El magisterio de la Iglesia (latín Magisterium Ecclesiae) es la expresión con que la Iglesia católica se refiere a la función y autoridad de enseñar que tienen el papa (magisterio pontificio) y los obispos que están en comunión con él.
Dice el Catecismo de la Iglesia católica: "El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo" (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma." (nro 85).
Dentro del magisterio eclesiástico se distinguen:https://dadun.unav.edu/server/api/core/bitstreams/f318a295-4d5c-44ca-861c-3c720e317dde/content el magisterio solemne (o extraordinario): es ejercido por un concilio ecuménico o por el papa cuando define ex cathedra una doctrina de fe. Según la doctrina católica, el magisterio solemne es infalible (no puede contener error) e incluye las enseñanzas excathedra de los papas y de los concilios convocados y presididos por él. el magisterio ordinario: también llamado magisterio ordinario y universal, es el ejercido habitualmente por el papa y por los obispos que se hallan en comunión con él en sus respectivas diócesis; también por los concilios en cuestiones de índole pastoral (que no involucran enseñanzas infalibles), y por las conferencias episcopales.
Aunque se insta a los fieles católicos a creer y proclamar no solo el magisterio solemne, sino también el magisterio ordinario, cabe que decisiones ulteriores del magisterio alteren o contradigan el contenido anterior de este último. Dice el Código de Derecho Canónico: Se ha de creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal, que se manifiesta en la común adhesión de los fieles bajo la guía del sagrado magisterio; por tanto, todos están obligados a evitar cualquier doctrina contraria. (Canon 750, libro III). Esto implica el deber de asentimiento a verdades propuestas de forma «definitiva» por el Magisterio, aunque no hayan sido declaradas como dogmas infalibles, impidiendo a los fieles la posibilidad de rechazar enseñanzas y decretos de indole pastoral.
La obligación del fiel católico es creer y defender activamente todo lo que enseña el magisterio eclesiástico sagrado, «con la plenitud de su fe», y también lo que enseña el magisterio ordinario, pero con un grado menor. Puede leerse en los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (jesuitas):
Según el teólogo jesuita Javier Melloni, estas palabras no significan negar la realidad por sometimiento a una autoridad externa, sino ser capaz de renunciar a creer que se tiene la verdad absoluta. Según el espíritu ignaciano, se trata de un complemento de las reglas de discernimiento: es signo de estar animado por el buen espíritu poner en cuestión las propias evidencias si éstas conducen a romper la comunión con la Iglesia.
Según el teólogo Francisco Marín Sola, todo Concilio ecuménico, por su carácter magisterial, también adquiere inefabilidad, bajo la formula «Está revelado que “todo Concilio ecuménico es infalible”, o lo que es lo mismo, está revelado que “todo Concilio es infalible si es ecuménico”.»
Niveles de Magisterio Según lo definido por la Iglesia católica, solo el Papa y los obispos en comunión con él pueden ejercer el oficio de Magisterio, mientras que no lo ejercen los Teólogos que son Laicos ni autoridades eclesiásticas en estado de Cisma.
Por otra parte, existirían dos modos distintos de infalibilidad según los dos modos de ejercer el Magisterio. Siendo así, el Magisterio Extraordinario (ejercido por los Papas, Concilio ecuménicos y el Colegio episcopal cuando realizan definiciones de fe) poseería una infalibilidad absoluta por causa de estar divinamente inspirada, mientras que el Magisterio Ordinario tendría una infalibilidad relativa y en función a confirmar y explicitar el Magisterio Extraordinario. Además, el Magisterio Ordinario singular (el que ejerce cada obispo en su diócesis, entre ellos el Papa) si podría ser falible, mas no el Magisterio Ordinario universal (el episcopado en su conjunto y en plena coherencia a lo largo de la Historia de la Iglesia católica) por estar en comunión y continuidad perpetua con la tradición apostólica.
En consecuencia, existirían los siguientes grados de autoridad del Magisterio sobre la base de un orden jerárquico:
Definición infalible del Magisterio Extraordinario del Papa Enseñanza del Colegio episcopal en comunión con el Papa Magisterio Ordinario del Papa Pronunciamientos no definitivos de las autoridades de la Iglesia (no requieren asentimiento de fe, pero sí una sumisión religiosa de la voluntad y del entendimiento) Además, para que algo sea parte del Magisterio Ordinario Universal, se requieren las siguientes condiciones:
Acción Colegial Acción de Juicio Servir a la fe en la Iglesia entera Continuar la Fe y la Tradición Ser Enseñanza Definitiva
Referencias
Véase también
Magisterio Pontificio Sagrada Escritura Tradición (teología) Infalibilidad papal Catecismo de la Iglesia Católica Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica Enchiridion Symbolorum
Enlaces externos
Dei Verbum Lumen Gentium Los grados del Magisterio de la Iglesia en Iuscanonicum Guía temática sobre el Magisterio de la Iglesia de la Universidad de Navarra