Las 14 familias de El Salvador es un término creado por la prensa para describir a la élite salvadoreña, que luego evolucionó a un mito común dentro del imaginario colectivo de El Salvador. El término «las 14 familias» después pasó a hacer referencia a «la oligarquía», concepto que se usa frecuentemente para identificar a las familias que controlan el poder económico del país.

Origen del término miniaturadeimagen El uso histórico del término «las 14 familias» está asociado con la oligarquía cafetalera que dominó al país durante un siglo entre 1880 a 1980. El origen de la fortuna de la élite económica salvadoreña se remonta a la producción de añil, también conocido como índigo, durante los tiempos de la colonia, y más adelante a la expansión del cultivo de café para exportación. En el primer estudio a profundidad sobre las familias de élite de El Salvador hecho alrededor de 1970, 47 de las 66 familias de élite eran productoras de café, otras 15 eran a la vez o en su lugar, productoras de azúcar y cáñamo.

Según un estudio del sociólogo Eduardo Colindres de 1977, citado por Carlos Velásquez Carrillo, las 14 familias más importantes en la industria del café incluían a los Quiñónez, Meza (Ayau, Sol, Hill), Álvarez (Lemus, Drews, Meza), Hill/Llach Hill, García Prieto/Miguel Salaverría, Henríquez, Papini, Llach-Schonenberg, Molins, De Sola, Regalado Dueñas (Mathies Regalado), Dueñas, Bustamante, y Bonilla. Otras familias importantes son los Guirola, Salaverría, Safie, Simán, Cristiani y Belismelis.

En el año de 1881, El Salvador experimentó un período de rápida expansión de la producción cafetalera. Dichos cambios implicaron la abolición de las tierras comunales y los ejidos, además de un alto costo social para gran parte de la población salvadoreña. La nueva forma de producción se sostuvo en tres pilares: el despojo de las tierras de los campesinos e indígenas, la acumulación de tierras por parte de la oligarquía cafetalera, también conocida como «las 14 familias», y la represión continua de las masas por parte del ejército.La oligarquía cafetalera dependía además de un régimen laboral altamente explotador y racista, los campesinos se veían sometidos a trabajos inestables por temporada, servidumbre por deudas, y una agricultura de subsistencia precaria.

Cuando la Constitución salvadoreña de 1886 difundió oficialmente la privatización de tierras y el modelo agroexportador como estrategia para el desarrollo del país, la incipiente oligarquía cafetalera se transformó en la nueva clase dominante que ahora controlaba la aplicación del modelo agroexportador y los demás sectores económicos del país, e incluso pasó a ser una élite gobernante, ya que la presidencia del país fue ocupada por miembros del grupo hasta la tercera década del siglo XX.

Para finales del siglo XIX, la exportación de café era la base de la economía nacional, representaba el 76% de las exportaciones, aunque en 1931 esta cifra llegó al 95% y recaudaba más del 80% de las rentas del Estado. Esta industria se mantuvo como negocio exclusivo de «las 14 familias» hasta 1979. La cantidad de 14 familias específicamente hacía referencia a los más poderosos de la élite, pero en realidad el grupo era más numeroso.

Crisis del y reconfiguración del poder económico

Las familias que formaban parte de la oligarquía cafetalera para finales de la década de 1920 tenían orígenes diversos, desde antiguos productores de añil que heredaron terrenos desde la época colonial y cambiaron su enfoque a la producción del café, a nuevas autoridades republicanas que amasaron riqueza y tierras cuando las reformas liberales entraron en vigor, a familias de inmigrantes que llegaron desde Europa y el Medio Oriente y se integraron a la élite nacional a base de matrimonios y tratos comerciales.

De una población de aproximadamente 1,3 millones de personas en la década de 1930, un puñado de familias de la oligarquía controlaba más del 90% de la riqueza nacional. Esta clase dentro de la sociedad salvadoreña rechazaba todos los intentos de promover incluso al más mínimo nivel la justicia social y la redistribución de la riqueza. El Salvador era considerado por la oligarquía como su propiedad privada, diseñada para impulsar sus intereses, esto incluía a la población salvadoreña, sus tierras y recursos naturales. miniaturadeimagen A principios de los años treinta, las 14 familias enfrentaron las consecuencias de la Gran Depresión mundial. La desigualdad, pobreza y explotación que causaron las reformas liberales y la expansión del modelo agroexportador empeoraron tras la caída de los precios del café durante este período, lo que a su vez aumentó la actividad y movilización política de las clases explotadas. En enero de 1932, los campesinos y trabajadores de las zonas cafetaleras del país, impulsados por el incipiente Partido Comunista, se levantaron en armas contra el poder oligárquico, quienes recurrieron al ejército para restaurar el orden. La intervención militar resultó en una masacre en la que murieron 30 000 campesinos en su mayoría indígenas, inaugurando la dictadura militar que gobernaría El Salvador durante más de 60 años.

La alianza entre la oligarquía y los militares comenzó a debilitarse para la década de 1970, gracias a factores estructurales como la crisis de los precios del café que intensificó la pobreza y desigualdad, el crecimiento de las fuerzas de izquierda que comenzaron a desafiar al régimen dictatorial militar y conformaron grupos de guerrilla urbana que chocaban con las fuerzas de seguridad del Estado, y el protagonismo de fuerzas paramilitares de ultra-derecha denominadas «escuadrones de la muerte», a quienes la oligarquía patrocinó para enfrentar y reprimir la organización popular.

El histórico poder político-económico absoluto de la oligarquía cafetalera fue deconstruido y reconfigurado durante la década de 1980. El ala progresista del militarismo creó proyectos de reformas que debilitaron el poder económico de la oligarquía, los demócratas cristianos, o DC, que apoyaron las reformas y tuvieron la aprobación de la administración Reagan en el contexto de la guerra civil de El Salvador, y el proyecto revolucionario FMLN avanzó mediante la lucha armada en aras de tomar el control del Estado.

Las reformas creadas por el militarismo, inicialmente apoyada por USAID, incluían una reforma de tierras en tres fases, de las cuales solamente la primera, la expropiación de tierras de cultivo de más de 500 hectáreas que tuvieran un solo dueño, fue implementada con éxito, la nacionalización de la exportación del café y la nacionalización de los bancos e instituciones financieras. Las reformas relativas a las tierras de cultivo provocaron que muchos miembros de la élite perdieran grandes partes de su propiedad, y les forzó a buscar oportunidades alternativas de inversión.El poder de «las 14 familias» a nivel nacional no desapareció, sino que se deconstruyó y fue necesaria una reconfiguración estratégica para recuperarlo. Véase también Historia económica de El Salvador Demografía de El Salvador Gran Depresión Levantamiento campesino en El Salvador de 1932 Rafael Álvarez Lalinde

Referencias

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