La norueguización de los samis (en idioma noruego: fornorsking av samer) fue una política oficial del gobierno de Noruega dirigida al pueblo sami, al pueblo kven y a los finlandeses del bosque, cuyo objetivo era asimilar a estas poblaciones no noruegas en una población noruega étnica y culturalmente uniforme. En sentido amplio, el proceso de asimilación comenzó en el siglo con motivaciones religiosas, pero a lo largo del siglo adoptó un carácter cada vez más socialdarwinista y nacionalista, en el que la cultura sami era considerada primitiva y necesitada de civilización. En sentido estricto, el término «norueguización» (fornorsking) designa la política de asimilación activa aprobada a partir de 1851 y aplicada en distintos ámbitos hasta la década de 1980.
miniaturadeimagen|Samis en Härjedalen, Suecia. La norueguización afectó profundamente a las comunidades samis del norte de Noruega.
El proceso fue impulsado mediante la Iglesia de Noruega (Den norske kirke), iglesia protestante luterana que fue religión oficial del Estado desde la Reforma de 1537 hasta 2012 —período durante el cual el catolicismo estuvo prohibido en Noruega hasta 1845 y la Iglesia luterana ejerció un monopolio casi total sobre la vida religiosa del país—, el sistema escolar, la política de tierras y una serie de instrumentos administrativos. Tras la Segunda Guerra Mundial, el argumento racial perdió fuerza ideológica, pero la asimilación continuó bajo la justificación del bienestar social y la modernización. La oposición sami fue creciendo a lo largo del siglo y culminó con la controversia de Alta (1979-1981) y la creación del Parlamento Sámi de Noruega en 1989. En 1997, el rey Harald V reconoció formalmente las injusticias cometidas y pidió disculpas en nombre del Estado noruego. En 1997, el Sínodo General de la Iglesia de Noruega reconoció oficialmente que la iglesia «se dejó utilizar por las autoridades noruegas en una política de norueguización que consideraba la cultura sami como inferior». En 2023, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación presentó al parlamento de Noruega su informe final sobre las consecuencias de la norueguización.
Académicos como la jurista sami Láilá Susanne Vars y el psicólogo Stephen James Minton han calificado la norueguización como un genocidio cultural. Ya en 1923, el filólogo noruego Torleiv Hannaas utilizó el término folkemord —posteriormente adoptado como la traducción oficial noruega de «genocidio»— para describir los efectos de la política escolar y lingüística noruega sobre los samis.
Antecedentes de la Norueguización: la misión cristiana
En la Edad Media, la Iglesia llevó a cabo labor misionera en las zonas samis, inicialmente en las áreas costeras y los fiordos donde se asentaba una población noruega creciente. Los misioneros decidieron desde un principio que debían predicar a los samis en su lengua materna, y a partir de la década de 1630 se tradujeron materiales religiosos a las lenguas samis.
El período más intenso de actividad misionera tuvo lugar entre 1650 y 1750, organizado por el Estado dano-noruego y liderado por el sacerdote Thomas von Westen. En 1717, Von Westen participó en la creación del Seminarium Lapponicum en Trondheim, donde se formaba a maestros y sacerdotes para la misión sami; además, contribuyó a la elaboración de los primeros libros de texto en lengua sami.
Sin embargo, a lo largo de los siglos y se fue imponiendo una perspectiva más nacionalista y civilizadora, según la cual la lengua y la cultura samis eran vistas como «salvajes» y «diabólicas». El idioma sami pasó a ser considerado un instrumento de espiritualidad y cultura tradicional que debía ser suprimido. Algunos historiadores ven en esta actitud una continuación directa de las convicciones teológicas de los siglos anteriores, que habían creado la narrativa del pueblo sami como subdesarrollado e incivilizado.
Fase de transición (1851-1870)
El historiador Henry Minde y el psicólogo Stephen James Minton identifican el inicio de la asimilación activa en 1851. En este período coexistieron dos corrientes ideológicas: una que abogaba por el uso de las lenguas samis en la educación religiosa y otra que exigía que toda la enseñanza fuera exclusivamente en noruego. Ambas, sin embargo, compartían el objetivo final de asimilar completamente a la población sami.
En 1851, el parlamento de Noruega (Storting) creó el Finnefondet ('Fondo para los lapones'), una partida presupuestaria destinada a financiar la norueguización a través del sistema escolar. Los fondos se destinaban a la formación de maestros, a complementos salariales para docentes que demostraran eficacia en la enseñanza del noruego y a premios para los niños que aprendiesen la lengua con mayor rapidez. En esta etapa, el sacerdote N. V. Stockfleth todavía defendía el derecho de los samis a recibir instrucción en su lengua materna, pero esta postura fue perdiendo apoyo político progresivamente.
Fase de consolidación (1870-1905)
Las instrucciones escolares para alumnos samis y kvens en Finnmark y el norte de Troms se endurecieron de forma constante durante la segunda mitad del siglo , reduciendo cada vez más las posibilidades de utilizar el sami en la escuela. Hacia 1870, los samis se convirtieron en objeto de una atención científica negativa: se practicaban mediciones craneales según los principios de la frenología, disciplina pseudocientífica —es decir, carente de rigor científico y basada en premisas fraudulentas—, para determinar su raza e inteligencia, y se exhumaban tumbas samis para extraer restos óseos con fines de investigación.
En 1898 se aprobó la denominada Wexelsenplakaten, una instrucción escolar impulsada por el ministro de Asuntos Eclesiásticos Vilhelm Andreas Wexelsen, que prohibía a samis y kvens ejercer como docentes en escuelas multilingües y reducía al mínimo el uso del sami y del finés en la enseñanza. Se afirma que la instrucción obligaba además a los maestros a vigilar que los niños samis y kvens no hablaran sus lenguas ni siquiera durante los recreos. Esta medida marcó el inicio de una política de asimilación plena, en la que el Estado declaró abiertamente que su objetivo era debilitar la identidad de las minorías y utilizar las instituciones públicas para fomentar el sentimiento nacionalista noruego entre samis y kvens.
En 1901 se establecieron los primeros internados escolares para alumnos samis y kvens, cuyo propósito era aislar a los niños de sus familias y comunidades para acelerar el proceso de asimilación. En 1902, la Ley de Venta de Tierras (Jordsalgsloven) estableció que todo comprador de tierras en Finnmark debía hablar noruego en su vida cotidiana, poseer la ciudadanía noruega y residir en la propiedad. Esta norma excluía de facto a los hablantes de sami y kven. Paralelamente, el gobierno llevó a cabo una norueguización sistemática de los topónimos en Finnmark, sustituyendo los nombres samis originales por denominaciones noruegas con el fin de normalizar e historizar la presencia noruega en territorio sami.
Fase de culminación (1905-1950)
Tras la disolución de la unión entre Noruega y Suecia en 1905, la justificación ideológica de la norueguización siguió evolucionando. La influencia del darwinismo social en la política noruega continuó siendo evidente. Christen Andreas Brygfjeld (1863-1952), director escolar de Finnmark, estaba claramente influido por la ideología racista: afirmaba que la «raza sami» era inferior a la «raza noruega». En 1923 escribió que los samis —a quienes denominaba con el término despectivo lapper ('lapones')— carecían tanto de la capacidad como de la motivación para utilizar su lengua por escrito, y los describió como el grupo más atrasado y despreciable de Finnmark, alegando que proporcionaban un contingente desproporcionado de personas necesitadas de atención psiquiátrica o educación especial.
El alcance de la norueguización queda ilustrado por los datos censales del municipio de Kvænangen. En 1930, el 61 % de la población se identificaba como sami (44 %) o kven (17 %), y el 39 % como étnicamente noruega. En el censo de 1950, apenas 5 personas se identificaron como samis y 2 como kvens entre los 2501 habitantes del mismo municipio, frente a los 2508 totales.
En 1931 se creó la Finnmarksnevnden ('Comisión de Finnmark'), un órgano secreto para la coordinación de la política fronteriza y de minorías en el norte, motivado en gran parte por el temor a la expansión finlandesa (den finske fare, 'el peligro finlandés'). Su mandato era proponer directrices para «la política noruega de colonización y comunicación en Finnmark», y coordinaba los esfuerzos de asimilación del Ejército, la Iglesia, el sistema escolar, las autoridades agrarias, los tribunales y los ministerios. La introducción de la escuela obligatoria de siete años en 1936 supuso un endurecimiento adicional, al prohibirse la lengua finesa en los centros educativos.
Desmantelamiento gradual (desde 1950) de la Norueguización
La Wexelsenplakaten de 1898, que prohibía el uso de las lenguas samis en las escuelas, siguió vigente durante la década de 1950 y, en algunas zonas del país, hasta la década de 1960. El 1 de enero de 1956, durante el tercer gobierno de Einar Gerhardsen, se constituyó la Samekomiteen ('Comité Sami'), un hito en el cambio de orientación de la política noruega. El comité propuso que la política gubernamental debía centrarse en fortalecer la posición de los samis como grupo y planteó medidas para lograr la igualdad de derechos entre samis y noruegos. Sin embargo, los samis no fueron reconocidos como minoría étnica, sino designados como «noruegos de habla sami».
En 1959, una nueva ley escolar derogó formalmente la Wexelsenplakaten, y en 1967 se reconoció el derecho a recibir educación en lengua sami, incluso como idioma principal de enseñanza. A partir de mediados de la década de 1970, los samis comenzaron a ser considerados un pueblo indígena, y su lucha por los derechos se enmarcó dentro del movimiento indígena internacional.
Resistencia sami
miniaturadeimagen|300px|La primera asamblea nacional sami, celebrada en la Iglesia Metodista de Trondheim en febrero de 1917.
La oposición sami a la política de norueguización se fue intensificando a lo largo de las primeras décadas del siglo . En las elecciones de 1906, el político sami Isak Saba fue elegido como representante al parlamento de Noruega por el Partido Laborista, convirtiéndose en el primer sami en ocupar un escaño parlamentario. En 1907, Just Knud Qvigstad publicó un libro que documentaba el proceso de norueguización hasta la fecha y fue uno de los primeros en defender los derechos de los samis como grupo étnico diferenciado.
La resistencia alcanzó un momento culminante en 1917, cuando se celebró la primera asamblea sami en Trondheim, organizada por la activista Elsa Laula Renberg (1877-1931). La fecha del 6 de febrero, primer día de aquella asamblea, es hoy el Día Nacional Sami. A pesar de la creciente oposición, el gobierno noruego siguió aplicando su política de asimilación durante las décadas siguientes.
En la década de 1960, un movimiento de revitalización cultural e identitaria cobró fuerza en las comunidades samis. La controversia de Alta (1979-1981), provocada por el proyecto de construcción de una presa hidroeléctrica en el río Alta sin consultar al pueblo sami, se convirtió en un punto de inflexión que atrajo la atención nacional e internacional sobre los derechos samis. En la década de 1980, se creó el Samerettsutvalget ('Comité de Derechos Samis'), con el mandato de evaluar los derechos políticos y culturales del pueblo sami, y en 1989 se estableció el Parlamento Sami.
Consecuencias de la Norueguización