thumb|Plano de Valencia realizado por Tomás Vicente Tosca en 1704. La historia de la ciudad de Valencia abarca desde la época anterior a la fundación formal de la ciudad cuando la región ya estaba habitada por pueblos prerromanos hasta la actualidad. Gracias a la fértil huerta sobre la que se sustenta, los alrededores de Valencia fueron ya una zona de alta densidad humana antes de su fundación en el por los romanos. Desde entonces, la ciudad ha constituido uno de los mayores núcleos urbanos de la península ibérica
Época prerromana En 2008 se han encontrado restos arqueológicos del en la zona de las calles Ruaya y Sagunto. Estos restos demuestran que ya antes de la fundación de la ciudad romana, en lo que hoy es la ciudad de Valencia y su huerta, existía actividad humana.La fundación de Valencia es romana pero el entorno estaba poblado antes, Levante-EMV, 09/11/2012
Posteriormente pasaría por este lugar la Vía Augusta, de la que tenemos referencias, e incluso podemos observarla junto a la catedral de Valencia, en el museo de la Almoina. En las excavaciones se han encontrado restos que corresponden a una construcción hidráulica de planta rectangular, quizás una balsa, (según la concejal Alcón), que ha aparecido repleta de cerámicas íberas y púnicas. También se ha localizado un pozo que contenía ánforas que podrían proceder de Ibiza, de Cádiz o del norte de África, y una moneda cartaginesa de la época Bárcida.
Todo esto vendría a confirmar lo que los yacimientos iberos a lo largo y ancho de la geografía valenciana demuestran, que en lo que hoy conocemos como Comunidad Valenciana, el grueso de los pobladores eran iberos, así como el paso de los cartagineses, y que seguramente existió comercio entre ambos.
Las últimas investigaciones demuestran que Valencia y su entorno, (hoy incluido dentro del entorno urbano), formaban parte de una ruta comercial de cerámica de lujo.
La zona de Valencia también fue ocupada por las tribus edetanas (Liria), que se extendieron hacia el norte de la península.
Época Romana (- )
miniaturadeimagen|As de Valentia (). Museo de Prehistoria de Valencia. Fundación de la ciudad (138 a. C.) En el año 138 a. C. el cónsul romano Décimo Junio Bruto Galaico licenció sus tropas de las campañas lusitanas. Como recompensa a la gallardía y coraje de sus hombres les concedió tierras en el levante hispano, exactamente en una isla fluvial cerca de la desembocadura del río Turia (Turius o Tyris), que estaba estratégicamente ubicada en el mejor vado natural del río por donde pasaba la Vía Heraclea, conocida después como Vía Augusta. La nueva aldea, que recibió el nombre de Valentia Edetanorum pronto obtuvo el rango de colonia.
El autor del que escribió un resumen (Periochae) de la obra del historiador latino Tito Livio transmite la noticia de la fundación de la ciudad (Periocha LV, 4): Iunius Brutus cos in Hispania iis qui sub Viriatho militaverant, agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia.
Valentia fue fundada por 2000 colonos sobre una de las terrazas del Turia. El núcleo principal estaba en el entorno de la actual plaza de la Virgen y la catedral. Allí se encontraba el foro y el cruce de las dos calles principales (Cardo norte-sur y Decumano este-oeste), ambos ejes siguen hoy en el trazado de la ciudad y serían las actuales calles Salvador-Almoina la primera y Caballeros la segunda.
Segunda fundación () thumb|Imagen de una cornucopia, con la que actualmente se suele identificar a la Valentia Edetanorum romana. En el año 75 a. C. la ciudad es parcialmente destruida durante la guerra entre Pompeyo y Sertorio, quedando en pie únicamente un edificio en el actual entorno de la catedral de Valencia dedicado a Asclepio, y que hacía las veces de sanatorio, este se encontraba como en Pompeya a la entrada de la ciudad. La destrucción ocasionada por la guerra llevó a que la ciudad quedara parcialmente abandonada durante 50 años al menos.El sanatorio secreto de l´Almoina
La ciudad es reconstruida a finales del reinado de Augusto, si bien tardaría unos años en empezar un largo periodo de desarrollo caracterizado por el crecimiento urbano, entrada ya la época de la dinastía Flavia, gracias a la inmigración de nuevos ciudadanos (desde la península italiana especialmente), que vinieron a sumarse a los de la época de Augusto (este dato está ampliamente demostrado, Valentini veterani et veteres), y cómo no, a la construcción de grandes edificios públicos como el foro y el circo.
La ciudad de Valentia durante el tiene características propias de las urbes imperiales. Siendo una ciudad completamente romanizada y con una importancia que poco a poco va saliendo a la luz. Así por ejemplo, disponía de edificaciones singulares, como un circo con capacidad para 10000 personas y de unas dimensiones alcanzadas solamente por otros 5 circos en toda Hispania.Un circo bajo el suelo de la Cruz de Malta
Bajo Imperio En el , del mismo modo que en el resto del Imperio, Valentia atraviesa una etapa de crisis, la ciudad es destruida entre el 260 y el 270, y reconstruida rápidamente pero con un perímetro inferior, se abandonan algunas de sus infraestructuras.
Se conforma en la ciudad la primera comunidad cristiana de la que se tiene constancia en torno a la memoria de San Vicente, que es martirizado en la ciudad en el año 304 (y se levanta un templo sobre la tumba con sus restos, conocido como la iglesia de San Vicente de la Roqueta).
El poeta latino Rufo Festo Avieno escribe su obra Oda maritima, en la que cita una supuesta ciudad íbera prerromana en la desembocadura del Turia llamada Tyris, lo que dará lugar a que popularmente se identifique al río como a la antigua urbe.
Época visigoda (siglos -)
A lo largo del la iglesia asume las riendas de la ciudad transformando los templos romanos en edificios de culto cristianos aprovechando el vacío de poder dejado por el imperio y coincidiendo con las primeras oleadas de pueblos germánicos, principalmente suevos, vándalos y alanos. Posteriormente, visigodos.
Se especula con la posibilidad de que en la ciudad se celebrara en el año 546 un congreso religioso, dato inseguro como el de que el rey visigodo Leovigildo desterrara en la ciudad a su hijo, el príncipe Hermenegildo. Valentia experimenta cierta recuperación debida a la instalación en ella de militares visigodos durante la invasión bizantina del sudeste peninsular (provincia de Spania) en el año 554. Se ha apuntado la posibilidad de que Leovigildo se titulara "rey de Valencia" hacia el año 583.Visigodos, Hispano-romanos y bizantinos en la zona valenciana en el siglo VI, (2001)La falsificación en la moneda visigoda
Tras la expulsión de los bizantinos en el 625, se inicia una nueva etapa de depresión en la ciudad de la que apenas existe documentación.
Próximos a la invasión musulmana, vivían en la península unos 5 millones de personas, de ellos, 200000 eran visigodos y 100.000 suevos, los judíos eran también una cantidad importante, pero la inmensa mayoría eran Hispanorromanos, (la misma proporción con pequeñas variaciones podríamos aplicarla a Valencia). Los visigodos formaban la clase dirigente y se los conocía con el nombre de gothi, suevi a los suevos, romani a los hispanorromanos normales, y si eran ricos senatores. Los hispanorromanos, por muy ricos y poderosos que fueran, tenían vetado el acceso a cargos políticos. Los siervos y esclavos formaban el grueso de la población. La Iglesia tenía en esa época mucha fuerza y era muy relevante, los pueblos germánicos ya habían aceptado el cristianismo en los siglos previos a la conquista musulmana.
Época musulmana (siglos -)
Emirato y Califato de Córdoba En el 711 se produce la conquista musulmana y, aunque no existe una verdadera conquista bélica, ya que tras unas escaramuzas la ciudad pacta una capitulación ventajosa, la ciudad es incorporada al Valiato de al-Ándalus, dependiente del Califato de Damasco, y tras este, al de Córdoba.
Cabe destacar que como sucedió en ocasiones durante la invasión islámica, los musulmanes fueron benevolentes con los que se entregaron, como en Valencia y Orihuela, pero en las ciudades que se resistieron, como Mérida o Tarragona, los habitantes sufrieron duras consecuencias. Por tanto puede suponerse que la población hispanorromana y visigoda siguió viviendo y disfrutando hasta cierto punto de sus costumbres así como de sus posesiones y religión. No hay datos que acrediten más resistencia que la citada, por tanto y según fuentes musulmanas y cristianas, así como por la pervivencia de una abundante población cristiana (mozárabes), todo parece indicar que tras la conquista, ambas poblaciones, la mayoritaria cristiana y la minoritaria musulmana (en un principio), que ocupó la élite política y militar, convivieron sin mayores problemas. Con el tiempo se adoptarían mayoritariamente la lengua, religión y costumbres musulmanas, aunque perduró la de los habitantes cristianos anteriores, como fue común en casi todos los lugares islamizados en la época.
Estaba Valencia gobernada por Agrescio cuando fue sitiada por los musulmanes. Los islámicos, viendo la resistencia de la ciudad y que no sería fácil conquistarla, envían un emisario para negociar, pero la respuesta fue una flecha lanzada desde la muralla por los defensores, que hirió al parlamentario, algo que enfureció a los sitiadores. Acto seguido, los asaltantes lanzaron un ataque con más furia que en las anteriores ocasiones, pero fueron nuevamente rechazados; el saldo de la escaramuza fue de 80 bajas entre los defensores y 250 entre los musulmanes. Tanto Agrescio el defensor, como Táriq el asaltante, fueron conscientes de lo compleja que era la situación y pactaron una capitulación ventajosa, obteniendo la entrega de la ciudad al musulmán, y que todos los habitantes pudieran seguir viviendo en sus casas, el respeto para su religión y su organización jurídica y administrativa. Si bien tendrían que aceptar la autoridad política y militar de los conquistadores y el pago del impuesto pactado. Además, los que quisieron fueron libres de marchar con sus pertenencias.
Táriq dejó al marchar una guarnición y a Abulcacer al-Hudzali de gobernador. Según algunas fuentes, en el 715 al-Hudzali se rebeló y tras ser derrotado fue ajusticiado por Abd al-Aziz ibn Musa. Entre los años 760 y 766 intentaron los depuestos abbasíes recuperar el poder desde Valencia, pero el mismo Abderramán_I (primer emir independiente de Córdoba) vino para restablecer el orden y reprimir la revuelta. Fue tan dura la represión que según cuenta al-Udrí «la ciudad quedó desierta».
La Taifa de Valencia
Con la caída del Califato de Córdoba y la llegada de los amiríes (descendientes de Almanzor) se crea el Taifa de Balansiya. Por medio de Abd Alah se ejercita un gobierno autónomo sobre el área de Valencia y construye un palacete ajardinado en las afueras de la ciudad, denominándolo la Russafa, jardines de la antigua Persia (siendo el origen del actual barrio del mismo nombre).
Es la época de máximo esplendor de la ciudad. Se crean sistemas de riego, cultivos y aumenta el comercio con la España cristiana. Se cambia la lengua, la religión y las costumbres de los habitantes adoptando mayoritariamente el Islam. Se instala un perímetro de huerta en el actual barrio del Carmen y se transforma la antigua área episcopal visigoda para convertirla en un zoco (mercado árabe) vinculado a la residencia del gobernador.
En el 1011 Mubárak y Muzáffar iniciaron reformas y mejoras urbanísticas de la ciudad, este hecho contribuyó al aumento de la presión fiscal, lo que posteriormente provocó una revuelta popular, acabando así su mandato. En el año 1021, fue nombrado Abd al-Aziz ibn Ámir (nieto de Almanzor) y tenía 15 años. Durante los 40 años de su gobierno se vivió una de las épocas más tranquilas y prósperas. Creando grandes obras de ingeniería, así como creando la fortificación de la ciudad.