El monasterio de San Cugat del VallésTopónimo en español según: Celdrán Gomáriz, Pancracio: Diccionario de topónimos españoles y sus gentilicios. Espasa Calpe, 2002. ISBN 84-670-0146-1 () es una antigua abadía benedictina situada en la localidad catalana de San Cugat del Vallés, en España. El monasterio, construido entre los siglos y , destaca por su notable claustro. Fue el monasterio de mayor importancia de todo el condado de Barcelona.
El edificio fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional en 1931.
Historia Fundación Por los restos de estructuras militares descubiertas en el interior del recinto monástico, se podría afirmar que el lugar lo ocupaba una fortaleza romana llamada Castrum Octavianum en el medievo. Los orígenes del monasterio se remontan al cuando se decidió unir la pequeña basílica paleocristiana del , de planta cuadrada y alrededor de la cual se cree que ya existía una pequeña comunidad de monjes, y que albergaba las reliquias de san Cucufato (), con una fortificación existente anexa.
Es muy probable que los primeros religiosos que se establecieron en el lugar aprovecharan viejas estructuras de Castrum Octavianum. Tras del Edicto de Milán, se cree que edificaron una pequeña iglesia para los cristianos que acudían pudieran rendir culto a los mártires muertos en el recinto. El rey visigodo Recaredo, en el Segundo Concilio de Toledo, reconoció como auténtica religión a la católica. El obispo de Barcelona procuró que hubiera religiosos instalados en Castrum Octavianumn a fin de preservar el culto y que pudieran acudir cada vez más feligreses o peregrinos. En el esta capilla fue ampliada y quizás se estableció en ese momento un pequeño monasterio con una exigua comunidad de monjes destruido totalmente en 717 por la invasión islámica.Grau Garriga, Tomàs. L'inici de la comunitat de monjos a Sant Cugat. Tot Sant Cugat núm 1.072 miniatura|Restos de la iglesia visigótica El establecimiento de una verdadera comunidad de monjes se atribuye a Carlomagno, que hizo retroceder a los árabes hacia el sur y conquistó Castrum Octavianum. Se cree que desde el año 777 fue el médico benedictino Fulrado, cura de confianza de Carlomagno, fue quien que empezó a organizar la comunidad. En 785 el emperador, devoto de san Cucufate, puso al frente al abad Deodato y con doce monjes de la orden de San Benito fundó la comunidad. Los dotó de varias posesiones y propiedades, con castillos e iglesias, además de confirmar las que ya poseían del castillo de Octavià. Aun así, la comunidad benedictina no acabaría de establecerse realmente debido a continuas incursiones árabes. En el año 852 el lugar fue arrasado por los sarracenos pero reconstruido rápidamente por el abad Donadeu.
Realmente, las primeras noticias documentadas de su existencia datan del año 877, cuando el emperador carolingio Carlos el Calvo confirmó los bienes del monasterio. Un año más tarde, su sucesor Luis II dispuso la abadía bajo el dominio de los obispos de Barcelona, apareciendo el nombre del primer abad conocido, Ostofred. Hasta el año 973, quince abades dirigieron la comunidad con mandatos de duración muy diferentes, e incluso, con periodos de tiempo sin prior que la dirigiera.
Crecimiento y esplendor miniatura|Lápida del monumento funerario del abat Odón, de principios del , situada en la nave izquierda de la iglesia En los inicios del la importancia del monasterio empieza a ser notable. Los abades tomaban parte en actos de relevancia y las posesiones de la comunidad se amplían llegando a tener tierras desde la zona del Panadés hasta la del Montseny. En el año 985, el ataque de las tropas sarracenas capitaneadas por Almanzor afectó al monasterio aunque no causó daños excesivamente graves. El abad que regía el monasterio en esa época, Odón, inició las obras de reconstrucción del cenobio.
El abad Odón representa uno de los momentos más esplendorosos de la historia del monasterio, siendo uno de los principales artífices del crecimiento temporal y espiritual de la abadía, pero también fue uno de los mejores exponentes de la tenue distancia que separa los asuntos del mundo espiritual de los asuntos del mundo terrenal. Odón fue, de hecho, un representante típico del estamento religioso del Alta Edad Media. Se comportaba como un auténtico señor feudal, religioso pero a la vez guerrero. Tras su participación en la batalla de Aqbat al-Bakr, murió en 1010 en la batalla del río Guadiaro, cuando acompañaba las tropas comandadas por el conde de Barcelona Ramón Borrell en una acometida contra los musulmanes. Su tumba se encuentra en la nave izquierda de la iglesia y es bastante visible por la decoración gótica que la rodea.
A diferencia de Odón, su sucesor el abad Guitard (1010-1053), sufrió los momentos más difíciles del monasterio, debido a la presión de la nobleza feudal que consideraba al monasterio un serio competidor por las tierras fronterizas y por las rentas agrarias. En 1013, Guitard vendió varias posesiones para poder continuar la restauración del monasterio y parece ser que levantó un claustro anterior al actual del cual se han encontrado algunos restos enterrados en el subsuelo. Hacia el año 1063 se trabajó en la construcción de una iglesia de la cual sólo queda la base del campanario.
Andreu Sendred, Guillamos de Cervelló, Berenguer Folc, Ramon de Montcada son algunos de los nombres de los abades que rigieron la vida espiritual y temporal del monasterio entre los siglos y . Todos ellos de linajes de la alta y mediana nobleza que, apartados de la línea de sucesión y estrategias de alianza, se entregaban a la vida monástica. El ingreso en la orden monástica de miembros familiares de su linaje también formaba parte de las estrategias de poder, como las alianzas matrimoniales, en la medida que les permitía introducir elementos de control dentro de las grandes abadías.
La prosperidad del cenobio se debió a la suma de diversos factores pero directamente relacionados con su lugar de emplazamiento. Así, la fértil tierra del Vallès le proporcionó grandes producciones agrícolas elevada que favorecieron sus rentas en un contexto generalizado de crecimiento. La proximidad con Barcelona le otorgó el favor de la corte condal y episcopal. Finalmente, su excelente posición estratégica lo situó en una posición inmejorable para participar en la expansión territorial del condado de Barcelona de los siglos a . En 1039, Ermessenda de Carcasona escogió el monasterio para celebrar el matrimonio de su nieto, el conde Ramón Berenguer I, con Elisabet de Nimes.<ref>[http://www.cugat.cat/noticies/Cultura/60655.htm El Teatre-Auditori acull la presentació dErmessenda']</ref>
miniatura|izquierda|Una capilla lateral A finales del , Berenguer Ramón II dispuso que el monasterio quedara sometido al de san Ponce de Tomieres, en la zona de la Provenza, lo que creó discrepancias entre los monjes de San Cugat del Vallés. El abad de San Ponce, Frotard, se trasladó hasta el monasterio catalán y los monjes que estaban en desacuerdo con su gestión fueron expulsados. Sin embargo, el obispo de Barcelona reclamó sus derechos sobre el monasterio que volvió a quedar sometido a la diócesis barcelonesa.
Berenguer Folc, (1091-1103), abad del monasterio y obispo de Barcelona, reclamó al conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, que no le parecía justo que el monasterio de Sant Llorenç del Munt, cerca de Tarrasa, permaneciera libre e independiente, y que debería que estar sujeto al de San Cugat, alegando que, en primer lugar, la hacienda donde estaba situado pertenecía a los condes predecesores que lo habían edificado, que del de san Cucufato salieron los primeros monjes que habitaron el de Sant Llorenç del Munt y que del de San Cugat del Vallés había salido el abad que implantó en el lugar la observancia de la regla de san Benito. Por lo tanto, argumentaba que el monasterio de Sant Llorenç debía de sus orígenes y progresos al de San Cugat y que era muy lógico y razonable que este estuviera sujeto, como siempre lo habían deseado los condes, a sus fundadores. Finalmente el conde decretó, en 1099:Grau Garriga, Tomàs. Del nostre Monestir. Tot Sant Cugat núm 1.071
que torna, entrega, i subjecta per sempre el monestir de Sant Llorenç del Munt, a prop de Terrassa, al de Sant Cugat del Vallès; de forma que els abats d'aquest últim puguin disposar amb tota llibertat d'aquella casa i hisendaTraducción: «que devuelve, entrega, y somete por siempre el monasterio de Sant Llorenç del Munt, cerca de Tarrasa, al de San Cugat del Vallés; de forma que los abades de este último puedan disponer con entera libertad de aquella casa y hacienda».
Bajo el mandato del abad Roland Oliver (1109-1131) el patrimonio del monasterio se incrementó considerablemente. Después de la última invasión árabe el monasterio salió muy perjudicado; también fue destruida la iglesia de Sant Cebrià d'Aiguallonga (Valldoreix). El abad, que mantenía buena relación con el obispo de Barcelona, Olegario, hizo donación del oratorio de Sant Vicenç de Valldoreix para que hicieran el traslado del altar de san Cebrià y no se perdiera así el culto de aquella parroquia. Como el culto al monasterio de San Pablo del Campo de Barcelona había decaído mucho, así como sus rentas, en 1127 se puso también bajo la custodia y vigilancia del abad Roland.Grau Garriga, Tomàs. El monestir de Sant Pau del Camp. Tot Sant Cugat núm 1.070
miniatura|Vitrales del interior del crucero Durante el mandato del abad Ermengol (1131-1145), el obispo de Vich, Ramon Gaufred, confirmó al monasterio de San Cugat la posesión del monasterio de Santa Cecília de Montserrat, aumentando todavía más la importancia del cenobio e incrementar las rentas destinadas a la urgente reparación de los desperfectos sufridos durante la última invasión musulmana.
Así, el monasterio cobró verdadera importancia y el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, celebró las cortes en el lugar en 1143, hecho repetido otras veces por los sucesivos monarcas. También, el 17 de enero de 1145, se celebró un concilio con la participación de los prelados Ramon Gaufred (obispo de Vich), Berenguer Dalmau (obispo de Gerona) y Guillem de Torroja (obispo de Barcelona), para tratar temas importantes tanto para la Iglesia como para el Estado, puesto que las incursiones árabes a través de la frontera se sucedían con demasiada frecuencia. El 28 de enero de 1145 se estableció que, en las tierras baldías de la montaña, se edificara un castillo y masías con sus alodios que sirvieran de fortaleza contra invasiones arabescas, la posiblemente Torre Negra.Grau Garriga, Tomàs. El Monestir de Santa Cecília de Montserrat. Tot Sant Cugat núm 1.059
Los dominios del monasterio también se ampliaron a los monasterios de Sant Pere de Clarà y de San Salvador de Breda. Las posesiones crecieron tanto que, a finales del , se tuvieron que repartir en cuatro divisiones destinadas a mejorar la administración: «Vallès», «Llobregat», «Penedès» y «Palau» (Santa María de Palautordera, al pie del Montseny), como reflejó una bula del papa Urbano II que confirmaba las posesiones.
A mediados de se iniciaron las obras de construcción de un nuevo monasterio. De esta época son las galerías bajas del claustro que se conserva y la parte románica de la iglesia. A lo largo del se fue ampliando la iglesia existente en una obra que se prolongó en el tiempo, y, por tanto, ya con el nuevo estilo gótico debido a que su construcción no finalizó hasta el año 1337.