Diego de Pantoja (Valdemoro, abril de 1571 - Macao, 9 de julio de 1618) fue un misionero católico español perteneciente a la Compañía de Jesús (jesuita) que desarrolló su labor apostólica en China.

Diego de Pantoja fue uno de los colaboradores más cercanos de Matteo Ricci, el introductor del cristianismo en China, con el que viajó desde Nankín hasta la corte de Pekín en el año 1600. Pantoja contribuyó de manera destacada a la mejora del conocimiento que había en el mundo occidental sobre China y también desempeñó un papel importante en el desarrollo de la tecnología y la cartografía chinas. Del total de 21 años que vivió en el país asiático, pasó 17 en la capital Pekín, hasta que en 1617 fue expulsado como consecuencia de las crecientes tensiones entre la corte imperial china y los misioneros católicos. Falleció en Macao a los 47 años de edad.

Nombre En China, Diego de Pantoja adoptó el nombre chino 龐迪峨 (en chino tradicional, chino simplificado: 庞迪峨, pinyin: Páng Dí'é), también escrito como 龐迪我 (庞迪我, Páng Díwǒ), en el que tomó la primera sílaba de su apellido y las dos primeras sílabas de su nombre de pila para formar un nombre de estilo chino, con un apellido monosilábico inicial seguido de un nombre de dos sílabas. Diego De Pantoja utilizó también un nombre de honor o cortesía: 順陽 (顺阳, Shùnyáng).Zhang Kai (1997), p. 25. En algunas fuentes, su nombre aparece también como Didace de Pantoja, utilizando una versión francesa de "Diego".Aparece así, por ejemplo, en la página web 龐迪我 de archives.catholic.org.hk.

Biografía Infancia y juventud Diego de Pantoja nació en la localidad española de Valdemoro (actualmente en la provincia de Madrid) en abril de 1571. Su partida de bautismo fechada el 24 de abril de ese año dice:

En la época en que nació Pantoja, la Compañía de Jesús había tenido una gran expansión, en la cual se habían fundado numerosos colegios en España y otros países. En estos colegios jesuitas se daba formación a los futuros miembros de la orden. Ya en 1566 se había fundado la Casa Profesa de Toledo, escuela jesuita en esa ciudad castellana, de cuyo arzobispado dependía entonces la localidad natal de Diego de Pantoja, Valdemoro. También en Alcalá la orden poseía ya un Colegio donde ofrecía clases a candidatos a la Compañía de Jesús y otros jóvenes. A la edad de 14 años, Diego fue enviado por su familia a estudiar a la Universidad de Alcalá y allí tuvo ocasión de conocer a los jesuitas. Atraído por la nueva forma en que éstos ponían a dialogar pietas y eruditio, el joven Diego de Pantoja fue al noviciado de Villarejo de Fuentes (Cuenca) el 6 de abril de 1589 para comenzar su formación como jesuita. Después de unos años se halló de nuevo en Alcalá para acometer sus estudios de teología.

En Alcalá, Diego de Pantoja entabló una relación muy estrecha con el superior de la comunidad Luis de Guzmán (1546 - 1605), que estaba escribiendo la Historia de las misiones de la Compañía de Jesús en la India Oriental, en la China y Japón. Allí, Diego de Pantoja tuvo acceso a un libro sobre China, casi con toda seguridad Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reino de la China (1586), de Juan González de Mendoza, el primer libro en español sobre China. La Compañía de Jesús fue la orden religiosa que más empeño puso en el objetivo de la evangelización del Oriente, y precisamente de Toledo procedían algunos de los primeros misioneros españoles que pusieron pie en China, como Martín de Rada, que había estado en Fujian en 1575 y escribió un libro sobre China. Otro toledano que contribuyó al conocimiento de China en el mundo Occidental fue Juan Cobo, que estudió la lengua china min y vertió al español el Espejo del claro corazón, la primera obra traducida del chino a una lengua occidental. Un ejemplar de esta traducción fue ofrecido al rey Felipe II en 1588.Zhang Kai (1997), p. 29

Viaje a China Bajo la inspiración del superior de la casa de Alcalá, Luis de Guzmán, que deseaba tener más información sobre el Oriente para completar su obra sobre las misiones, Diego de Pantoja decidió partir hacia China para colaborar allí en la labor misionera de la que habían sido pioneros Francisco Javier y Matteo Ricci. El 10 de abril de 1596, Pantoja embarcó en Lisboa en un barco con rumbo a Goa, colonia portuguesa en la India. En el barco viajaba un grupo de dieciocho jesuitas, entre los cuales, además del propio Pantoja, se encontraba el italiano Nicolò Longobardi, que también se dirigía a China. El 25 de octubre de 1596, el barco llegó a Goa. Allí, Diego de Pantoja pasó varios meses esperando embarcar hacia China. El 23 de abril de 1597, embarcó junto con Longobardi y otros jesuitas, encabezados por Alessandro Valignano y por Emmanuele Dias, en dirección a Macao.Zhang Kai (1997), p. 35.

La llegada a Macao se produjo el 20 de julio de ese mismo año. Diego de Pantoja pasó dos años en la colonia portuguesa mejorando su formación en teología, en el Colegio de San Pablo, cuyo rector era el ya mencionado Emmanuele Dias. Desde Macao, los jesuitas controlaban las operaciones de las misiones en el Extremo Oriente y tenían sumo cuidado en la designación de misioneros para viajar a los distintos territorios que eran prioritarios en la labor apostólica. En el mes de julio de 1598, Pantoja fue designado para viajar a Japón, pero el plan fue cancelado debido a las persecuciones contra los cristianos que se estaban produciendo en ese país. Finalmente, Pantoja fue elegido por Dias para viajar a China y reunirse con Matteo Ricci. La misión era difícil, ya que la dinastía Ming prohibía la entrada de extranjeros en el territorio chino. Matteo Ricci había entrado de manera furtiva, muchos años antes, y, tras una visita desafortunada a Pekín, donde no se le había permitido permanecer, se estableció en la ciudad de Nankín, la "capital del sur", desde donde preparaba un plan para volver a la corte pekinesa con obsequios para el emperador. Con el fin de reunirse con Ricci y colaborar en su nuevo intento de viajar a Pekín, Diego de Pantoja y el italiano Lazzaro Cattaneo, que ya había estado en Nankín junto a Ricci, entraron de manera clandestina en China en el año 1599, aprovechando una feria en Cantón (Cantón), donde llegaron infiltrados como parte de una delegación comercial portuguesa.Zhang Kai (1997), p. 41.

El encuentro con Matteo Ricci en Nankín y el viaje a Pekín Tras separarse de los comerciantes portugueses consiguiendo la entrada clandestina en el país, Cattaneo y Pantoja emprendieron viaje hacia el norte para reunirse con Matteo Ricci en la ciudad de Nankín. En una ruta que los llevó por las ciudades de Nanchang y Hukou (en la actual conurbación de Wuhan), los dos misioneros llegaron finalmente a Nankín en marzo de 1600. Allí lograron su propósito de reunirse con Matteo Ricci, al que llevaron dinero y regalos para ofrecer al emperador Ming en la visita a Pekín que Ricci llevaba ya años planeando. Si bien Nankín, en su condición de antigua capital imperial y como centro comercial del río Yangzi era una de las grandes ciudades de China, de enorme relevancia en la vida política y cultural del país, Ricci consideraba que en un Estado fuertemente centralizado como la China Ming, el elemento clave para lograr la conversión masiva de la población al catolicismo consistía en lograr la conversión de la clase dirigente, empezando por el propio emperador. Para llevar a cabo el viaje hasta Pekín, a través del Gran Canal, los jesuitas europeos consiguieron ganarse el favor de los mandarines o funcionarios imperiales de Nankín, que veían con buenos ojos el patrocinio de una visita a la corte por parte de los extranjeros que deseaban agasajar con regalos exóticos al emperador. Zhu Shilin, funcionario de Nankín al que Ricci regaló un prisma óptico, objeto desconocido en China, se encargó de escribir las cartas de recomendación para el emperador y de poner al servicio de la expedición europea una flota de seis barcos, dirigida por el eunuco Liu, antiguo siervo de Zhu Shilin. Junto con Ricci y Pantoja viajaban también dos jesuitas chinos, Zhong Minren (Sebastián Ferdinando) y You Wenhui (Emanuele Pereira), que formaban parte de la comunidad de conversos al cristianismo que había surgido en torno a la presencia portuguesa en Macao.

El viaje de los europeos por el Gran Canal despertó la curiosidad de la población local de los puertos que visitaban en su trayecto hacia el norte. El 3 de julio de 1600 llegaron al puerto de Linqing en la provincia de Shandong, desde donde se dirigieron a Tianjin. Sin embargo, aún tendrían que esperar hasta enero de 1601 para recibir la invitación de visitar la corte del emperador.Zhang Kai (1997), p. 48.

Con Matteo Ricci en Pekín Diego de Pantoja llegó a Pekín junto a Matteo Ricci el 24 de enero de 1601. A pesar de la prohibición oficial que impedía a los extranjeros entrar legalmente en la China Ming, la idea de Ricci de que el ofrecimiento de regalos al emperador les permitiría poder quedarse en la corte tuvo éxito. El exotismo de los regalos despertó la curiosidad del propio Emperador Wanli, que recibió las ofrendas en su palacio. Estos regalos incluían un mapamundi, una biblia, un clavicordio, retratos de Jesucristo y la Virgen María, un grabado al aguafuerte de San Lorenzo de El Escorial y dos relojes. Precisamente serían los relojes los artilugios que más impresionaron al emperador, que ordenó a cuatro de sus eunucos que aprendieran a darles cuerda. A otros cuatro eunucos de la corte, músicos, se les ordenó que aprendieran cómo tocar el clavicordio, instrumento musical desconocido en China, precisamente bajo la instrucción de Diego de Pantoja.Zhang Kai (1997), p. 88.

Gracias a esa gran aceptación de los regalos ofrecidos, Ricci y De Pantoja lograron su objetivo de poder instalarse de manera permanente en la ciudad de Pekín. Aunque el emperador no llegó a firmar un permiso formal, los eunucos les comunicaron que podían permanecer en la ciudad, e incluso que la corte les daría un subsidio mensual de ocho ducados de oro.Zhang Kai (1997), p. 57, que cita al propio Diego de Pantoja en Relación de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China, y particulares sucesos que tuvieron y de cosas notables que vieron en el mismo reino, pág. 13 Los jesuitas llegarían incluso a adquirir el derecho de entrar hasta cuatro veces al año en la Ciudad Prohibida de Pekín, la residencia imperial, a raíz de una avería en los relojes, el regalo predilecto del emperador, que los eunucos no habían logrado reparar. A pesar de todos estos privilegios, el Emperador Wanli nunca llegaría a entrevistarse en persona con los jesuitas europeos, pues se consideraba indigno de un emperador el contacto directo con personas ajenas al círculo de concubinas y eunucos de la corte. La curiosidad del emperador por conocer el aspecto físico de De Pantoja y Ricci hizo que encargara a dos pintores de la corte que hicieran dos retratos de Matteo Ricci y Diego de Pantoja, única referencia visual del aspecto de los europeos que llegó a tener el emperador.

Los jesuitas europeos acabarían fijando su residencia definitiva en una casa en el sur de la ciudad, a la que se conocería como la "Residencia del Sur". Desde allí, Matteo Ricci y Diego de Pantoja llevarían a cabo una intensa labor de promoción del cristianismo en la región de Pekín, que llevaría a un crecimiento de la comunidad cristiana en la capital china. Al principio De Pantoja y Ricci eran los únicos europeos en Pekín, pero más adelante se les uniría el padre portugués Gaspar de Ferreira, al que seguirían otros jesuitas italianos y portugueses. La Residencia del Sur llegaría a albergar a seis italianos y seis portugueses junto con De Pantoja, el único español. Además, el crecimiento del número de conversos chinos hizo que empezara a desarrollarse un clero local, que facilitaba la labor religiosa de los misioneros europeos.