miniatura|Reagan pronuncia un discurso televisado desde el Despacho Oval, destacando su plan de reducción de impuestos, julio de 1981. El término reaganomía o reaganismo (procedente del inglés reaganomics) es una contracción de Ronald Reagan y economía formulado por primera vez por el periodista Paul Harveyy se refiere a las políticas económicas liberales promovidas por el presidente estadounidense Ronald Reagan durante la década de 1980. Estas políticas suelen asociarse y caracterizarse como economía de la oferta, economía de efecto derrame o economía vudú por parte de los opositores, mientras que Reagan y sus defensores preferían llamarla economía de libre mercado.

Los cuatro pilares de la política económica de Reagan eran reducir el crecimiento del gasto público, reducir el impuesto federal sobre la renta y el impuesto sobre las ganancias de capital, reducir la regulación gubernamental y endurecer la oferta monetaria para reducir la inflación.

Los resultados de la Reagonomía siguen siendo tema de debate. Los partidarios señalan el fin de la estanflación, un mayor crecimiento del PBI y una revolución empresarial que perduró durante las décadas siguientes. Los críticos señalan el aumento de la brecha de ingresos, la existencia de una atmósfera de codicia, la reducción de la movilidad económica y la triplicación de la deuda pública durante ocho años, que en última instancia invirtió la tendencia posterior a la Segunda Guerra Mundial de una reducción de la deuda pública como porcentaje del PBI.

Contexto histórico Antes de la administración Reagan, la economía de Estados Unidos experimentó una década de alto desempleo e inflación persistentemente alta (conocida como estanflación). Crecieron los ataques a la ortodoxia económica keynesiana, así como a modelos económicos empíricos como la curva de Phillips. La presión política favoreció el estímulo que resultó en una expansión de la oferta monetaria. Los controles de precios y salarios del presidente Richard Nixon se eliminaron gradualmente. Las reservas federales de petróleo se crearon para aliviar cualquier shock futuro a corto plazo. El presidente Jimmy Carter había comenzado a eliminar gradualmente los controles de precios del petróleo mientras creaba el Departamento de Energía. Gran parte del crédito de la resolución de la estanflación se atribuye a dos causas: una contracción de la oferta monetaria de tres años por parte de la Junta de la Reserva Federal bajo Paul Volcker, iniciada en el último año de la presidencia de Carter, y una relajación de la oferta a largo plazo. y el precio del petróleo durante el exceso de petróleo de la década de 1980.

Al afirmar que su intención era reducir los impuestos, el enfoque de Reagan se apartó de sus predecesores inmediatos. Reagan promulgó tasas impositivas marginales más bajas, así como códigos de impuesto sobre la renta simplificados y una desregulación continua. Durante los ocho años de presidencia de Reagan, los déficits anuales promediaron el 4.0% del PIB, en comparación con un promedio del 2.2% durante los ocho años anteriores. La tasa de crecimiento promedio real (ajustada a la inflación) del gasto federal cayó del 4% con Jimmy Carter al 2,5% con Ronald Reagan. El PIB por persona empleada aumentó a una tasa promedio del 1,5% durante la administración Reagan, en comparación con un promedio del 0,6% durante los ocho años anteriores. El crecimiento de la productividad del sector privado, medido como producción real por hora de todas las personas, aumentó a una tasa promedio de 1.9% durante los ocho años de Reagan, en comparación con un promedio de 1.3% durante los ocho años anteriores. Los desembolsos netos federales como porcentaje del PIB promediaron el 21,4% bajo Reagan, en comparación con el 19,1% durante los ocho años anteriores.

Durante las administraciones de Nixon y Ford, antes de la elección de Reagan, el ala moderada del Partido Republicano consideraba poco convencional una política combinada de oferta y demanda. Mientras se postulaba contra Reagan por la nominación presidencial en 1980, George H. W. Bush se había burlado de la Reaganomía como "economía vudú". De manera similar, en 1976, Gerald Ford había criticado severamente la propuesta de Reagan de devolver una gran parte del presupuesto federal a los estados.

Políticas La Reaganomics tenía sus raíces en dos de las promesas de la campaña de Reagan: bajar impuestos y reducir el tamaño de la actividad gubernamental. Reagan redujo la tarifa del impuesto sobre la renta, de una forma regresiva. Durante su mandato, los tipos más altos de las tarifas del impuesto sobre la renta se redujeron significativamente, bajando en siete años desde el 70 % hasta el 28 %. Por el contrario, aumentaron los impuestos sobre las nóminas, así como los tipos impositivos efectivos de la población con menores ingresos para mantener la financiación de la Seguridad Social. Al marcharse Reagan, los funcionarios públicos eran más que antes, el déficit presupuestario alcanzó unos niveles desmesurados, superando en porcentaje cualquier indicador anterior.

El producto interior bruto real se incrementó significativamente después de la recesión de 1982, creciendo a un tipo del 3,4 por ciento anual durante sus años de mandato. El desempleo alcanzó un máximo de más del 10,7 % en 1982 en medio de la recesión.

Al mismo tiempo, Reagan buscó eliminar diversas regulaciones del gobierno federal, comenzando con la eliminación del control federal del precio del petróleo-La crisis afectó a las industrias tradicionales, automóviles, electrodomésticos, textiles y siderurgia. Para fines de 1982 la situación económica era cada vez más dramática, porque los subsidios en todas las áreas de los servicios sociales fueron drásticamente disminuidos. Con un déficit presupuestario que Wall Street estima entre 140 y 160 mil millones de dólares, uno de los más altos de la historia a pesar de los recortes. Realizó una estrategia de combinar esta política de contraer la emisión con cortes fiscales generales diseñados para aumentar la inversión en los negocios (en palabras de Reagan: "la escuela de Chicago, ofertismo fiscal, bajar los impuestos a las grandes empresas, reducir los controles, privatizar los servicios públicos, disminuir el poder de las organizaciones obreras y la negociación colectiva. Mientras esta política era ridiculizada por sus opositores como el vudú y Reaganomics. La disminución de los gastos sociales acarreó un aumento de la pobreza, las minorías étnicas quedaron excluidas y los sistemas de protección social y educativa fueron fuertemente afectados, la política de Reagan registró un déficit presupuestario y comercial récord.

Debió enfrentar a poco de comenzar su gobierno un paro de controladores aéreos, para frenarlo se envió miles de cartas de despido a parte de los 12.172 controladores (el colectivo reúne a 13.000) que llevaban a cabo la huelga, la reducción a la mitad de los vuelos regulares durante el próximo mes en veintidós aeropuertos de las principales ciudades del país y el cierre de 58 torres de control en distintos puntos del país.

Sin embargo, Reagan también había prometido una aceleración en la carrera armamentística en Estados Unidos para enfrentarse a la Unión Soviética lo que se tradujo en un aumento dramático de los contratos del gobierno y, en definitiva, del gasto público. La lucha contra la inflación se combinó con promesas quebradas de recortar el déficit fiscal, llevando la razón entre Gasto público/PIB a sus niveles más altos desde la Primera Guerra Mundial. Durante el gobierno de Reagan, la Coalition for Peace Through Strength, poderoso grupo de presión creado por el complejo militar-industrial logrará la anulación de los acuerdos de desarme Strategic Arms Limitation Treaty II (SALT II) reiniciando la carrera armamentística.Tras la derrota electoral de 1982 las medidas propuestas por Reagan para comienzos de 1983 implicaban nuevas reducciones en los gastos sociales y un incremento en los gastos de defensa.

Consecuentemente, ha habido una discusión sin fin acerca de si los logros económicos de los años de Reagan vinieron realmente del mercado libre, o del estímulo de la demanda agregada provocado por el mayor gasto gubernamental en línea con la visión keynesiana. La recesión de 1981-1982,fue considerada ampliamente la peor del país desde la depresión. La recesión de 1982 fue impulsada por las teorías de Friedman para eliminar inflación. Para enfrentar una década de alta inflación, Paul Volcker, entonces presidente de la Reserva Federal elevó las tasas de interés a niveles no vistos desde la Guerra Civil con graves consecuencias. Las zonas más golpeadas fueron la región industrial del medio oeste; el noroeste, donde el sector forestal sufrió a causa de la baja en la construcción, y algunos estados del sur, donde la recesión golpeó más tarde. Los frustrados trabajadores escaparon a llamado cinturón del sol para encontrar empleo. Cuando la recesión de 1982 terminó, el índice de desempleo era del 10,8 por ciento. El responsable de la Reserva Federal, cambia radicalmente de política crediticia cierra el grifo de la emisión de moneda, lo cual provocará la recesión de 1980-82, pero simultáneamente abre la vía de la financiación masiva mediante la emisión de bonos y obligaciones que se renuevan constantemente en el mercado de capitales, lo que empuja a los bancos a que busquen en el mercado la financiación de sus préstamos, recurriendo, a su vez, a la emisión de bonos y obligaciones y a sucesivas ampliaciones de capital (emisión de acciones). Para rembolsar los intereses y lo principal de los bonos emitidos lo que se hace es recurrir a nuevas emisiones de bonos y obligaciones, un mecanismo altamente especulativo con el que se intenta aprovechar el desarrollo de una masa creciente de capital ficticio. Como resultado de la nueva política monetarista Estados Unidos que desde 1914 era el primer acreedor mundial se convierte a partir de 1985 en deudor neto y, desde 1988, en el máximo deudor mundial.

En 1984 Reagan elaboró su propio plan las nuevas disposiciones de 1986 tenían como objetivo ser neutrales desde el punto de vista cuantitativo: mientras que reducía los tipos marginales superiores, también "limpió", aunque solo parcialmente, la base de impuesto, reduciendo lagunas existentes y vías de escape de la legislación del impuesto, preferencias y excepciones, aumentando así la imposición efectiva del impuesto, especialmente en actividades favorecidas anteriormente por la legislación. La campaña electoral de Reagan se llevó a cabo con un programa económico que prometía simultáneamente reducir los impuestos (para impulsar la economía), controlar la cantidad de moneda e incrementar el presupuesto de defensa. Este tipo de vudú económico ha conducido a un enorme déficit y a una profunda recesión. Tanto Margaret Thatcher como Ronald Reagan -siguiendo los análisis de Milton Friedman y de los otros teóricos de la escuela de Chicago. El eje de esta estrategia lo constituía la teoría de la economía de la oferta, que aseguraba que las reducciones impositivas proveerían potentes incentivos para la inversión y contribuirían al relanzamiento de la economía. El desempleo ha alcanzado su punto más alto desde la gran depresión: 11,6 millones de norteamericanos están sin trabajo (10,4% de la población económica activa). De ellos, 3,7 millones han perdido su empleo desde la llegada de Reagan a la Casa Blanca. Sectores enteros de la producción habían sido desmantelados en veinte meses, los subsidios en todas las áreas de los servicios sociales habían sido drásticamente disminuidos.