thumb|200px|Stanislav Grof, uno de los fundadores de la psicología transpersonal. La psicología transpersonal es una rama de la psicología que integra los aspectos espirituales y trascendentes de la experiencia humana con el marco de trabajo e investigación de la psicología moderna. El término transpersonal significa “más allá” o “a través” de lo personal, y se refiere a las experiencias, procesos y eventos que transcienden la habitual sensación de identidad, permitiendo experimentar una realidad mayor y más significativa.Daniels, 2008: 29. Sus investigadores estudian lo que consideran los potenciales más elevados de la humanidad y del reconocimiento, comprensión y actualización de los estados modificados de consciencia, unitivos, espirituales y trascendentes.Lajoie y Shapiro, 1992: 91. El Día de la Psicología Transpersonal se celebra el 27 de febrero.

Origen del término Los orígenes de la Psicología transpersonal se pueden rastrear hasta 1901-2 cuando el psicólogo estadounidense William James (1842-1910) de la Universidad de Harvard impartió las llamadas “Gifford Lectures” en la Universidad de Edimburgo. En estas clases, que luego se publicarían en formato libro titulado The Varieties of Religious Experiences, James enfocó el estudio de las experiencias religiosas desde una perspectiva psicológica basada en el estudio de las experiencias directas de personas individuales.“Pienso que puede afirmarse que la religión personal tiene la raíz y el centro en los estados de conciencia místicos (...), tales estados de conciencia deben formar el capítulo vital a partir del que los otros restantes obtengan su luz. Antes de todo me pregunto ¿qué significa la expresión estados de conciencia místicos? ¿Cómo separamos los estados místicos de otros estados? Las palabras “misticismo” y “místico”, a menudo se utilizan como términos de mero reproche que podemos aplicar a cualquier opinión que se considere vaga, indeterminada o sentimental; sin base en los hechos ni en la lógica (...). Os propondré simplemente 4 características que, cuando una experiencia alcance, puedan justificar que la llamemos “mística” para el propósito que nos ocupa. De esta manera abreviaremos la controversia verbal y las recriminaciones que normalmente la acompañan.1.Inefabilidad, la característica más al alcance por la que clasifico un estado mental como místico es negativa. El sujeto del mismo afirma inmediatamente que desafía la expresión, que no puede darse en palabras ninguna información adecuada que explique su contenido. De esto se sigue que su cualidad ha de expresarse directamente, que no puede comunicarse ni transferirse a los demás. Por esta peculiaridad los estados místicos se parecen más a los estados afectivos que los intelectuales. Nadie puede callarle al otro que nunca ha experimentado una sensación determinada sin expresar en que consiste su calidad o valor. Se ha de tener oído musical para saber el valor de una sinfonía, se ha de haber estado enamorado para entender el talante anímico de un enamorado. Si nos falta el corazón o el oído, no podemos interpretar justamente al músico o al amante incluso podemos considerarlo absurdo o menguado mental. El místico considera que la mayoría de nosotros damos un tratamiento asimismo incorrecto a sus experiencias.2.cualidad de conocimiento, Aunque semejantes estados afectivos, a quienes los experimentan los estados místicos les parecen también estados de conocimiento. Son estados de penetración en la verdad insondables para el intelecto discursivo. Son iluminaciones, revelaciones repletas de sentido e importancia, todas inarticuladas pero que permanecen y como norma general comporta una curiosa sensación de autoridad duradera. Estas dos características califican cualquier estado que pretenda ser llamado místico. Hay dos características menos acusadas pero que habitualmente aparecen y que son: Transitoriedad Los estados místicos no pueden mantenerse durante mucho tiempo. Salvo en caso de excepción, media hora o como máximo una hora o dos parece ser límite de más allá del cual desaparecen. Con frecuencia una vez desaparecidos solo de manera imperfecta pueden reproducirse, pero cuando se repiten se reconocen con facilidad y de una repetición a otra son susceptibles de desarrollo continuado en lo percibido como enriquecedor e importante interiormente. Pasividad Aunque la llegada de los estados místicos puede estimularse por medio de operaciones voluntarias previas como, por ejemplo, fijar la atención, o con determinadas actividades corporales o de otras formas que los manuales de misticismo prescriben, sin embargo, cuando el estado característico de conciencia se ha establecido, el místico siente como si su propia voluntad estuviese sometida y, a menudo, como si un poder superior lo arrastrase y dominase. Esta última peculiaridad conecta los estados místicos con ciertos fenómenos bien definidos de personalidad desdoblada, como son el discurso profético, la escritura automática o el trance hipnótico. Cuando estas características resultan muy pronunciadas, puede suceder que no quede ningún tipo de recuerdo del fenómeno y que no aporte significado alguno a la vida interior del individuo para la que, podríamos decir, constituye una simple interrupción. Los estados místicos, considerados estrictamente así, nunca son simplemente interruptivos. Siempre queda algún recuerdo de su contenido y un sentido profundo de su incidencia. Modifican la vida interior del sujeto durante los momentos en que suceden. Las divisiones tajantes, de cualquier modo, son difíciles de establecer en este ámbito y tropieza con todo tipo de graduaciones e interferencias. James, William. Las variedades de la experiencia religiosa. Nueva York, 1902. Fue James quien por primera vez utilizó en estas clases el término transpersonal. Esta escuela considera a Richard M. Bucke (1837-1902), Carl Gustav Jung (1875-1961) y Roberto Assagioli (1888-1974) como los que asentaron las bases de lo que posteriormente se convertiría en la Psicología Transpersonal.Derezotes & Cowley, 1994; Miller, 1998; Davis, 2003.

Ámbito que abarca La psicología transpersonal considera temas como: las experiencias cumbre (que —según el psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970)— son estados de interconexión y unificación espiritual), experiencias místicas, trances sistémicos, y experiencias transcendentes y metafísicas de la vida, expansión de la consciencia individual, conocimiento interior profundo, encuentro del sentido de vida personal y último, identificación colectiva con las demás personas y el entorno, estados amplificados de amor, compasión y fraternidad universal.

Si bien los caminos que se pueden tomar a partir de esta síntesis son varios (dependiendo de las concepciones psicológicas y espirituales que se integren), el objetivo principal de la psicología transpersonal sería que los seres humanos transciendan el sentido de sí mismos, para lograr identificarse con una consciencia mayor y colectiva omniabarcante.

El escritor estadounidense Ken Wilber (1949-) distingue tres niveles en el desarrollo de esta conciencia: El nivel prepersonal: es el momento del desarrollo en que los seres humanos aún no tienen conciencia de su propia mente (bebés que todavía no tienen una teoría de la mente ni han forjado su personalidad) El nivel personal: que se alcanza cuando el individuo toma conciencia de que es una persona que piensa, diferente a otras. El nivel transpersonal: el nivel que se alcanza por medio del desarrollo espiritual, y que consiste en transcender la identificación con el cuerpo y la mente, para alcanzar un nivel de consciencia social, ecológica y espiritual, mayor.

Lajoie y Shapiro (1992) en un artículo publicado en el Journal of Transpersonal Psychology titulado “Definiciones de Psicología Transpersonal: los primeros veintitrés años”, hacen una investigación de la literatura transpersonal y recogen doscientas dos definiciones de las cuales publican cuarenta. Entre ellas la dada por Antony Sutich en 1968, uno de los padres de la psicología transpersonal.“Psicología transpersonal (o ‘cuarta fuerza’) es el título dado a una fuerza emergente en el campo de la psicología por un grupo de psicólogos y profesionales hombres y mujeres de otros campos que están interesados en el potencial y capacidades últimas del ser humano que no tienen un lugar en la psicología conductista o positivista (‘primera fuerza’), en la teoría del psicoanálisis clásico (‘segunda fuerza’), o en la psicología humanista (‘tercera fuerza’). La nueva psicología transpersonal que emerge está interesada específicamente en el estudio científico y empírico así como de una responsable aplicación de los descubrimientos relevantes sobre: los valores últimos, conciencia unitiva, éxtasis, experiencias místicas, autorrealización, el significado último, la trascendencia del yo, el espíritu, la unidad, la conciencia cósmica, la sinergia entre individuos y especies, la felicidad, lo sagrado, fenómenos trascendentes, percepción extrasensorial (entre otras que cita)”. A lo largo de otras definiciones que hace esta escuela se pueden encontrar también, referencias a experiencias místicas, experiencias cercanas a la muerte, memorias de supuestas vidas pasadas, estados no ordinarios de consciencia, sentimientos de mística fusión con los otros, guía interior, proceso creativo, sincronicidad, capacidades psíquicas, etc.

Uno de los principales objetivos de la Psicología Transpersonal es la construcción de una mirada integradora de las diferentes escuelas de Psicología, que permita transcender las lecturas parciales de la realidad humana, accediendo a una disciplina de síntesis que reúna lo más valioso de todas las corrientes psicológicas desarrolladas hasta el presente. Lejos de un mero eclecticismo, este intento está siendo fundado sobre una rigurosa epistemología integrativa y una clínica empíricamente justificada.

La psicología transpersonal y la conciencia humana thumb|Ken Wilber, uno de los principales autores en el campo de la psicología transpersonal. De acuerdo con sus autores, la psicología transpersonal ha hecho contribuciones al mejor entendimiento del desarrollo humano y la conciencia. Entre las teorías de los modelos transpersonales que los autores presentan, está el modelo lineal-jerárquico del mapa del desarrollo humano, como el de Timothy Leary y Ken Wilber.

Ken Wilber, uno de los más importantes contribuyentes, ha desarrollado un modelo del espectro de la conciencia, que consta de tres grandes categorías: el estado prepersonal o pre-egoico, el ámbito personal o egoico, y el transpersonal o trans-egoico.Miller, 1998. Una versión más detallada de esta teoría del espectro del desarrollo de la conciencia, abarcaría nueve diferentes niveles de desarrollo de la conciencia, en los que, desde los niveles 1-3 se presentan como pre-personales, (o preconvencionales) los niveles 4-6 serían los niveles personales (o convencionales) y los niveles 7-9 serían los niveles transpersonales (transconvencionales).Derezotes & Cowley, 1994.

Wilber ha retratado el desarrollo de la conciencia como un orden jerárquico, escalonado. Su modelo conceptual, muestra el avance de la conciencia desde los niveles inferiores a los niveles superiores. Según este mapa, cada nuevo nivel o escalón abarcaría e integraría en sí mismo a los niveles anteriores, desarrollando nuevas habilidades asociadas únicamente con el nivel más elevado.Kasprow y Scotton, 1999. Adicionalmente cada nivel incluiría también un tipo particular de estructura de personalidad, y posibles vulnerabilidades frente a determinadas patologías que pertenecerían a ese nivel.Cowley y Derezotes, 1994.

A partir del trabajo de Wilber, psicólogos transpersonales también han argumentado a favor de una mejor diferenciación entre los problemas de ciertas patologías psiquiátricas y su relación con los estados prepersonales/transpersonales.