miniatura|El entierro de Cristo de Juan de Juni (1541-1545) mini|Virgen con niño atribuida a Felipe Bigarny, para el sepulcro del Obispo de Tuy (Don Diego de Avellaneda). Se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid mini|Retablo del altar mayor de la Basílica de El Escorial (1583-1586), una de las mayores empresas artísticas del ,Agustín Bustamante, , en Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte (U.A.M.), Vol. VII-VIII, 1995-1996. diseñado por Juan de Herrera y dirigido por Pedro Castello, con estructura y custodia de materiales nobles de Jacometrezo, esculturas en bronce de Leon Leoni y Pompeyo Leoni y pinturas de Federico Zuccaro y Pellegrino TibaldiInicialmente estaba previsto colocar El martirio de san Lorenzo, de Tiziano, una Anunciación de Veronés y una Natividad de Tintoretto, que fueron relegados a otros lugares del Monasterio, al preferirse mantener una unidad de estilo. La bóveda tiene frescos de Luca Cambiasso, y los laterales acogen los cenotafios de la familia real obra de los LeoniLa aparición de la escultura del Renacimiento en España y del arte renacentista en general tuvo lugar casi un siglo después de los comienzos de este estilo en Italia. El quattrocento no existió como tal estilo renacentista pues predominaban todavía las formas y el gusto por el gótico. Ya en 1339 había llegado a Cataluña el arte de los pisanos con el sepulcro de Santa Eulalia (catedral de Barcelona). Casi un siglo después, el florentino Giuliano de Nofri, discípulo de Ghiberti, junto con otros de mano española, labró en el trascoro de la catedral de Valencia algunos relieves. Pero estos ensayos y tentativas quedaron aislados hasta la verdadera penetración de las ideas y formas escultóricas del Renacimiento italiano con los artistas florentinos que vinieron a trabajar a España a finales del y comienzos del , extendiéndose el nuevo gusto por obra de extranjeros de varias nacionalidades y por algunos españoles que aprendieron en Italia. Aun así, no logró implantarse con firmeza el estilo hasta el reinado de Carlos V.La Escultura: Siglos XV-XVI El renacimiento. (1996), Bernard Ceysson, Barcelona, Carroggio. ISBN 84-7254-245-9, pág. 112.

El estilo hispanoflamenco dominante durante todo el evolucionó hasta confluir con el gusto italiano, proceso visible en las familias Egas —a la que pertenecen también Juan Guas, Sebastián de Almonacid y Alonso de Covarrubias— y Siloé —Gil de Siloé y su hijo Diego de Siloé, también arquitecto que había viajado a Italia— y el borgoñón Felipe Vigarni (relieves de la Pasión con adornos platerescos de sabor italiano en el trasaltar mayor de la catedral de Burgos, parte de la sillería del coro de la catedral de Toledo, con su retablo mayor —obra colectiva de un gran plantel de artistas, que marca la transición entre el Gótico y el Renacimiento español— y la parte escultórica del retablo de la catedral de Palencia).

En el , que corresponde al cinquecento italiano, aparecieron las primeras demostraciones, como consecuencia de las relaciones políticas y militares con Italia y bajo el mecenazgo y tutela de los reyes y de la nobleza. La escultura renacentista se hizo presente a través de tres vías distintas:

Escultores italianos mandados llamar por los mecenas y que realizaron sus obras en España, como el gran marmolista Domenico Fancelli (1469-1519) —sepulcros del infante D. Juan (1497) en la iglesia de Santo Tomás de Ávila, de los Reyes Católicos en Granada y mausoleo mural de Diego Hurtado de Mendoza (1509) en la catedral de Sevilla)—, el especialista en terracota Pietro Torrigiano —San Jerónimo, Virgen— y Jacobo Florentino, llamado el Indaco, también arquitecto; Obras importadas, procedentes de los talleres italianos, como el San Juanito del taller de Miguel Ángel para la ciudad de Úbeda y unos cuantos relieves del taller de la familia Della Robbia. También muy influyente fue el mausoleo del virrey Ramón Folc de Cardona-Anglesola (1522) realizado en Nápoles por Giovanni da Nola, y enviado a España por su viuda; Primera generación de artistas españoles. compuesta por Vasco de la Zarza ( c. 1470-1524) (trascoro de la catedral de Ávila), Felipe Vigarny (c. 1475-1543) (retablo mayor de la catedral de Toledo), Bartolomé Ordóñez (ca. 1480-1520) (sillería del coro de la catedral de Barcelona, sepulcros de Cisneros en Alcalá de Henares y de Juana la Loca y Felipe el Hermoso en la capilla Real de Granada) y Diego de Siloé (c. 1495-1563) (sepulcro de don Alonso Fonseca en Iglesia de las Úrsulas de Salamanca).

Los escultores españoles del han sido etiquetados con diferentes denominaciones acuñadas inicialmente para la arquitectura: «isabelino» —o «Reyes Católicos»—, «cisneriano», «plateresco», «purismo» —o «Príncipe Felipe», o «fase serliana»—, «manierismo», «romanismo», «herreriano», etc. Además de los ya citados destacan el catalán Juan Sanz de Tudelilla y el riojano Arnao de Bruselas (fl. 1536-1564) (trascoro de la Seo de Zaragoza), el navarro o francés Esteban de Obray (sillería del coro de El Pilar), los burgaleses Rodrigo (c.1520-1577) y Martín de la Haya (retablo mayor de la catedral de Burgos) y muchos otros (Jamete, Diego Guillén, Andrés de Nájera, Pedro Arbulo Marguvete, Juan Miguel de Urliéns). Gran fama alcanzaron los plateros y broncistas Vergara el Viejo, Cristóbal de Andino (c. 1490-1543), la familia de los Becerril (Alonso, Francisco, Cristóbal, etc.)Cristóbal Becerril, ficha en CVC y los Arfe (especialmente, Juan de Arfe) a quienes se deben primorosas obras de mobiliario eclesiástico. En Santiago de Compostela se desarrolló durante el un notable trabajo de los maestros azabacheros.Naval y Ayerbe, op. cit.

En el segundo tercio del , destacan:

en la escuela castellana, el palentino Alonso Berruguete (c. 1490-1561) (sillas altas del coro de la catedral de Toledo —en competencia con las de Vigarni, las de Berruguete son de un estilo más visiblemente clásico-italiano—, sepulcro del cardenal Tavera, busto de Juanelo —de atribución debatida—La atribución a Berruguete comienza con Ceán Bermúdez, pero también se han propuesto Pompeo Leoni o su círculo, Jacometrezo o Juan Bautista Monegro Bibliografía comentada de Juanelo Turriano ss. XIX-XXI), el francés Juan de Juni (1506-1577) (retablos mayores de las iglesias de Santiago y la Antigua en Valladolid y otras obras en Segovia, Ciudad Rodrigo y otras poblaciones de Castilla), Inocencio Berruguete y Francisco Giralte;

en Aragón, Gil Morlanes el Viejo (c. 1445-1517) y Gil Morlanes el Joven (fl. -1547), padre e hijo (portada de Santa Engracia de Zaragoza, retablo y sepulcros de la capilla de San Bernardo en la Seo). Morlanes el Viejo fue desde 1493 «escultor de Fernando el Católico». Pero los tres grandes escultores renacentistas fueron el valenciano Damián Forment (c. 1480-1540) (basamento del retablo mayor de la catedral de Barbastro y los de la catedral de Santo Domingo de la Calzada y de El Pilar de Zaragoza), Gabriel Joli y Juan de Moreto.

En el último tercio cambió por completo el gusto renacentista español que se inclinó al clasicismo representado sobre todo en la figura del arquitecto Juan de Herrera. Fueron llamados a la corte de Felipe II y a la obra de El Escorial los italianos Leoni (León y Pompeyo, padre e hijo) y Jacome da Trezzo (1515-1589), además del español Juan Bautista Monegro (ca. 1545-1621) (estatuas de los reyes de Judá en el patio de los Reyes). A partir de ese segundo tercio surgieron en distintas regiones españolas unos artistas que llegaron a ser los grandes maestros de Renacimiento español, que aunque siguieron las normas italianas, supieron dar a sus obras un carácter puramente español, creando escuela en las distintas regiones del ámbito nacional. El material utilizado fue el mármol y el bronce, pero sobre todo la madera policromada y estofada. De los talleres de los grandes maestros salieron gran cantidad de retablos, sillerías de coro, imágenes y escultura funeraria.

También en esta etapa trabajaron el andaluz Gaspar Becerra (1520-1568) (Virgen de la Soledad del convento de Nuestra Señora de la Victoria (Madrid), destruida por un incendio en 1936, antiguo retablo de las Descalzas Reales —destruido por un incendio en 1862—, retablo mayor de la catedral de Astorga (1558-1584), el vallisoletano Esteban Jordán (1530-1598) (retablo mayor y sepulcro del obispo Lagasca en la iglesia de la Magdalena de Valladolid, retablo mayor de Santa María de Medina de Rioseco), Pedro López de Gámiz y el guipuzcoano Juan de Ancheta (1533-1588) (retablo mayor de Santa María de Tafalla).

Contexto histórico

mini|Escudo pontificio de Su Santidad el papa Calixto III, con las armas de los de Borja o Borgia

La causa primordial del movimiento renacentista en España se originó en primer lugar por la situación de relaciones económicas y sociales con Italia que desde hacía ya tiempo mantenía la península ibérica por sus dominios en los reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña, que se acrecentaron con la fijación de la residencia de Alfonso V de Aragón en Nápoles y el papado de la familia de Borja o Borgia de Calixto III (1455-1458) y Alejandro VI (1492-1503) ambos de origen valenciano. Esta situación facilitó la vida artística con un constante intercambio de obras, materiales y artistas con Italia que se fue acrecentado con los Reyes Católicos, Felipe II y a los que se fueron añadiendo durante el reinado de Carlos I, aunque en menor proporción, los procedentes de Francia, Flandes y países germánicos, que huyendo de las guerras de religión, buscaban la prosperidad del reino español. Las aportaciones extranjeras consiguieron enriquecer la experiencia escultórica española hasta convertirla en la gran exuberancia del plateresco, donde la decoración de las fachadas arquitectónicas se cubrían totalmente de elementos escultóricos. Dentro del Renacimiento el plateresco es una variedad puramente española, que se corresponde con el estilo manuelino portugués. Se llama también estilo Reyes Católicos. Se caracteriza por mantener ciertos componentes góticos y mudéjares dentro del hacer renacentista. Las fachadas se esculpen como si fueran retablos y junto al almohadillado típico del Renacimiento se muestran las columnas abalaustradas con grutescos y llenas de decoración. Proliferan los tondos o medallones y los escudos colocados en las claves de las bóvedas y en las enjutas de los arcos. Se trata de un género muy decorativo. Religión e ideología mini|Entierro de Cristo de Juan de Juni

Desde el principio la influencia de la iglesia hizo que el tema del desnudo en el arte, que se había impuesto en Italia, no tuviera éxito en España donde la escultura se dirigió principalmente hacia temas funerarios o religiosos. La temática era en su mayor parte religiosa, heredera de la imaginería gótica pero con una mayor expresión y conocimiento anatómico del cuerpo humano. Con la evolución de la doctrina de la iglesia, apareció la Reforma y la Contrarreforma donde surgieron nuevas devociones y concepciones teológicas; la iconografía de las imágenes iba cambiando y más tarde, el Concilio de Trento (1545-1563) preconizó una imaginería con rasgos individuales y vestiduras realistas y se pidió a los escultores la creación de imágenes religiosas comprensibles y llanas, para que el pueblo se conmoviera ante su visión. Así surgieron en el Renacimiento grandes grupos escultóricos, entre otros, el tema del Entierro de Cristo que realizaron con gran maestría Juan de Juni en 1541, Martín Díez de Liatzasolo entre 1539 y 1544 y Andreu Ramírez en 1580.Ramon Triadó, Juan (1998) pág.39

Características de la escultura renacentista mini|Ofrenda de los Reyes Magos. Detalle del retablo de Santiago en la colegiata de Bolea (Huesca)