La taxonomía de plantas cultivadas es el estudio de la teoría y práctica de la ciencia que identifica, describe, clasifica y nombra a los cultígenos—Aquellas plantas cuyo origen o selección está debido principalmente a la actividad humana intencional. Lo que los taxónomos de los cultivos hacen, sin embargo, funciona con todo tipo de plantas durante la cultivación.

La taxonomía de plantas cultivadas es una parte del estudio de botánica hortícola que se lleva a cabo principalmente en jardines botánicos, grandes viveros, universidades, o departamentos del estado. Áreas de especial interés para los taxónomos de plantas cultivadas incluyen: buscar y registrar nuevas plantas que puedan o aparentan ser aptas para el cultivo (herborización); comunicar y aconsejar al público en general sobre cuestiones relativas a la clasificación y nomenclatura de plantas cultivadas y realizar investigaciones originales sobre estos temas; describiendo las plantas cultivadas de regiones particulares (flores hortícolas); manteniendo bases de datos, herbario, y otra información sobre plantas cultivadas.

Gran parte del trabajo de los taxónomos de plantas cultivadas se ocupa de nombrar las plantas según lo prescrito por el Códigos de nomenclatura de dos plantas. Las disposiciones del Código Internacional de Nomenclatura para algas, hongos y plantas (Código Botánico) sirven principalmente para fines científicos y los objetivos de la comunidad científica, mientras que las del Código Internacional de Nomenclatura para Plantas Cultivadas (código de plantas cultivadas) están diseñadas para servir fines tanto científicos como utilitarios al hacer provisiones para los nombres de las plantas utilizadas en el comercio—los cultígenos que han surgido en la agricultura, la silvicultura y la horticultura. Estos nombres, a veces denominados nombres de variedades, no están en latín, pero se agregan a los nombres científicos en latín y ayudan a la comunicación entre la comunidad de silvicultores, agricultores y horticultores.

La historia de la taxonomía de plantas cultivadas empieza desde la primera selección de plantas que ocurrió durante la Revolución Neolítica agraria hasta el primer nombre humano registrado de la selección de plantas por los romanos. La denominación y clasificación de los cultígenos siguió un camino similar al de todas las plantas hasta 1953 cuando el primer Código de Plantas Cultivadas se decretó el cual estableció formalmente la categoría de clasificación cultígena de cultivares. Desde ese entonces, la clasificación y denominación de cultígenos ha seguido su propio camino.

Características distintivas La taxonomía de plantas cultivadas ha sido distinguida de la taxonomía de otras plantas con al menos tres formas. En primer lugar, se hace una distinción según el "lugar donde crecen las plantas" — es decir, si son naturales o cultivadas. Esto hace referencia al Código de Plantas Cultivadas que especifica en su título que se trata de "plantas cultivadas". En segundo lugar, se hace una distinción según el origen de las plantas. Esto se menciona en el Principio 2 del Código de Plantas Cultivadas que define el alcance del Código como "plantas cuyo origen o selección se debe principalmente a las acciones intencionales de la humanidad".Cultivated Plant Code — plantas que han evolucionado bajo selección natural con ayuda humana. En tercer lugar, la taxonomía de plantas cultivadas se encarga de la variación de plantas que requiere el uso de categorías especiales de clasificación que no se ajustan a la jerarquía de rangos implícita en el Código Internacional de Nomenclatura Botánica; estas categorías son el cultivar, el grupo de cultivares y el grex (que son sólo equivalentes a los rangos del Código Botánico). Esta característica también se menciona en el preámbulo del Código de Plantas Cultivadas que establece que "El propósito de dar un nombre a un taxón no es indicar sus caracteres o historia, sino proporcionar un medio para referirse a él e indicar a qué categoría pertenece."Cultivated Plant Code En cuarto lugar, la taxonomía de plantas cultivadas sirve a una comunidad particular de personas; el Código Botánico se centra en las necesidades de los taxonomistas botánicos mientras intentan mantener el orden y la estabilidad de los nombres científicos de todas las plantas, mientras que el Código de Plantas Cultivadas atiende las necesidades de las personas que requieren nombres para las plantas utilizadas en mercado de la agricultura, la silvicultura y la horticultura. Y de último, la diferencia entre la taxonomía de plantas cultivadas y la taxonomía de otras plantas se ha atribuido al propósito para el que se ha diseñado la taxonomía, estando centrada en la planta en el Código Botánico y centrada en el ser humano dentro del Código de Plantas Cultivadas .

Clasificación en nombres científicos

Botánicamente a las plantas se las divide según "parentesco" (relaciones filogenéticas) en géneros, especies y variedades, 3 categorías taxonómicas en las que los nombres están regulados por el Código Internacional de Nomenclatura Botánica. Todas las variedades que puedan hibridar entre sí están agrupadas en especies, y las especies relacionadas que potencialmente pueden hibridar aunque sea con dificultad (ayuda de ingeniería genética, etc) se agrupan en el mismo género; los criterios pueden variar según el taxón y el taxónomo. Por arriba de género la clasificación se continúa en taxones más abarcativos hasta el reino Plantae, al obtener el nombre de género se están indicando los nombres de todos los taxones superiores a él de forma implícita. La nomenclatura es así: Cucurbita (en mayúscula e itálicas, en este caso se pronuncia como se escribe) es el nombre del género que agrupa a todas las especies relacionadas de calabazas/zapallos y las que no lo son. Cucurbita maxima (la primera palabra es el nombre del género, la segunda palabra es la indicadora de la especie, si el nombre del género ya apareció antes en el texto se lo puede encontrar abreviado como C. maxima) es la especie que agrupa a todas las variedades de calabazas/zapallos, calabacines/zapallitos y poblaciones silvestres que hibridan entre sí y por lo tanto forman parte del mismo pool o acervo genético "primario", pudiendo hibridarlos con facilidad por polinización ya que dan un 100% de descendencia fértil. Cucurbita maxima var. zapallito ("var." sin itálicas, abreviación de "variedad") es el nombre con el que se puede encontrar una variedad local (en este caso el “zapallito de tronco” argentino), del que el concepto taxonómico más usual es que sus miembros genéticamente están emparentados entre sí más que con las demás plantas de la misma especie, por lo que el nombre de la variedad se hereda de padres a hijos, y hay un número de caracteres presentes en la variedad debido a eso que no se encuentran explicitados en la circunscripción (la lista de caracteres que lo definen, que lo diferencian de las demás variedades) con la que fue formalizado el nombre. Puede encontrarse un taxón intermedio entre la especie y las variedades, la subespecie, normalmente bajo el concepto taxonómico de que está bien diferenciada morfológicamente y en la naturaleza pero con capacidad de hibridar en un 100% con las demás subespecies, en el caso de las calabazas/los zapallos ésta es la situación de las poblaciones silvestres con respecto a las cultivadas, por lo que normalmente se encuentra que subdividieron a las especies de Cucurbita en una o más subespecies “silvestres” y una subespecie “cultivada”. En el caso del ejemplo, Cucurbita maxima subsp. andreana es el nombre de la población silvestre (el “zapallito amargo”, anteriormente en su propia especie Cucurbita andreana pero después reubicado debido al motivo mencionado), y Cucurbita maxima subsp. maxima reúne a las poblaciones cultivadas, con signos de domesticación y palatables.

Clasificaciones alternativas de cultivos Sin embargo en plantas cultivadas no siempre son convenientes las agrupaciones cuya regulación de la nomenclatura se reserva para el Código Internacional de Nomenclatura Botánica. En particular es importante para el horticultor la clasificación en cultivares regulada por el Código Internacional de Nomenclatura para Plantas Cultivadas. En el Código de Botánica, se establece un nombre de variedad nuevo cuando se lo publica en una revista científica o libro, junto con los datos de dónde fue almacenado un espécimen "tipo" que funciona como referencia de qué organismos deberían incluirse en la variedad, y una circunscripción, es decir la lista de caracteres (singular carácter) que poseen los organismos de esa variedad que la diferencian de las demás variedades de la especie. Entonces cuando se obtiene una planta de origen desconocido se debe observar qué estados de sus caracteres posee para concluir si pertenece a esa variedad o no. Pero después de que el nombre fue establecido, especialistas subsiguientes pueden republicar los nombres de las variedades cambiando la circunscripción de las mismas, los caracteres que la definen; la única norma que tiene el Código al respecto es que el espécimen "tipo" debe mantenerse dentro de los organismos que se circunscriben dentro de esa variedad. El concepto taxonómico en la categoría especie normalmente es el linaje, y hasta 1952 se nombraban también las variedades con ese Código, categoría para la que convivieron diferentes conceptos taxonómicos a veces incompatibles. Un conjunto de reglas no necesariamente va a ser utilizado con los resultados que sus creadores tenían en mente, que en este caso es mejorar la resolución con la que se determina a qué taxones pertenece un organismo encontrado, corrigiendo las circunscripciones según aumenta la información que se obtiene de los linajes y los Congresos que periódicamente reúnen a los taxónomos para reformarlo buscan ajustar las reglas para aumentar la estabilidad de la nomenclatura en esos conceptos taxonómicos. Para reglamentar el uso de taxones con circunscripciones "fijas", el Código de Botánica debe ser descartado. El Código de Plantas Cultivadas, escindido del primero en 1952, nombra taxones con circunscripciones "fijas", que ya no podrán ser modificadas, porque apunta a minimizar las confusiones que pueda haber sobre el uso del nombre, ya que las consecuencias legales se aplican sólo sobre el nombre del cultivar registrado.

Además al menos hasta ahora, bajo el Código de Botánica, una circunscripción puede interpretarse diferente por cada taxónomo, así, un taxónomo puede concluir que un zapallito similar al cultivado pero de sabor amargo pertenece a la subespecie Cucurbita maxima subsp. andreana sólo porque posee ese carácter (el sabor amargo), mientras que otro puede ubicar ese mismo zapallito en la subespecie cultivada porque en el resto de los caracteres de su descripción se corresponde con la subespecie cultivada. El Código de Plantas Cultivadas también busca evitar esas interpretaciones ambiguas, al volver mandatario que todos los caracteres de la circunscripción estén presentes en cada planta incluida en un taxón, y agregar a la circunscripción que esos caracteres sean distintivos, homogéneos y estables por el método de propagación indicado, con lo que pueden quedar plantas fuera del taxón.

Además con el Código de Botánica, cualquier taxónomo o naturalista puede establecer un nombre sólo con publicarlo en un medio no efímero, no hay entidades que acepten la existencia de la variedad y que lleven una lista de variedades descriptas, que la registren, como paso previo a establecerla. Como los establecimientos de nombres de cultivares tienen consecuencias comerciales y legales, debe poder comprobarse que fueron publicados y que existan.

Clasificación en “cultivares” y “grupos de cultivares”