciclo del Sol consta de 28 años y el de la Luna de 19. Estos ciclos multiplicados entre sí, forman lo que se llama pascual porque sirve para conocer el día en que cae la Pascua de Resurrección.

Al fin de cada ciclo de 532 años sucede que vuelven a empezar como estaban 532 años antes y siguen el mismo orden por igual número de años: Los dos cielos de la luna Los regulares Las llaves de las fiestas movibles El ciclo del sol Los concurrentes Las letras dominicales El término pascual La pascua Las epactas Las lunas nuevas

Los regulares Hay dos clases de 'regulares', el solar y el lunar.

El primero consiste en números que se han fijado a cada mes del modo siguiente: Enero2Febrero5Marzo5Abril1Mayo3Junio6Julio1Agosto4Septiembre7Octubre2Noviembre5Diciembre7

Claves de las fiestas movibles Indicaba los días en que caían aquellas solemnidades llamadas Claves terminorum o números constantes.

Los Antiguos opinaban lo siguiente:

El término de Septuagésima era el 7 de enero. El término de Pascua el 11 de marzo. El término de las letanías el 15 de abril. El término de Pentecostés el 29 de abril.

Las tablas que se han formado para averiguar estos días. Son ingeniosas y cómodas y se encuentran en la mayor parte de las obras sobre cronología, para conocer el día de Pascua, que es la clave de todas las fiestas. Por ejemplo, si este día es el 22 de marzo, las otras fiestas seguirán el orden siguiente: Domingo de Septuagésima, 19 de enero Domingo de Sexagésima, 26 de enero Domingo de Carnestolendas, 2 de febrero Miércoles de Ceniza, 5 de febrero Domingo de la mitad de Cuaresma, 1 de marzo Domingo de Pasión, 8 de marzo Viernes Santo, 20 de marzo Letanías, 26 de abril Día de la Ascensión, 30 de abril Pentecostés, 9 de mayo Domingo de Trinidad, 17 de mayo Corpus Christi, 21 de mayo Domingo de Adviento, 29 de noviembre

Los concurrentes y las letras dominicales Concurren con el ciclo solar, cuyo curso sigue.

Los años comunes constan de 52 semanas y un día y el año bisiesto tiene un día más. El día o los días suplementarios se llaman concurrentes, porque como se ha dicho concurren con el ciclo solar, cuyo curso siguen.

El primer año de este ciclo tiene el número 1, el segundo el 2, y así hasta el quinto que tiene el 6 por ser bisiesto, el sexto tiene el 7, el séptimo el 1, el octavo el 2, y el noveno el 4, por ser también bisiesto y así siguen en los otros años lo siguiente: Agregando siempre 1 en los comunes Agregando 2 en los bisiestos Empezando con 1 después de 7, porque no hay más que 7 concurrentes como los días de la semana.

La epacta La epacta, segundo Canon que impuso la reforma del calendario gregoriano, es un número que denota el exceso del año común solar respecto al lunar, por cuyo medio se averiguan la edad de la Luna, de modo que la tabla de epactas es una tabla de las diferencias entre aquellos dos años, o el número de los días en que el año solar excede al lunar común de doce lunaciones, o el número de días que la luna de diciembre tiene en el día primero de enero, contando desde el último novilunio.

Desde un punto de vista de la cronología se entiende por epacta, según la definición ya comentada, al exceso de un mes solar sobre el mes sinódico lunar. Es decir el año solar sobre el año lunar de doce meses sinódicos o de muchos meses solares sobre otras tantas docenas de meses sinódicos. Son anuales o mensuales, y estos últimos son el exceso de un mes civil, de un mes del calendario sobre el mes lunar.

Ejemplo: El 1 de enero de la luna nueva y siendo el mes lunar, 29 días, 12 h 44' 3" y que el mes de enero cuenta 31 días, la epacta mensual será de 1 día, 11 h 15' 57".

Las epactas anuales se comprenden por el exceso del año solar sobre el lunar.

Principio del año En virtud de las variaciones, que han prevalecido en Europa por espacio de muchos siglos, con respecto al principio del año, se necesita mucho esmero en reducir las fechas a una computación particular porque el más pequeño error puede ser fatal para la exactitud histórica.

Los días en que las principales naciones han empezado el año son los siguientes: El día de Navidad el 25 de diciembre. El día de la Circuncisión el 1 de enero. El día de 25 de marzo: Anunciación (i. e. Encarnación). El día de Pascua de Resurrección (movible).

La adopción de una regla general sobre esta materia es comparativamente de fechas modernas.

Eras

thumb|300px|Cronología de la era de Internet

Desde el punto de vista cronológico se denomina era a un acontecimiento fijo y convencional desde el cual se comienza a contar los años. Etimológicamente esta palabra tiene varias acepciones. Se la deriva de las lenguas germánicas o de las lenguas árabes. Otros atribuyen su formación a la palabra latina AERA, letras iniciales de ab exordio regni Augusti, con las cuales se designaba la «era romana».

Antes de las Olimpiadas: Método de cronología griega ..Antes de la introducción por el historiador de Sicilia, Timeo de Tauromenio, de dividir el tiempo por las celebraciones, cada cuatro años, de los Juegos Olímpicos, los historiadores de Grecia marcaban los años de la siguiente manera: Con el nombre de uno de los arcontes de Atenas. Con el de uno de los cinco éforos de Esparta.

Las Olimpiadas

La Era de las Olimpiadas, llamada así por haber tenido su origen en los Juegos Olímpicos de Grecia, que se celebraban cada cuatro años, fue uno de los modos más antiguos de compulsar el tiempo. Se instituyó en el 776 a. C. y constaba de periodos de cuatro años.

Fue introducida durante el reinado de Ptolomeo Filadelfos por el historiador, nacido en Sicilia, Timeo de Tauromenio que la adoptó en sus escritos por ser un modo de cómputo fácil y seguro. La primera que se menciona es la de Coarebus, aunque nunca se usó en la vida civil, sino en la historia.

El primer año de la era cristiana se considera como primer año de la olimpiada 195, pero como los años de las Olimpiadas comenzaban con la primera luna llena, después del solsticio de verano, hacia primeros de julio, que es donde empiezan a contarse las olimpiadas, resulta que los primeros seis meses de un año de la era cristiana corresponden a los últimos seis meses de un año de las Olimpiadas. Los últimos seis meses del mismo año cristiano, corresponden a los primeros seis meses de otro año de las Olimpiadas.

Un ejemplo ilustrativo: cuando se dice que el primer año de la era cristiana corresponde al primero de la 195 olimpiada, debe entenderse que corresponden solamente a los primeros seis meses del primer año. Los primeros seis meses del primer año de nuestra era corresponden a los últimos seis meses del cuarto año de la olimpiada anterior, 194. Así el segundo año de la olimpiada 195 comenzó el 1.º de julio del año 2 d. C.

Era de la fundación de Roma