miniatura|Pancarta de los Peones Negros en la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo el 25 de noviembre de 2006 contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La pancarta dice "11-M Queremos saber la verdad". El pequeño cartel sobreimpresionado sobre la bandera española que aparece sostenido por un manifestante en el centro dice "Zapatero - En mi nombre NO", junto a una pancarta con un peón negro y el lema "Yo no me rindo".
Las teorías de la conspiración del 11M es un término empleado para aglutinar las denuncias e hipótesis que formularon periodistas como Casimiro García-Abadillo, Pedro J. Ramírez, Fernando Múgica Goñi, Eduardo García Serrano, Xavier Horcajo, el locutor Federico Jiménez Losantos y otras personas que investigaron la instrucción del sumario de los atentados del 11 de marzo de 2004, como Luis del Pino y Juan Antonio Tirado. Estas informaciones fueron publicadas en diversos medios de prensa, radio y televisión, como el diario El Mundo, Libertad Digital y esRadio, COPE, Radio Internacional, Intereconomía Televisión y Distrito TV.
La razón, o la causa principal, de todas estas «teorías» surgidas en torno a los atentados yihadistas del 11 de marzo de 2004 se encuentra en las elecciones generales que se iban a celebrar tres días después de los atentados yihadistas, el 14 de marzo de 2004. Ese mismo día 11, en el seno del Gobierno se hicieron valoraciones: «Si ha sido ETA, barremos; si han sido los islamistas, gana el PSOE» . Más recientemente, José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores con Rajoy, en su libro Memorias heterodoxas de un político de extremo centro (2020), recuerda una conversación con dos de los asesores más directos del entonces candidato a la presidencia: «Cuando al rato entraron Pedro Arriola y Paco Villar, les pregunté: 'Pero, ¿sabemos quién ha sido?'. 'Todavía no' —me respondieron—. Si ha sido ETA nos salimos del mapa, pero si han sido los yihadistas, nos vamos a casa».
Esa importante valoración sobre las consecuencias de una u otra autoría de los atentados explica la precipitación y la mala gestión de la comunicación oficial sobre los atentados y la consiguientes «teorías de la conspiración» para justificarla. Hasta entonces, ningún medio de comunicación, o periodista de renombre, había puesto en cuestión el trabajo de la Justicia, la Fiscalía y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la lucha contraterrorista.
Teorías de la conspiración: inicio, método y objetivos
El inicio A las pocas horas de producirse las explosiones, surge el rumor de que el explosivo utilizado había sido dinamita Titadyn, la que habitualmente utilizaba la banda criminal ETA. Sin embargo, los TEDAX-NRBQ pensaban otra cosa porque en las bombas sin explosionar localizadas en Atocha y El Pozo, antes de ser neutralizadas, habían observado que la sustancia explosiva era de color blanco (Titadyn es de color rojo). Nota informativa de 12 de marzo de 2004, folio número 1629 del sumario 20/04.
A pesar de que esto fue comunicado a las autoridades policiales, inmediatamente, sobre las 10 horas de ese mismo día 11, por el comisario jefe de los TEDAX-NRBQ, las autoridades políticas y algunos medios de comunicación, obviaron esta información y siguieron insistiendo en la autoría de la banda terrorista ETA.
El inicio de dichas teorías está en el artículo publicado en El Mundo el 23 de abril de 2004, 39 días después de los atentados. En él se cuestionaba la veracidad como prueba de la mochila con una bomba, que no llegó a estallar, encontrada a las 2:40 horas de la madrugada del 12 de marzo en la comisaría de Puente de Vallecas, entre los objetos de las víctimas recuperados en la estación. La carga explosiva fue desactivada por los TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional, mientras que el teléfono móvil, que tenía como sistema de activación, sirvió para averiguar donde se había comprado, facilitando las primeras detenciones. A ese primer artículo, le sucedieron teorías sobre la posibilidad de que la instrucción del sumario hubiese sido saboteada por la Policía con mentiras al juez instructor, Juan del Olmo, al que entregaban informes contradictorios, declaraciones manipuladas y documentos falsos relacionados con la bolsa bomba.
Pocos días antes de empezar la Comisión de Investigación Parlamentaria del 11 M, el 18 de junio de 2004, un artículo de El Mundo anunciaba la existencia de una trama policial en torno al 11 M, con el que se reforzaban las iniciales y embrionarias teorías. En su texto se centraba la atención en uno de los que sería objeto de reiteradas críticas, el jefe de los TEDAX-NRBQ, Juan Jesús Sánchez Manzano, lo que obedecía a cierta lógica, pues por él pasaba la información de los primeros indicios que se podían obtener en los escenarios de la investigación (lugar de los atentados, furgoneta usada por los terroristas, desactivación de la bomba de Vallecas...) para luego reportarla a sus superiores. Según los protocolos, nadie más que el Comisario jefe podía informar fuera de la especialidad de TEDAX-NRBQ.
En los inicios de estas teorías surge la plataforma más representativa de las mismas: los Peones Negros . Agrupaba al mayor número de personas incrédulas con la versión oficial y fueron apoyados por Luis del Pino, quien creó un blog donde un supuesto "movimiento de investigación ciudadano" analizaba las teorías que iban surgiendo e intercambiaba opiniones. Muchos de los cuales se manifestaban los días 11 de cada mes por toda España con el fin de "homenajear a las víctimas y exigir la verdad".https://web.archive.org/web/20061018231619/http://www.peonesnegros.es/dias11.htm Pasado el décimo aniversario de los atentados su actividad fue decayendo. Este grupo afirmaba que "no saben lo que pasó, pero saben que no pasó lo que dice el sumario". Sus opiniones tuvieron acogida en la emisora de radio City FM Radio, Libertad Digital y el periódico El Mundo. Llegaron a ser multados por la Agencia de Protección de Datos.
Objetivos y método El método de las teorías de la conspiración se centra en presuntos fallos, negligencias y contradicciones en la investigación policial, que los autores difunden como manipulaciones conscientes. Según ellos, las hipótesis que formulan se basan en investigaciones periodísticas de los medios y en análisis propios, afirmando ajustarse a los hechos y al sumario. Plantean además incógnitas cuyo no esclarecimiento abría la posibilidad de todo tipo de especulaciones y variaciones sobre lo que dice la versión oficial de la sentencia judicial.
Sin embargo, los detractores de estas teorías, los de la versión oficial, consideran que se basan en verdades a medias, en hechos o noticias fuera de contexto, o en hechos que los teóricos omiten por considerar irrelevantes para los objetivos de su investigación. Si una parte de la opinión pública sostiene que uno de los propósitos de los terroristas fue lograr la retirada de las tropas de Irak, las teorías conspirativas apuntan en otra línea: los autores materiales o los autores intelectuales serían de origen local (ETA) y el verdadero objetivo sería lograr un cambio en el Gobierno, no la retirada de las tropas de Irak. Investigadores y analistas del Real Instituto Elcano, como Fernando Reinares, sostienen que la comisión de los atentados del 11 de marzo de 2004 en España se decidió antes de conocerse el envío de tropas militares españolas a Irak (finales de 2001) y obedeció a motivaciones de venganza por las sucesivas detenciones de integrantes del yihadismo.
Implicación de ETA Aunque formalmente los promotores mediáticos y políticos de estas teorías niegan haber promovido alternativa alguna a la autoría yihadista de los atentados, es falso. Realmente, en las primeras horas e incluso durante años plantearon, directa o indirectamente, la autoría de ETA en los atentados. Algunos pasajes de estas teorías utilizaron, con más o menos "elegancia periodística", errores o deficiencias en la investigación oficial.https://www.libertaddigital.com/opinion/jaime-ignacio-del-burgo/espana-tras-el-11-m-32090/ por Jaime Ignacio del Burgo, diputado del Partido Popular, 22 de junio de 2006}} Llegaron a confundir un programador de lavadoras con el temporizador del sistema de activación de bombas de ETA.
Otras informaciones, menos elaboradas y fundamentadas, sostenían que "el Chino" (Jamal Ahmidan), jefe de la banda de Leganés, había sido narcotraficante en el País Vasco y le comentó a Trashorras, según consta en un informe policial, que conocía a los etarras de la caravana de Cuenca. Los partidarios de estas teorías infieren que cualquier persona que trafica con drogas en el País Vasco debe conocer a ETA y tener su permiso. Esta tesis podría justificarse por el férreo control de la banda terrorista de las actividades ilegales en su zona.
Estos periodistas, teniendo en cuenta los teléfonos móviles como sistemas de activación de bombas, en diversos artículos formularon varias hipótesis vinculando a ETA con los atentados del 11 M. Según defensores de estas teorías, ninguno de los fallecidos en Leganés disponía de los conocimientos técnicos necesarios para ello. Añaden que los ciudadanos indios dueños de la tienda donde se compraron los móviles afirmaron que éstos fueron adquiridos por personas de raza española, con acento español, y que hablaban entre ellos en una lengua extraña. El diputado del PP Jaime Ignacio del Burgo preguntó ante la Comisión de Investigación de los Atentados del 11-M si ese idioma hubiera podido ser el euskera.
Otra teoría implicaría a Yusuf Galán, elemento de la trama española del 11-S, que fue interventor electoral de Herri Batasuna, y se añadía que algunos de los terroristas, como El Chino, habían vivido o vivían en el País Vasco. Además, era polémico que Abdelkrim Beresmail, que se encontraba entonces la cárcel, poseyera la dirección de la prisión donde cumplían condena dos terroristas etarras: Harriet Iragui y Henri Parot y el nombre de este último, así como la fórmula de la cloratita, explosivo habitualmente empleado por ETA.
Diez años después de los atentados, Trashorras reconoció en una carta dirigida a uno de los abogados de las víctimas, que contribuyó a promover la teoría de la conspiración que implicó a ETA en el 11-M para generar confusión y así seguir la estrategia de la defensa que tenía entonces.
Expertos en la lucha antiterrorista explicaron que un atentado tan indiscriminado como el de Madrid no lo hubiera cometido ETA, hubiera sido su final como banda. Habría desaparecido inmediatamente porque miembros de la misma banda se encargarían de eliminarla. ETA hubiera perdido el escaso apoyo social que conservaba y sin apoyo social una organización terrorista autóctona no puede subsistir.
Connivencia del PSOE Los defensores de estas teorías, además de en las supuestas inconsistencias del sumario judicial, se basaban frecuentemente en la aplicación del principio Cui prodest? (¿a quién beneficia?), habitual en las investigaciones de delitos. A través de la interpretación de este principio, los autores enhebran sucesivas teorías que llevarían a que pudiese estar implicado el PSOE. Con ello especulan con que el atentado hubiese sido la causa de la derrota del Partido Popular en las elecciones generales que tuvieron lugar tres días después, dado que en todas las encuestas realizadas se daba por vencedor al PP con amplia diferencia hasta la comisión de la masacre, a partir de la cual remontó el PSOE.