La reconquista o restauración de la Nueva Granada fue el proceso militar y político mediante el cual la monarquía española restableció su autoridad sobre buena parte del territorio del antiguo Virreinato de la Nueva Granada entre 1815 y 1816, seguido por un período de restauración del gobierno monárquico y de resistencia republicana que se prolongó hasta 1819. El proceso se desarrolló en el contexto de la restauración de Fernando VII en 1814 y de la política de recuperación de los territorios americanos que habían establecido gobiernos autónomos durante la crisis de la monarquía española desde 1808. Para esta operación, la Corona organizó el Ejército Expedicionario de Tierra Firme, puesto bajo el mando del teniente general Pablo MorilloPARES, «Ejército Expedicionario de Costa Firme (1815-1823)», Archivos Españoles, Ministerio de Cultura, Gobierno de España., cuya expedición partió de España en febrero de 1815.

Morillo llegó al Caribe en 1815 y, después de las operaciones desarrolladas en Venezuela, trasladó el centro de sus operaciones hacia la Nueva Granada. En julio de ese año llegó a la provincia de Santa Marta y posteriormente dirigió la campaña contra el Estado Libre de Cartagena de Indias, principal plaza republicana del Caribe neogranadino. El sitio y bloqueo de Cartagena se desarrollaron durante varios meses y culminaron con la capitulación y captura de los lideres de la ciudad en diciembre de 1815. La caída de Cartagena permitió al Ejército Expedicionario iniciar la campaña hacia el interior del territorio neogranadino.

Durante 1816, las fuerzas realistas desarrollaron varias operaciones simultáneas para ocupar el territorio controlado por las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Morillo dividió la campaña en cuatro columnas que avanzaron por las provincias del Chocó, Antioquia, el Cauca, el valle del Magdalena y la región de Ocaña, mientras otras fuerzas realistas penetraban desde la Capitanía general de Venezuela y la Real Audiencia de Quito. Estas operaciones condujeron a la derrota de los principales ejércitos republicanos en el norte (Cachiri) y el sur (Chuchilla de El Tambo) de la Nueva Granada y a la ocupación de Santafé de Bogotá, donde Morillo restableció la autoridad de la monarquía y del virreinato.

La restauración estuvo acompañada por la reorganización de las instituciones políticas y judiciales y por la persecución de quienes habían participado en el movimiento revolucionario. En Santafé fueron establecidos tribunales como el Consejo de Guerra, el Consejo de Purificación y la Junta de Secuestros, encargados respectivamente de procesar a determinados participantes de la guerra, examinar la conducta política de otros sectores y administrar la confiscación de bienes. Las autoridades españolas también recurrieron a ejecuciones, encarcelamientos, destierros y confiscaciones.

Sin embargo, la ocupación de los principales centros urbanos no eliminó la resistencia republicana. Desde Casanare, los Llanos y otras regiones, distintas fuerzas guerrilleras mantuvieron la lucha y posteriormente participaron en la reorganización del movimiento independentista. En 1819, la campaña dirigida por Simón Bolívar desde los Llanos condujo al cruce de los Andes y a la victoria republicana en la batalla de Boyacá, que permitió la ocupación de Santafé el 10 de Agosto de 1819 y puso fin al dominio efectivo de la monarquía española sobre el centro de la Nueva Granada.

Antecedentes

Al concluir la ruinosa guerra de invasión francesa, el proclamado rey Fernando VII, restituido en el poder en 1814 mediante pacto con Napoleón, y a través de un golpe de Estado contra el gobierno español liberal, que disolvió las Cortes de Cádiz, se entregó al proceso de reintegrar las provincias disidentes de América al Imperio español, tanto mediante medidas políticas de conciliación, como mediante el empleo eficaz de la fuerza militar, siguiendo la misma línea de reprimir a los liberales peninsulares, y como los constitucionales de Cádiz que le precedieron, dando continuidad al proceso de las Guerras de independencia hispanoamericanas, ahora además con el objetivo de restaurar el absolutismo en toda la monarquía.

Disueltas las juntas de Cádiz, ordena la reunión de una gran expedición de reconquista (conocida en España como la Restauración, para distinguirla de su propia Reconquista) de la Nueva Granada y de Venezuela, cuya dirección quedará a cargo del general español Pablo Morillo, y el restablecimiento del Virreinato de Nueva Granada en cabeza de Juan de Sámano. Para este fin, en 1815 el general Morillo recibe en Cádiz las tropas desde los puertos de Sevilla y Barcelona en España. El 17 de febrero de 1815 zarpa la flota y cruzando el Atlántico llega primero a Venezuela y luego al puerto de Cartagena de Indias de donde se aventuran sus tropas para los bloqueos de los puertos de La Dorada y Puerto Salgar llegando a Santafé de Bogotá.

Durante la reconquista de la Nueva Granada, Pablo Morillo detuvo su política de indultos al quedar conmocionado tras recibir la noticia de haber sido engañado por el general Juan Bautista Arismendi, gobernador de la isla Margarita, al que había perdonado la sentencia de muerte, y que sin embargo se rebelaba aprovechando su partida, pasando a cuchillo a toda la guarnición española. Francisco Tomás Morales había advertido a Morillo que no creía en el arrepentimiento de los caudillos rebeldes por la ferocidad desatada contra los españoles de Caracas en la Guerra a Muerte. Adicionalmente el Congreso y Gobierno de Nueva Granada había aprobado el envío de sus ejércitos, apoyando a Bolívar y los usos de la Guerra a Muerte en Venezuela, contra todos los declarados españoles, fueran militares o civiles, además del apresamiento de cualquier español sin distinción."el compromiso era pasar por las armas a todo español culpable o no si son culpables. Bolívar aceptó la fórmula de Briceño en Cúcuta, con modificaciones". Historia de Venezuela; vol 5; pp 151. Guillermo Morón, 1971. "Ambos jefes aceptaron el convenio de Cartagena (20 de Marzo)". Spanish Reader of South American History; pp 60. Edward Watson. 2008

Pablo Morillo, el Pacificador En 1815, tras seis años de guerra, Fernando VII envía desde España la fuerza expedicionaria más fuerte que haya cruzado el Atlántico en todo el conflicto americano (aunque otro ejército español reunido en 1820 fue mucho más potente pero no partió a luchar contra los Separatistas porque se rebelaría en los puertos españoles contra Fernando VII)."Bolivar, Simon" Encyclopædia Britannica. 2007. Encyclopædia Británica Online. 23 de julio de 2007<https://web.archive.org/web/20071209165408/http://www.britannica.com/eb/article-8289> La expedición se conformaba por más de 12 000 hombres y unas 66 naves (18 barcos de guerra incluyendo el navío de línea) dirigidos por Morillo, un experimentado general veterano de las guerras napoleónicas.

El sitio de Cartagena |thumb|right|Louis-Michel Aury uno de los mercenarios franceses al servicio de las nuevas repúblicas miniaturadeimagen|182x182px|Camilo Torres Tenorio. miniaturadeimagen|158x158px|Francisco José de Caldas. miniaturadeimagen|158x158px|Antonio Arboleda. miniaturadeimagen|190x190px|Jorge Tadeo Lozano. miniaturadeimagen|175x175px|Santiago Arroyo y Valencia. miniaturadeimagen|191x191px|José Joaquín Camacho.

El 26 de agosto de 1815 Pablo Morillo inicia el sitio de Cartagena de Indias, una de las principales ciudades de la Nueva Granada y poderosa plaza fortificada en el mar Caribe. Morillo había perdido toda su artillería de asedio con el naufragio del navío San Pedro de Alcántara en Venezuela, por lo que decidió poner sitio a la ciudad fortificada al negarse los caudillos independentistas a una capitulación. La ciudad de Cartagena fue defendida durante 106 días, al cabo de los cuales se rindió a causa de los estragos que causó la miseria, el hambre y las epidemias que provocó el asedio. Se dice que murieron 6000 personas en menos de cuatro meses. Según narra el general Daniel Florencio O'Leary, uno de los sobrevivientes, para aplacar el hambre, "...llegaron a comer ratas, gatos, y hasta cuero de vaca remojado en agua salada de mar". Un soldado español narraba que cuando las puertas se abrieron, “no vieron hombres sino esqueletos; hombres y mujeres, vivos retratos de la muerte, se agarraban a las paredes para andar sin caerse. Tal era el hambre horrible que habían sufrido”.

En el mes de febrero de 1816, los tribunales de guerra de Morillo, ejecutaron las sentencias condenatorias e hicieron fusilar en Cartagena a nueve líderes patriotas.

Cachirí Ya conquistada Cartagena el Ejército Expedicionario continuó su marcha hacia el interior del país en febrero de 1816, siguiendo el trazado del Río Magdalena y subiendo la cordillera por Ocaña para tomar el camino real hacia Santa Fe, aunque este no sería el único esfuerzo Español. En el sur las fuerzas realistas bajo el mando del General Juan de Sámano también se unirían a la campaña junto a una fuerza que marchaba desde Venezuela hacia la dirección de Cúcuta bajo el mando del Coronel Sebastián de la Calzada.

El gobierno de las Provincias Unidas para la defensa del norte del país tenía el Ejército del Norte con unos 2,000 hombres bajo el mando del General Custodio García Rovira y su segundo el Coronel Francisco de Paula Santander donde se situaron en el Páramo de Cachirí. Moreno de Ángel, Pilar (1989). Santander. Bogotá. Planeta Colombiana, págs. 290 Allí un 22 de febrero de 1816 enfrentaron a las tropas del Coronel de la Cazada, la batalla fue un desastre para los republicanos y una masacre para los neogranadinos, donde se salvaron solo unos 30 oficiales incluyendo Rovira y Santander y unos 300 soldados que tuvieron que retirarse hasta El Socorro para escapar de la persecución de los españoles. El 5 de marzo se conoció la noticia de la derrota en Cachirí en Santa Fe.

El 29 de noviembre de 1816 fueron fusilados, contra la pared norte de la plazuela de San Laureano ( actualmente Paredón de los Mártires) en Tunja, los llamados en Colombia "próceres mártires de la independencia de Colombia": Juan Nepomuceno Niño , José Cayetano Vásquez, José Joaquín Camacho y el teniente coronel José Ramón Lineros. Empezaba así la que se denomina en Colombia "Época del Terror", llamada así por el ajusticiamiento de los caudillos patriotas involucrados por los españoles en delitos de sangre en el proceso de Independencia.Bicentenario del Inicio del Movimiento de la Independencia de Colombia. Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, Bogotá.

Tribunales y juicios militares a los caudillos de la revolución En mayo de 1816, Morillo llega a Santa Fe de Bogotá y siguiendo las normas de guerra establece tres tribunales militares:

El Consejo de Purificación, ante el cual debían presentarse los que estaban comprometidos en la revolución pero no habían cometido delitos de sangre. A estos se les aplicaban medidas más benignas aunque podían incluir el destierro o el servicio en las tropas del rey. La Junta de Secuestros, encargada de reunir bienes para el mantenimiento del ejército, a través de contribuciones o sentenciados. El Consejo de Guerra permanente que tenía por objeto juzgar a los independentistas que hayan cometido delitos de sangre.

Los enjuiciamientos comenzaron con las figuras más destacadas del movimiento independentista: políticos, militares, intelectuales y funcionarios del gobierno revolucionario que se había establecido desde 1810. Siguió luego con sujetos catalogados como informantes o colaboradores, entre los cuales estaban varias mujeres, como la recordada Policarpa Salavarrieta y Antonia Santos. Entre los desterrados por el Consejo de Purificación figuraron más de 90 sacerdotes, pero a algunos, como el presbítero Marcelino Pérez de Arroyo se les exoneró tras un juicio.