, a veces también Plehve o von Plehwe (Meshchovsk, 1846-San Petersburgo, 1904), fue un funcionario, político y ministro ruso.

Nacido en 1846, ingresó en el funcionariado imperial en 1867. En 1881, se le nombró director del Departamento de Policía y en 1899, ministro del Ducado de Finlandia, donde adquirió fama de defensor de la autocracia. Aprobó una serie de medidas que acabaron con la autonomía que el ducado disfrutaba desde su ingreso en el imperio en 1809, lo que fomentó el nacionalismo finlandés.

Inteligente, entregado a conservar el modelo político absolutista ruso y consciente de la crisis que atravesaba el país, el zar le nombró ministro de Interior —el puesto más importante de la Administración— en abril de 1902, tras morir asesinado su antecesor. Se le considera uno de los estadistas más reaccionarios y astutos de los últimos años del imperio. Se convirtió en la principal figura gubernamental, junto con el ministro de Finanzas, Serguéi Witte, que ansiaba como él dirigir la política nacional.

Pleve trató de forjar un sistema autocrático fuerte, dispuesto a adaptarse a la nueva situación, pero solo mediante reformas graduales dirigidas por el propio régimen. Sin tolerancia para la disensión, Pleve admitía la cooperación subordinada de la sociedad, de los organismos locales y de las minorías, pero siempre bajo el control y dirección estatales. Para reforzar la autoridad de la monarquía, trató de recobrar el respaldo de la nobleza, mejorar la situación económica de obreros y campesinos para neutralizar su descontento, aplastar a los movimientos revolucionarios mediante el uso de la policía y lograr la cooperación de la sociedad. Sin embargo, sus reformas fueron tan limitadas y sus medidas de represión tan extensas que solo lograron agravar la hostilidad de los distintos sectores de la población (campesinos, obreros, nobleza, clases medias de las provincias o minorías). Murió asesinado por la Organización de Combate Socialrevolucionaria, paradójicamente encabezada entonces por un agente de la policía, en julio de 1904, pocos meses antes del estallido de la Revolución rusa de 1905.

Comienzos De orígenes relativamente modestos, Pleve era nieto de un alemán emigrado a Rusia en la década de 1820 desde Poznan, en la Polonia prusiana. Su padre, Kostantín Grigórievich, el hijo mayor de la familia, había estudiado en la Universidad de Moscú y trabajaba como maestro. Se había casado con su madre, Elizaveta Mijáilovna, hija de un terrateniente modesto. Viacheslav nació en Meshchovsk, Gobernación de Kaluga —donde su padre se hallaba destinado como profesor de historia y geografía—, a unos 210 km al suroeste de Moscú, el 8 de abril de 1846.

Tras cinco años en Meshchovsk, la familia se trasladó a Varsovia, en el Zarato de Polonia, donde el padre había aceptado un puesto de profesor del gimnasio de la ciudad. Pasó su juventud, hasta los dieciséis años, en Varsovia, donde creció rodeado de judíos. En 1862, poco antes de la revuelta polaca, sus padres lo enviaron de regreso a Rusia para completar su educación; estudiante brillante, se graduó primero de su clase en el gimnasio de Kaluga antes de ingresar ese mismo año de 1863 en la Universidad de Moscú para estudiar Derecho. Pleve disfrutó de sus años universitarios y en 1894 fundó una beca con su nombre en la universidad; se graduó en 1867. Poco después de su graduación en agosto de ese año, entró como abogado al servicio de Estado; ambicioso y con talento, ascendió con rapidez.

Carrera en provincias Pleve ingresó en el Ministerio de Justicia como fiscal, encargado de la defensa de los intereses estatales y de la investigación y persecución de delitos políticos. Pasó catorce años en el ministerio, periodo que coincidió al principio con el ministro ministerio de Konstantín Pahlen, opuesto a algunas de las reformas del sistema judicial aprobadas en 1864, entre ellas la independencia del poder judicial, y conocido por ascender a los funcionarios obedientes con el ministerio e inclinados a cooperar con las autoridades. Tras un año de distinguido servicio en un puesto menor en la fiscalía de Moscú, lo transfirieron a Vladímir, donde pasó tres años y contrajo matrimonio con Zinaída Nikoláievna Uzhumétskaya-Gritsévich, hija de un oficial de rango medio (27 de abril de 1869). Al año de matrimonio, nació la primera hija, Elizaveta; el segundo hijo, Nikolái, nació dos años más tarde. En 1870, ascendió por primera vez, a ayudante del fiscal de Tula; tres años más tarde recibió otro ascenso y se lo trasladó a Vólogda como fiscal provincial. Su habilidad en la reforma judicial de la provincia lo hizo destacar y el ministro lo nombró ayudante del fiscal del Tribunal de Justicia de Varsovia en 1876.

En su periodo en Polonia, mostró la misma habilidad y energía que en los puestos anteriores, pero comenzó a investigar delitos políticos, área en la que forjó su reputación. Su brillante desempeño en Varsovia lo condujo a nuevos ascensos y honores y a obtener la supervisión de la fiscalía de Kiev y, en 1879, a que se lo nombrase fiscal del Tribunal de Justicia de la capital.

Carrera en la capital Fiscal de San Petersburgo Alejandro II en 1881. Pleve tuvo un destacado papel como fiscal de San Petersburgo en la investigación de los atentados contra el emperador, incluido el que le costó la vida.|thumb|right Pleve fungió como fiscal capitalino durante dos años, de 1879 a 1881, y tuvo que investigar diversos atentados contra el emperador, Alejandro II. El fallido atentado del 5 de febrero de 1880, en el que se trató de asesinar al monarca volando parte del Palacio de Invierno, dio la oportunidad a Pleve de mostrar sus capacidades al propio zar, ya que tuvo que presentar ante él el informe sobre el atentado. El monarca quedó muy impresionado por la habilidad del joven fiscal.

Al frente de la policía Se distinguió nuevamente en la investigación, detención y castigo de los asesinos del monarca, que habían logrado acabar con su vida en un nuevo atentado el 1 de marzo de 1881. En menos de un mes, los cabecillas de la conspiración que había acabado con el soberano habían sido detenidos, juzgados y colgados. Tras ciertas dudas, Pleve aceptó abandonar el Ministerio de Justicia para pasar al de Interior como director del Departamento de Policía Estatal, con el objetivo de eliminar las organizaciones revolucionarias (15 de abril de 1881). Entregado a esta difícil tarea, a la que se dedicó con esfuerzo característico, logró eliminar el poder de Naródnaya Volia («Voluntad Popular») para cuando abandonó el departamento en 1884. Se labró en este puesto fama de brillante administrador y policía, que había devuelto la calma al imperio. A pesar de los sucesivos relevos al frente del ministerio ante cualquier atisbo de concesiones que el nuevo zar Alejandro III rechazaba, Pleve se mantuvo en su cargo y heredó la policía reorganizada y los nuevos poderes del último ministro del monarca asesinado. Utilizó estos para extender el control policial de la población, intensificar la persecución de los revolucionarios y aumentar el control de las universidades y de la prensa. Desempeñó un papel destacado en la redacción del Estatuto sobre Medidas para la Conservación de la Seguridad del Estado y del Orden Público, una nueva ley aprobada en agosto de 1881 que permitía restringir las libertades civiles e incluso imponer la ley marcial en las regiones que se considerasen bajo amenaza revolucionaria; aprobada como medida de emergencia, permaneció en vigor hasta la caída de la monarquía. Convencido de que la mayoría de los revolucionarios surgían de la influencia de las universidades y de la prensa liberal, trató de controlar las primeras y de reprimir la segunda. En su persecución de los revolucionarios, utilizó agentes dobles y arrepentidos con los que consiguió desbaratar su organización y detener a sus principales dirigentes.

Viceministro de Interior En julio de 1884, se lo nombró senador, cargo de prestigio para un hombre aún en la treintena; seis meses más tarde, abandonó el mando de las fuerzas policiales para convertirse en uno de los viceministros de Interior, donde desempeñó un importante papel, tanto por las limitaciones de sus colegas como por su habilidad y esfuerzo personales y la enfermedad del ministro, que le permitió a menudo sustituirlo. Tras la muerte del ministro Tolstói, sin embargo, el zar decidió no nombrarlo para dirigir el ministerio, aunque lo mantuvo como ayudante del nuevo ministro, de capacidades limitadas y que siguió apoyándose en Pleve. Aún sin contar con un puesto oficialmente importante ni con la confianza del emperador, dirigía en la práctica el ministerio.

En 1890, presidió una comisión sobre asuntos judíos que aconsejó el endurecimiento de las restricciones que sufrían y la paulatina expulsión del imperio, sugerencias que finalmente el Gobierno desechó por temor a perder crédito en el extranjero. Por otro lado, dirigió en la práctica el comité de ayuda en la hambruna rusa de 1891, presidido por el futuro zar Nicolás II. El mismo año, ingresó en la nobleza hereditaria.

Secretario imperial A pesar de su ambición de alcanzar el puesto de ministro del Interior, el 1 de enero de 1894, se lo relevó de su cargo de viceministro y se lo nombró secretario imperial, jefe de la Cancillería imperial, organismo dependiente del Consejo de Estado que revisaba la legislación y gestionaba la selección de los consejeros de Estado. Ascenso aparente, no fue bien recibido por Pleve, ya que lo alejaba del Gobierno. Poco dedicado a los asuntos de la Cancillería, cuidó, sin embargo, los nombramientos de consejeros de Estado a través de las propuestas de candidatos al zar. En la revisión de los estatutos jurídicos de 1894, se mostró favorable a la abolición de la independencia judicial y a la restricción de uso del jurado, posiciones que resultaron derrotadas en la comisión que las estudió. En 1899, alcanzó el cargo de consejero, el segundo en importancia en el escalafón de la administración pública imperial.

Aún ignorado para el puesto de ministro de Interior, participó en la redacción y aplicación de las medidas que restringieron la tradicional autonomía política y militar finlandesa. Tuvo un destacado papel en la redacción del manifiesto imperial del 3 de febrero de 1899, parte de la legislación que acabó con la autonomía de Helsinki. El 17 de agosto de 1899, y con el apoyo del gobernador general del Gran Ducado de Finlandia, en nacionalista ruso Nikolái Bóbrikov, el zar lo nombró secretario de Estado para Finlandia, que supuestamente representaba a esta en San Petersburgo y solía estar ocupado por un finlandés.

Secretario de Estado para Finlandia Aparentemente más moderado que Bóbrikov, los finlandeses lo recibieron con hostilidad y en la práctica respaldó las medidas de rusificación del gobernador general. Si en 1898 Bóbrikov había aumentado el corto servicio militar finlandés y permitido la inclusión de los reclutas finlandeses en unidades rusas —medida ampliamente rechazada en Finlandia—, en febrero de 1899, el zar había confirmado la preeminencia de las leyes imperiales sobre las del Ducado. Durante el mandato de Pleve, se aprobó (en 1901) el sistema de levas, que se enfrentó a una intensa oposición pasiva en toda Finlandia, y a la introducción de funcionarios rusos en la administración finlandesa. Se reforzaron los poderes de la Policía y se introdujo el idioma ruso en la administración y en las escuelas; en abril de 1903, se suspendió la Constitución de Finlandia (el propio Imperio ruso careció de Constitución hasta 1906) y Bóbrikov comenzó a gobernar con poderes dictatoriales hasta su asesinato en junio de 1904, un mes antes del homicidio del propio Pleve.

Ministro de Interior Carácter de Pleve