Alien: Isolation es un videojuego de terror y supervivencia y sigilo en primera persona desarrollado por The Creative Assembly y publicado por Sega para Microsoft Windows, Linux, PlayStation 3, PlayStation 4, Xbox 360, Android y Xbox One el 7 de octubre de 2014, y un año después lanzado para macOS y Linux. Además, el 16 de diciembre de 2021 para Android por la desarrolladora Feral Interactive, creadora también de juegos como Civilization, en su edición especial The Collection. La misma compañía inglesa anunciaría años después un futuro port del juego para Nintendo Switch.

Este título forma parte de la franquicia de las películas Alien.

Modo de juego The Creative Assembly describió a Alien: Isolation como un juego Horror de supervivencia, y con eso en mente diseñaron el juego lo más parecido a la película de Ridley Scott, Alien: el octavo pasajero, y no como Aliens de James Cameron, que está más orientada a la acción. A diferencia de la mayoría de los demás juegos de la franquicia, en Alien: Isolation solo hay un xenomorfo en la mayor parte del juego, y este no puede ser eliminado, haciendo que el jugador deba utilizar tácticas de sigilo para sobrevivir. Aunque el juego cuenta con algunas armas, estas son sólo letales contra humanos y androides. En lugar de seguir un camino predeterminado, la inteligencia artificial del xenomorfo ha sido programada para cazar activamente al jugador utilizando su vista, audición y olor. La inteligencia artificial del alien fue programada con una compleja serie de diseños de comportamiento que se liberan progresivamente a medida que encuentra al jugador para crear la ilusión de que el alien está aprendiendo de sus encuentros con él/ella y hace ajustes a su estrategia de caza según dichos encuentros. Esto incluye la habilidad del alien de investigar «fuentes secundarias» de distorsiones; por ejemplo, si observa que un casillero o una esclusa está abierta, el alien buscará a quien la abrió. El xenomorfo emite vocalizaciones a las que el jugador puede escuchar para entender sus intenciones en cada momento; un grito puede indicar que la criatura está por atacar, mientras que otros sonidos pueden indicar que el alien ha visto algo, está buscando o ha perdido la huella de su presa.

El jugador puede agacharse detrás de objetos para romper la línea de visión del xenomorfo, y de allí puede echar vistazos o inclinarse a los costados para poder ver. El jugador también tiene la posibilidad de correr, pero esto aumenta el sonido que hace y de esa manera las posibilidades de que el alien lo encuentre se incrementan. El jugador lleva consigo una linterna y un detector de movimiento para rastrear los movimientos del alien, sin embargo, el utilizarlos crea luz y sonido, lo que también aumenta las posibilidades de ser encontrado. El jugador puede meterse debajo de mesas, o dentro de casilleros para ocultarse del xenomorfo, y en algunas ocasiones deberá apretar un botón para aguantar la respiración y así evitar hacer sonidos. Los niveles son diseñados para ser no lineales, con varios puntos de entrada y salida en cada cuarto, proveyendo así rutas alternativas tanto para el xenomorfo como para el jugador para atacar o escaparse, respectivamente.

El juego no cuenta con un heads-up display, lo que requiere que el jugador utilice su inventario para adquirir información, por ejemplo, utilizando su detector de movimiento para ubicar al alien. El utilizar el detector de movimiento activa un efecto de profundidad de campo para que el jugador no pueda enfocarse en el rastreador y lo que está en frente de él al mismo tiempo. Aunque el detector puede detectar la ubicación aproximada del xenomorfo, no puede determinar la ubicación específica, o ubicar al monstruo si no se está moviendo. El juego incluye un sistema de fabricación que permite al jugador crear armas o herramientas para defenderse. Los objetos aparecen en lugares aleatorios, lo que obligará a los jugadores a explorar el nivel para encontrarlos cada vez que jueguen de nuevo en lugar de memorizar sus ubicaciones. En Alien: Isolation, también hay computadoras y otros dispositivos que se pueden hackear para acceder a información o activar acciones en el juego.

Trama Amanda Ripley, ingeniera de Weyland-Yutani e hija de la desaparecida tercera oficial de la U.S.C.S.S. Nostromo, Ellen Ripley, es contactada por el androide ejecutivo, Christopher Samuels, para informarle que la caja negra de la U.S.C.S.S. Nostromo ha sido recuperada por la nave de transporte Anesidora y está en posesión de la corporación Seegson en Sevastopol, una estación espacial de comercio orbitando al gigante gaseoso KG-348 en el sistema Zeta Reticuli. El equipo de Weyland-Yutani, conformado por Amanda, Samuels y la ejecutiva de alto rango Nina Taylor, comienzan su vector de aproximación a bordo de la nave de carga y transporte de pasajeros, Torrens, tripulada por su capitana Diane Verlaine y su navegador y encargado de telecomunicaciones, William Connor. Tras un fallido intento de establecer contacto por radio con la Sevastopol, en el que solo reciben un mensaje de advertencia lleno de estática de parte del mariscal colonial Waits, jefe de seguridad de la estación, indicándoles que no pueden recibir pasajeros y ante la poca claridad de la situación, el equipo decide abordar la estructura mediante una caminata espacial, pero, a los pocos metros de alcanzar la esclusa de aire una explosión hace que el cable guía se corte y el equipo se separe, dejando a Amanda como única posible sobreviviente. Al ingresar a la estación, Ripley la nota vacía y silenciosa y las únicas personas que la habitan son grupos de saqueadores atemorizados y paranoicos, acaparando los pocos recursos presentes en la nave y disparando a cualquiera que no pertenezca a su grupo.

Luego de explorar el área de llegadas espaciales, Amanda se encuentra con Axel, un solitario sobreviviente que al principio amenaza con matarla, pero luego lo convence de sacarlo de la estación si la ayuda a encontrar la caja negra. Axel accede, y mientras caminan le cuenta de un supuesto «monstruo» suelto que mata a cualquiera que se le cruce en su camino; este muere al ser atacado por ese mismo monstruo, un organismo alienígena conocido como xenomorfo suelto en la estación. Posteriormente Amanda encuentra la grabadora de vuelo en la sección de apoyo técnico, pero sus datos están dañados y no pueden ser leídos. Tras evitar al xenomorfo y a los sintéticos llamados «Androides Amigos» ahora hostiles hacia los humanos por una falla en los sistemas operativos de los mismos, Ripley contacta a Samuels y le dice que Nina está herida y necesita ayuda médica urgente, por lo que se dirige a la estación médica San Cristóbal para encontrar ayuda. Ahí solamente encuentra un solo médico, el doctor Khulman, que tomó refugio en la recepción del lugar. Este guía a la ingeniera por el lugar diciéndole que ahí atendían casos de esquizofrenia debido al ambiente del espacio, pero los tratamientos fueron dejados de lado para racionar suministros médicos. Tras no encontrar nada, Khulman le indica que pueda haber medicinas en la zona de operaciones, pero al momento de querer dejar la recepción para apoyar la búsqueda, este muere a manos del alien.

Al encontrar un equipo de urgencias e intentar dejar la sala de operaciones siendo perseguida por la criatura, esta activa una trampa explosiva para matar al alien, pero solo lo ahuyenta. Ripley se reencuentra con Samuels y Nina, que están junto con el mariscal Waits y su ayudante Ricardo. Ella le exige respuestas sobre la situación en la estación y Waits le responde que el xenomorfo fue traído en la misma nave que trajo la caja negra de la U.S.C.S.S. Nostromo, la Anesidora. En la oficina de los mariscales coloniales, Amanda interroga a Marlow, capitán de la Anesidora, y este le cuenta que aterrizaron en el mismo planetoide en el que su madre y su tripulación exploraron hace 15 años, LV-426, siguiendo la misma transmisión de la nave de los «ingenieros» que el otro equipo bajó a revisar. Tras entrar a la estructura, Marlow apaga la baliza de transmisión de la nave para que nadie logre encontrar la nave y quedarse con los derechos de explotación. Después de apagarla, su esposa, Catherine Foster, lo contacta y le pide que regrese a la cámara principal de la nave. Ahí, bajan por el agujero en el suelo a explorar los confines de la estructura, donde encuentran la cámara llena de huevos, en la que Foster termina infectada por un abrazacaras. Desesperado por ayuda, Marlow decide poner rumbo a la Sevastopol, donde entrega la grabadora a cambio de pasar el control de cuarentena. Ahí, la doctora Lingard chequea a Catherine, notando la existencia de un parásito desconocido dentro de ella, que termina siendo el xenomorfo y, al cabo de poco tiempo, este emerge de su huésped.

Después de finalizar su relato, Waits le pide a Ripley que le ayude a sellar al alien en Soluciones Exoplanetarias Géminis, un módulo de investigación que puede ser desacoplado de la Sevastopol, pero ella termina siendo traicionada por el mariscal, que desacopla el módulo con ella todavía adentro. Aun así, logra escapar y puede volver a la estación, dejando atrás al módulo y al alienígena que se desintegra al entrar a la atmósfera del planeta. Con el problema de la criatura ya solucionado, Amanda intenta volver a la oficina del mariscal, pero en el camino se encuentra con androides que han dejado sus puestos habituales y que, según Waits, están cazando y matando a todos. Al llegar a la oficina de mariscales, Ripley pide que le abran las puertas, pero solo escucha a Waits siendo ahorcado por un androide, y tras volver al lugar mediante una ruta alterna, se encuentra con todos sus ocupantes muertos, incluyendo al mariscal. Ricardo es la única persona viva en la oficina y Ripley lo convence de que la ayude en comunicaciones.

Tras intentar aclarar la incógnita de quién le ordenó a los sintéticos matar a todos, llegan a la conclusión de que Apolo, la inteligencia artificial a cargo de los sistemas tecnológicos y de telecomunicaciones de la Sevastopol, fue la responsable. Se ponen en contacto con Samuels, que fue al módulo de Apolo para desactivar a los androides. Al llegar ahí, Amanda sorprende a Samuels intentando acceder manualmente al núcleo de la inteligencia artificial, pero esta termina desactivando al androide de Weyland-Yutani, no sin antes abrirle el paso a los servidores de Apolo activando el tránsito privado hacia Apolo. Ya en los servidores y accediendo a la interfaz de usuario de la computadora para desactivar a los sintéticos, esta se lo prohíbe debido a la orden 939, misma orden implementada por Weyland-Yutani durante el primer encuentro con el xenomorfo, ahora dueña de la estación, que especifica «prioridad 1: mantener a la criatura con vida dos días después de que la expedición de la Torrens terminara» y todas las demás prioridades consideradas secundarias. Amanda insiste con que cancele la orden 939 ya que la criatura a abandonado Sevastopol pero Apolo argumenta: «Negativo los escaneres del reactor no han sido investigados» con lo cual, se ve obligada a investigar personalmente el reactor. Ahí, encuentra con el nido del alien, donde están todas las personas secuestradas —ahora muertas—, y varios xenomorfos nacidos de esas personas. Decidida a destruir el nido para eliminar a los aliens, Ripley pone en estado crítico ambos reactores para incinerar la guarida de las criaturas. Tiene éxito, pero algunos xenomorfos adultos logran escapar hacia las cubiertas superiores de la estación.